A lo largo de la novela Voy a romperte en pedacitos voy indicando canciones que escucha la
protagonista, Cecilia, y que van marcando lo que le ocurre. Para mí estas
canciones son fundamentales, pues me evocan las emociones de cada
pasaje. Acabo de publicar la lista de canciones del segundo libro de la trilogía, Desencadenada. La podéis leer en la pestaña con ese mismo nombre de este blog, al final.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Lista de canciones de Desencadenada
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lunes, 23 de diciembre de 2013
La policía golpea y detiene a varias mujeres tras una protesta contra la ley anti-aborto
Debido a la vuelta de la censura franquista de manos del Partido Popular, fundado por Manuel Fraga Iribarne, Ministro del Interior de Franco y autor de la célebre frase "la calle es mía", este tipo de vídeos ya no se puede publicar en España. Así que lo publico yo desde el extranjero.
No dejemos que la calle vuelva a ser "suya"... De la policía. De los que están en el poder.
No dejemos que la calle vuelva a ser "suya"... De la policía. De los que están en el poder.
sábado, 21 de diciembre de 2013
¡Abandonad la Iglesia!
¿Qué, te habías creído el timo del Papa progre? Pues espero que te haya abierto los ojos la nueva ley sobre el aborto que el PP ha impuesto a golpe de decretazo franquista. No hay Papas progres, sólo maquillajes publicitarios de una Iglesia que intenta recuperarse del escándalo mundial de los curas pedófilos. Así que han puesto al Papa Francisco haciendo de “poli bueno”, que finge necesitar nuestro apoyo para salvar a la Iglesia de los “polis malos” que prosiguen su guerra cultural contra las libertades. Pero ellos saben que no arriesgan nada: Francisco es tan retrógrado como el que más y la Teología de la Liberación está muerta y enterrada hace tiempo.
A ver si nos vamos enterando: la Iglesia Católica es el enemigo número uno de las libertades personales, especialmente las de las mujeres, los gais y todos los que practicamos sexualidades alternativas. Lo ha sido desde hace 2000 años y lo seguirá siendo en el futuro previsible. No sólo esto, sino que a lo largo de la historia la Iglesia ha estado siempre al lado del poder y de los ricos, manteniendo estructuras sociales de opresión y colaborando con algunos de los mayores crímenes colectivos que ha conocido la humanidad. La Iglesia impulsó la colonización de América y la institución de la esclavitud, derivada de la sumisión de los plebeyos a los nobles y clérigos feudales. Atacó a los descubrimientos científicos, desde Galileo hasta Darwin. Desempeñó un papel fundamental en la sublevación de Franco, en la Guerra Civil y en los 40 años de dictadura. También apoyó las dictaduras de Mussolini en Italia y Hitler en Alemania, cerrando los ojos al Holocausto que masacró seis millones de personas, judíos en su inmensa mayoría. Jugó a que apoyaba la Transición para posicionarse en el nuevo esquema político de España (ahora comprobamos lo bien que le salió la jugada), mientras que al mismo tiempo en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia amparaba las nuevas dictaduras y su brutal represión.
Ante tantos desmanes la única actitud ética es negar nuestro apoyo a la Iglesia, siguiendo la idea de Gandhi de que si no te opones al mal te vuelves su cómplice. Tenemos que darnos cuenta de que no cabe compromiso alguno con la Iglesia: siempre buscará el poder y lo utilizará para acabar con nuestras libertades. La construcción de una sociedad sin sexismo, con una visión positiva y lúdica de la sexualidad y donde no se oprima a las personas en base a su orientación sexual pasa por eliminar el poder político de la Iglesia. No se trata de acabar con el catolicismo, sino de devolverlo a la esfera exclusivamente personal a la que pertenecen las religiones. No se trata de quemar iglesias, sino de vaciarlas. No se trata de pretender que todo el mundo se haga ateo, sino de que todas las creencias sean tratadas por igual por el estado. Ese es, en definitiva, el estado laico estipulado en la Constitución, que la Iglesia y la derecha nos han robado. Para ver lo que es realidad un estado aconfesional y laico sólo hace falta echar una mirada a EE.UU., donde no hay crucifijos en las escuelas públicas, ni asignatura de religión. España es una teocracia, como Irán, como Arabia Saudí.
Pero eso ya no refleja siquiera la realidad social de España. Así es como están las cosas en materia de religión, según las últimas encuestas de CIS… El 70.4% de los españoles se definen como católicos, el 26% como no creyentes y el 2.3% como practicante de otras religiones. Pero, ¡ojo!, que la mayor parte de esos católicos sólo lo son de boquilla. Cuando se pregunta a los que integran ese 70.4% de católicos cuantas veces van a misa, resulta que sólo el 15.1% van a misa todos los domingos y festivos (recordad que no hacerlo está considerado como pecado mortal). Otro 8.6% van a misa alguna vez al mes; un 15.9% lo hacen varias veces al año y un descomunal 59.1% no va prácticamente nunca. Basándome en estos números, y descartando el minúsculo 2.3% que practican otras religiones, los españoles se podrían catalogar en cuatro grupos:
De hecho, vamos ganando la batalla. Desde 1998 el porcentaje de católicos en España ha ido disminuyendo y el de no creyentes aumentando de forma simultánea (Figura 1). El porcentaje de católicos practicantes ha disminuido de forma aún más estrepitosa (Figura 2). Pero hay veces que los cambios sociales se aceleran; se producen avalanchas de cambios masivos de opinión al romperse un equilibrio invisible de fuerzas. La misma Iglesia nos lo pone fácil con su inflexibilidad y sus ataques a nuevas pautas culturales cada vez más establecidas. ¿Quién sigue hoy en día los mandamientos de la Iglesia sobre anticoncepción?
Si te enfurece lo que ha hecho el PP con la ley del aborto, haz lo que dicen por aquí: “don’t get mad, get even” - “no te cabrees, gánales la partida”. ¡Vaciemos las iglesias! Cuando sólo queden en ellas unos pocos beatos vejestorios, los obispos se tendrán que callar la boca de una puñetera vez y nosotros podremos construir esa sociedad libre e igualitaria que ansiamos.
A ver si nos vamos enterando: la Iglesia Católica es el enemigo número uno de las libertades personales, especialmente las de las mujeres, los gais y todos los que practicamos sexualidades alternativas. Lo ha sido desde hace 2000 años y lo seguirá siendo en el futuro previsible. No sólo esto, sino que a lo largo de la historia la Iglesia ha estado siempre al lado del poder y de los ricos, manteniendo estructuras sociales de opresión y colaborando con algunos de los mayores crímenes colectivos que ha conocido la humanidad. La Iglesia impulsó la colonización de América y la institución de la esclavitud, derivada de la sumisión de los plebeyos a los nobles y clérigos feudales. Atacó a los descubrimientos científicos, desde Galileo hasta Darwin. Desempeñó un papel fundamental en la sublevación de Franco, en la Guerra Civil y en los 40 años de dictadura. También apoyó las dictaduras de Mussolini en Italia y Hitler en Alemania, cerrando los ojos al Holocausto que masacró seis millones de personas, judíos en su inmensa mayoría. Jugó a que apoyaba la Transición para posicionarse en el nuevo esquema político de España (ahora comprobamos lo bien que le salió la jugada), mientras que al mismo tiempo en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia amparaba las nuevas dictaduras y su brutal represión.
Ante tantos desmanes la única actitud ética es negar nuestro apoyo a la Iglesia, siguiendo la idea de Gandhi de que si no te opones al mal te vuelves su cómplice. Tenemos que darnos cuenta de que no cabe compromiso alguno con la Iglesia: siempre buscará el poder y lo utilizará para acabar con nuestras libertades. La construcción de una sociedad sin sexismo, con una visión positiva y lúdica de la sexualidad y donde no se oprima a las personas en base a su orientación sexual pasa por eliminar el poder político de la Iglesia. No se trata de acabar con el catolicismo, sino de devolverlo a la esfera exclusivamente personal a la que pertenecen las religiones. No se trata de quemar iglesias, sino de vaciarlas. No se trata de pretender que todo el mundo se haga ateo, sino de que todas las creencias sean tratadas por igual por el estado. Ese es, en definitiva, el estado laico estipulado en la Constitución, que la Iglesia y la derecha nos han robado. Para ver lo que es realidad un estado aconfesional y laico sólo hace falta echar una mirada a EE.UU., donde no hay crucifijos en las escuelas públicas, ni asignatura de religión. España es una teocracia, como Irán, como Arabia Saudí.
Pero eso ya no refleja siquiera la realidad social de España. Así es como están las cosas en materia de religión, según las últimas encuestas de CIS… El 70.4% de los españoles se definen como católicos, el 26% como no creyentes y el 2.3% como practicante de otras religiones. Pero, ¡ojo!, que la mayor parte de esos católicos sólo lo son de boquilla. Cuando se pregunta a los que integran ese 70.4% de católicos cuantas veces van a misa, resulta que sólo el 15.1% van a misa todos los domingos y festivos (recordad que no hacerlo está considerado como pecado mortal). Otro 8.6% van a misa alguna vez al mes; un 15.9% lo hacen varias veces al año y un descomunal 59.1% no va prácticamente nunca. Basándome en estos números, y descartando el minúsculo 2.3% que practican otras religiones, los españoles se podrían catalogar en cuatro grupos:
- Un 26% de no creyentes, que incluiría a ateos, agnósticos, deístas y personas religiosas o espirituales que no se identifican con ninguna religión.
- Un 11% (15% del 70%) que practica el catolicismo, al menos lo suficiente para no romper el mandamiento de ir a misa los domingos.
- Un 42% (59% del 70%) que se define como católico pero que no practica el catolicismo. Se trata quizás de “católicos culturales”, es decir, de gente que se siente afín al catolicismo, su mitología y sus ritos, pero que no cree lo suficiente para no tener ningún problema con no ir a misa.
- Un 18% (25% del 70%) que va a misa pero no todos los domingos, incluyendo algunos que sólo lo hacen alguna vez al año.
- Si no practicas el catolicismo, di que no eres católico. Bien fuerte, que se entere todo el mundo. No tengas miedo, tienes compañía.
- Desafía sin miedo las creencias de tus amigos y familiares. Infórmate sobre las incongruencias y los puntos débiles de la fe cristiana. Un simple comentario bien dicho puede desencadenar un auténtico alud de dudas. Son creencias muy endebles, por eso han tenido que usar tanta violencia a través de la historia para defenderlas, con sus cruzadas y sus inquisiciones.
- No te cases por la Iglesia (las bodas civiles son ya el 73% de los matrimonios). Se pueden hacer rituales cantidad de bonitos en otros sitios.
- No bautices a tus hijos, ni les dejes hacer la primera comunión. Si tus hijos envidian los regalos de sus amigos que hacen la primera comunión, invéntate un ritual de madurez para ellos, regalos incluidos.
- Cuando hagas la declaración de la renta no le des ningún dinero a la Iglesia.
- No des nunca dinero a organizaciones como Cáritas que dependen de la Iglesia. Tu dinero irá a parar al bolsillo de obispos y curas, no al de los pobres. Hoy en día sobran ONGs laicas a las que contribuir que son mucho más de fiar.
- Si tienes inquietudes religiosas o espirituales, embárcate en una búsqueda personal de algo que dé sentido a tu vida. Te asombrarás de lo que vas a encontrar. En realidad, una de las peores cosas que hace el catolicismo es embotar nuestra auténtica espiritualidad con doctrinas y rituales sin contenido.
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Figura 1: El número de creyentes en España ha ido disminuyendo (línea negra) mientras que el de no creyentes ha aumentado (línea gris). |
De hecho, vamos ganando la batalla. Desde 1998 el porcentaje de católicos en España ha ido disminuyendo y el de no creyentes aumentando de forma simultánea (Figura 1). El porcentaje de católicos practicantes ha disminuido de forma aún más estrepitosa (Figura 2). Pero hay veces que los cambios sociales se aceleran; se producen avalanchas de cambios masivos de opinión al romperse un equilibrio invisible de fuerzas. La misma Iglesia nos lo pone fácil con su inflexibilidad y sus ataques a nuevas pautas culturales cada vez más establecidas. ¿Quién sigue hoy en día los mandamientos de la Iglesia sobre anticoncepción?
Si te enfurece lo que ha hecho el PP con la ley del aborto, haz lo que dicen por aquí: “don’t get mad, get even” - “no te cabrees, gánales la partida”. ¡Vaciemos las iglesias! Cuando sólo queden en ellas unos pocos beatos vejestorios, los obispos se tendrán que callar la boca de una puñetera vez y nosotros podremos construir esa sociedad libre e igualitaria que ansiamos.
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martes, 10 de diciembre de 2013
Suicidio
Mi querida amiga Erin se quitó la vida hace apenas un mes. Yo, que andaba un poco desconectado de ella, no me enteré hasta dos semanas después. Desde entonces he pasado muchas horas intentando comprender las circunstancias y las razones que la llevaron a hacerlo. Erin no era una persona dada a la melancolía; al contrario, siempre comunicaba un gran alegría a los que estábamos con ella. Sin embargo, una vez intentó contarme algo que llevaba muy dentro. Fue un e-mail que parecía no venir de ninguna parte y que me dejó anonadado…
“¡Deseo tanto que esta mierda de vida se acabe lo antes posible! ¡Estoy tan harta de toda esta mentira! Sólo quiero dormir -to trip the light fantastic (bailar con esa fantástica ligereza)- ¡para siempre! Y, de nuevo, no soy suicida, ¡créeme, no lo soy! ¡Es sólo que estoy tan harta de toda esta basura! No hay nada de bueno o de maravilloso en mi vida. Sólo quiero acelerar el proceso de mi muerte lo mejor que pueda. Quizás debería empezar a tomar crack cocaína o algo así… No sé. ¡Sólo sé que deseo tanto que todo esto termine! He acabado. Estoy tan triste. Espero que puedas empezar a entender esto, Hermes. No se trata de ti - ¡en absoluto! ¡Se trata de mí! ¡Quisiera que tú, y tu mujer, y mi madre y mi amiga Tina, y todos a los que amo y que me importáis os dierais prisa en morir! ¡Para que yo pueda salir de aquí de una puta vez! ¡Detesto mi vida! ¡Quiero que se acabe! Me solía preocupar dejar mi marca en el mundo - hacer algo significativo que ayudara a otros - pero estoy vacía de ‘vida’ y ya no me importa nada. -Algo dentro de mí ha muerto. Sólo quiero dormir. Solía querer ayudar a otra gente a tener una vida mejor y a encontrar la felicidad… pero, lo siento, ya no me preocupo ni por mí ni por nadie. ¡Paz FUERA!”
¡Ahí queda eso! Me disgustó tanto ese e-mail que tuvimos una pelea a causa de él. Poco a poco, conforme las aguas fueron volviendo a su cauce, Erin intentó explicarme lo que quería decir. Quería comunicarme algo muy íntimo suyo, me dijo, algo que no le contaba a nadie. Y yo, al rechazarlo, la había decepcionado profundamente. Me explicó que para ella la muerte no era algo triste, sino un descanso a todo el sufrimiento de su vida cotidiana. Más adelante comprendí de dónde había salido ese e-mail. Unos días antes habíamos visto juntos la película “Mar Adentro”. Yo quería enseñarle la Galicia donde crecí, pero ella se quedó enganchada con la historia de Ramón Sampedro y su deseo de morir.
Otra película que vi hace poco, “What Dreams May Come”, ("Más allá de los sueños", en español) representa el polo opuesto: la repulsa de nuestra cultura hacia los suicidas. En ella el personaje encarnado por Robin Williams tiene que viajar al Infierno de Dante a rescatar a su esposa, que ha cometido el pecado imperdonable de suicidarse. ¿Por qué tiene que ser el suicidio algo tan negativo?
Hablando con Erin comprendí que el suicidio puede considerarse como uno de los actos más subversivos. Es una afirmación radical de nuestra libertad, de nuestra autonomía personal. No le pertenecemos a la sociedad, ni a Dios, ni siquiera a las personas que nos aman. Nuestra vida es nuestra y hacemos con ella lo que nos da la gana. Y el que quiera entenderlo que lo entienda y el que no, ajo y agua… Mejor todavía: el suicida comprende que lo que más tememos, la muerte, no es nada. Es una moneda con dos caras: la de perder todo lo que tenemos pero también la de liberarnos definitivamente de todo lo que nos hace sufrir. Así que, si hacemos balance de nuestra vida quizás lo segundo pese más que lo primero, y entonces la opción es clara. Al parecer, Erin lo tenía así de claro.
También es verdad que determinadas personas están fascinadas por la idea de la muerte y el suicidio. Existe toda una subcultura en torno a ello. Por ejemplo, la canción “Asleep” de Emily Browning recoge sentimientos muy parecidos a los del e-mail de Erin…
La verdad es que a mí me costó mucho trabajo entender todo esto. A mí me gusta la vida. Si pudiera viviría mil años. Lo que me llena de frustración es no tener suficiente tiempo para aprender todo lo que quiero aprender, para hacer todo lo que quiero hacer, para escribir todos esos libros que se quedarán para siempre en mi imaginación. Pero ahora, gracias a Erin, he llegado a comprender en mis huesos el significado de la muerte y a dejar, en cierta medida, de temerla.
Pero también soy consciente de que en la gran mayoría de los casos el suicidio tiene poco de romántico, de ese acto de liberación personal del que hablaba antes. El suicidio a menudo no es más la consecuencia final de una enfermedad que a veces es mortal: la depresión. Gracias a los avances de la neurociencia, hoy en día entendemos que existen estados del cerebro que son incompatibles con la vida, donde el sufrimiento se hace tan profundo que hay que buscar una salida de inmediato. Y también sabemos que ese estado se puede evitar con la medicación adecuada, que literalmente te puede salvar la vida. Es aterrador pensar que hay gente que puede pasar por algo así. Espero de todo corazón que ese no fuera el caso de Erin, que ella simplemente logró hacer realidad ese deseo tan profundo que yo no supe comprender.
May you trip the light fantastic, Erin!
“¡Deseo tanto que esta mierda de vida se acabe lo antes posible! ¡Estoy tan harta de toda esta mentira! Sólo quiero dormir -to trip the light fantastic (bailar con esa fantástica ligereza)- ¡para siempre! Y, de nuevo, no soy suicida, ¡créeme, no lo soy! ¡Es sólo que estoy tan harta de toda esta basura! No hay nada de bueno o de maravilloso en mi vida. Sólo quiero acelerar el proceso de mi muerte lo mejor que pueda. Quizás debería empezar a tomar crack cocaína o algo así… No sé. ¡Sólo sé que deseo tanto que todo esto termine! He acabado. Estoy tan triste. Espero que puedas empezar a entender esto, Hermes. No se trata de ti - ¡en absoluto! ¡Se trata de mí! ¡Quisiera que tú, y tu mujer, y mi madre y mi amiga Tina, y todos a los que amo y que me importáis os dierais prisa en morir! ¡Para que yo pueda salir de aquí de una puta vez! ¡Detesto mi vida! ¡Quiero que se acabe! Me solía preocupar dejar mi marca en el mundo - hacer algo significativo que ayudara a otros - pero estoy vacía de ‘vida’ y ya no me importa nada. -Algo dentro de mí ha muerto. Sólo quiero dormir. Solía querer ayudar a otra gente a tener una vida mejor y a encontrar la felicidad… pero, lo siento, ya no me preocupo ni por mí ni por nadie. ¡Paz FUERA!”
¡Ahí queda eso! Me disgustó tanto ese e-mail que tuvimos una pelea a causa de él. Poco a poco, conforme las aguas fueron volviendo a su cauce, Erin intentó explicarme lo que quería decir. Quería comunicarme algo muy íntimo suyo, me dijo, algo que no le contaba a nadie. Y yo, al rechazarlo, la había decepcionado profundamente. Me explicó que para ella la muerte no era algo triste, sino un descanso a todo el sufrimiento de su vida cotidiana. Más adelante comprendí de dónde había salido ese e-mail. Unos días antes habíamos visto juntos la película “Mar Adentro”. Yo quería enseñarle la Galicia donde crecí, pero ella se quedó enganchada con la historia de Ramón Sampedro y su deseo de morir.
Otra película que vi hace poco, “What Dreams May Come”, ("Más allá de los sueños", en español) representa el polo opuesto: la repulsa de nuestra cultura hacia los suicidas. En ella el personaje encarnado por Robin Williams tiene que viajar al Infierno de Dante a rescatar a su esposa, que ha cometido el pecado imperdonable de suicidarse. ¿Por qué tiene que ser el suicidio algo tan negativo?
Hablando con Erin comprendí que el suicidio puede considerarse como uno de los actos más subversivos. Es una afirmación radical de nuestra libertad, de nuestra autonomía personal. No le pertenecemos a la sociedad, ni a Dios, ni siquiera a las personas que nos aman. Nuestra vida es nuestra y hacemos con ella lo que nos da la gana. Y el que quiera entenderlo que lo entienda y el que no, ajo y agua… Mejor todavía: el suicida comprende que lo que más tememos, la muerte, no es nada. Es una moneda con dos caras: la de perder todo lo que tenemos pero también la de liberarnos definitivamente de todo lo que nos hace sufrir. Así que, si hacemos balance de nuestra vida quizás lo segundo pese más que lo primero, y entonces la opción es clara. Al parecer, Erin lo tenía así de claro.
También es verdad que determinadas personas están fascinadas por la idea de la muerte y el suicidio. Existe toda una subcultura en torno a ello. Por ejemplo, la canción “Asleep” de Emily Browning recoge sentimientos muy parecidos a los del e-mail de Erin…
La verdad es que a mí me costó mucho trabajo entender todo esto. A mí me gusta la vida. Si pudiera viviría mil años. Lo que me llena de frustración es no tener suficiente tiempo para aprender todo lo que quiero aprender, para hacer todo lo que quiero hacer, para escribir todos esos libros que se quedarán para siempre en mi imaginación. Pero ahora, gracias a Erin, he llegado a comprender en mis huesos el significado de la muerte y a dejar, en cierta medida, de temerla.
Pero también soy consciente de que en la gran mayoría de los casos el suicidio tiene poco de romántico, de ese acto de liberación personal del que hablaba antes. El suicidio a menudo no es más la consecuencia final de una enfermedad que a veces es mortal: la depresión. Gracias a los avances de la neurociencia, hoy en día entendemos que existen estados del cerebro que son incompatibles con la vida, donde el sufrimiento se hace tan profundo que hay que buscar una salida de inmediato. Y también sabemos que ese estado se puede evitar con la medicación adecuada, que literalmente te puede salvar la vida. Es aterrador pensar que hay gente que puede pasar por algo así. Espero de todo corazón que ese no fuera el caso de Erin, que ella simplemente logró hacer realidad ese deseo tan profundo que yo no supe comprender.
May you trip the light fantastic, Erin!
lunes, 9 de diciembre de 2013
Reseña de “Voy a romperte en pedacitos” en La Pluma de Pandora
Mi amiga Dora ha escrito una preciosa reseña de mi novela “Voy a romperte en pedacitos” en su blog La Pluma de Pandora. ¡Qué mejor regalo para el cumpleaños de mi blog!
¡Muchas gracias, Dora! Me alegro de que te haya gustado tanto mi novela.
http://www.laplumadepandora.com/2013/12/voy-romperte-en-pedacitos.html
¡Muchas gracias, Dora! Me alegro de que te haya gustado tanto mi novela.
http://www.laplumadepandora.com/2013/12/voy-romperte-en-pedacitos.html
domingo, 8 de diciembre de 2013
¡“Sexo, ciencia y espíritu” cumple un añito!
Según el archivo del blog, el primer artículo lo publiqué el 25 de noviembre del 2012… Sí, es verdad, ya hace unos días desde el cumpleaños, pero es que he estado muy liado últimamente. Más vale tarde que nunca, ¿no?
Ese primer artículo fue “¿Por qué tiene tanto éxito ’50 Sombras de Grey´?” que sigue siendo uno de los más leídos del blog, con 239 visitas hasta ahora. El más leído de todos también trata de esa dichosa novela: “’50 Sombras de Grey’, ¿una historia de Dominación/sumisión o de maltrato?”, con 1340 visitas. De hecho, ese artículo recopiló 1100 visitas en un solo día, más de las que suele recibir mi blog en un mes. Y así fue como, cuando ya lo consideraba imposible, el blog rebasó la línea de las 10,000 visitas antes de cumplir un año.
Bueno, no me hago ilusiones: 10,000 visitas al año no son muchas. Blogs con más éxito han recogido cientos de miles de visitas en tres o cuatro años de singladura. Pero por algo se empieza, ¿no?
Creo conocer las razones por las que este blog no es demasiado popular. En primer lugar, no se concentra en un tema determinado. No es un blog sobre BDSM, ni sobre poliamor, ni sobre ciencia, ni sobre literatura, sino que va picoteando sobre esos y otros muchos temas sin ton ni son. Pero no quiero escribir otra cosa, porque así es mi vida, esas son las cosas que amo y si escribiera sólo sobre una de ellas acabaría por aburrirme. En definitiva, creo que las personas debemos buscar el equilibrio entre nuestro intelecto, nuestras emociones, nuestras relaciones y nuestra sexualidad. Así que, ¿por qué no hablar de todo un poco? Además, los temas mejoran cuando se mezclan… ¿Qué tal si hablamos de sadomasoquismo desde el punto de vista de la fisiología del dolor? ¿O de cómo el entender nuestras emociones nos libera espiritualmente?
Otra de las razones por las que el blog no tiene un éxito fulminante es que no me “mojo el culo” hablando de mi experiencia personal. Se entiende que los blogs tienen que ser un poco como diarios que van recogiendo el aprendizaje del que los escribe a través de su vida, haciendo hincapié en los sentimientos, en su crecimiento como persona. Reconozco que me da reparo hablar demasiado de mí mismo cuando se trata de temas tan íntimos como el sexo, el BDSM y las personas a las que amo. Por supuesto, “Hermes Solenzol” es un pseudónimo, con lo que este blog no impactaría mi carrera profesional. Pero no es eso lo que me preocupa. “Hermes Solenzol” no es un simple nick de un foro de internet, sino mi pseudónimo de escritor que, si mi novela acaba por tener el éxito que ansío, un día podría conectarse con mi nombre real. Lo que escribo en el blog equivaldría entonces a “salir del armario” como practicante del BDSM, el poliamor y unas cuantas cosas más. Y eso podría hacer sufrir a determinadas personas a las que quiero y tendría un impacto difícil de ponderar en mi carrera como científico. Por lo tanto, de momento prefiero hablar de estos temas de forma impersonal, a sabiendas de que sería mucho más interesante escribir sobre los momentos de felicidad y los dramas dolorosos que han aportado a mi vida. Pero sigo planteándomelo y, quién sabe, quizás pronto cambie de táctica.
Empecé el blog con planes muy ambiciosos. Este iba a ser un blog bilingüe, es español y en inglés. Escribiría mis artículos en una de esas lenguas y luego lo traduciría a la otra. No pudo ser. Traducir requiere mucho esfuerzo, aún entre lenguas en las que tengo completa fluidez, y es mucho más aburrido que escribir algo nuevo. Así que “Sexo, ciencia y espíritu” salió adelante, mientras que “Sex, science and spirit” languideció desde el comienzo. Esto se debió a dos razones fundamentales. Primero, a me gusta más escribir en español; es mi lengua materna por la que siento una gran nostalgia y también creo que es intrínsecamente más bonita y maleable que el inglés. Segundo, porque el blog tenía que cumplir la función de promocionar mi novela “Voy a romperte en pedacitos” (algo que me cuesta mucho hacer, soy escritor y científico, no publicista) y eso lógicamente tenía que hacerlo en español. De todas formas, estoy empezando a escribir una nueva novela, esta vez en inglés, por lo que poco a poco empezaré a incorporar contenidos a la versión inglesa del blog.
En cuanto a este blog, tengo un montón de artículos en proyecto sobre temas que creo que son muy interesantes. Como los artículos más leídos hasta ahora son comentarios sobre libros, voy a escribir más sobre eso, analizando varias novelas eróticas y mis escritoras y escritores favoritos, tanto en inglés como en español.
Quiero acabar señalando lo que más satisfacción me ha producido de entrar en el mundo de los blogs: los nuevos amigos que he hecho. Dora, Fenec, xana, Sylvia y Antje… en ningún orden en particular. ¡Muchas gracias por la amistad y el apoyo que me habéis brindado! Espero que nuestra amistad siga creciendo en el futuro que sigamos ayudándonos con nuestros blogs, haciendo llegar a la gente un poquito de nuestras vidas.
domingo, 17 de noviembre de 2013
“50 Sombras de Grey” - ¿una historia de Dominación/sumisión o de maltrato?
Hace unos días escribí un artículo en este blog sobre Cómo reconocer el maltrato en las relaciones de Dominación/sumisión. Al final del mismo se me ocurrió pensar en cuántos de los 12 puntos que cito ocurren en la relación entre Christian Grey y Anastasia Steele, los protagonistas de la famosa trilogía “50 Sombras de Grey”, sobre la que ya he escrito en mi otro artículo Por qué tiene tanto éxito "50 Sombras de Grey". Hagamos un análisis punto por punto…
El problema con “50 Sombras” es bastante sutil. Las reglas éticas que guían a todo escritor vienen a decir que está bien presentar actos de violencia y maldad siempre y cuando quede claro que el autor desaprueba de ellos. Existen varios mecanismos para hacerlo. Por ejemplo, se puede presentar la acción desde el punto de vista de la víctima para que el lector empatice con su sufrimiento. También se suele castigar al “malo”, reestableciendo el sentido de justicia en la historia (algo que, por desgracia, no suele ocurrir en la realidad). Aunque es cierto que “50 Sombras” está contada desde el punto de vista de Anastasia, que en este caso sería la víctima, la autora parece aprobar de la conducta de Grey. Quizás debería matizar esto un poco mejor: E. L. James desaprueba del BDSM, cree que es malsano y asigna a Anastasia la función de “liberar” a Christian Grey de sus perversiones. Sin embargo, está claro que la autora aprueba de la posesividad y los celos de Grey: los presenta como una señal de amor. Y le parece fenomenal todo lo que hace Grey para controlar y poseer a Anastasia, presentando su acoso como el colmo del romanticismo. Por supuesto, todo esto se refuerza con la presente normativa cultural sexista, según la cual está bien que el hombre controle a la mujer, es normal que el hombre tenga más poder que la mujer, los celos son señal de amor y toda la vida social de la mujer debe ponerse al servicio de la sacrosanta monogamia. Este es, precisamente, el problema de “50 Sombras”. Y lo peor de todo es que muchas mujeres se tragan ese mensaje sexista y conservador sin ningún reparo, y parten a la búsqueda de un Christian Grey multimillonario, narcisista y celópata que tome el control de sus vidas, no de la forma lúdica, sensata y consensuada de la D/s, sino de la forma opresiva, explotadora y machista a la que nos han acostumbrado siglos y más siglos de represión de la mujer.
- No respetar los límites de la sumisa. Grey claramente no los respeta, sino que ejerce una continua presión sobre Anastasia para que acepte una relación de D/s extrema (a tiempo completo o 24/7) para la que ella no está en absoluto preparada.
- Problemas con la “palabra de seguridad”. La “palabra de seguridad” aparece poco y tarde en la historia. No se menciona en el contrato que le ofrece Grey, ni él le recuerda que puede usarla antes de las sesiones. Por lo visto sí se usa en el tercer libro, el único que no he leído.
- Establecer un tipo de relación extrema para el que no está preparada la sumisa. No solo Anastasia en una completa novata, sino que ni siquiera tiene claro que le guste la D/s. Querer meter a una persona así en una relación de D/s a tiempo completo, con control total sobre su vida, es una absoluta barbaridad. Las cosas hubieran ido mucho mejor si Grey le hubiera ofrecido a Anastasia sesiones ligeras de sadomasoquismo, con azotes eróticos en el culo y algo de bondage. Al final la relación queda reducida a ese BDSM ultraligero, pero para entonces Grey ha perdido toda autoridad como Dominante y Anastasia se ha hecho con el control de la relación… Algo que, por cierto, no suele pasar en la vida real.
- Provocar sentimientos de culpa. Queda claro desde el principio que Grey es un hombre frágil y emocionalmente herido, a quien el simple contacto físico le puede ocasionar un ataque de ansiedad. Eso establece una dinámica en la que Anastasia no sólo tiene que cuidar de sus propios sentimientos, sino que tiene que responsabilizarse del sufrimiento de Grey. Eso la coloca en una situación de debilidad en la que su sentimiento de culpa puede ser usado para manipularla psicológicamente.
- Hacer a la sumisa romper con su entorno social. Si bien Grey no hace que Anastasia rompa completamente con su entorno social, continuamente se inmiscuye en él, interviniendo en su relación con sus padres y con su mejor amiga. Con los amigos masculinos de Anastasia Grey es mucho menos sutil: sus celos no admiten ningún posible rival.
- Aliarse con sus amigos para manipular a la sumisa. En esto Grey no se anda con chiquitas. Más que amigos, él tiene todo un ejército de guardaespaldas y empleados con los que espiar y acosar a Anastasia.
- Secretos. Tampoco aquí se anda Grey con sutilezas: le hace firmar a Anastasia un contrato legal en el que ella se compromete a guardar estricto secreto de todo lo que pasa entre ella y Grey. La consecuencia inmediata es que Anastasia no puede buscar consejo de su mejor amiga sobre el tipo de relación al que la quiere conducir Grey. Anastasia tiene miedo genuino de lo que le puede pasar si rompe ese contrato, con toda razón, dado cómo el sistema de justicia americano protege a los adinerados y desprotege a los pobres. Sin poder hablar con nadie de lo que la preocupa, Anastasia cae en el estado de confusión e indecisión típico de las víctimas de maltrato.
- Exageraciones y mentiras. Esto es algo que Grey no hace, pero es porque no lo necesita. Desde el principio está claro que él tiene más dinero y poder que nadie, y un ego del tamaño del Universo.
- Celos. Está claro que Grey, como muchos maltratadores, padece de celopatía. No soporta la idea de que ella quede con otro hombre, e incluso las amigas de Anastasia le dan celos. Cabe preguntarse si una de las razones por las que se siente atraído inicialmente por ella es porque es virgen y así él la podrá poseer completamente, será el único hombre en su vida.
- Falta de respeto por la mujer. Grey tiene problemas con las mujeres. empezando por su madre, una prostituta a quién él detesta y a quien culpa de los abusos que sufrió en la infancia. Siguiendo por Helena, “Ms. Robinson”, la mujer que lo inició en el BDSM y con quien mantiene una relación llena de ambigüedad y conflicto. Y acabando por la sumisa que tuvo antes de conocer a Anastasia, quien sufre de graves trastornos psicológicos… y no queda nada claro hasta qué punto esos trastornos derivan de su relación con Grey.
- Consumo de drogas. Grey no consume drogas, pero en la historia vemos cómo Anastasia se emborracha varias veces y eso le hace sucumbir a Grey.
- Tomar control de detalles esenciales de la vida de la mujer: dinero, trabajo, vivienda, etc. Ésta es precisamente una de las cosas más claras del modo de actuar de Grey. El contrato de sumisión que le quiere imponer a Anastasia le permitiría tomar control de los aspectos más nimios de su vida: sueño, dieta, ejercicio, salud… Cuando queda claro que ella no va a firmar ese contrato, Grey se empeña en asumir el control de detalles clave de su vida: el coche que conduce, el piso dónde vive… hasta se las arregla para comprar la empresa donde trabaja. Anastasia no puede romper con Grey sin descabalar completamente su futuro.
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domingo, 3 de noviembre de 2013
Encuentro de varios centenares de practicantes del poliamor en Los Ángeles
Se conoce popularmente como el “Pool Party” - la Fiesta de la Piscina - y tiene lugar una o dos veces al año en una mansión de Brentwood con un amplio jardín trasero y piscina - de ahí el nombre. Está organizado por el Grupo MeetUp de Poliamor del Sur de California, aunque la casa donde se celebra es la residencia privada de Krishna, Eddie y Angel, que así prestan su generoso apoyo a la comunidad poliamorista. Brentwood es una lujosa zona residencial de Los Ángeles Occidental (“West LA”), situada al pie de las Montañas de Santa Mónica, entre la ciudad de Santa Mónica y el enclave aún más lujoso de Bel-Air.
En internet se anunciaba que asistirían más de 300 personas. Mi mujer y yo llegamos puntualmente a las siete y la enorme mansión estaba ya llena de bote en bote. Después de dejar los zapatos en la pila de calzado junto a la puerta, nos abrimos paso como pudimos hasta el salón. Junto la pared, una fila de personas sostenían papeles anunciando los grupos de discusión que se reunirían de 7 a 9. Incluían “Poly 101”, “¿Soy poliamorista?”, “Celos y comunicación”, “Familias de poliamor”, “Grupo de mujeres”, “Poliamor y BDSM” y varios que simplemente decían “Discusión abierta”. El de “Poliamor y BDSM” lo moderaba Deborah, la organizadora de este grupo MeetUp y a quien yo conocía de otras reuniones, así que nos apuntamos. Sin embargo, la discusión en ese grupo resultó decepcionante: había una dominatriz y un dominante profesionales que enseguida acapararon la conversación y parecían dispuestos a no dejar participar a nadie más. Cansados de escucharlos hablar sobre lo buenos que eran como dominantes, lo malos que eran todos los demás y la cantidad de sumisos y sumisas que tenían, decidimos probar suerte con los otros grupos. Después de dar varias vueltas, nos quedamos en el de “Familias de poliamor”, donde tenía lugar una discusión verdaderamente fascinante. Muchos de los participantes eran personas que había vivido en familias de poliamor durante mucho tiempo y habían educado en ellas a sus hijos. La conversación giraba en torno a los distintos problemas que esto presentaba… Cómo reaccionan los niños ante la presencia de varios adultos en la casa que asumen funciones de padres. Cómo explican su situación familiar en el colegio. Qué pasa cuando uno de los adultos abandona la relación. Y, muy importante, problemas legales que pueden ocurrir con esta situación. Una de las participantes era Terry Lee Brussels, fundadora del veterano grupo de poliamor “Live the Dream”. Nos contó una conmovedora historia de cómo, a raíz de la denuncia de un vecino, le habían quitado a sus hijos durante 9 meses. Tras una dura batalla legal consiguió no sólo que le devolvieran a sus hijos, sino cambiar la ley para que evitar este tipo de situaciones. Otros participantes contribuyeron historias parecidas, y se llegó a la conclusión que los poliamoristas debíamos organizarnos en grupos de solidaridad para luchar por nuestros derechos. Rachel, una atractiva rubia que moderaba el grupo, comentó que ella había organizado un grupo de familias poliamoristas con niños, que se reunían periódicamente en su casa. En él, mientras los padres conversan sobre temas de poliamor, los niños juegan juntos y comprueban que su tipo de familia no es algo tan raro.
A las nueve, los grupos de discusión se desbandaron y comenzó la fiesta. En la cocina había comida y bebida abundante. En una terraza varias personas bailaban animadamente. Pero lo que más nos llamó la atención fue la piscina, llena a rebosar de gente desnuda. Se nos había advertido que no habría sexo - ésta no era una reunión de swingers - pero lo que sí había eran muchos abrazos y besos colectivos. Un grupo de chicos jóvenes se pasaban a una chica de unos brazos a otros, besándola cada uno. Pero no todos eran jóvenes, porque si había algo de especial en esta fiesta era la gran variedad de sus participantes. Había gente de todas la razas: blancos, afro-americanos y asiáticos… hasta pudimos conversar en español con varios latinoamericanos. La edad parecía oscilar entre jóvenes de 20 años hasta gente mayor, pasados los 60. Muchos se conocían de reuniones anteriores y, a juzgar por la profusión de besos y abrazos, en muchos casos se trataba de un conocimiento bastante íntimo.
El problema con el poliamor es que cuando hablas con la gente tienes que abandonar el esquema convencional de la pareja. Te hablan de su esposa, de su amante, del amante de la esposa, del ex que los dejó hace un año… A no ser que prestes cuidadosa atención, enseguida acabas hecho un lío y no sabes muy bien de quién están hablando. Es como una especie de viaje al futuro, a un escenario de ciencia-ficción donde las reglas sociales por la que nos movemos habitualmente están cambiadas de raíz. De hecho, a los poliamoristas les encanta la ciencia-ficción, y citan más a menudo a Robert A. Heinlein, autor de las novelas que describen relaciones de poliamor “Stranger in a Strange Land” y “The Moon is a Harsh Mistress”, que a Dossie Easton y Janet Hardy, las autoras del famoso tratado de poliamor “The Ethical Slut” (traducido al español como “Ética Promiscua”). Y es que el poliamor es algo mucho más profundo que hacer un intercambio de parejas de vez en cuando o que tener una pareja abierta. En una auténtica familia de poliamor la “pareja” ha quedado muy atrás; son un grupo de tres, cuatro o más personas que no sólo follan entre ellas, sino que tienen entre ellos relaciones emocionales tan profundas como la de cualquier marido-mujer tradicional. Se me quedó grabada una frase que le oí decir a una mujer en la fiesta: “Tener una relación de poliamor contigo quiere decir que si tienes hambre te daré de comer; si estás sólo te haré compañía; si no tienes casa puedes venirte a vivir conmigo, y si necesitas sexo puedes follar conmigo”.
En internet se anunciaba que asistirían más de 300 personas. Mi mujer y yo llegamos puntualmente a las siete y la enorme mansión estaba ya llena de bote en bote. Después de dejar los zapatos en la pila de calzado junto a la puerta, nos abrimos paso como pudimos hasta el salón. Junto la pared, una fila de personas sostenían papeles anunciando los grupos de discusión que se reunirían de 7 a 9. Incluían “Poly 101”, “¿Soy poliamorista?”, “Celos y comunicación”, “Familias de poliamor”, “Grupo de mujeres”, “Poliamor y BDSM” y varios que simplemente decían “Discusión abierta”. El de “Poliamor y BDSM” lo moderaba Deborah, la organizadora de este grupo MeetUp y a quien yo conocía de otras reuniones, así que nos apuntamos. Sin embargo, la discusión en ese grupo resultó decepcionante: había una dominatriz y un dominante profesionales que enseguida acapararon la conversación y parecían dispuestos a no dejar participar a nadie más. Cansados de escucharlos hablar sobre lo buenos que eran como dominantes, lo malos que eran todos los demás y la cantidad de sumisos y sumisas que tenían, decidimos probar suerte con los otros grupos. Después de dar varias vueltas, nos quedamos en el de “Familias de poliamor”, donde tenía lugar una discusión verdaderamente fascinante. Muchos de los participantes eran personas que había vivido en familias de poliamor durante mucho tiempo y habían educado en ellas a sus hijos. La conversación giraba en torno a los distintos problemas que esto presentaba… Cómo reaccionan los niños ante la presencia de varios adultos en la casa que asumen funciones de padres. Cómo explican su situación familiar en el colegio. Qué pasa cuando uno de los adultos abandona la relación. Y, muy importante, problemas legales que pueden ocurrir con esta situación. Una de las participantes era Terry Lee Brussels, fundadora del veterano grupo de poliamor “Live the Dream”. Nos contó una conmovedora historia de cómo, a raíz de la denuncia de un vecino, le habían quitado a sus hijos durante 9 meses. Tras una dura batalla legal consiguió no sólo que le devolvieran a sus hijos, sino cambiar la ley para que evitar este tipo de situaciones. Otros participantes contribuyeron historias parecidas, y se llegó a la conclusión que los poliamoristas debíamos organizarnos en grupos de solidaridad para luchar por nuestros derechos. Rachel, una atractiva rubia que moderaba el grupo, comentó que ella había organizado un grupo de familias poliamoristas con niños, que se reunían periódicamente en su casa. En él, mientras los padres conversan sobre temas de poliamor, los niños juegan juntos y comprueban que su tipo de familia no es algo tan raro.
A las nueve, los grupos de discusión se desbandaron y comenzó la fiesta. En la cocina había comida y bebida abundante. En una terraza varias personas bailaban animadamente. Pero lo que más nos llamó la atención fue la piscina, llena a rebosar de gente desnuda. Se nos había advertido que no habría sexo - ésta no era una reunión de swingers - pero lo que sí había eran muchos abrazos y besos colectivos. Un grupo de chicos jóvenes se pasaban a una chica de unos brazos a otros, besándola cada uno. Pero no todos eran jóvenes, porque si había algo de especial en esta fiesta era la gran variedad de sus participantes. Había gente de todas la razas: blancos, afro-americanos y asiáticos… hasta pudimos conversar en español con varios latinoamericanos. La edad parecía oscilar entre jóvenes de 20 años hasta gente mayor, pasados los 60. Muchos se conocían de reuniones anteriores y, a juzgar por la profusión de besos y abrazos, en muchos casos se trataba de un conocimiento bastante íntimo.
El problema con el poliamor es que cuando hablas con la gente tienes que abandonar el esquema convencional de la pareja. Te hablan de su esposa, de su amante, del amante de la esposa, del ex que los dejó hace un año… A no ser que prestes cuidadosa atención, enseguida acabas hecho un lío y no sabes muy bien de quién están hablando. Es como una especie de viaje al futuro, a un escenario de ciencia-ficción donde las reglas sociales por la que nos movemos habitualmente están cambiadas de raíz. De hecho, a los poliamoristas les encanta la ciencia-ficción, y citan más a menudo a Robert A. Heinlein, autor de las novelas que describen relaciones de poliamor “Stranger in a Strange Land” y “The Moon is a Harsh Mistress”, que a Dossie Easton y Janet Hardy, las autoras del famoso tratado de poliamor “The Ethical Slut” (traducido al español como “Ética Promiscua”). Y es que el poliamor es algo mucho más profundo que hacer un intercambio de parejas de vez en cuando o que tener una pareja abierta. En una auténtica familia de poliamor la “pareja” ha quedado muy atrás; son un grupo de tres, cuatro o más personas que no sólo follan entre ellas, sino que tienen entre ellos relaciones emocionales tan profundas como la de cualquier marido-mujer tradicional. Se me quedó grabada una frase que le oí decir a una mujer en la fiesta: “Tener una relación de poliamor contigo quiere decir que si tienes hambre te daré de comer; si estás sólo te haré compañía; si no tienes casa puedes venirte a vivir conmigo, y si necesitas sexo puedes follar conmigo”.
sábado, 2 de noviembre de 2013
Cómo reconocer el maltrato en las relaciones de dominación/sumisión
Existen pocas cosas en las que todo el mundo esté de acuerdo en el mundo del BDSM, pero afortunadamente una de ellas es la necesidad de demarcar claramente la diferencia entre una relación BDSM sana y una relación basada en el abuso y la explotación. Para ello se ha llegado a un acuerdo basado en los parámetros de “seguro, sensato y consensual” (SSC). En líneas generales, esto quiere decir que no debe producirse lesiones físicas graves (“seguro”), que no debe haber daño ni manipulación emocional (“sensato”) y que todo lo que ocurre se realiza con el consentimiento de los participantes (“consensual”). Hay que admitir, de todas formas, que aún existe una cierta controversia sobre el significado exacto del SSC. Hay personas y parejas que quieren vivir el BDSM de forma extrema, lo que les lleva a hacer cosas que la mayoría juzgaría que rompen el SSC pero que dada la experiencia y la trayectoria personal de esas parejas pueden ser perfectamente éticas y legítimas. Sin embargo, hay otros casos en los que existe un claro abuso, maltrato y explotación. El leer varios ejemplos de esto en círculos BDSM de internet me ha llevado a escribir este artículo, que espero que sirva de punto de reflexión sobre este tema. No voy a hablar aquí de casos de violación y abuso sexual realizados con el uso descarado de la coacción y la violencia, sino de formas más sutiles de maltrato que se basan en la manipulación mental y que precisamente por eso pueden resultar más dañinas.
Creo que el maltrato dentro del mundo BDSM no es muy distinto del que se da en relaciones vainilla, y no existe evidencia de que sea más frecuente. Pero sí es verdad que por su propia naturaleza el BDSM facilita los maltratos. Primero, existen una serie de mitos y discursos sociales dentro de la cultura BDSM que dificultan el reconocimiento de la situación de maltrato. Segundo, la falta de aceptación del BDSM por la sociedad en general dificulta que las víctimas puedan denunciar el maltrato, pues para hacerlo deberán revelarse como aficionadas a estas “perversiones” y exponerse a ser doblemente victimizada por ello. Por otro lado, aunque se ha escrito mucho sobre el maltrato en la pareja, muchas de las descripciones que se hacen del maltratador invitan a pensar que las relaciones BDSM son abusivas, cuando esto está muy lejos de la realidad (como ya expliqué en este artículo Sadomasoquismo y violencia de género). Por estas razones, pienso que es muy importante abordar el tema del maltrato en el contexto exclusivo de una relación BDSM.
Con el ánimo de alertar a potenciales víctimas y de llamar la atención sobre el tema al colectivo BDSM, he confeccionado una lista de los síntomas que potencialmente pueden conducir a situaciones de abuso amparadas en un falso BDSM. Esta lista no pretende ser ni mucho menos exhaustiva y se basa en mis observaciones personales y en los comentarios que he ido leyendo por internet. Por lo tanto, debe considerarse sujeta a discusión y como un proyecto en curso. Las características no se refieren a comportamientos puntuales, sino modos de acción globales. El que una persona posea una o dos de ellas quizás no sea causa de alarma, pero varias juntas deben encender la luz roja. Me refiero al maltratador en género masculino y a la víctima en género femenino porque lo más frecuente es que el hombre maltrate a la mujer, pero eso no excluye que exista el abuso entre todo tipo de combinaciones de géneros.
Creo que el maltrato dentro del mundo BDSM no es muy distinto del que se da en relaciones vainilla, y no existe evidencia de que sea más frecuente. Pero sí es verdad que por su propia naturaleza el BDSM facilita los maltratos. Primero, existen una serie de mitos y discursos sociales dentro de la cultura BDSM que dificultan el reconocimiento de la situación de maltrato. Segundo, la falta de aceptación del BDSM por la sociedad en general dificulta que las víctimas puedan denunciar el maltrato, pues para hacerlo deberán revelarse como aficionadas a estas “perversiones” y exponerse a ser doblemente victimizada por ello. Por otro lado, aunque se ha escrito mucho sobre el maltrato en la pareja, muchas de las descripciones que se hacen del maltratador invitan a pensar que las relaciones BDSM son abusivas, cuando esto está muy lejos de la realidad (como ya expliqué en este artículo Sadomasoquismo y violencia de género). Por estas razones, pienso que es muy importante abordar el tema del maltrato en el contexto exclusivo de una relación BDSM.
Con el ánimo de alertar a potenciales víctimas y de llamar la atención sobre el tema al colectivo BDSM, he confeccionado una lista de los síntomas que potencialmente pueden conducir a situaciones de abuso amparadas en un falso BDSM. Esta lista no pretende ser ni mucho menos exhaustiva y se basa en mis observaciones personales y en los comentarios que he ido leyendo por internet. Por lo tanto, debe considerarse sujeta a discusión y como un proyecto en curso. Las características no se refieren a comportamientos puntuales, sino modos de acción globales. El que una persona posea una o dos de ellas quizás no sea causa de alarma, pero varias juntas deben encender la luz roja. Me refiero al maltratador en género masculino y a la víctima en género femenino porque lo más frecuente es que el hombre maltrate a la mujer, pero eso no excluye que exista el abuso entre todo tipo de combinaciones de géneros.
- Considerar los límites de la sumisa como algo a superar. Una de las características esenciales del maltrato es que no se respete la consensualidad. El maltratador verá tus límites como un desafío al control absoluto que quiere ejercer sobre ti e intentará por todos medios desgastarlos o romperlos directamente.
- Problemas con la “palabra de seguridad”. La primera pista que suelen dar muchos maltratadores en el mundo BDSM es que objetan al uso de la palabra de seguridad. Es lógico que lo hagan, pues la palabra de seguridad es la mejor herramienta de la que dispone la sumisa para asegurarse de que se respeta su consentimiento en todo momento. Es cierto que hay parejas BDSM que no usan la palabra de seguridad, bien porque para ellos decir “¡para!” es suficiente, bien porque han evolucionado con el tiempo a una relación extrema de D/s donde la sumisa se abandona completamente en la confianza que deposita en el Dominante. La señal de peligro es cuando el Dominante se niega a que uses la palabra de seguridad al principio de una relación. Otras veces se dificulta el uso de la misma, exigiendo que se use lo menos posible, haciendo pagar un precio por su uso (decir que no eres lo suficientemente sumisa, terminar la sesión, mandarte a casa…), o respondiendo con enfados y peleas.
- Establecer un tipo de relación extrema para el que no está preparada la sumisa. Normalmente las relaciones BDSM progresan a través de varias etapas. Se empieza haciendo sesiones de juegos ligeros… unos pocos azotes, algo de bondage, ordenar algo que estás desando hacer de todas formas. A lo largo de meses, las sesiones se van haciendo más largas y más intensas, y algunos elementos empiezan a introducirse en la vida real. Si los dos participantes deciden evolucionar a una relación D/s de tiempo completo (también llamada 24/7), esto se va estableciendo de forma gradual, introduciendo órdenes y disciplinas una a una y explorando las consecuencias. Muchas parejas deciden no entrar en esa etapa. Muy pocas llegarán a la relación Amo/esclava, conviviendo en servidumbre total. El maltratador buscará saltarse toda esas etapas intermedias y establecer una relación D/s a tiempo completo de entrada, o incluso de Amo/esclava.
- Provocar sentimientos de culpa. El peor maltratador es el que usa métodos de manipulación psicológica para controlarte, y una de las formas más eficaces de hacerlo es a través del sentimiento de culpa. A veces te salen por donde menos te lo esperas. Por ejemplo, puede decirte que le has hecho mucho daño, que has herido sus sentimientos. Si, como haría cualquier persona normal, dices que lo sientes, establece una dinámica en la que continuamente tienes que expiar esa falta, además de tener que tener cuidado para no herir sus sentimientos otra vez. Eso te pone a la defensiva. Se cuestiona tu comportamiento, pero nunca el de él. Una de las acusaciones más frecuentes es que no eres suficientemente sumisa, que no te entregas completamente a él. La sumisión se convierte en una obligación, en algo que define tu valor como persona en lugar de ser una elección que haces porque te hace feliz.
- Hacerte romper con tu entorno social. Esta es una técnica muy usada por las sectas: se te convence de que tu familia y tus amigos no te convienen, que ellos tienen la culpa de lo mal que te ha ido hasta ahora. Tienes que romper con ellos e integrarte en el nuevo entorno social del maltratador. Con ello se te priva del referente de personas que te pueden aconsejar y se te pone en una situación de máxima vulnerabilidad psicológica.
- Aliarse con sus amigos para manipularte. Los maltratadores más sofisticados se arropan en un entorno de gente que piensa y hace como ellos. Confirman sus mutuas mentiras y pueden llegar a organizar elaborados esquemas de manipulación y presión psicológica. Se impone la “ley del rebaño” y nadie se atreve a romper la disciplina y la lealtad al grupo, aún enfrentados a situaciones moralmente repugnantes. También se suelen cultivar creencias y mitos colectivos (por ejemplo, la supremacía masculina) que justifican el comportamiento abusivo.
- Secretos. El maltratador enseguida te exigirá que guardes meticuloso secreto de todo lo que pase entre tú y él. Eso te privará de la posibilidad de buscar consejo y contrastar lo que él te hace con lo que hacen otras parejas o la comunidad BDSM. Es normal que algunas cosas queden en la privacidad del dormitorio, pero el excesivo secretismo debe ser una señal de alerta.
- Exageraciones y mentiras. Los maltratadores no suelen ser personas honestas, sino que viven rodeados de una espesa red de exageraciones, verdades a medias y mentiras. Eso suele tener la función de presentarlos como algo que no son en realidad. Te hará creer que es un hombre atractivo, que muchas mujeres están detrás de él, que tienes una gran suerte en que te haya elegido y que perderás muchísimo si te deja. Todo esto nace de la baja autoestima y la inseguridad que son el origen del comportamiento manipulador, que él compensa con un ego hipertrofiado que necesita ser apuntalado en todo momento.
- Celos. La posesividad y los celos suelen formar el núcleo central del maltrato, su fuente de origen. Si leemos cuidadosamente las noticias de esos crímenes en las parejas, siempre encontraremos que los celos juegan un papel fundamental en ellos. Los celos son una emoción normal que casi todo el mundo siente en un momento u otro de su vida. Lo que no es normal es que los celos se conviertan en una sospecha continua, en algo que influye en todas las cosas que se hacen. Una buena señal de que las cosas se están saliendo de madre son los celos retroactivos: que él no soporte la idea de que has tenido relaciones con otros hombres en tu pasado y querer hacerte admitir lo malas que fueron.
- Ataques y faltas de respeto a otras personas. “Si quieres saber cómo te tratará tu novio, mira cómo trata a su madre”, dice el saber popular. Si ves que él es una persona violenta y agresiva, que le falta al respeto a completos desconocidos por cualquier nimiedad, que empieza peleas de tráfico, en los bares o en los foros de internet, ¿qué te hace pensar que va a comportarse de forma distinta contigo en la intimidad? Presta especial atención a cómo trata a otras mujeres, y a cómo terminaron sus relaciones anteriores. Si además de todo eso empieza a tener explosiones de ira incontrolada cuando está contigo, es mejor que termines la relación cuanto antes.
- Consumo de drogas. Es sabido que el consumo de drogas es incompatible con las sesiones de BDSM, pues ésta requieren una mente clara y despejada por parte del dominante y la capacidad de procesar sensaciones y emociones de forma normal por parte de la sumisa. Sin embargo, no es raro encontrar dominantes que consumen drogas estimulantes como la cocaína y las anfetaminas para tener una experiencia más intensa y placentera. Por otra parte, la manera más fácil de abusar de una sumisa es inducirla a tomar drogas que disminuyen su capacidad crítica y debilitan su voluntad.
- Tomar control de detalles esenciales de tu vida: dinero, trabajo, vivienda, etc. Lo pueden hacer bajo el pretexto de hacerte un favor, de ayudarte a manejar tus finanzas y a encauzar tu vida. Algunas sumisas entran en la relación en una situación de debilidad económica. El peligro es claro: una vez que el maltratador controle alguno de estos aspectos esenciales de tu vida, escapar de la relación se volverá enormemente difícil. Requerirá ayuda externa, y si él también ha conseguido que rompas con tu entorno social, se volverá prácticamente imposible.
¿Qué hacer cuando se detectan estos síntomas? Si la relación está empezando y las señales son claras, lo mejor es cortarla lo antes posible. Sin embargo, el romper no es siempre la mejor opción y hay relaciones que merecen la pena ser rescatadas. En ese caso mi consejo sería limitar drásticamente la relación D/s hasta que puedan establecerse parámetros más seguros: cambiar la sumisión a tiempo completo (24/7) por juego en sesiones; establecer límites claros y una palabra de seguridad; que la sumisa retome el control sobre su vida y sus relaciones; que el Dominante analice su actitud y sus motivos, etc. Si es posible, es bueno integrarse en una comunidad BDSM, participando en reuniones y buscando amistades que entiendan la dinámica D/s y puedan prestar consejo. No hay que ver las cosas en términos de blanco y negro, bueno y malo. Sí, hay maltratadores que no van a ser reformados fácilmente. Pero también hay hombres confundidos, ignorantes, con actitudes emocionales malsanas, o que han asumido mitos sin darse cuenta de las consecuencias que tienen. Estos últimos se alegrarán a la larga de ser educados en cómo practicar el BDSM de forma segura, sensata y consensual.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23933978
http://download.springer.com/static/pdf/581/art%253A10.1007%252Fs11920-013-0392-1.pdf?auth66=1395426681_0faec7450aa5a553251808bf04e8a055&ext=.pdf
Referencias:
Jozifkova E (2013) Consensual sadomasochistic sex (BDSM): the roots, the risks, and the distinctions between BDSM and violence. Curr Psychiatry Rep 15:392.http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23933978
http://download.springer.com/static/pdf/581/art%253A10.1007%252Fs11920-013-0392-1.pdf?auth66=1395426681_0faec7450aa5a553251808bf04e8a055&ext=.pdf
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sábado, 26 de octubre de 2013
Juegos de amor y dolor - segunda edición
Acabo de publicar la segunda edición de Juegos de amor y dolor, el primer libro de la trilogía Voy a romperte en pedacitos. Está a la venta como libro electrónico en los mismos puntos de ventas que antes, Amazon y Smashwords; al comparlo se descarga automáticamente la segunda edición. La primera edición ya no es accesible. Los enlaces de compra están aquí Juegos de amor y dolor.
¿Por qué una segunda edición? Bueno, como es mi primera novela supongo que era inevitable que hubiera algún error. Conversando con mis lectores me di cuenta de que uno de los personajes principales no estaba reflejado en la obra como yo pretendía. Eso tenía una cierta influencia negativa en la trama. Afortunadamente, bastaba cambiar unas pocas escenas para que el personaje saliera mucho mejor parado. Así que en esta segunda edición hay cambiadas ocho escenas, una de ellas completamente nueva, con lo que la novela es un poco más larga. ¿Qué cuál es el personaje con problemas? Eso no os lo voy a decir... A ver si lo adivináis.
Para los que no os decidís a gastaros los tres euros (o cuatro dólares) que pido por el libro sin saber si vale la pena, aquí podéis leer los tres primeros capítulos, gratis.
¿Por qué una segunda edición? Bueno, como es mi primera novela supongo que era inevitable que hubiera algún error. Conversando con mis lectores me di cuenta de que uno de los personajes principales no estaba reflejado en la obra como yo pretendía. Eso tenía una cierta influencia negativa en la trama. Afortunadamente, bastaba cambiar unas pocas escenas para que el personaje saliera mucho mejor parado. Así que en esta segunda edición hay cambiadas ocho escenas, una de ellas completamente nueva, con lo que la novela es un poco más larga. ¿Qué cuál es el personaje con problemas? Eso no os lo voy a decir... A ver si lo adivináis.
Para los que no os decidís a gastaros los tres euros (o cuatro dólares) que pido por el libro sin saber si vale la pena, aquí podéis leer los tres primeros capítulos, gratis.
Juegos de amor y dolor by HermesSolenzol
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