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domingo, 15 de julio de 2018

Boicotea Bibliotheca, OverDrive, Playster y Scribb

Si estamos a favor de una cultura sexo-positiva, debemos luchar contra la censura sobre novelas eróticas que quieren imponer determinadas editoriales de libros electrónicos. Cuando intenté publicar mi novelas eróticas en D2D, me encontré que estas cuatro compañías automáticamente bloquean la publicación de cualquier libro erótico. Quizás cuando se den cuenta de que con esta actitud pierden ventas de todo el público con actitudes positivas hacia el sexo y el erotismo, cambien su actitud. Por eso os pido que no compréis nada de estas cuatro compañías. Por suerte, hay muchos más distribuidores de libros electrónicos. Algunos, como Smashwords, han servido como nicho protector de la literatura erótica, publicando cosas que Amazon Kindle censura. Esto no es algo que debemos tomarnos a la ligera, pues existen enormes presiones para censurar la literatura erótica.

Así que, recuerda, no compres libros a:

  • Bibliotheca.
  • OverDrive.
  • Playster.
  • Scribb.
¡Muchas gracias!

Hermes

domingo, 16 de octubre de 2016

Cómo leer libros electrónicos si no tienes tableta

Por ahora, mis cuatro novelas han sido publicadas sólo como libros electrónicos. Mucha gente se queja de que no tienen tableta, así que no pueden leerlos. En realidad, hoy en día existen muchas formas de leer libros electrónicos aunque no se tenga un iPad, un Kindle o una tableta parecida. Ahí van algunas ideas...

  • Si tienes un teléfono celular como el iPhone o con el sistema operativo Android, el teléfono es tu tableta. Sólo tienes que bajarte la aplicación kindle para iPhone/iPod (https://www.amazon.com/gp/help/customer/display.html?nodeId=200298460) o para Android (https://play.google.com/store/apps/details?id=com.amazon.kindle&hl=en). Es gratis. Bájate los libros electrónicos en formato MOBI para leerlos con la aplicación kindle. 
  • El iPhone también te permite leer libros electrónicos en formato EPUB con una aplicación propia. Búscala en tu iPhone o en el iTunes Store. También gratis. 
  • No aconsejo que leas libros en tu PC o en tu Mac. Resulta muy cansado para la vista. Pero, si te empeñas, también te puedes bajar el lector kindle al ordenador
  • Y, ya puestos a trabajar en el ordenador, hay un programa muy bueno para almacenar, organizar y leer libros electrónicos en el ordenador. Se llama Calibre  y es gratis. 
  • Además, Calibre se puede usar para convertir un libro de un formato electrónico a otro. Por ejemplo, puedes pasar un libro de formato EPUB (de Apple) al formato MOBI (de Amazon). 
  • O, si has escrito algo y lo quieres leer en tu tableta o en tu móvil, puedes usar Calibre convertir un fichero de texto de DOCX a MOBI o a EPUB. Eso es lo que hago yo para publicar mis libros. 
  • ¿Y qué pasa con el formato PDF de Adobe? Puedes convertir un libro electrónico a PDF usando Calibre. Sin embargo, no lo aconsejo porque se suele alterar mucho el maquetado y el formato de las páginas, resultando muy difícil de leer. 
  • Si vas a comprar libros electrónicos y no estás seguro de en qué formato los quieres, es mejor que los compres desde Smashwords.com (https://www.smashwords.com/), una tienda que te permite escoger el formato que quieras. Además, una vez que te compras un libro, puedes bajártelo en otro formato sin tener que volver a pagar. En cambio, Amazon sólo vende libros electrónicos en formato MOBI para su tableta kindle. 
De todas formas, pronto publicaré Juegos de amor y dolor y Escenas de poliamor en papel. Si te van más los libros hechos de árboles muertos, estate al loro... 

sábado, 13 de junio de 2015

El libro electrónico: mejor para el lector, el escritor y el medio ambiente


“Me gusta más el papel: el olor, el peso de un libro de verdad”. “Soy de la vieja ola, me hago un lio tremendo con estas nuevas tecnologías”. “El libro de papel tiene un encanto que nunca tendrá el libro electrónico”. “Si no me compro un libro impreso me da la impresión de que no lo tengo”. Estas son algunas de las razones que escucho decir a gente a la que no le gustan los libros electrónicos. Creo que reflejan un cierto miedo atávico a la tecnología, una resistencia al cambio, la creencia de que el libro de papel es algo precioso que debe ser protegido, que es más puro, más humano. Por supuesto, cada cual tiene derecho a su opinión y sus gustos, que además en cuestión de literatura tienen mucho peso. Sin embargo, me gustaría que cotejarais esa opinión con los hechos que voy a exponer a continuación.

El libro electrónico es más ecologista

Te puede parecer que el libro impreso que tienes en las manos representa sólo un minúsculo trozo de árbol, un sacrificio insignificante frente a todas las cosas que le hacemos al medio ambiente. Pero no es verdad. Para empezar, por cada libro que se vende cientos de otros libros se imprimen, se almacenan, se distribuyen, se devuelven al editor y se destruyen, lo que representa un desperdicio enorme de material y energía. Ten en cuenta que la industria papelera tiene un efecto desastroso sobre el medio ambiente. Es responsable de la epidemia de eucaliptos que ha destrozado el ecosistema de todo el norte de España, desplazando los bosques autóctonos de robles, encinas, hayas y castaños y eliminando a toda la fauna que sostienen. Encima, las fábricas de papel polucionan un montón, despidiendo grandes cantidades de sulfuro de hidrógeno y otros gases nocivos: véase lo que le ha hecho a la ría de Pontevedra la fábrica de papel situada a sus orillas. Sí, es verdad que para hacer una tableta también se usan metales que polucionan, pero la escala de la polución es muchísimo menor. Una tableta Kindle de unos pocos gramos tiene un circuito electrónico mínimo.

Y no olvides que puedes leer libros electrónicos en tu iPod, iPad o tu móvil, que vas a poder utilizar para muchas otras cosas. En estos sitios te puedes descargar gratis la aplicación Kindle  que sirve para  leer libros en tu móvil o en tabletas que no sean las Kindle de Amazon:

Para iPhone e iPad:
https://itunes.apple.com/es/app/kindle-lee-libros-ebooks-revistas/id302584613?mt=8

Móviles con el sistema operativo Android:
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.amazon.kindle&hl=es_419
http://www.amazon.com/Amazon-com-Kindle-for-Android/dp/B004DLPXAO

El libro electrónico ofrece muchas ventajas al lector

Déjame enumerarte unas cuantas:
  1. Poder viajar con un montón de libros sin llevar casi nada de peso. Esto fue lo que me llevó a comprarme mi primera tableta Kindle. Mi familia y yo viajamos mucho, normalmente una vez al año desde Los Ángeles a Europa. Como los tres somos ávidos lectores, el tener suficiente material de lectura para tres semanas de viaje llena de por sí toda una maleta. Tres tabletas solucionan el problema. Además, podemos llevar muchos libros en caso de que alguno no nos guste, o incluso bajárnoslo con toda facilidad de la “nube” mientras estamos de viaje.
  2. Como explico más abajo, el libro electrónico es un arma buenísima contra la censura, algo que es muy importante para los que formamos parte de la cultura sexo-positiva. 
  3. Un libro electrónico puede contener hiper-enlaces al índice o a una lista de notas, que resultan mucho más accesibles y molestan menos que las notas en un libro de papel. En tabletas como el iPad, también puede haber hiper-enlaces directamente a sitios web. 
  4. Los libros electrónicos se pueden subrayar y anotar, y todo eso se puede borrar o modificar luego. Puedes compartir tus notas con otros lectores a través de internet, o ver las que ellos han escrito.
  5. La tinta electrónica de tabletas como el Kindle se pude leer perfectamente a la luz del sol y no hace más daño a los ojos que un libro normal.
  6. Kindle, Smashwords y otras compañías permiten que dos personas puedan leer el mismo libro a la vez si tienen una cuenta común. También hay formas de “prestar” libros electrónicos sin que te tengas que preocupar de que no te lo van a devolver. Claro que el libro electrónico se puede piratear con toda facilidad, pero no lo debes hacer porque esto supone robarle al escritor la recompensa por su trabajo. Al comprar un libro electrónico le das al escritor un 70% del precio que pagas. 
  7. Quizás lo más importante es que el libro electrónico es intrínsecamente más barato. Como no hay gastos de impresión, distribución, almacenaje y venta, todo ese dinero que se ahorra se le puede pasar al lector bajando el precio de venta. El problema es que muchas casas editoriales ven esto como una competencia desleal al libro de papel y han luchado por equiparar los precios, lo que es básicamente estafar al lector. Toda esa guerra entre Amazon y determinadas casas editoriales sobre la que hemos estado leyendo en la prensa se reduce básicamente a eso. Amazon Kindle quiere bajar los precios de los libros electrónicos (así vende más y gana más base de mercado), mientras que las editoriales clásicas quieren que se siga equiparando al precio del libro de papel (para no perder ventas de los mismos). Periódicos como El País se han puesto vergonzosamente del lado de las editoriales, con las que tienen vínculos comerciales, suministrando una gran cantidad de desinformación sobre esta guerra entre editoriales y criticando sistemáticamente a Amazon. Tú misma puedes figurarte de qué lado están tus intereses como lectora. 

El libro electrónico ofrece muchas ventajas al escritor

  1. Tradicionalmente, un escritor recibe un 10% del precio de cada uno de sus libros. Algunos escritores famosos logran un 15%, pero raramente más. El resto de lo que pagas por un libro va a la librería, a la editorial y a los costes que he mencionado más arriba (impresión, almacenaje, distribución, etc.). Frente a eso, Kindle y Smashwords pagan al autor el 70% del precio del libro. 
  2. Para un escritor principiante, conseguir que una editorial publique su libro representa una tarea hercúlea. Tradicionalmente, las editoriales han venido tratando a los escritores nóveles con un desprecio increíble. Muchas se niegan de llano a evaluar libros de escritores desconocidos. Las que aceptan hacerlo imponen condiciones absurdas para la entrega del libro: a pesar de que hoy en día un libro se puede mandar en forma digital por correo electrónico sin ningún coste, te obligan a imprimirlo en papel y mandarlo por correo normal, lo que te puede costar varios cientos de euros por cada libro que mandas. Si el libro es rechazado, lo que ocurre en casi todos los casos, no esperes que te den la más mínima información de por qué lo hacen. Si quieres publicar lo único que puedes hacer es volver a gastarte el dinero para enviar el libro a otra editorial. Como os podéis imaginar, esto abre las puertas a todo tipo de favoritismos, enchufes, tejemanejes y corrupción más o menos velada. Incluso han aparecido falsas editoriales que se dedican a estafar al escritor principiante haciéndole pagar por la publicación de su libro en papel, que luego no conseguirá vender. 
  3. Frente a esas barreras casi infranqueables, publicar una novela como libro electrónico es la cosa más fácil del mundo. Basta seguir unas simples instrucciones para formatear el texto de forma adecuada, subirlo a Kindle y en dos o tres días el libro está disponible para que lo compren los lectores en Amazon.com. Smashwords.com es incluso mejor: su sitio web formatea tu libro en los formatos electrónicos más usados (MOBI, EPUB, PDF, etc.) y no sólo lo vende en su página, sino que lo distribuye a otros vendedores como Apple, Amazon y Barnes and Noble. 
  4. ¿Qué pasa si tu libro tiene material cuestionable que puede ser censurado? Una editorial clásica lo rechazará en cuanto les entre la duda, y si no lo hacen te impondrá cambios draconianos como condición para la publicación, interfiriendo con tu creatividad. Amazon Kindle, en teoría, no admite la publicación de material pornográfico, pero en la práctica publica todo tipo de novelas eróticas sin restricciones. Smashwords no tiene apenas restricciones. Eso sí, si publicas algo que va contra la ley (plagio, libelo, etc.) la responsabilidad es tuya. Toma nota: el libro electrónico es la mejor defensa contra la censura que ha habido en la historia. 
  5. Alguien puede objetar que Amazon es una compañía gigantesca que amenaza con hacerse con el monopolio del negocio editorial, no sólo compitiendo con las editoriales de libros en papel sino eliminando la competencia en el terreno del libros electrónico. Pero esto no es así por una razón muy sencilla: publicar un libro electrónico es muy fácil, cualquiera puede hacerlo sin la ayuda de empresas como Amazon o Smashwords. Con calibre, un programa gratis para almacenar libros electrónicos (http://calibre-ebook.com/ ), el formatear un libro en cualquier formato electrónico está al alcance de todo el mundo. Luego puedes vender tu libro desde un sitio web con el 100% de los beneficios yendo a parar a tus manos. Smashwords.com (http://www.smashwords.com/ ) tiene un modelo comercial que puede ser muy competitivo frente a Amazon Kindle. Todo esto es lo que fuerza a Amazon a mantener su programa tan ventajoso para los escritores. Tened en cuenta además que cuando publicas en Amazon no le das la exclusiva - por eso mis novelas pueden estar a la venta tanto en Amazon como Smashwords. 
  6. La única ventaja que las editoriales clásicas ofrecen hoy en día al escritor es la publicidad y la promoción. Pero lo cierto es que tampoco invierten mucho es eso, a no ser que seas un escritor famoso. Los escritores principiantes tenemos que buscarnos la vida para anunciar nuestros libros, publiquemos donde publiquemos.
En resumidas cuentas, el libro electrónico ofrece unas enormes ventajas sobre el libro en papel, lo que explica su rapidísima implantación en el mercado. No sólo beneficia al lector y al escritor, que a partir de ahora pueden interactuar directamente sin el filtro de las editoriales, sino que elimina el daño al medio ambiente que supone la industria papelera. Pero creo que la mayor aportación del libro electrónico es que permite la difusión de material que antes no hubiera sido publicado nunca. La censura se vuelve enormemente difícil cuando todo el mundo puede publicar un libro con un mínimo esfuerzo adicional sobre la tarea de escribirlo. Y esto llega justo a tiempo, pues la editoriales clásicas se han empezado a fusionar unas con otras formando enormes monopolios. Como ocurría con la música y el cine, se estaba dando un fuerte tendencia a la uniformidad cultural: determinadas novelas (Juego de Tronos, Los Juegos del Hambre, Harry Potter, 50 Sombras de Grey, etc.) son leídas por todo el mundo mientras que los libros “del montón” son ignorados. Claro, a una editorial le beneficia promocionar mucho un libro para luego venderlo como rosquillas, en vez de tener que promocionar una gran variedad de libros. Esto reduce costes y riesgos. El libro electrónico contrarresta esa tendencia, democratizando el mercado de los libros. El problema es que ahora que cualquiera puede publicar su libro, bueno o malo, ¿cómo va a encontrar el lector los libros de calidad en medio de tanta marea? Esto crea una oportunidad comercial que aprovechan compañías como Goodreads (https://www.goodreads.com/ ), que se especializan en difundir las críticas de los lectores a los libros que leen. Creo que, poco a poco, está teniendo lugar un cambio enorme en el mundo de los libros. No te lo pierdas: apúntate al libro electrónico.

jueves, 8 de enero de 2015

Cómo escribir una buena historia erótica - La trama

Toda historia consta de cuatro elementos fundamentales: trama, personajes, entorno y mensaje. A ellos se les podría añadir el estilo con que se escribe, que estaría condicionado por estos cuatro elementos. En este artículo voy a referirme sólo a la trama, con la esperanza de ir abordando los otros elementos en artículos sucesivos.

La trama es lo que pasa en la historia, la serie de eventos que llevan desde la situación inicial al apogeo y a su resolución al final. La clave de la toda trama es el conflicto, que mueve a la historia y crea suspense. Sin conflicto una historia carece de energía, se convierte en una cosa tras la otra sin dirección ni sentido. No hay emoción y el lector se aburre.

Uno de los errores más comunes en las historias eróticas es que falta conflicto. Esto es así porque el sexo es tan excitante que el escritor comete el error de pensar que el sexo de por sí puede sacar adelante la historia. Esto puede llegar a funcionar en una historia corta, pero cuando esto se intenta aplicar a una novela la convierte en una serie de escenas de sexo inconexas. Muchas novelas victorianas son así: sirven para masturbarse con cada escena erótica pero no valen nada como historia. Sin embargo, en la vida real el sexo y las relaciones amorosas están llenas de conflictos que si se introdujeran en una novela crearía una trama estupenda.

Sin embargo, crear conflicto no es nada fácil. Esto se debe en parte a que en la vida real nos hemos acostumbrado a desactivar todo conflicto para evitarnos problemas con la gente que nos rodea. En una historia, por el contrario, debemos aprovechar cualquier fuente de discordia para crearles problemas a los personajes. Como sucede tan a menudo en la vida real, debemos seguir el principio de que si algo puede salir mal, tiene que salir mal. Por supuesto, hacia la mitad de la historia deberemos buscar también formas de resolver los problemas que hemos creado para poder cerrar las tramas. O, si se trata de un drama, llevar a los problemas a su trágica conclusión final.

La mejor manera de crear conflicto es evocar nuestras emociones: ira, miedo, tristeza, deseo sexual… y ver qué imágenes nos evocan. También podemos empezar con un suceso de nuestra vida y darle más dramatismo. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado con escribir sucesos autobiográficos de manera literal, pues si hay otras personas implicadas se pueden ofender e incluso ponernos un pleito… Sí, aunque cambiemos los nombres. Es mejor convertir en ficticios hechos y personas reales introduciendo suficientes cambios para borrar toda conexión clara con la realidad.

El conflicto puede ser de varios tipos:

1. Los buenos luchando contra los malos” es el tipo más obvio de conflicto. En erótica nos encontraríamos con la típica historia de celos o con gente que reprime el amor o deseo sexual de los protagonistas.

2. Gente buena con intereses contrapuestos” es un tipo más sutil y menos moralista de conflicto. Los personajes no son ni mejores ni peores que el común de los mortales, pero persiguen fines que son mutuamente incompatibles, lo que los hace enfrentarse. En una historia erótica nos encontramos con el amor o el deseo no correspondido, o con un triángulo amoroso donde nadie es particularmente malvado. Este tipo de trama puede servir para hacer reflexionar al lector, enfrentarlo a opciones éticas nada claras.

3. Lucha contra un suceso externo” consiste en conflictos en los que el protagonista lucha contra algo impersonal, como un cataclismo natural, una guerra o un sistema represivo. En una historia erótica podríamos hacer que nuestra heroína busque su despertar sexual en un ambiente de represión.

4. El “conflicto interno” da lugar a las tramas más sutiles. Consiste en que el protagonista vive una lucha interior entre dos impulsos contradictorios. Se presta mucho a las historias de sexo, ya que es muy común tener resistencias internas al deseo sexual. También puede suceder que el protagonista luche contra la tentación de hacer algo no ético, como una atracción incestuosa o el deseo de abusar de alguien.

Una novela puede tener varios de estos conflictos simultáneamente, lo que hará aumentar su complejidad y originalidad. Una idea aún mejor es enhebrar los conflictos unos con otros, de manera que un conflicto externo se refleje en una pugna interior de algún personaje. De hecho, en mi trilogía Voy a romperte en pedacitos utilizo estos cuatro tipos de conflictos:

1. Los buenos luchando contra los malos”. Los malos en este caso son el padre y el hermano de Cecilia, la protagonista, unos fachas que se oponen a su liberación sexual y se oponen a su relación con Julio.

2. Gente buena con intereses contrapuestos”. Los distintos amigos de Cecilia entran en conflicto con ella; sobre todo Laura, quien llega a quererle arrebatar a su querido Julio. Más adelante, será el propio Julio quien se oponga a Cecilia.

3. Lucha contra un suceso externo”. La novela tiene lugar en la España de la Transición, donde los restos reaccionarios del franquismo y la sociedad machista y represiva se convierten en un serio obstáculo en el camino de Cecilia. De hecho, la liberación sexual de Cecilia sirve como alegoría del cambio que tiene lugar en la sociedad española en este tiempo.

4. Conflicto interno”. Desde el principio Cecilia tiene que luchar contra sus creencias religiosas y perjuicios morales que la impiden liberarse.

Otra cosa importante a tener en cuenta a la hora de crear una trama es que sea original. Se dice que todas las historias ya han sido contadas, porque en realidad todas se basan en un número relativamente pequeño de conflictos fundamentales. Por ejemplo, muchas historias de amor tienen una de estas tramas:

1. El triángulo amoroso: dos personas luchan por el amor de otra.

2. El despertar sexual: El o la protagonista descubre el amor y el sexo.

3. Amor trágico: El amor tiene lugar en unas circunstancias que lo hacen imposible, pero los protagonistas se aman a pesar de todo. Romeo y Julieta.

4. La Cenicienta: Una persona de bajo nivel social es elevada por otra. “50 Sombras de Grey” y un sinfín de novelas románticas cuentan la eterna historia de la chica pobre de quien se enamora un millonario o de un noble.

5. Venganza: La o el protagonista ha perdido su amor y busca vengarse tanto de su rival como de su ex-amor.

6. El amor no correspondido que al final se consigue, como en La Celestina y otras historias de seducción.

7. La búsqueda del Santo Grial. Para conseguir el amor, el o la protagonista tendrá que embarcarse en una misión imposible en la que demostrará ser digno de ese amor.

¿Seríamos capaces de escribir una historia erótica sin caer en alguno de estos tópicos? Las nuevas relaciones alternativas nos dan la oportunidad para ello. Por ejemplo, el BDSM nos permite crear historias de entrega, de perversión o en las que una situación aparentemente degradante sea aceptada al final. En realidad, ya existen muchas historias con estas temáticas. Otra posibilidad es hablar de relaciones homosexuales o bisexuales, o incluso de poliamor entre varias personas.

En términos estilísticos, hay dos formas de ir desarrollando una trama:

1. La exposición consiste en relatar lo que pasa como una visión en conjunto, presentando acontecimientos que se desarrollan a lo largo de un cierto periodo de tiempo o incluso prescindiendo de la secuencia temporal. Se trata aquí de presentar las ideas y sentimientos generales de lo que le ocurre a los personajes. Tiene las ventajas de poder transmitir una cantidad considerable de información en un espacio relativamente pequeño, y de hacer avanzar tramas que se desarrollan en un periodo largo de tiempo. La principal desventaja es que el lector se aleja de los personajes y pierde el contacto emocional con ellos.

2. La escena consiste en presentar la acción en tiempo real, como ocurre en las películas. Se escribe en forma de diálogo, o bien se presentan las acciones en una secuencia estrictamente temporal, tal y como suceden. Tiene la ventaja de tener más dinamismo y conseguir que el lector viva directamente las experiencias del protagonista.

Lo más corriente en una novela es alternar pasajes de exposición y escenas. El estilo literario anglosajón usa mucho las escenas y las separa claramente de la exposición. Por el contrario, el estilo hispánico tiende a usar más la exposición y difuminar su separación de las escenas.

¿Qué es lo mejor para la erótica? Yo creo que para que el sexo sea excitante debe de contarse en forma de escena: la escena de sexo. El lector es un voyeur, quiere ver lo que hacen los personajes en cada momento, oír lo que se dicen. Pero también es importante saber presentar las emociones que sienten los personajes, no sólo lo que hacen. Describir un acto sexual a secas sería más bien pornografía, mientras que la erótica nos metería más en la vida mental de los personajes. Pero a todo se le puede dar muchos matices. El sexo se puede presentar en toda una gama de emociones, desde el sexo mecánico, descarnado e incluso cruel al hacer el amor color de rosa. En cualquier caso, yo recomiendo no escribir escenas de sexo demasiado complicadas y recargadas, lo que suele ser el impulso del que se masturba: quiere que pase de todo. Mi regla es que una escena de sexo tenga como máximo tres elementos. Por ejemplo, bondage, azotaina y follada. Con eso hay más que de sobra, otras cosas se pueden guardar para una nueva escena.

domingo, 9 de febrero de 2014

La sumisión de Malena

Este es otro fragmento de la novela que estoy escribiendo, la continuación de "Voy a romperte en pedacitos". Se trata de un primer borrador, la versión final seguramente será más elaborada. También he eliminado algunos detalles que pueden ser "spoilers" para los que no hayáis leído "Voy a romperte en pedacitos". Esta historieta quiere mostrar lo que es la negociación de una relación de dominación-sumisión; cómo los deseos de la dominante y la sumisa convergen en una determinada manera de actuar. 

Dibujo cortesía de Pattydraws

Malena se pasó el día preparándose para su encuentro con Cecilia. Limpió a conciencia toda la casa, haciendo la cama en el dormitorio, barriendo meticulosamente el salón-comedor, quitándole el polvo a las estanterías, sacudiendo el polvo de los cojines del sofá en el patio trasero. Cuando terminó se le ocurrió que quizás habría tenido que hacer lo contrario: dejar el apartamento sucio y desordenado para así darle un motivo a Cecilia para castigarla. Pero no, el tener la casa sucia iba en contra de su manera de ser, sobre todo cuando iba a recibir a su mejor amiga. Además, eso de provocar los castigos a propósito era un poco enrevesado, ¿no? Y, sin embargo, si siempre se portaba bien, Cecilia nunca la castigaría… ¡Qué lío! Esto del sadomasoquismo era demasiado nuevo para ella; tendría que pedirle a Cecilia que se lo explicara mejor.
Lo que sí sabía era que desde que se vio atravesada en el regazo de Cecilia, recibiendo azotes en el trasero bajo la mirada lujuriosa de Lorenzo, no había deseado otra cosa que volver a vivir esa experiencia, volver a sentirse bajo el control de Cecilia, pequeña e indefensa como una niña.
Un par de horas antes de que apareciera Cecilia se duchó, lavándose el pelo a conciencia, cepillándoselo bajo el secador hasta darle el volumen y la ondulación adecuados. Se recortó cuidadosamente el vello del pubis con unas tijeras. Le daba algo de miedo afeitarse el coño como hacía Cecilia; los intentos que había hecho anteriormente habían resultado en escozores muy molestos y algún que otro feo grano de pus. Escogió su mejor ropa interior. No tenía ninguna de esas picardías que sin duda le gustaban a Cecilia, pero unas braguitas nuevas, blancas estampadas con flores, le dieron el aire infantil que quería que Cecilia viera en ella. Rebuscó entre sus sujetadores sin encontrar ninguno que le gustara. Al final decidió no ponérselo; con sus pechos pequeños realmente no lo necesitaba. Completó su atuendo con un vestido cortito, estampado con flores de muchos colores, y unas sandalias de tiras de cuero que se había comprado en el Rastro.
Cecilia tocó el timbre a las cinco en punto. Malena corrió hacia la puerta, pero el gato Lenin llegó antes que ella, restregándose contra madera con el rabo bien tieso. En cuanto abrió la puerta empezó a enroscarse en las piernas de Cecilia, dejando en claro que le pertenecía a él y a nadie más. Y sin duda debía ser así, pues lo primero que hizo Cecilia al entrar fue coger al gato en brazos, acariciarlo detrás de las orejas y frotarse el pelaje anaranjado de su cabeza contra las mejillas. Sólo cuando Lenin saltó al suelo, satisfecho de caricias, Cecilia se le acercó y le plantó un beso en los labios con una sonrisa.
-¡Estás guapísima, Malena! Ese vestido te sienta muy bien.
-Tú también estás muy guapa. ¿Has ido así a la universidad?
Cecilia vestía una camisa de manga corta color crema, desabotonada para revelar vistazos de su sujetador, falda verde oscuro, medias negras y zapatos de medio tacón. Su pelo, más largo de lo habitual, estaba un poco revuelto, formando un halo de rizos en torno a su cabeza.
-Sí, claro. No tenía tiempo de ir a casa a cambiarme. Pero si me abrocho un poco más la camisa creo que voy lo suficientemente decente, ¿no?
-Sí… Es profesional y sexy a la vez… ¿Qué me vas a hacer? Quería haber hecho alguna travesura para que me castigaras, pero no se me ocurrió nada. Ya ves, metida aquí en casa todo el día, me dio por ponerme a limpiar.
-¡Ay, Malena! No seas tonta, no tienes que hacer nada para que te castigue. Anda, ven, vamos a sentarnos en el sofá, que tenemos que hablar.
Fue a tomar asiento a su lado, pero Cecilia la hizo sentarse sobre su regazo. Malena se abandonó en sus brazos, apoyando la cabeza en su hombro, oliendo el perfume de su pelo. Lenin se subió de un salto al respaldo del sofá y se puso a ronronear junto a ellas. Cecilia trazó distraídamente el contorno de las pecas en sus muslos.
-Malena, ya sabes que estoy en deuda contigo. Me recogiste en vuestra casa cuando no tenía a dónde ir y me defendiste cuando Lorenzo quiso echarme aquella vez. Luego peleaste por mí como una leona cuando Luis me atacó con su banda de fachas…
-¡Pero es que no es eso, Cecilia! -la interrumpió, despegándose de ella-. No te pido que me devuelvas ningún favor. Quiero que me hagas lo que quieras hacerme… Que disfrutes de mí… Porque yo te gusto, ¿no?
-Sí, Malena, me gustas mucho. Pero no me vengas con esas, tú también quieres algo de mí, me lo dijiste el otro día… Y eso está bien, de verdad, porque de lo que se trata es de que disfrutemos las dos, cada una a su manera. De hecho, a mí lo que más me haría disfrutar es hacerte feliz. Así que vamos a dejarnos de tonterías y a hablar claramente de lo que queremos.
Malena se volvió a dejar caer sobre el hombro de Cecilia.
-Es que yo no estoy muy segura de lo que quiero… Quiero que me enseñes tu mundo del sadomasoquismo ese. Que me hagas lo del otro día, que me hizo sentirme de una forma muy especial.
-Vale: darte unos azotitos en el culete… No hay ningún problema con eso, Malena… Pero creo que quieres algo más. Cuando fuiste a verme a la universidad me dijiste que quería que fuera tu mamá.
Malena ocultó la cara en el pelo de Cecilia.
-No sé por qué te lo dije… Me da mucha vergüenza hablar de eso.
Cecilia le acarició suavemente el muslo.
-No tiene por qué darte vergüenza, Malena. Somos amigas y hemos hecho muchas gamberradas juntas, ¿no? Ya sé que el otro día te puse muchas pegas, pero me lo he estado pensando y creo que puede ser algo muy bueno para las dos.
-¿De verdad?
-De verdad, Malena. Tú dime cómo te gustaría que fuera y poco a poco vamos viendo lo que podemos hacer.
-Pues… Me gustaría que fueras mi mamá secreta, algo que sólo sepamos nosotras dos. Y que me cojas así en brazos, como estás haciendo ahora, y me acaricies, y me digas lo que tengo que hacer… Estoy perdida, Cecilia, no sé qué hacer con mi vida. Todos estos años, desde que me fui de Chile, he pasado mucho miedo… No sabía dónde ir, qué iba a ser de mí. Y entonces llegaste tú… y solucionaste los problemas que tenía con el Lorenzo… y lo convenciste de que se casara conmigo. Y ahora todo está bien, tengo marido y una casa donde vivir… ya no tengo que correr ni esconderme… ¡Pero mi vida está vacía, Cecilia, no sé para dónde tirar! Tú eres la persona más sabia que he conocido en mi vida. Sé que me puedes aconsejar… incluso decirme lo que tengo que hacer, y yo te obedecería en todo… Y si no lo hago, quiero que me riñas y que me castigues. Ya sé que ya no soy una niña; soy una mujer mayor capaz de tomar sus propias decisiones… ¡Pero ahora mismo me sentiría tan bien si  lo único que tengo que hacer es obedecerte! Me fío de ti, sé que me ayudarás a encontrar mi camino.
Le había salido todo de un tirón, desde el fondo del alma. No estaba segura de haber pensado nunca en esas cosas, pero conforme las decía se daba cuenta de que eran verdad. Le puso la mano en el hombro a Cecilia y se lo apretó, sacudiéndola.
-¿Me entiendes, verdad? -dijo con desesperación en la voz.
-¡Claro que te entiendo, Malena! Yo misma he sentido cosas parecidas. Pero me da miedo lo que me pides… Yo no soy tan sabia como te crees, he cometido muchos errores en la vida y seguramente los seguiré cometiendo. Tienes que darte cuenta de que yo sola no puedo guiarte en tu vida, tendrá que ser algo que hagamos entre las dos. Podemos hablar y decidir lo que tienes que hacer… Y luego, si te faltan las fuerzas, desde luego que sí puedes contar conmigo para echarte un chorreo, darte unos azotes y ponerte más derecha que una vela, porque eso sí que lo sé hacer muy bien.
Malena sonrió.
-¡Pues eso es lo que quiero! … ¿Me dejarás que te llame mamá?
-Vale. Pero sólo cuando estemos a solas, ¿eh? O, como mucho, delante de Lorenzo.
-Yo no se lo pensaba contar al Lorenzo…
-Pues esa va a ser la primera orden que te voy a dar… Lorenzo tiene que saberlo, Malena. No podemos dejarlo fuera. Siempre hemos sido los tres mosqueteros, ¿recuerdas? Y él siempre se ha portado fenomenal con nosotras. Los secretos envenenan las relaciones de pareja. Es una lección que me costó muy caro aprender y no voy a dejar que tú cometas el mismo error.
-Vale… Pero, por favor, díselo tú. Tú sabes cómo contar este tipo de cosas… y además el Lorenzo siempre te toma muy en serio. Yo me moriría de vergüenza.
-Bueno, ya se lo diré yo, cuando llegue el momento.
-¿Qué más me vas a mandar hacer?
-¡Ay, no lo sé, Malena! Lo tengo que pensar.
-¿Qué tenías pensado hacerme hoy?
-Pues podíamos empezar con una azotaina… Ya sé que es lo que estás deseando.
-¡Ay sí, por favor!
Enseguida se encontró tendida bocabajo sobre los muslos de Cecilia. Hizo una almohada con las manos y reposó la mejilla sobre ellas. Cecilia le acarició las piernas y le levantó el vestido.
-¡Pero que braguitas tan monas! Parecen de niña… Creo que me va a gustar que seas mi niñita, para así poderte dar unos azotitos de vez en cuando.
Malena se rio, dando pataditas excitadas al asiento del sofá. Notó que Cecilia le metía delicadamente los dedos dentro de las bragas y se las bajaba hasta los muslos. A continuación empezaron los azotes, no muy fuertes, pinchazos picantes sobre la piel delicada del pompis. Cecilia se detuvo y le acarició las nalgas, masajeándoselas y separándoselas con rudeza. Luego volvió a pegarle más fuerte, con un ritmo cadencioso y eficaz. El aguijonazo y el calor que le proporcionaban sus manos se convirtió en una sensación de intensidad creciente, hasta llegar al punto en que no pudo evitar quejarse y debatirse.
-¿Qué? Duele, ¿eh? ¿Ves? Mejor que no me obligues a darte una azotaina de castigo, pues te puedo hacer pasar un mal rato. Pero hoy no… hoy vamos a pasárnoslo bien, ¿vale?
Le pegó una serie rápida de cachetes flojitos que hicieron que su piel se despertara en un agradable escozor. Luego, justo cuando empezaba a desear más, vino una tanda de azotes fuertes y espaciados, que cesó en el momento que empezaban a volverse intolerables. Cecilia siguió alternando series de azotes suaves y enérgicos, impidiéndola distraerse un solo momento. Por fin se detuvo y volvió a masajearle el culo.
 -¿Te acuerdas cuando nos gatillábamos juntas en la cama, Malena? A ti siempre te ha gustado mucho eso, ¿verdad?
-Sí… ¿Por qué? ¿Está mal?
-No. Está muy bien. Me gusta que disfrutes. Por eso mismo quiero que lo hagas ahora.
Se quedó un momento desconcertada, ponderando lo que le pedía Cecilia.
-¿Ahora? ¿Mientras me pegas?
-Precisamente. Venga, no me hagas esperar. Ponte el dedito en el clítoris y date gusto hasta correrte.
Malena deslizó la mano entre su cuerpo y las piernas de Cecilia. Alcanzarse el clítoris con el dedo la obligó a poner el culo en pompa de forma más bien obscena. Notó que estaba muy mojada y su postura la excitó aún más. Cecilia volvió a golpearle su pompis ardiente y expuesto, y ella se frotó el clítoris con fruición. El placer hacía que los azotes le dolieran menos y le gustaran más.
-Avísame cuando te vayas a correr, para que te pegue más fuerte -dijo Cecilia tranquilamente.
Por alguna extraña razón, eso la volvió medio loca. Levantó el culo aún más en el aire y se estimuló furiosamente.
-¡Así me gusta, bonita! Ten un orgasmito muy fuerte para mamá.
Eso fue la gota que colmó el vaso.
-¡A… ahora! ¡Me voy! -alcanzó a decir justo a antes de que se desencadenara su clímax.
El orgasmo pareció durar una eternidad. Fiel a su promesa, Cecilia la zurró de lo lindo mientras se corría, el escozor de los azotes mezclándose de forma extraña con las ondas de placer que le surcaban el cuerpo. Planeando por encima de todas esas sensaciones entrecruzadas estaba la satisfacción de saber que le estaba dando a Cecilia lo que le había pedido, que al gozar se entregaba a ella.
Cuando terminó se quedó exhausta, atravesada sobre el regazo de Cecilia, sin fuerzas siquiera para sacarse la mano de la entrepierna. Cecilia ya no le pegaba, pero el trasero le ardía como si lo tuviera al rojo vivo. Una sensación de enorme bienestar le bañaba todo el cuerpo.
Cecilia le acabó de bajar las bragas, levantándole los pies para acabar de quitárselas. No se le ocurrió protestar.
-Mejor que vayas sin braguitas, para que no te escuezan el culete. Además, quiero que te sientas un poco zorrita.
-Sí, mamá -se atrevió a decir. La palabra le envió escalofríos por todo el cuerpo.
Cecilia la hizo incorporarse y la volvió a sentar en su regazo, abrazándola.
-Ahora escúchame bien… Cuando venga Lorenzo, lo seduces y te lo llevas a la cama. Haz todo lo que él quiera, en la postura en él quiera, ¿entendido?
-Sí… Pero, ¿y tú? ¿No vas a correrte? ¿Quieres que te gatille?
-Otro día, Malena. Se nos ha hecho tarde y no quiero que Lorenzo nos pille en plena faena.
-Pero es que yo… yo quiero hacerte gozar a ti también -dijo quejumbrosa.
-Que no, Malena. No te preocupes por mí.
-Vale… mamá. ¿Qué quieres que haga con el Lorenzo? ¿Quieres que me culee?
-Sí… ¿Crees que podrás convencerlo?
-¡Pues claro! ¡Si él siempre quiere!
-¿Ves? Pues precisamente por eso. ¡Tienes que tener satisfecho a tu marido, Malenita!
-Si tú me lo mandas, lo haré de mil amores -dijo entusiasmada.
-Pues eso es lo que yo siempre he querido: que Lorenzo y tú hagáis el amor como dios manda. Quiero que tengas un buen orgasmo cuando te folle, ¿me oyes? Como el que acabas de tener.
-Pero si me he quedado muy a gusto… No necesito más.
-Pues esa es una de las primeras cosas que quiero enseñarte, Malena: a disfrutar más del sexo. A partir de ahora quiero que folles con Lorenzo todos los días que él quiera. No le pongas disculpas. Si no lo haces, te castigaré… Y descuida, que no te van a gustar nada mis castigos.
-Vale, mami. Me portaré bien, te lo prometo.
Cecilia la volvió a besar. Distraídamente, se pasó la mano por el trasero. Tenía la piel caliente y suave al tacto, como terciopelo. Le vino a la cabeza una idea preocupante.
-Pero… cuando el Lorenzo me vea el culo rojo me va a preguntar que por qué es… ¿Qué le voy a decir?
-¡Pues la verdad! Le dices que he venido a verte y que hemos jugado como el otro día. No hace falta que le des más explicaciones. Dile que ya hablaré yo con él.

sábado, 1 de febrero de 2014

He empezado a escribir la secuela de “Voy a romperte en pedacitos”

Cuando terminé de escribir la trilogía “Voy a romperte en pedacitos” me propuse escribir algo enteramente distinto: una novela de ciencia-ficción, esta vez en inglés. De hecho, ya tengo planeada una buena parte de la trama y he escrito unas cuantas páginas. Sin embargo, conforme han ido pasando los meses he empezado a echar de menos a Cecilia y sus amigos. Cuando terminaba “Amores imposibles” no pude evitar planear una posible secuela. Dejé a propósito varias situaciones sin resolver… No puedo deciros cuáles son sin hacer “spoilers” para los que no hayan leído la trilogía. Poco a poco, la trama de la nueva novela ha ido cristalizando en mi mente. Voy a introducir variaciones importantes en el estilo que la convierten en una novela independiente, no en una cuarta parte de la serie. La más importante es que Cecilia ya no será el único “punto de vista”. Para quienes no lo sepáis, “punto de vista” es el personaje a través del cual se vive la acción. En la nueva novela los personajes se separarán, cada cual ofreciendo una experiencia distinta de los sucesos de la trama. Otra novedad es que la acción no transcurrirá exclusivamente en España, sino que me las apañaré para traer a Cecilia a mi querida California para contaros cómo es la vida por aquí… O cómo era al principio de los años 80, pues la nueva aventura de Cecilia empieza pocos meses después del final de “Amores imposibles”.

La nueva trama será más dura que la de “Voy a romperte en pedacitos”. Desde que acabé la trilogía he tenido una serie de experiencias que me han enseñado cosas muy importantes sobre las relaciones, el BDSM y la vida en general. Quiero incorporar todo eso a la narración. Voy a mantener mi compromiso con el realismo, pero ya sabéis que la realidad supera la ficción.

A continuación os dejo una escena de sexo que he escrito para el principio de la nueva novela. En ella volveréis a encontraros con Lorenzo y Malena, dos de los personajes más atractivos de la trilogía… Y con Cecilia, por supuesto.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Lista de canciones de Desencadenada

A lo largo de la novela Voy a romperte en pedacitos voy indicando canciones que escucha la protagonista, Cecilia, y que van marcando lo que le ocurre. Para mí estas canciones son fundamentales, pues me evocan las emociones de cada pasaje. Acabo de publicar la lista de canciones del segundo libro de la trilogía, Desencadenada. La podéis leer en la pestaña con ese mismo nombre de este blog, al final.  

domingo, 8 de diciembre de 2013

¡“Sexo, ciencia y espíritu” cumple un añito!


Según el archivo del blog, el primer artículo lo publiqué el 25 de noviembre del 2012… Sí, es verdad, ya hace unos días desde el cumpleaños, pero es que he estado muy liado últimamente. Más vale tarde que nunca, ¿no?

Ese primer artículo fue “¿Por qué tiene tanto éxito ’50 Sombras de Grey´?” que sigue siendo uno de los más leídos del blog, con 239 visitas hasta ahora. El más leído de todos también trata de esa dichosa novela: “’50 Sombras de Grey’, ¿una historia de Dominación/sumisión o de maltrato?”, con 1340 visitas. De hecho, ese artículo recopiló 1100 visitas en un solo día, más de las que suele recibir mi blog en un mes. Y así fue como, cuando ya lo consideraba imposible, el blog rebasó la línea de las 10,000 visitas antes de cumplir un año.
Bueno, no me hago ilusiones: 10,000 visitas al año no son muchas. Blogs con más éxito han recogido cientos de miles de visitas en tres o cuatro años de singladura. Pero por algo se empieza, ¿no?

Creo conocer las razones por las que este blog no es demasiado popular. En primer lugar, no se concentra en un tema determinado. No es un blog sobre BDSM, ni sobre poliamor, ni sobre ciencia, ni sobre literatura, sino que va picoteando sobre esos y otros muchos temas sin ton ni son. Pero no quiero escribir otra cosa, porque así es mi vida, esas son las cosas que amo y si escribiera sólo sobre una de ellas acabaría por aburrirme. En definitiva, creo que las personas debemos buscar el equilibrio entre nuestro intelecto, nuestras emociones, nuestras relaciones y nuestra sexualidad. Así que, ¿por qué no hablar de todo un poco? Además, los temas mejoran cuando se mezclan… ¿Qué tal si hablamos de sadomasoquismo desde el punto de vista de la fisiología del dolor? ¿O de cómo el entender nuestras emociones nos libera espiritualmente?

Otra de las razones por las que el blog no tiene un éxito fulminante es que no me “mojo el culo” hablando de mi experiencia personal. Se entiende que los blogs tienen que ser un poco como diarios que van recogiendo el aprendizaje del que los escribe a través de su vida, haciendo hincapié en los sentimientos, en su crecimiento como persona. Reconozco que me da reparo hablar demasiado de mí mismo cuando se trata de temas tan íntimos como el sexo, el BDSM y las personas a las que amo. Por supuesto, “Hermes Solenzol” es un pseudónimo, con lo que este blog no impactaría mi carrera profesional. Pero no es eso lo que me preocupa. “Hermes Solenzol” no es un simple nick de un foro de internet, sino mi pseudónimo de escritor que, si mi novela acaba por tener el éxito que ansío, un día podría conectarse con mi nombre real. Lo que escribo en el blog equivaldría entonces a “salir del armario” como practicante del BDSM, el poliamor y unas cuantas cosas más. Y eso podría hacer sufrir a determinadas personas a las que quiero y tendría un impacto difícil de ponderar en mi carrera como científico. Por lo tanto, de momento prefiero hablar de estos temas de forma impersonal, a sabiendas de que sería mucho más interesante escribir sobre los momentos de felicidad y los dramas dolorosos que han aportado a mi vida. Pero sigo planteándomelo y, quién sabe, quizás pronto cambie de táctica.

Empecé el blog con planes muy ambiciosos. Este iba a ser un blog bilingüe, es español y en inglés. Escribiría mis artículos en una de esas lenguas y luego lo traduciría a la otra. No pudo ser. Traducir requiere mucho esfuerzo, aún entre lenguas en las que tengo completa fluidez, y es mucho más aburrido que escribir algo nuevo. Así que “Sexo, ciencia y espíritu” salió adelante, mientras que “Sex, science and spirit” languideció desde el comienzo. Esto se debió a dos razones fundamentales. Primero, a me gusta más escribir en español; es mi lengua materna por la que siento una gran nostalgia y también creo que es intrínsecamente más bonita y maleable que el inglés. Segundo, porque el blog tenía que cumplir la función de promocionar mi novela “Voy a romperte en pedacitos” (algo que me cuesta mucho hacer, soy escritor y científico, no publicista) y eso lógicamente tenía que hacerlo en español. De todas formas, estoy empezando a escribir una nueva novela, esta vez en inglés, por lo que poco a poco empezaré a incorporar contenidos a la versión inglesa del blog.
En cuanto a este blog, tengo un montón de artículos en proyecto sobre temas que creo que son muy interesantes. Como los artículos más leídos hasta ahora son comentarios sobre libros, voy a escribir más sobre eso, analizando varias novelas eróticas y mis escritoras y escritores favoritos, tanto en inglés como en español.

Quiero acabar señalando lo que más satisfacción me ha producido de entrar en el mundo de los blogs: los nuevos amigos que he hecho. Dora, Fenec, xana, Sylvia y Antje… en ningún orden en particular. ¡Muchas gracias por la amistad y el apoyo que me habéis brindado! Espero que nuestra amistad siga creciendo en el futuro que sigamos ayudándonos con nuestros blogs, haciendo llegar a la gente un poquito de nuestras vidas.

sábado, 26 de octubre de 2013

Juegos de amor y dolor - segunda edición

Acabo de publicar la segunda edición de Juegos de amor y dolor, el primer libro de la trilogía Voy a romperte en pedacitos. Está a la venta como libro electrónico en los mismos puntos de ventas que antes, Amazon y Smashwords; al comparlo se descarga automáticamente la segunda edición. La primera edición ya no es accesible. Los enlaces de compra están aquí Juegos de amor y dolor.

¿Por qué una segunda edición? Bueno, como es mi primera novela supongo que era inevitable que hubiera algún error. Conversando con mis lectores me di cuenta de que uno de los personajes principales no estaba reflejado en la obra como yo pretendía. Eso tenía una cierta influencia negativa en la trama. Afortunadamente, bastaba cambiar unas pocas escenas para que el personaje saliera mucho mejor parado. Así que en esta segunda edición hay cambiadas ocho escenas, una de ellas completamente nueva, con lo que la novela es un poco más larga. ¿Qué cuál es el personaje con problemas? Eso no os lo voy a decir... A ver si lo adivináis.

Para los que no os decidís a gastaros los tres euros (o cuatro dólares) que pido por el libro sin saber si vale la pena, aquí podéis leer los tres primeros capítulos, gratis.

Juegos de amor y dolor by HermesSolenzol



domingo, 20 de octubre de 2013

Escribamos una novela erótica...

Cecilia Madrigal
Escribamos una novela erótica. Pero no una novela erótica cualquiera; una novela erótica de calidad. No unas de esas novelas victorianas que son sólo una sarta de escenas de sexo débilmente enlazadas por una trama superficial, con personajes que sólo saben follar. Pero que tampoco tenga una de esas tramas que no esté relacionada en absoluto con el sexo, simplemente sazonada aquí y allá con alguna  escena erótica. No, el meollo de la historia tiene que ser el sexo. Y con el amor… El amor y el sexo tienen que ir de la mano, nutriéndose el uno del otro, como pasa en la vida real.

El lector tiene que sentirlo todo en carne propia, experimentando no sólo excitación sexual sino sintiendo las emociones de la protagonista. Sí, tiene que llegar a identificarse completamente con la protagonista, viviendo todo lo que le pasa en carne propia. ¿Cómo vamos a conseguir esto? Para empezar, usemos un solo punto de vista: el de la protagonista, Cecilia Madrigal. El “punto de vista” en una historia es el personaje a través del cual contemplamos toda la acción. No tiene por qué ser el protagonista; por ejemplo, las historias de Sherlock Holmes están contadas desde el punto de vista del Dr. Watson. El lector tiende a identificarse inconscientemente con el punto de vista, por lo que si en vez de hacerlo saltar de un personaje a otro lo centramos en Cecilia lograremos que se meta más dentro de ella. En segundo lugar, escribamos la novela en tercera persona (es decir, diciendo “ella hizo esto, aquello y lo otro”), porque la primera persona (“yo hice esto, aquello y lo otro”) crea una separación entre “yo”, el que narra y “tú”, el que lee. En tercer lugar, abramos ocasionalmente una ventana a la mente de Cecilia, revelando al lector sus pensamientos y sentimientos; así sentirá que está dentro de ella. En cuarto lugar, haremos que la trama acabe por transformar radicalmente a Cecilia, para que así el lector experimente la transformación como si le ocurriera a él. Es importante seguir esta transformación paso a paso, lo que conseguiremos evitando saltos atrás y adelante en el tiempo. El problema es que sin cambios de puntos de vista y sin saltos en el tiempo, la historia será completamente lineal, lo que algunos pueden consideran aburrido y señal de poca sofisticación por parte del escritor. Hoy en día está de moda confundir al lector con una barullo de diferentes personajes/puntos de vista y con saltos de tiempo y lugar. Eso puede estar bien para algunas historias, pero no para ésta, porque lo que queremos es que el lector se concentre las emociones y la vida interior de Cecilia. Así que, para dejar perfectamente claro que escribimos una historia lineal a propósito, le vamos a poner fechas a los días. Y las fechas van a ser exactas: si escribo “miércoles, 31 de enero, 1979” es que el 31 de enero de 1979 era, efectivamente, miércoles. Hay calendarios en internet que hacen que esto sea muy fácil. Y no sólo eso, también hay sitios en internet que te dicen el tiempo que hacía ese día: las temperaturas máximas y mínimas, si hizo sol, llovió o nevó, la fuerza del viento, etc. Así que escribamos una novela realista a tope, con la meteorología real. Quizás así nos llevemos alguna sorpresa… el tiempo suele pillar a todo el mundo desprevenido.

Sí, el realismo aumentará la fuerza de acción, haciéndola más creíble, más próxima. Nada de fantasías. Nada de Bellas Durmientes eróticas. Nada de vampiros, brujas o duendes. Nada de millonarios estrafalarios, príncipes azules que pierden la cabeza por mujeres de baja extracción social. No, ésta va a ser una historia de gente como tú y como yo… El sexo será como es en realidad: a veces problemático, a veces con fallos. Ocasionalmente Cecilia no llegará al orgasmo y se quedará frustrada… Y tendrá sus reglas, perfectamente calculadas de acuerdo con el calendario, y tendrá que ajustar a ellas sus relaciones sexuales. Pero no por ser realista el sexo dejará de ser excitante. Al contrario, lo será más. Porque Cecilia no tendrá una sexualidad sencilla, sino que le gustará el sadomasoquismo desde el principio. Más adelante verá el sexo como una herramienta de transformación personal e incluso social, lo que la llevará a vivir increíbles aventuras eróticas. No quiero adelantar nada más, sólo decir que exploraremos los aspectos más insólitos del sexo, las situaciones eróticas más extremas. Y nada de repeticiones; cada escena de sexo será distinta de las demás. Empezaremos por las más sencillas y, a medida que evoluciona el descubrimiento sexual de Cecilia, las haremos más complejas y elaboradas. Porque ella será insaciable en su curiosidad y en sus ganas de aventuras. Una mujer poco corriente: inteligente; fuerte; determinada hasta rayar en la obsesión y capaz de amar y de sentir con una gran intensidad. 

Puestos a ser realistas, rodeemos la historia de un ambiente interesante: Madrid al final de los 70s, durante la Transición. Seguiremos la historia de la época paso a paso, haciendo que cada acontecimiento político influya lo que les pasa a los personajes. Mostremos cómo el enorme cambio social y cultural que sufrió España en esa época condiciona lo que deciden hacer esos personajes. Mejor aún: hagamos que la propia trama sea una metáfora de la transformación que sufre el país. Cecilia es España misma, evolucionando desde la opresión de la dictadura a la libertad de la democracia. Por lo tanto, Cecilia empezará la historia como una chica obediente y religiosa, como era la España franquista, y poco a poco irá va descubriendo su sexualidad, nuevas ideas, formas distintas de amar… en definitiva, la libertad. Cada uno de los personajes también será un símbolo de las ideas políticas y las clases sociales que se movilizaron durante la Transición. Julio, el novio de Cecilia, representará la clase media sensata y progresista que votaba al PSOE. Luis, el hermano de Cecilia, representará a los jóvenes fachas de Fuerza Nueva, que querían volver atrás el reloj. Don Francisco, el padre de Cecilia, representará las viejas generaciones franquistas, más calmadas pero más peligrosas aún que los jóvenes fachas. Concha, la madre de Cecilia, representará la generación sojuzgada durante la postguerra que ansía en secreto la libertad. Laura, la rival de Cecilia, representará las clases altas pero favorecedoras del cambio democrático que votaban a UCD. Lorenzo representará la clase obrera y los militantes disciplinados de PCE. Malena, su novia, representará los exiliados de las dictaduras de Chile y Argentina. Johnny representará a los españoles que emigraron e hicieron fortuna en el extranjero, trayendo a España nuevas ideas. El Chino traerá otro tipo de ideas: las del lejano Oriente.

Ya están puestas todas las fichas sobre el tablero; la partida de ajedrez puede empezar. Cecilia ayudada por Julio y sus amigos empezará el largo camino de su descubrimiento del eroticismo y la libertad. Su padre y su hermano harán todo lo posible para impedírselo. Laura, Johnny, Lorenzo, Malena y el Chino aportarán giros inesperados a la acción, lanzando a Cecilia en direcciones inesperadas. Al final todo acabará bien, claro, como pasó con la propia Transición… ¿O tal vez no fue enteramente así? Nada termina al gusto de todos, y esta novela no va a ser la excepción.

Los políticos españoles de la Transición. ¿A cuántos puedes reconocer?

viernes, 21 de junio de 2013

¿Quién le teme al Kindle feroz?

Estos días la prensa está llena de denuncias contra Amazon.com, la empresa de internet que en apenas un década ha conseguido hacerse con una parte importante del mercado mundial de libros. Primero fueron las críticas de la ministra de la Cultura de Francia, y enseguida los libreros británicos también criticaron a Amazon. La ministra francesa acusa a Amazon de monopolio y bajar mucho los precios (lo que se suele llamar “dumping”). ¿Su respuesta? Millonarias ayudas del estado a los libreros franceses. ¡Viva la libre competencia! Y los libreros británicos, ¿de qué se quejan? Pues de que ellos tienen que cobrar impuestos por cada libro que venden mientras que Amazon no lo hace. No digo que no les falte razón en esto, pero es un problema que ha existido desde que se empezaron a vender todo tipo de mercancías por internet, no sólo libros, y no sólo Amazon.

Sin embargo, yo veo todo este problema desde una perspectiva algo distinta: la del escritor incipiente que intenta hacer llegar sus libros al lector. Y, amigos míos, desde ese punto de vista Amazon se me antoja como una tabla de salvación en una situación que sin esta compañía sería insostenible.

Pero antes de pasar a enumerar lo que Amazon nos aporta a los escritores nóveles, quiero hablar de las auténticas razones por las que las compañías editoriales clásicas y los libreros se ven tan amenazados por Amazon. Esta compañía empezó como una simple red de distribución de libros y CDs por internet. La ventaja para el consumidor era bastante grande, pues en vez de tener que rebuscar los libros que queríamos leer en varias librerías, lo podíamos hacer desde el ordenador en casa, ¡y a precios muy competitivos! De todas formas, yo no he visto que sea verdad que Amazon practique “dumping”, pues el precio de sus libros siempre ha sido muy similar al de las librerías. Tampoco es verdad que se descuenten los gastos de envíos. Si tengo alguna queja de Amazon es que alguna vez me ha cobrado más de la cuenta por gastos de envío. Pero la auténtica revolución comenzó cuando Amazon sacó el Kindle y utilizó su red de compra por internet para vender libros digitales. Fue un doble golpe maestro: Amazon se beneficiaba al vender el Kindle y luego al vender libros digitales en formato MOBI, el utilizado por el Kindle. Pero la compañía tuvo el acierto de crear aplicaciones Kindle de lectura de ficheros MOBI para el iPod, iPad y otras tabletas. Sacrificaba así la venta de tabletas Kindle, pero conseguía afianzarse en el mercado de libros digitales. Su éxito en EE.UU. fue espectacular: hoy en día más de la mitad de los libros que se venden en este país son digitales, y de esos las mayoría son para Kindle. Si antes Amazon amenazaba con dejar a los libreros sin trabajo, ahora también empezaba a amenazar a las editoriales clásicas.

Supongo que a estas alturas algunos de los que me leéis empezaréis a cantar aquello del encanto especial del libro en papel y el romanticismo que tienen las librerías. Vale, si lo entiendo, a mí también me gustan las librerías, su olor, el sacar un libro de la estantería y empezar a hojearlo. Sin embargo, el mundo de las grandes editoriales no tiene nada de bonito ni de romántico. Como ha pasado en casi todas las esferas comerciales, las grandes compañías editoriales han ido comprando a las más pequeñas, ganando un control enorme sobre la parte más valiosa de la cultura. Por ejemplo, el gigante editorial americano Random House posee gran parte de las editoriales clásicas españolas, como Mondadori o Grijalbo. Esto contribuye al empobrecimiento de la oferta de libros: cada vez se leen más traducciones de un puñado de autores americanos o británicos. Los libros escritos originalmente en español son de unos pocos escritores bien establecidos. Las editoriales siempre le han cerrado las puertas a los escritores nóveles, imponiéndoles condiciones draconianas para publicar sus obras, y con su consolidación en un número decreciente de grandes empresas la situación tendía a empeorar. Como muchos otros productos de consumo, la tendencia era a la uniformidad, vendiendo cada vez menos títulos con cada vez mayor tirada.

La aparición del libro digital vino a cambiar todo eso. El coste de publicación de un libro se abarató enormemente, pues ya no hay que imprimirlo, almacenarlo y distribuirlo. Amazon supo ver las ventajas que esto ofrecía, y creó un modelo de venta de libros digitales que favorece enormemente tanto al lector como al escritor. El lector se beneficia de libros más baratos, una forma de distribución instantánea y una amplísima oferta. A los escritores nos ofrece una serie de grandes ventajas:

  1. Amazon nos da a los autores el 70% del precio de venta del libro, mientras que una editorial de papel nos da sólo el 10%. Ha montado un sistema transparente donde sabemos en cada momento lo que vendemos y lo que ganamos.
  2. Amazon nos deja quedarnos con los derechos de autor (copyright) de los libros, mientras que las editoriales te los quitan a cambio de "dejarte" publicar. Una vez que has cedido el copyright, cualquier ganancia adicional que aporte el libro (como el hacer una película basada en él) beneficia a la editorial y no al escritor.
  3. Una vez que tienen tu copyright, las editoriales ponen el libro en venta con la tirada que ellos deciden. Le dan a tu libro la oportunidad de que se venda durante unos meses, pasados los cuales dejan de imprimir tu libro y lo retiran del mercado para hacer espacio a otros libros que ellos quieren promocionar. El escritor no puede hacer nada al respecto, pues al no tener el copyright no puede publicar el libro en ninguna otra parte. En contraste, Amazon publica tu libro para siempre jamás. Si no se vende hoy, quizás lo haga en cinco años. No hay tiradas limitadas, el lector tiene siempre tu libro a su disposición.
  4. Amazon permite publicar a cualquier autor que cumpla un puñado de condiciones mínimas, por desconocido que sea, lo que es una auténtica bendición para los autores nóveles. Se acabó en mandar tu libro a un montón de editoriales mendigando que lo publiquen y gastándote un montón de pasta en el proceso. Se acabó el hacerles la coba a los agentes literarios. Eso sí, el libro te lo tienes que promocionar tú… pero no te creas que las editoriales se iban a gastar el dinero en hacerlo, sobre todo si eres un desconocido.
Las editoriales clásicas contemplan este fenómeno con sentimientos similares a los que debieron experimentar los dinosaurios viendo caer el meteorito que los llevó a la extinción. ¡No es de extrañar que arremetan contra Amazon! No sólo el Kindle les va quitando poco a poco a sus consumidores, la nueva hornada de escritores se iniciarán con libros electrónicos en los que ellos se quedan con el copyright; ya no tienen motivos para aceptar las condiciones draconianas de las editoriales. Incluso algún escritor establecido se apuntará al nuevo modelo. Por lo tanto, las editoriales se arriesgan a perder tanto a sus lectores como sus escritores. Pero no acaba ahí la cosa. A las editoriales aún les quedaba la esperanza de mantener la clientela que se resiste a abandonar el libro en papel. Pero ya ni siquiera esto, porque Amazon acaba de inventar el CreateSpace, un nuevo sistema por el que el escritor puede imprimir, distribuir y vender libros en papel con casi las mismas ventajas que al vender libros digitales en Kindle.

No soy un iluso. Sé perfectamente que una compañía como Amazon no es una institución benéfica al servicio de escritores y lectores. Sigue estando sujeta a las normas salvajes del capitalismo moderno. Pero existen razones objetivas que hacen que Amazon se siga portando bien. La más importante es que, siendo el libro digital tan fácil de producir, el escritor y el lector siempre tienen otra alternativas. Por ejemplo, la compañía Smashwords.com distribuye libros en todos los formatos digitales (MOBI, EPUB, PDF, etc) , y se los entrega tanto Amazon Kindle como a sus competidores de Apple, Nook, Kobe, etc, con lo que el escritor tiene en sus manos una red de distribución aún más amplia. Encima, Smashwords trata muy bien al escritor, ofreciéndole todo tipo de herramientas para mejorar y promocionar sus libros. Y, en última instancia, al escritor siempre le quedará el recurso de vender sus libros desde su propio sitio web.

En los próximos años vamos a asistir en España y en todo el mundo hispanoparlante a una gran batalla por el mercado del libro digital. Amazon Kindle se está posicionando muy bien, con filiales en España, Brasil y seguro que pronto en todos los países de América Latina. Las editoriales clásicas no han sabido reaccionar a tiempo y parecen vivir con la esperanza de que al final las cosas seguirán como siempre. Veremos quién tiene razón.

domingo, 28 de abril de 2013

¡Mi novela "Juegos de amor y dolor" ya está a la venta en Kindle!


Mi novela Juegos de amor y dolor, libro 1 de la trilogía Voy a romperte en pedacitos, ya está a la venta como libro electrónico en Amazon Kindle. Para comprarlo, seguid el enlace siguiente

A continuación anticipo algunas preguntas que podéis tener…

¿De qué se trata?
Es una novela erótica, una historia de sadomasoquismo y amor sobre el telón de fondo de La Transición.

¿Y cuánto cuesta?
$5.00 en Amazon.com, 3.94 euros en Amazon.es y otras tiendas de Amazon en Europa. Es el mismo precio de acuerdo con el cambio monetario del día en que se publicó el libro. El mismo precio se aplica al cambio correspondiente en muchos otros países del mundo.

¿Qué necesito tener para leer este libro?
Esta edición está en formato MOBI de Kindle. Se puede leer en cualquiera de los lectores Kindle, y también en iPod, iPad y iPhone con la aplicación Kindle que se puede descargar gratis aquí (http://www.amazon.com/gp/feature.html?ie=UTF8&docId=1000490441 ). También se puede leer en cualquier ordenador con programas de lectura de libros electrónicos como

Ninguno de esos formatos me va bien, ¿no está disponible en otros formatos como EPUB?
Muy pronto pondré a la venta el libro en www.smashwords.com en todo tipo de formatos. Desde www.smashwords.com el libro se distribuirá a todo tipo de proveedores de libros digitales, como Apple, Sony, Barnes&Noble, etc. Intentaré que el precio sea el mismo, aunque puede que sea unos céntimos más caro debido a las normas de los distintos proveedores para fijar los precios. Por lo pronto, Amazon no me permite vender en otros sitios más barato que el precio fijado para Kindle. Ya estoy formateando el libro para Smashwords.com, pero como eso es un pelín más complicado que para Kindle, puede llevarme un cierto tiempo.

¡Vaya lío! Yo no entiendo nada de formatos digitales, ¡seguro que al final acabo comprándome el formato equivocado!
No te preocupes por eso. Como el libro lo he colgado libre de DRM, podrás cambiar el formato usando programas como calibre.

¡Pues peor me lo pones! ¿Qué demonios es el DRM?
DRM quiere decir “Digital Rights Management”. Es una restricción que Amazon Kindle pone en los ficheros de sus libros digitales para que no se puedan copiar y distribuir indiscriminadamente. Pero eso también restringe lo que puedes hacer con el libro, por ejemplo, cambiarlo a otro formato digital. Como Smashwords.com distribuye libros sin DRM, decidí colgarlo en Kindle también sin DRM (es una opción que Kindle nos ofrece a los autores). La idea es que todo el mundo tenga el mismo acceso al libro, independientemente de dónde lo compres y en qué formato esté.

¡Fenomenal! Así me lo bajo y se lo paso a todos mis amigos.
Eso sería hacerme una faena a mí, el autor. Puse mucho esfuerzo en escribir este libro y en formatearlo para que los lectores tengáis una buena experiencia leyéndolo. ¿Me vas a escatimar cinco miserables dólares? Los libros digitales no son como los libros impresos, donde la editorial se queda con el 90% del coste del libro. Como los libros electrónicos tienen menos costes, los autores nos quedamos con el 70% de los royalties. Eso nos permite venderlos más baratos para que el lector también se beneficie de la reducción de costes de publicación. Los autores que no ponemos DRM confiamos en que los lectores tengáis un mínimo sentido de lo que es justo y nos paguéis lo que nos corresponde por nuestro trabajo. Si este primer libro de la trilogía se piratea indiscriminadamente, siempre me queda el recurso de vender los otros dos con DRM, y sólo desde Kindle. Eso nos perjudicaría a todos: a vosotros porque tendríais acceso a un solo formato, y a mí porque vendería menos. Pero en realidad lo que sería triste es que los escritores y los lectores no podamos confiar unos en otros. En Internet estamos intentado crear una nueva cultura basada en la confianza mutua y en el sentido de lo que es justo. Si no lo conseguimos, al final les daremos la razón a los grandes monopolios que quieren imponer todo tipo de restricciones en la Red. Y todos saldremos perdiendo.

¡No, si a mí me parece fenomenal apoyar a mis escritores favoritos! ¡Faltaría más! ¿Puedo ayudarte en alguna otra forma?
El gran reto que tenemos los escritores “indie” (independientes) es la promoción (“marketing”) de nuestros libros. Ahí es donde le estamos echando un pulso a las grandes editoriales que hasta ahora han monopolizado el mercado de los libros. Desgraciadamente, la lógica del capitalismo salvaje parece que se impone cada vez más, y no la de la calidad de los libros. Uno de los efectos más deplorables de la forma de operar de las grandes editoriales es cerrarle el acceso a escritores nóveles. Lo que los lectores podéis hacer para poner vuestro granito de arena en aumentar la calidad de los libros es escribir revisiones y comentarios sobre los libro que os gusten en las páginas web destinadas para ello en los sitios de venta en la Red. Si tenéis un blog o participáis en un foro, también es una buena idea poner reseñas de los libros que os hayan gustado. Espero que mis libros sean de vuestro agrado y que me ayudéis de esa manera. Os lo agradeceré un montón.

Te enrollas como las persianas… Aún no nos has contado de qué demonios va el libro ese.
Es que ya he colgado es una sinopsis de la novela en Amazon y en otras páginas de este blog. Sigue el enlace http://sexocienciaespiritu.blogspot.com/p/mi-novela.html . También podéis leer los dos primeros capítulos gratis aquí http://www.scribd.com/doc/127922110/Cumplir-La-Penitencia-Hermes-Solenzol . Así, si no te gusta como escribo, te puedes ahorrar el dinero. Pero, te lo advierto, el libro engancha.

Si me he dejado alguna pregunta sin contestar, para eso está la sección de comentarios. Así que ya sabéis…

domingo, 14 de abril de 2013

Quiero ser un novelista decadente



“Ardiente admiradora
de un novelista decadente,
ser pensante y escribiente.
De algún versillo autora,
aunque ya no estén de moda.”

Dama, dama
por Cecilia (Evangelina Sobredo, http://www.cecilianet.com/?name=web )

Julio azota a Cecilia - Primer esbozo del dibujo para la portada, por Virgo Fortuna

¿Qué es un novelista decadente? Seguramente alguien que escribe historias oscuras, con personajes un tanto retorcidos, asiduos de locales nocturnos, a los que les pasan cosas insólitas, a veces estremecedoras, a veces conmovedoras. Yo soy un tipo de buen carácter, más bien optimista, compasivo, de hábitos diurnos y con un cierto éxito en la vida. Quizás la etiqueta de novelista decadente no me quede muy bien. Pero también es verdad que tengo mi lado oscuro: soy sadomasoquista, mujeriego y promiscuo… Y también ateo y escéptico, que aunque son cosas que a mí me parecen fenomenal, hay mucha gente a las que les todavía les molestan. 

Decididamente, creo que me merezco el calificativo de novelista decadente. A fin de cuentas, acabo de escribir una novela erótica… ¡Qué una! ¡Tres! Iba a ser una, pero cuando acabé de desarrollar todos mis personajes y de cerrar todas las tramas y sub-tramas, sumaban mil doscientas páginas, así que opté por dividirla en tres libros de cuatrocientas páginas cada uno. El tema central es el sadomasoquismo… Sí, ya sé que después de las dichosas 50 Sombras de Grey, parece que lo del sadomaso ya no es tan perverso, marginal y, en fin, decadente, como hace sólo un par de años. Pero yo voy bastante más lejos que “50 Sombras”: cosas como palas y varas para pegar, que hacen que Anastasia Steele salga corriendo y se encierre en su habitación durante una semana en 50 Sombras, a mi Cecilia Madrigal la ponen cachonda y la hacen pedir más y más. Y encima, yo saco a colación los temas de la promiscuidad, la pareja abierta y la prostitución, que tengo la impresión que sumirían a E. L. James en una ataque de apoplejía puritana británica. 

Me gusta la novela erótica, pero casi todas las que he leído me han dejado insatisfecho. La típica novela erótica, sobre todo si es sadomasoquista, no es más que una serie de escenas de sexo de complejidad creciente, débilmente hilvanadas por una trama que no lleva a ninguna parte. Lo más normal es que nos cuenten la perversión creciente de una protagonista que empieza como virgen y acaba sufriendo algún tipo de tragedia al final de la historia, no sea que vayamos a pensar que las personas normales podemos embarcarnos en semejantes aberraciones sin tener que sufrir duras consecuencias. En el fondo, con esto se hace más que perpetuar la actitud de rechazo que existe en nuestra sociedad hacia el sadomasoquismo y otras formas de sexualidad alternativa. De eso no se libra ni siquiera Historia de O, en la que se sugiere que la protagonista acaba suicidándose cuando la abandona Sir Stephen. Y de 50 Sombras, ¡para qué hablar! - el final feliz consiste en la “curación” de las perversiones de Christian Grey. Cuando escribí mi novela, decidí que no castigaría a mis personajes por sus gustos sexuales, ni que tampoco acabaría “curándolos” de ellos. Tendría que inventarme algún tipo de final que no pudiera interpretarse como una condena del sexo, si bien evitando lo excesivamente empalagoso.

Las premisas con las que desarrollar la novela estaban en mi mente desde el principio. Tendría que haber una trama compleja e interesante, que creara tensión y suspense, que supusiera una transformación profunda de los personajes. Habría buenos y malos, pero sobre todo problemas entre personajes humanos, con sus virtudes y sus defectos, enfrentados por tener la mala suerte de perseguir objetivos incompatibles. Violencia, la justa. El sexo y el amor proporcionarían la acción que propulsaría la trama. En cuanto a las escenas de sexo, no me preocupaba encontrar la suficiente variedad, pues tenía numerosas vivencias en que basarlas además de poseer una imaginación muy rica - como dicen en inglés “una mente sucia no debe desperdiciarse”. 

El realismo también me resultaba muy importante. Muchas novelas eróticas se basan en escenarios fantásticos, de cuentos infantiles o ambientes medievales con caballeros y princesas. Yo quería sexo entre mujeres y hombres de carne y hueso, sin siquiera recurrir a ambientes exóticos, como Emmanuelle, o de riqueza extravagante, como en 50 Sombras. Ya puestos, elegiría personajes de distinta extracción social, desde una pija hasta proletarios comunistas, y así enriquecería la trama con una dosis de conflicto de clase. En realidad, había elegido desde el principio que mi historia tendría un trasfondo político, y que la progresiva liberación sexual de Cecilia iría paralela a los cambios sociales que experimentó España durante la Transición. Eso fue porque mi primera fuente de inspiración fue la novela que lanzó a la fama a Almudena Grandes, Las edades de Lulú, en la que se engarzan de manera genial la política con el erotismo. También me inspiré en la popular serie de televisión “Cuéntame cómo pasó”, que me mostró cómo los acontecimientos no sólo pueden, sino que deben afectar a la trayectoria de los personajes. 

De esta forma mi novela, al contrario de lo que suele suceder, ocurriría en una época bien establecida. Para remacharlo, empecé a ponerle fecha a cada escena. No sólo eso, sino que llevado por mi instinto de exactitud científica me preocupé de que los días de la semana se ajustaran al calendario y, gracias a un sitio de internet que encontré, que el tiempo meteorológico fuera también exacto. Y entonces pasó una cosa muy curiosa: la lluvia, el viento, las tormentas y las nevadas a menudo encajaban perfectamente con los sucesos de la historia (y si no lo hacían, bastaba con correr la acción adelante o atrás unos días o una semana), proporcionando el telón de fondo perfecto o incluso cambiando el estado de ánimo de los personajes. Cuando le conté lo que estaba haciendo, mi mujer (sin duda para pincharme) me comentó que qué suerte tenían las mujeres de mi historia, no tener que preocuparse de si tenían la regla a la hora de hacer el amor. Ni corto ni perezoso, escribí una página de Excel donde metí las fechas de todas mis escenas; luego le asigné a Cecilia un periodo de 28 días (tomaba la píldora durante casi toda la novela) y cuando le tocaba la regla, introduje cambios en la escena o la moví a un momento más oportuno.

Espero que con todo esto os hayan entrado ganas de leer mi novela decadente. No tendréis que esperar mucho: el primer libro, Juegos de amor y dolor, ya está completamente acabado y formateado para ser publicado en Kindle. Incluso he hecho la portada, usando un dibujo erótico basado en una de las escenas que me hizo Virgo Fortuna - aquí podéis ver el primer esbozo. Espero ponerlo a la venta en una semana. Pondré más noticias en este blog a menudo que se acerque la fecha de publicación.