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martes, 18 de octubre de 2016

Mi nueva novela "Para volverte loca"

En cada una de mis novelas he querido ir tocando aspectos distintos del amor y del sexo. En la primera abordaba sobre todo el tema del sadomasoquismo, la segunda tocaba los temas de la prostitución y la violencia machista, la tercera la dominación-sumisión y la bisexualidad, y la cuarta el poliamor y las relaciones sexuales entre varias personas. Aunque, claro, el BDSM sigue estando presente en todas ellas.

En "Para volverte loca" quiero tocar un tema poco conocido: la llamada "terapia de conversión" con la que algunas organizaciones religiosas han querido "curar" a los homosexuales. Es un tema fascinante que desarrollo en el ámbito de un hospital psiquiátrico muy peculiar, algo parecido al de la novela "Alguien voló sobre el nido del cuco". En ese hospital, Cecilia Madrigal, mi protagonista, se verá sometida a tratamientos degradantes al tiempo que va conociendo a personajes muy particulares.

Otra de las tramas de esta novela vuelve a tocar el tema de la prostitución, ésta vez desde el punto de vista de la vulnerabilidad de las prostitutas a ser explotadas por las mafias, y de cómo pueden organizarse para luchar por sus derechos.

Será el quinto libro de la saga que he titulado "La revolución erótica de Cecilia Madrigal". En él volverán a aparecer los personajes que han ido desfilando por las novelas anteriores: Julio, Laura, Malena, Lorenzo, El Chino, Johnny y, por supuesto, Cecilia... Sin olvidar a los "malos": Luis, don Francisco, Benito y Ángelo. Martina y Beatriz, dos personajes entrañables que aparecen por primera vez en "Escenas de poliamor", también volverán en esta novela. Y luego habrá mucho personajes nuevos.

¿Os apetece leerla? Pues pronto podréis hacerlo, pues he decidido ir colgándola en este blog conforme la voy escribiendo. Por ahora, tengo ya escritas 200 páginas para darme algo de margen. La historia tiene mucha acción desde el principio, espero que os enganche. 

domingo, 10 de abril de 2016

Un problemilla en Magaluf (1)

Cap de la Mola, Port Andraxt, Mallorca
(Fragmento de mi nueva novela Escenas de poliamor)

Casi sin pensarlo Cecilia subió por la rampa que rodeaba el chalet y salió a la calle. Tiró en la dirección de la punta del elevado promontorio en el que se encontraba el chalet, el Cap de la Mola. Era un buen paseo, ya que primero tenía que seguir la calle en la que estaban en dirección a Port Andraxt para luego tirar en dirección opuesta por otra calle que bordeaba el acantilado. En algunas de las casas todavía había gente afuera, charlando en el jardín.

Al final de la calle había una rotonda y un pequeño descampado que llegaba hasta el borde del acantilado, que caía a pico casi un centenar de metros hasta el mar. La luna, ya pasado el cuarto creciente, le daba a todo un color azulado y se reflejaba en el mar. La vista era espectacular: una serie de promontorios y entrantes que se extendía hacia la isla Dragonera al norte y desaparecían en dirección a la Bahía de Palma al sureste. La serenidad de la noche y la placidez del mar le devolvieron la calma.

-¡Hola! -dijo una voz con acento extranjero a su espalda.

Volviéndose, vio el punto rojo de un cigarrillo cerca del suelo, junto a unos matorrales. Molesta de que le estropearan su momento de tranquilidad, se dio la vuelta para irse a casa. El punto rojo le salió al encuentro.

A la luz de la luna pudo distinguir un hombre aproximadamente de su edad, con el pelo en melena hasta la base del cuello, pómulos altos y nariz fina y rectilínea. Su actitud y su sonrisa eran amistosas.

-¿Quieres porro? -dijo ofreciéndole el canuto que llevaba en la mano. Cecilia pudo oler la mariguana.

-No gracias -le dijo, devolviéndole la sonrisa.

Otro chico venía detrás del primero. Parecía mucho más joven, tenía el pelo corto y muy rubio, y rostro angelical.

-Mi nombre es Jack -dijo el primero con un fuerte acento inglés. Le colocó la mano en el hombro a su amigo-. Éste es Arthur… Art para los amigos. ¿Cuál es tu nombre?

-Cecilia -dijo ofreciéndole la mano, primero a Jack y luego a Art.

-Wow! She’s really sexy! -dijo Art, quien sonaba bastante colocado.

-Shut up, Art! You’re going to spook her.

Les iba a hablar en inglés, pero cuando vio que los dos asumían que no sabía inglés decidió no hacerlo. Sería divertido oír lo que decían de ella. De todas formas, le hubiera gustado devolverle el cumplido a Art. Él también era sexy. Vestía una camiseta oscura sin mangas y shorts de un color claro. Sus brazos y sus piernas estaban recubiertos de fino vello rubio que invitaba a acariciárselos.

-¿Dónde vives? -le preguntó Jack. Estaba claro que Art no sabía una palabra de español.

-Estoy aquí en Port Andraxt, con unos amigos -dijo señalando vagamente en la dirección del chalet de los Santillana.

-Nosotros somos en Magaluf… En un hotel. Venimos de Liverpool, como The Beatles… “She loves you, yeah, yeah, yeah!” -cantó bastante bien.

Cecilia se rio. La verdad es que eran muy graciosos.

-¿Quieres? -Jack le volvió a ofrecer el porro.

Por no hacerles el feo, se lo cogió y le dio una calada. El humo le quemó la garganta. Tosió y le pasó el porro a Art, quien tomó un profunda calada, retuvo el humo en los pulmones y lo expelió despacio por la nariz, todo eso con la vista clavada en ella. Estaba claro lo que quería. A ella también le apetecía, la verdad. Entre los preparativos, el viaje y los problemas de alojamiento en casa de los Santillana, llevaba ya cuatro días sin follar. Incluso apenas le había dado tiempo a masturbarse. Ahora que lo pensaba, eso explicaba su malhumor durante la cena.

Jack le escudriñaba la cara, quizás intentando adivinar sus intenciones. Volvió a abrazar a Art por los hombros y le dio un estrujón cariñoso. Art se dejó hacer, ladeando la cabeza y sonriéndole a ella. Ese aire pasivo la excitó.

Jack cogió lo que quedaba del porro de entre los dedos de Art y le dijo

-Vamos a Magaluf ahora… A la discoteca, a bailar… ¿Te gusta bailar? -Y se puso a bailar un poco.

-Sí… sí que me gusta bailar. Así que vais a una discoteca que hay en Magaluf…

-Sí… ¿Vienes?

Laura les había dicho algo de Magaluf. Era un sitio turístico a unos quince minutos de allí. No estaría mal ir un rato a menear el esqueleto. Siempre se podía volver en un taxi… El único problema era que no se había traído dinero.

-Vale, pero tengo que parar en casa a coger dinero.

-¡Ah, OK! No problema. Te llevamos allí. Tú me dices…

Los ingleses habían venido en un Ford Fiesta de alquiler que tenían aparcado cerca de la rotonda. Art le cedió caballerosamente el asiento de delante. Su miedo de que Jack estuviera demasiado colgado para conducir se le quitó al poco rato. Iba despacio y parecía muy relajado al volante. Enseguida la dejaron frente al chalet de los Santillana.

La casa estaba ya a oscuras. Entró por la puerta de la piscina a su dormitorio. No le gustaba llevar bolso, porque siempre tenía que preocuparse de que se lo fueran a robar, sino que tenía una pequeña cartera que se ataba con un cinturón debajo de la ropa. Era de los más práctico y seguro para salir de juerga. Metió en ella algo de dinero y un par de condones, por lo que pudiera pasar.

En unos minutos estaban en Magaluf. La calle principal se llamaba Punta Balena y estaba llena de bares y restaurantes. Los ingleses aparcaron el coche y la llevaron a la discoteca.

Jack parecía desenvolverse muy bien en ese ambiente. Aunque había mucha gente, se las apañó para hacerse con una mesita de un grupo que se iba. La música estaba demasiado alta para hablar. Jack les indicó por señas que iba a buscar bebidas.

Art le sonreía amistosamente, todavía bastante colocado. Le pasó el dedo sobre el muslo, jugando con su vello rubio. Él le correspondió trazando un recorrido similar sobre su media.

Jack apareció con tres vasos de tubo, dos de color marrón y otro claro. Cuba-libres y gin-tonic, se dijo Cecilia. Ella apenas bebía, pero ayudaba a su amigo el Chino a preparar bebidas en Angelique, la barra americana en la que había trabajado durante un tiempo. El gin-tonic era para Jack y los cubatas para Art y para ella. Dio un pequeño sorbito para quedar bien. No pensaba emborracharse, le gustaba hacer el amor con la cabeza bien despejada.

Art se rio y le dijo algo al oído a Jack, quien asintió con la cabeza. Art le dirigió una mirada entre maliciosa y culpable. Bebió otro sorbito del cubata. Art se volvió a reír.

Mil alarmas se le dispararon en la cabeza. Su trabajo en Angelique le había enseñado que algunos hombres ponían drogas en las bebidas de la chicas para luego aprovecharse de ellas. Las drogas las volvían dóciles y luego les impedían acordarse de nada de lo que había pasado. Cecilia se había tomado la molestia de leer sobre ese tema en revistas científicas que encontró en la biblioteca del Departamento de Bioquímica de la Autónoma. Eso le confirmó que esas drogas existían y tenían efectos muy potentes. ¿Pero por qué le iban a hacer eso a ella, que estaba dispuesta a acostarse con ellos? ¿Se estaba imaginando cosas? ¿Quizás la calada que le había dado al canuto la había vuelto paranoica?

Tenía una cosa clarísima: no pensaba beberse ese cubata. Sería una tontería arriesgarse cuando encima a ella no le gustaban los cubatas. Empezaron a tocar Take a Chance on Me, de ABBA, una canción con marcha que le gustaba mucho.

-¡Vamos a bailar! -dijo poniéndose en pie de un salto. Los ingleses la siguieron a la pista.

Se puso a bailar de manera agresiva, descargando toda la tensión y la frustración de esa tarde. Art bailaba frente a ella, imitándola, pero poco a poco Jack lo desplazó a un lado. Le dio la espalda y sacó el culo mientras bailaba, moviéndolo provocativamente. Jack se le pegó por detrás. Él también quería tirársela, estaba claro. Quizás ese fuese el tema, que ellos no pensaba que fuera a querer complacerlos a los dos. Por eso se había reído Art: porque Jack tenía prioridad y Art quería asegurarse de que también le llegaría su turno. Y creían que la única forma en que ella accedería a follar con ellos dos era drogarla.

¡Eran unos mierdas, unos violadores! Estuvo a punto de salir a coger un taxi para irse a casa. Pero la situación la intrigaba, no quería irse sin saber la verdad. Además, la sonrisa que Art le dedicaba era irresistible.

Eres un chico muy, muy malo, ¿sabes? Te mereces que te de unos buenos azotes en ese culín tan resalado que tienes.

A su lado bailaba un hombre corpulento con una camisa estampada con palmeras, coches clásicos y volcanes en erupción. Su idea del baile era dar saltos descontrolados que lo llevaron varias veces a chocar con ella. Cecilia continuó ahora su danza provocativa con Jack, guiándolo a donde ella quería. Él tenía los ojos clavados en su cuerpo, así que no se dio cuenta hasta que el tipo hortera colisionó con él. Aprovechando la reyerta que se desencadenó, Cecilia desapareció sigilosamente entre la multitud.

Tenía el tiempo justo para ejecutar su plan. Lo primero que hizo fue desabrocharse dos botones de la camisa y abrir el cierre de su sujetador. Siempre había encontrado los sujetadores con cierre por delante de lo más prácticos. Encontró un hueco en la barra y se inclinó mucho hacia adelante. Pasaron sólo unos segundos hasta que el barman se dio cuenta de que le ofrecía una buena vista de su teta. Cecilia le sonrió y le hizo una seña.

-Un cubata… Con poco ron, por favor -le dijo con su más encantadora sonrisa, poniendo dos billetes de cien pesetas sobre la barra.

El barman no tardó en volver con el cubata, para hacerse con el dinero y echarle otro vistazo a su teta.

Cecilia fue a la mesa donde habían dejado las bebidas. Puso el nuevo cubata donde estaba el suyo. Cogió su cubata antiguo, lo vació el suelo hasta dejarlo al mismo nivel que el de Art y lo puso en su lugar. Luego cogió el cubata de Art y lo abandonó casualmente en la barra del bar.

Ahora vamos a ver si me habéis puesto droga en la bebida o no.

Lo pensó un momento… Cogió su nuevo cubata y se lo llevó a la pista de baile.

Por si las moscas. 

Jack le sonrió cuando la vio aparecer con el cubata. Le pegó unos buenos tragos mientras bailaba con él, para que la viera bebérselo.

-¡Qué sed! -le dijo, aunque dudaba que la pudiera oír con la música.

Al cabo de un rato volvieron a la mesa. Art, como un buen chico, apuró su cubata en un par de sorbos. Ella hizo lo propio con el suyo. Jack fue a levantarse para pedir más bebidas, pero ella se le adelantó.

-Ahora me toca a mí -le dijo, levantando la mano para detenerlo.

Volvió a utilizar el truco de la camisa entreabierta para pedir un gin-tonic, un cubata para Art y una Coca-Cola a secas para ella. Los ingleses pensarían que era otro cubata.

De vuelta a la mesa, arrimó su banqueta a la de Art. Sin soltar su bebida, se pegó a él y lo besó en los labios, fingiendo seguir un impulso salvaje. Art le respondió con pasión. Parecía estar completamente normal.

Jack le hizo una seña para que acercara el oído a él.

-Yo también quiero besos -le dijo.

-Jack, no te ofendas, pero a mí el que me gusta es Art -le dijo ella al oído.

Escrudiñó cuidadosamente a Jack para ver su reacción. Si se había picado, lo disimulaba muy bien.

-Entiendo. Art es muy guapo -dijo sonriéndole caballerosamente.

Art tenía la vista perdida en el vacío, los ojos algo vidriosos. ¿Estaba drogado? Si era así, era fundamental que Jack no se diera cuenta. Cecilia volvió a inclinarse sobre Art y lo estuvo besando un buen rato. Art estaba mucho más pasivo que antes, respondiendo a sus besos de forma mecánica. ¿Cómo asegurarse de que estaba drogado?

-Drink -le ordenó al oído.

Art cogió su vaso y bebió.

-Don’t tell Jack that I speak English -le volvió a decir al oído-. Do you understand?

-Yes -dijo Art con voz robótica.

Cecilia le dio otro largo beso. Luego se quedó quieta e hizo lo posible por imitar la mirada vidriosa de Art. Jack la escudriñaba cuidadosamente. Cuando estuvo satisfecho le dijo al oído:

-Vamos.

Se levantó de forma mecánica. Jack le hizo a una seña a Art que los siguiera, pero él no se movió. Jack tuvo que hacerlo levantarse tirándole del brazo. Cecilia fingió que daba un traspié y que se apoyaba en Art para no caerse. Lo cogió por la cintura para obligarlo a andar. Jack les dirigió una breve mirada y se encaminó hacia la salida de la discoteca. Seguramente creía que Art la llevaba a ella, cuando en realidad era lo contrario.

Salieron los tres de la discoteca y caminaron hacia el coche. Jack no puso ninguna objeción cuando se sentó en el asiento de atrás con Art. Camino del hotel le entraron ganas de mear. Claro, demasiada bebida. ¿Cómo coño dice una chica drogada que necesita ir al baño? No le quedaba más remedio que esperar a ver cómo se desenvolvían los acontecimientos. Se sentía tranquila y contenta. Toda esa situación se le antojaba de lo más divertido.

(Continuará)
Magaluf

sábado, 7 de noviembre de 2015

Cambio de planes

Llevo varios meses planteándome las cosas. ¿Qué es lo que quiero conseguir cómo escritor? ¿Qué es lo más importante para mí? ¿Qué mensaje quiero dar? ¿Quién quiero que me lea? ¿Cómo puedo llegar a más gente?

Es importante no quedarse estancado en la vida. Hay que aprender de lo que funciona y de lo que no funciona y cambiar de estrategia de acuerdo con eso. Y éstas son algunas cosas de las que me he dado cuenta:

  • No quiero pasarme la vida escribiendo sobre BDSM. Me atrae mucho la idea de escribir algo en la interacción entre la ciencia y la filosofía.
  • Quizás haya llegado la hora de escribir libros de ensayo y no novelas.
  • Es muy difícil promocionar libros en español viviendo en EE.UU.
  • Por el contrario, he conocido últimamente gente que me podría ayudar a publicar en inglés.
  • Los mecanismos de promoción de libros electrónicos, como Goodreads, funcionan mucho mejor para libros en inglés que para libros en español.
  • Cada vez que escribo sobre ciencia en español mi artículo tiene poco éxito. Sin embargo, si lo hago en inglés se me lee mucho y recibo muchos comentarios. Creo que el público anglosajón está mucho más interesado en temas serios que el público hispano.
  • Es una pena escribir un libro en español y después tener que decirles a mis amigos que no lo pueden leer porque sólo leen inglés. La realidad es que mi entorno social está aquí en EE.UU. y no en España.
  • Una posibilidad muy atractiva es la unir mi carrera como escritor con mi carrera científica, lo que podría hacer escribiendo ensayo sobre ciencia. 
  • Otra posibilidad en la misma dirección es escribir sobre la fisiología del sadomasoquismo.
¿Conclusión? Debería dejar de escribir en español y ponerme a hacerlo en inglés. El problema es que estoy a punto de terminar mi cuarta novela en español, Contracorriente. Incluso tengo escrita un buen trozo de mi quinta novela, Para volverte loca, y tengo planeada la sexta, Nunca podrás volver a casa. Todas son de la saga de Cecilia Madrigal, la protagonista de la trilogía Voy a romperte en pedacitos. No me apetece nada dejarlas. Estoy particularmente entusiasmado con Para volverte loca, donde tocaré dos temas que me parecen fascinantes: el uso de la llamada terapia aversiva para cambiar la orientación sexual de las personas y la pedofilia y su posible cura. Son temas que nunca se han abordado en una obra de ficción, que yo sepa, y que son tremendamente controvertidos.

Por otro lado, se me ha ocurrido una idea para un libro de ensayo (en inglés). Consistiría en explicar desde el punto de vista de la neurociencia por qué los seres humanos somos distintos de los animales, qué nos hace especiales. Lo podría titular Humans are awesome! (¡Los humanos somos impresionantes!). 

¿Qué voy a hacer? Creo que lo mejor es empezar un periodo de transición de unos cuantos años que me llevaría de escribir en español a hacerlo principalmente en inglés. O tal vez siga escribiendo cosas distintas en cada idioma. Por ahora, esto es lo que he decidido:
  • Traducir al inglés mi novela Juegos de amor y dolor. De hecho, ya he traducido tres de los nueve capítulos, o un tercio de la novela.
  • Intentar publicar la versión inglesa de Juegos de amor y dolor en una editorial americana.
  • Según el éxito de novela Juegos de amor y dolor decidir si traduzco las otras novelas o si pago a alguien para que las traduzca.
  • Trabajar sobre la versión en inglés de este blog (al que se puede acceder presionando en la pestaña "English blog"). En el escribiría más artículos sobre ciencia y menos sobre sexo.
  • En cuanto a este blog en español, pasaría a publicar traducciones de los artículos en inglés y alguno que otro exclusivamente en español, según se me vaya ocurriendo.
  • Empezar a escribir Humans are awesome!
  • Publicar Contracorriente, que estará finalizada a fin de este año. Quizás intente publicarla en una editorial. Si esto no funciona en un plazo razonable, la sacaría como libro electrónico.
  • También estoy preparando una nueva edición de Juegos de amor y dolor que tiene como novedad la inclusión de notas hiper-enlazadas con el texto. Los que ya hayáis comprado esta novela podréis bajar gratis la nueva edición.
  • Quiero publicar Juegos de amor y dolor y eventualmente todas mis novelas en papel a través de un servicio especial de Kindle. 
Claro que todo esto es super-ambicioso. Seguramente tendré que descartar alguno de estos proyectos, o reservarlos para cuando me jubile... Pero mi carrera científica va muy bien y no creo que lo haga por muchos años. En fin, ya veremos. Ojalá puediera vivir mil años para hacer realidad todos mis proyectos. 

sábado, 13 de junio de 2015

El libro electrónico: mejor para el lector, el escritor y el medio ambiente


“Me gusta más el papel: el olor, el peso de un libro de verdad”. “Soy de la vieja ola, me hago un lio tremendo con estas nuevas tecnologías”. “El libro de papel tiene un encanto que nunca tendrá el libro electrónico”. “Si no me compro un libro impreso me da la impresión de que no lo tengo”. Estas son algunas de las razones que escucho decir a gente a la que no le gustan los libros electrónicos. Creo que reflejan un cierto miedo atávico a la tecnología, una resistencia al cambio, la creencia de que el libro de papel es algo precioso que debe ser protegido, que es más puro, más humano. Por supuesto, cada cual tiene derecho a su opinión y sus gustos, que además en cuestión de literatura tienen mucho peso. Sin embargo, me gustaría que cotejarais esa opinión con los hechos que voy a exponer a continuación.

El libro electrónico es más ecologista

Te puede parecer que el libro impreso que tienes en las manos representa sólo un minúsculo trozo de árbol, un sacrificio insignificante frente a todas las cosas que le hacemos al medio ambiente. Pero no es verdad. Para empezar, por cada libro que se vende cientos de otros libros se imprimen, se almacenan, se distribuyen, se devuelven al editor y se destruyen, lo que representa un desperdicio enorme de material y energía. Ten en cuenta que la industria papelera tiene un efecto desastroso sobre el medio ambiente. Es responsable de la epidemia de eucaliptos que ha destrozado el ecosistema de todo el norte de España, desplazando los bosques autóctonos de robles, encinas, hayas y castaños y eliminando a toda la fauna que sostienen. Encima, las fábricas de papel polucionan un montón, despidiendo grandes cantidades de sulfuro de hidrógeno y otros gases nocivos: véase lo que le ha hecho a la ría de Pontevedra la fábrica de papel situada a sus orillas. Sí, es verdad que para hacer una tableta también se usan metales que polucionan, pero la escala de la polución es muchísimo menor. Una tableta Kindle de unos pocos gramos tiene un circuito electrónico mínimo.

Y no olvides que puedes leer libros electrónicos en tu iPod, iPad o tu móvil, que vas a poder utilizar para muchas otras cosas. En estos sitios te puedes descargar gratis la aplicación Kindle  que sirve para  leer libros en tu móvil o en tabletas que no sean las Kindle de Amazon:

Para iPhone e iPad:
https://itunes.apple.com/es/app/kindle-lee-libros-ebooks-revistas/id302584613?mt=8

Móviles con el sistema operativo Android:
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.amazon.kindle&hl=es_419
http://www.amazon.com/Amazon-com-Kindle-for-Android/dp/B004DLPXAO

El libro electrónico ofrece muchas ventajas al lector

Déjame enumerarte unas cuantas:
  1. Poder viajar con un montón de libros sin llevar casi nada de peso. Esto fue lo que me llevó a comprarme mi primera tableta Kindle. Mi familia y yo viajamos mucho, normalmente una vez al año desde Los Ángeles a Europa. Como los tres somos ávidos lectores, el tener suficiente material de lectura para tres semanas de viaje llena de por sí toda una maleta. Tres tabletas solucionan el problema. Además, podemos llevar muchos libros en caso de que alguno no nos guste, o incluso bajárnoslo con toda facilidad de la “nube” mientras estamos de viaje.
  2. Como explico más abajo, el libro electrónico es un arma buenísima contra la censura, algo que es muy importante para los que formamos parte de la cultura sexo-positiva. 
  3. Un libro electrónico puede contener hiper-enlaces al índice o a una lista de notas, que resultan mucho más accesibles y molestan menos que las notas en un libro de papel. En tabletas como el iPad, también puede haber hiper-enlaces directamente a sitios web. 
  4. Los libros electrónicos se pueden subrayar y anotar, y todo eso se puede borrar o modificar luego. Puedes compartir tus notas con otros lectores a través de internet, o ver las que ellos han escrito.
  5. La tinta electrónica de tabletas como el Kindle se pude leer perfectamente a la luz del sol y no hace más daño a los ojos que un libro normal.
  6. Kindle, Smashwords y otras compañías permiten que dos personas puedan leer el mismo libro a la vez si tienen una cuenta común. También hay formas de “prestar” libros electrónicos sin que te tengas que preocupar de que no te lo van a devolver. Claro que el libro electrónico se puede piratear con toda facilidad, pero no lo debes hacer porque esto supone robarle al escritor la recompensa por su trabajo. Al comprar un libro electrónico le das al escritor un 70% del precio que pagas. 
  7. Quizás lo más importante es que el libro electrónico es intrínsecamente más barato. Como no hay gastos de impresión, distribución, almacenaje y venta, todo ese dinero que se ahorra se le puede pasar al lector bajando el precio de venta. El problema es que muchas casas editoriales ven esto como una competencia desleal al libro de papel y han luchado por equiparar los precios, lo que es básicamente estafar al lector. Toda esa guerra entre Amazon y determinadas casas editoriales sobre la que hemos estado leyendo en la prensa se reduce básicamente a eso. Amazon Kindle quiere bajar los precios de los libros electrónicos (así vende más y gana más base de mercado), mientras que las editoriales clásicas quieren que se siga equiparando al precio del libro de papel (para no perder ventas de los mismos). Periódicos como El País se han puesto vergonzosamente del lado de las editoriales, con las que tienen vínculos comerciales, suministrando una gran cantidad de desinformación sobre esta guerra entre editoriales y criticando sistemáticamente a Amazon. Tú misma puedes figurarte de qué lado están tus intereses como lectora. 

El libro electrónico ofrece muchas ventajas al escritor

  1. Tradicionalmente, un escritor recibe un 10% del precio de cada uno de sus libros. Algunos escritores famosos logran un 15%, pero raramente más. El resto de lo que pagas por un libro va a la librería, a la editorial y a los costes que he mencionado más arriba (impresión, almacenaje, distribución, etc.). Frente a eso, Kindle y Smashwords pagan al autor el 70% del precio del libro. 
  2. Para un escritor principiante, conseguir que una editorial publique su libro representa una tarea hercúlea. Tradicionalmente, las editoriales han venido tratando a los escritores nóveles con un desprecio increíble. Muchas se niegan de llano a evaluar libros de escritores desconocidos. Las que aceptan hacerlo imponen condiciones absurdas para la entrega del libro: a pesar de que hoy en día un libro se puede mandar en forma digital por correo electrónico sin ningún coste, te obligan a imprimirlo en papel y mandarlo por correo normal, lo que te puede costar varios cientos de euros por cada libro que mandas. Si el libro es rechazado, lo que ocurre en casi todos los casos, no esperes que te den la más mínima información de por qué lo hacen. Si quieres publicar lo único que puedes hacer es volver a gastarte el dinero para enviar el libro a otra editorial. Como os podéis imaginar, esto abre las puertas a todo tipo de favoritismos, enchufes, tejemanejes y corrupción más o menos velada. Incluso han aparecido falsas editoriales que se dedican a estafar al escritor principiante haciéndole pagar por la publicación de su libro en papel, que luego no conseguirá vender. 
  3. Frente a esas barreras casi infranqueables, publicar una novela como libro electrónico es la cosa más fácil del mundo. Basta seguir unas simples instrucciones para formatear el texto de forma adecuada, subirlo a Kindle y en dos o tres días el libro está disponible para que lo compren los lectores en Amazon.com. Smashwords.com es incluso mejor: su sitio web formatea tu libro en los formatos electrónicos más usados (MOBI, EPUB, PDF, etc.) y no sólo lo vende en su página, sino que lo distribuye a otros vendedores como Apple, Amazon y Barnes and Noble. 
  4. ¿Qué pasa si tu libro tiene material cuestionable que puede ser censurado? Una editorial clásica lo rechazará en cuanto les entre la duda, y si no lo hacen te impondrá cambios draconianos como condición para la publicación, interfiriendo con tu creatividad. Amazon Kindle, en teoría, no admite la publicación de material pornográfico, pero en la práctica publica todo tipo de novelas eróticas sin restricciones. Smashwords no tiene apenas restricciones. Eso sí, si publicas algo que va contra la ley (plagio, libelo, etc.) la responsabilidad es tuya. Toma nota: el libro electrónico es la mejor defensa contra la censura que ha habido en la historia. 
  5. Alguien puede objetar que Amazon es una compañía gigantesca que amenaza con hacerse con el monopolio del negocio editorial, no sólo compitiendo con las editoriales de libros en papel sino eliminando la competencia en el terreno del libros electrónico. Pero esto no es así por una razón muy sencilla: publicar un libro electrónico es muy fácil, cualquiera puede hacerlo sin la ayuda de empresas como Amazon o Smashwords. Con calibre, un programa gratis para almacenar libros electrónicos (http://calibre-ebook.com/ ), el formatear un libro en cualquier formato electrónico está al alcance de todo el mundo. Luego puedes vender tu libro desde un sitio web con el 100% de los beneficios yendo a parar a tus manos. Smashwords.com (http://www.smashwords.com/ ) tiene un modelo comercial que puede ser muy competitivo frente a Amazon Kindle. Todo esto es lo que fuerza a Amazon a mantener su programa tan ventajoso para los escritores. Tened en cuenta además que cuando publicas en Amazon no le das la exclusiva - por eso mis novelas pueden estar a la venta tanto en Amazon como Smashwords. 
  6. La única ventaja que las editoriales clásicas ofrecen hoy en día al escritor es la publicidad y la promoción. Pero lo cierto es que tampoco invierten mucho es eso, a no ser que seas un escritor famoso. Los escritores principiantes tenemos que buscarnos la vida para anunciar nuestros libros, publiquemos donde publiquemos.
En resumidas cuentas, el libro electrónico ofrece unas enormes ventajas sobre el libro en papel, lo que explica su rapidísima implantación en el mercado. No sólo beneficia al lector y al escritor, que a partir de ahora pueden interactuar directamente sin el filtro de las editoriales, sino que elimina el daño al medio ambiente que supone la industria papelera. Pero creo que la mayor aportación del libro electrónico es que permite la difusión de material que antes no hubiera sido publicado nunca. La censura se vuelve enormemente difícil cuando todo el mundo puede publicar un libro con un mínimo esfuerzo adicional sobre la tarea de escribirlo. Y esto llega justo a tiempo, pues la editoriales clásicas se han empezado a fusionar unas con otras formando enormes monopolios. Como ocurría con la música y el cine, se estaba dando un fuerte tendencia a la uniformidad cultural: determinadas novelas (Juego de Tronos, Los Juegos del Hambre, Harry Potter, 50 Sombras de Grey, etc.) son leídas por todo el mundo mientras que los libros “del montón” son ignorados. Claro, a una editorial le beneficia promocionar mucho un libro para luego venderlo como rosquillas, en vez de tener que promocionar una gran variedad de libros. Esto reduce costes y riesgos. El libro electrónico contrarresta esa tendencia, democratizando el mercado de los libros. El problema es que ahora que cualquiera puede publicar su libro, bueno o malo, ¿cómo va a encontrar el lector los libros de calidad en medio de tanta marea? Esto crea una oportunidad comercial que aprovechan compañías como Goodreads (https://www.goodreads.com/ ), que se especializan en difundir las críticas de los lectores a los libros que leen. Creo que, poco a poco, está teniendo lugar un cambio enorme en el mundo de los libros. No te lo pierdas: apúntate al libro electrónico.

domingo, 11 de enero de 2015

El secuestro de Cecilia


Éste es otro fragmento de mi novela Desencadenada. Es el principio de uno de los segmentos más duros de la novela, en el que Cecilia se enfrenta a una situación sumamente peligrosa...

Nada más doblar la esquina, Vicente se adelantó un par de pasos y se detuvo delante de ella, mirándola.

-¡Desde luego, sí que estás buena! -le dijo con una sonrisa burlona.

Eso le extrañó, sus maneras, hasta entonces educadas aunque un tanto nerviosas, parecían haber cambiado súbitamente. Lo miró, sorprendida. Iba a decirle algo pero él la empujó contra la pared y la besó violentamente. Al principio se dejó hacer. Le gustaba que la besaran así y, a fin de cuentas, estaba allí para servir al cliente. Pero cuando el beso empezó a prolongarse intentó empujarlo para librarse de él. Él la apretó con aún más fuerza contra el muro. Giró la cara para librarse de su boca.

-¡Vale ya! Vamos al hotel… -empezó a decir.

Entonces los vio: dos tipos que habían aparecido de ninguna parte. Los reconoció enseguida: Luis y su repulsivo amigo Benito.

-¡Socorro! -gritó, al tiempo que intentaba zafarse con renovadas energías. Pero Vicente la sujetó con aún más firmeza, poniéndole la mano sobre la boca para ahogar su grito. Los otros dos se les echaron encima en un santiamén. Benito le agarró la muñeca, retorciéndole el brazo tras la espalda, haciéndole daño. A pesar de eso, se debatió. La obligaron a andar, apartándola de la pared. Se le torció un tobillo y se hubiera caído al suelo si no la hubieran sostenido. Perdió uno de los zapatos.

Un coche se detuvo en doble fila con un frenazo: un Dodge Dart negro. Luis abrió la puerta trasera. Benito tiró aún más de su brazo para forzarla a inclinarse hacia a delante, y la empujó dentro.

-¡Socorro! ¡Me secuestran! -volvió a gritar aprovechando que ya no le tapaban la boca.

Luis entró por la otra puerta trasera, atrapándola entre él y Benito. Le dio un bofetón.

-¡Cállate! -le dijo, y a los otros: -¡Venga, vámonos!

Tres puertas se cerraron en rápida sucesión. El coche aceleró.

Benito tiró de su brazo hacia arriba de su espalda, obligándola a doblarse hacia adelante. Notó un contacto metálico alrededor de la muñeca por la que la agarraba. La querían esposar. Enterró su brazo izquierdo en su vientre para que no pudiera cogerle esa muñeca. Luis empezó a tirar de él para sacárselo, y ella se dobló sobre sí misma con aún más fuerza para impedírselo. Benito aflojó la presión en su otro brazo y la empujó hacia atrás, permitiendo a Luis agarrarle la muñeca. Siguió forcejeando, resuelta a no dejarse poner las esposas.

-Ponle la mano en la espalda -le dijo Benito a Luis.

Cecilia dejó caer el zapato que le quedaba y clavó los pies en los asientos delanteros, presionando la espalda contra el respaldo con toda la fuerza de su cuerpo. Era la postura de escalar en chimenea, conocía bien su poder: aprovechaba la fuerza de todos los músculos de su cuerpo.

-No puedo -gruñó Luis-. Da igual, pónselas por delante. Total, va a ser mejor para lo que quiero hacerle.

Por más que lo intentó, no pudo luchar contra la fuerza combinada de los dos. No tardaron en juntarle las muñecas frente a ella y cerrar las esposas.

-¡Esto es un crimen! -les gritó a sus secuestradores. Luis la volvió a abofetear.

-¡Déjate de tonterías, Cecilia, o será peor! -le dijo.

Tuvo tiempo de reconocer al conductor: Pascual, el policía. Vicente iba junto a él en el asiento de delante. Luego algo negro le cayó sobre la cabeza, impidiéndole ver. Le habían colocado una capucha. Recordó el relato de Malena, como los pinochetistas la habían conducido así a la prisión donde había visto a su padre por última vez.

La capucha no la dejaba respirar. La empezó a invadir el pánico.

Tranquilízate, Cecilia, vas a necesitar todas tus fuerzas para hacer frente a esta situación. ¡Luis me tendrá preparado algo horrible, seguro! Pero no me va a matar… ¿Qué me hará? Darme esa paliza que me tenía prometida, seguro… de eso no me libro. Pero no se atreverá a dejarme marcas, serían pruebas contra él. ¿Y sus compinches? También querrán algo… ¡Me van a violar! ¡Dios mío, me van a violar! ¿Luis también? Es capaz, el muy cabrón, lleva toda la vida deseándolo. ¡Cuatro tíos… va a ser insoportable! ¡Me quedaré traumatizada para toda la vida, como le pasó a Malena!

Miedo. Estaba aterrorizada. Recordó lo que Lorenzo le había dicho una vez escalando: el miedo te pude llevar al pánico, o te puede servir para aumentar tu concentración.

Calma, calma. Yo no soy Malena, no soy una cría de dieciséis años. Estoy acostumbrada a que me follen. Vicente ya lo iba a hacer de todas formas… Eso es lo que tengo que hacer: imaginarme que son clientes. ¡Sí, clientes! ¡Unos fachas hijos de puta, eso es lo que son! ¡Ahora, que esto no quedará así! ¡Se van a enterar! ¡El Chino y Tony les darán su merecido! Voy a decírselo… ¡No, no! ¿Estás loca? Si los amenazas sólo vas a conseguir que te hagan más daño.

La rabia también era peligrosa, la haría menos inteligente. Y si había algo que le permitiría salir de esa situación era su inteligencia. Ella era más lista que Luis.

Mejor seguirles la corriente, esperar mi oportunidad. Si creen que me tienen, que ya no me resisto, igual puedo pillarlos desprevenidos.

La canción Rivers of Babylon sonaba sin cesar dentro de su cabeza. Muy apropiado, ahora soy yo a la que llevan cautiva.

El coche se detuvo. Oyó abrirse la puerta a su derecha. Sintió bajarse a Benito. Luis le quitó la capucha. Se habían detenido en mitad de una calle estrecha, desierta, en algún lugar del casco antiguo. Benito les esperaba en el portal del edificio más cercano, manteniendo abierta la puerta. Luis le agarró las manos esposadas y le apretó la capucha contra la boca para impedirle gritar.

-¡Sal! -le dijo al oído-. ¡Vamos, rápido!

Entre Luis y Vicente la hicieron cruzar la acera a la carrera. El portal se cerró tras de ella con un chirriar de bisagras y un chasquido siniestro del cerrojo.

Se metieron los cuatro en un ascensor antiguo, de esos de jaula, ella en medio, oculta por los cuerpos de los tres hombres. Pensó en gritar, pero Luis aún la amordazaba con la capucha. Le harían daño si lo intentaba.

La sacaron del ascensor. Benito abrió la puerta de un piso. Tenía un membrete, pero no pudo leerlo antes de verse empujada rudamente adentro.

Se encontró en un despacho lujosamente amueblado. Frente a la puerta, a la derecha, había un pesado escritorio de madera, atravesado en una esquina formada por dos estanterías llenas de libros. En las otras dos paredes colgaban fotos enmarcadas, algunas en blanco y negro, otras en color. Presidiendo en la parte más alta había un gran retrato de Franco, rodeado de fotos de políticos y militares que Cecilia reconoció sólo vagamente. Otras fotos mostraban hombres en uniforme, desfilando o marchando por el campo. Una puerta lateral, cerrada, debía conducir al resto del piso. En la esquina opuesta al escritorio había dos pequeños sillones flanqueando una mesa de café. Entre ellos, un estandarte inclinado dejaba caer medio desplegada la bandera de España, con su feo aguilucho negro.

Luis se cuadró frente a la bandera de un taconazo, extendiendo el brazo y la mano en el saludo fascista. Benito y Vicente lo imitaron de inmediato.

-¡Arriba España! -dijeron los tres al unísono, haciendo explotar la “p”.

Benito se quitó su pesada chaqueta de cuero y la arrojó sobre uno de los sillones.

-¡Va bene! ¿Cosa facciamo adesso? -dijo en italiano, frotándose las manos.

-Vosotros, nada; volveos al coche -dijo Luis-. Ya me encargo yo de darle a esta puta su merecido.

-¡Venga, Luis! -dijo Benito, mirándola con ojos chispeantes-. ¡Que nosotros también queremos divertirnos!

Se le acercó. La cogió de la barbilla para obligarla a mirarlo a la cara.

-¡Madonna, comme sei bella! ¡Una bella putana!

Cecilia se quedó rígida, paralizada. Resistió las ganas de protestar, de suplicar; intuía que mostrar miedo sólo serviría para excitar más a esos salvajes.

-¡Déjala! -dijo Luis, impávido-. Es mi hermana, yo sé cómo tratarla.

-Será tu hermana y todo lo que quieras, pero también es una puta. Si ya se la han tirado tantos tíos, ¿por qué íbamos a privarnos nosotros?

-Además, yo ya he pagado por eso -remachó Vicente.

-A partir de ahora va a dejar de ser puta, ya me encargaré yo de eso. Así ya no habrá más que discutir.

-Al menos déjanos ver cómo la castigas -insistió Benito.

-¡Ni hablar! -dijo Luis, desafiante-. Esto es un asunto de familia, y lo vamos a resolver ella y yo en privado.

-¡Porca miseria! -protestó Benito- ¡O sea, que hemos hecho todo este trabajo y al final no vamos a sacar tajada!

-Quedamos que esto era sólo asunto mío y que me ayudabais como amigos. Nadie dijo nada de sacar tajada.

Benito se acercó a Luis hasta colocar su cara a unos centímetros de la suya.

-¿Y qué te pensabas, que te íbamos a ayudar sólo por amor al arte? ¡Tú solo no vas a conseguir nada, Luis, precisamente porque es tu hermana y tú, en el fondo, eres un blandengue!

-No voy a ser nada blando con ella, no te preocupes -dijo Luis, sosteniéndole la mirada.

Vicente cogió a Benito por el codo y tiró de él hacia la puerta.

-Vámonos, Benito. Tiene razón: si fuera mi hermana yo también querría arreglar esto a solas con ella.

Benito no se movió, los pies plantados firmemente en el suelo, los ojos clavados en los de Luis.

-¡Tú no conoces a las mujeres, Luis! -masculló entre dientes-. Se echará a llorar, se quejará y suplicará y te dirá que va hacer lo que tú quieras. ¡Y luego hará lo que le da la gana, como todas! ¡Que las tías parecen muy blandas por fuera, pero en realidad son muy duras por dentro, joder!

-Muy bien -concedió Luis-, si no consigo hacerla entrar en razón os llamaré para que me echéis una mano.

Vicente volvió a tirar de Benito, esta vez con más firmeza. Benito lo siguió hasta la puerta con dos pasos furiosos. Se detuvo y volvió a mirarlos una vez más.

-Estaremos en La Vía Láctea, con Pascual. Ven a buscarnos cuando nos necesites.

Cerró la puerta tras ellos, dando un portazo.

jueves, 8 de enero de 2015

Cómo escribir una buena historia erótica - La trama

Toda historia consta de cuatro elementos fundamentales: trama, personajes, entorno y mensaje. A ellos se les podría añadir el estilo con que se escribe, que estaría condicionado por estos cuatro elementos. En este artículo voy a referirme sólo a la trama, con la esperanza de ir abordando los otros elementos en artículos sucesivos.

La trama es lo que pasa en la historia, la serie de eventos que llevan desde la situación inicial al apogeo y a su resolución al final. La clave de la toda trama es el conflicto, que mueve a la historia y crea suspense. Sin conflicto una historia carece de energía, se convierte en una cosa tras la otra sin dirección ni sentido. No hay emoción y el lector se aburre.

Uno de los errores más comunes en las historias eróticas es que falta conflicto. Esto es así porque el sexo es tan excitante que el escritor comete el error de pensar que el sexo de por sí puede sacar adelante la historia. Esto puede llegar a funcionar en una historia corta, pero cuando esto se intenta aplicar a una novela la convierte en una serie de escenas de sexo inconexas. Muchas novelas victorianas son así: sirven para masturbarse con cada escena erótica pero no valen nada como historia. Sin embargo, en la vida real el sexo y las relaciones amorosas están llenas de conflictos que si se introdujeran en una novela crearía una trama estupenda.

Sin embargo, crear conflicto no es nada fácil. Esto se debe en parte a que en la vida real nos hemos acostumbrado a desactivar todo conflicto para evitarnos problemas con la gente que nos rodea. En una historia, por el contrario, debemos aprovechar cualquier fuente de discordia para crearles problemas a los personajes. Como sucede tan a menudo en la vida real, debemos seguir el principio de que si algo puede salir mal, tiene que salir mal. Por supuesto, hacia la mitad de la historia deberemos buscar también formas de resolver los problemas que hemos creado para poder cerrar las tramas. O, si se trata de un drama, llevar a los problemas a su trágica conclusión final.

La mejor manera de crear conflicto es evocar nuestras emociones: ira, miedo, tristeza, deseo sexual… y ver qué imágenes nos evocan. También podemos empezar con un suceso de nuestra vida y darle más dramatismo. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado con escribir sucesos autobiográficos de manera literal, pues si hay otras personas implicadas se pueden ofender e incluso ponernos un pleito… Sí, aunque cambiemos los nombres. Es mejor convertir en ficticios hechos y personas reales introduciendo suficientes cambios para borrar toda conexión clara con la realidad.

El conflicto puede ser de varios tipos:

1. Los buenos luchando contra los malos” es el tipo más obvio de conflicto. En erótica nos encontraríamos con la típica historia de celos o con gente que reprime el amor o deseo sexual de los protagonistas.

2. Gente buena con intereses contrapuestos” es un tipo más sutil y menos moralista de conflicto. Los personajes no son ni mejores ni peores que el común de los mortales, pero persiguen fines que son mutuamente incompatibles, lo que los hace enfrentarse. En una historia erótica nos encontramos con el amor o el deseo no correspondido, o con un triángulo amoroso donde nadie es particularmente malvado. Este tipo de trama puede servir para hacer reflexionar al lector, enfrentarlo a opciones éticas nada claras.

3. Lucha contra un suceso externo” consiste en conflictos en los que el protagonista lucha contra algo impersonal, como un cataclismo natural, una guerra o un sistema represivo. En una historia erótica podríamos hacer que nuestra heroína busque su despertar sexual en un ambiente de represión.

4. El “conflicto interno” da lugar a las tramas más sutiles. Consiste en que el protagonista vive una lucha interior entre dos impulsos contradictorios. Se presta mucho a las historias de sexo, ya que es muy común tener resistencias internas al deseo sexual. También puede suceder que el protagonista luche contra la tentación de hacer algo no ético, como una atracción incestuosa o el deseo de abusar de alguien.

Una novela puede tener varios de estos conflictos simultáneamente, lo que hará aumentar su complejidad y originalidad. Una idea aún mejor es enhebrar los conflictos unos con otros, de manera que un conflicto externo se refleje en una pugna interior de algún personaje. De hecho, en mi trilogía Voy a romperte en pedacitos utilizo estos cuatro tipos de conflictos:

1. Los buenos luchando contra los malos”. Los malos en este caso son el padre y el hermano de Cecilia, la protagonista, unos fachas que se oponen a su liberación sexual y se oponen a su relación con Julio.

2. Gente buena con intereses contrapuestos”. Los distintos amigos de Cecilia entran en conflicto con ella; sobre todo Laura, quien llega a quererle arrebatar a su querido Julio. Más adelante, será el propio Julio quien se oponga a Cecilia.

3. Lucha contra un suceso externo”. La novela tiene lugar en la España de la Transición, donde los restos reaccionarios del franquismo y la sociedad machista y represiva se convierten en un serio obstáculo en el camino de Cecilia. De hecho, la liberación sexual de Cecilia sirve como alegoría del cambio que tiene lugar en la sociedad española en este tiempo.

4. Conflicto interno”. Desde el principio Cecilia tiene que luchar contra sus creencias religiosas y perjuicios morales que la impiden liberarse.

Otra cosa importante a tener en cuenta a la hora de crear una trama es que sea original. Se dice que todas las historias ya han sido contadas, porque en realidad todas se basan en un número relativamente pequeño de conflictos fundamentales. Por ejemplo, muchas historias de amor tienen una de estas tramas:

1. El triángulo amoroso: dos personas luchan por el amor de otra.

2. El despertar sexual: El o la protagonista descubre el amor y el sexo.

3. Amor trágico: El amor tiene lugar en unas circunstancias que lo hacen imposible, pero los protagonistas se aman a pesar de todo. Romeo y Julieta.

4. La Cenicienta: Una persona de bajo nivel social es elevada por otra. “50 Sombras de Grey” y un sinfín de novelas románticas cuentan la eterna historia de la chica pobre de quien se enamora un millonario o de un noble.

5. Venganza: La o el protagonista ha perdido su amor y busca vengarse tanto de su rival como de su ex-amor.

6. El amor no correspondido que al final se consigue, como en La Celestina y otras historias de seducción.

7. La búsqueda del Santo Grial. Para conseguir el amor, el o la protagonista tendrá que embarcarse en una misión imposible en la que demostrará ser digno de ese amor.

¿Seríamos capaces de escribir una historia erótica sin caer en alguno de estos tópicos? Las nuevas relaciones alternativas nos dan la oportunidad para ello. Por ejemplo, el BDSM nos permite crear historias de entrega, de perversión o en las que una situación aparentemente degradante sea aceptada al final. En realidad, ya existen muchas historias con estas temáticas. Otra posibilidad es hablar de relaciones homosexuales o bisexuales, o incluso de poliamor entre varias personas.

En términos estilísticos, hay dos formas de ir desarrollando una trama:

1. La exposición consiste en relatar lo que pasa como una visión en conjunto, presentando acontecimientos que se desarrollan a lo largo de un cierto periodo de tiempo o incluso prescindiendo de la secuencia temporal. Se trata aquí de presentar las ideas y sentimientos generales de lo que le ocurre a los personajes. Tiene las ventajas de poder transmitir una cantidad considerable de información en un espacio relativamente pequeño, y de hacer avanzar tramas que se desarrollan en un periodo largo de tiempo. La principal desventaja es que el lector se aleja de los personajes y pierde el contacto emocional con ellos.

2. La escena consiste en presentar la acción en tiempo real, como ocurre en las películas. Se escribe en forma de diálogo, o bien se presentan las acciones en una secuencia estrictamente temporal, tal y como suceden. Tiene la ventaja de tener más dinamismo y conseguir que el lector viva directamente las experiencias del protagonista.

Lo más corriente en una novela es alternar pasajes de exposición y escenas. El estilo literario anglosajón usa mucho las escenas y las separa claramente de la exposición. Por el contrario, el estilo hispánico tiende a usar más la exposición y difuminar su separación de las escenas.

¿Qué es lo mejor para la erótica? Yo creo que para que el sexo sea excitante debe de contarse en forma de escena: la escena de sexo. El lector es un voyeur, quiere ver lo que hacen los personajes en cada momento, oír lo que se dicen. Pero también es importante saber presentar las emociones que sienten los personajes, no sólo lo que hacen. Describir un acto sexual a secas sería más bien pornografía, mientras que la erótica nos metería más en la vida mental de los personajes. Pero a todo se le puede dar muchos matices. El sexo se puede presentar en toda una gama de emociones, desde el sexo mecánico, descarnado e incluso cruel al hacer el amor color de rosa. En cualquier caso, yo recomiendo no escribir escenas de sexo demasiado complicadas y recargadas, lo que suele ser el impulso del que se masturba: quiere que pase de todo. Mi regla es que una escena de sexo tenga como máximo tres elementos. Por ejemplo, bondage, azotaina y follada. Con eso hay más que de sobra, otras cosas se pueden guardar para una nueva escena.

viernes, 10 de octubre de 2014

¿Cómo nos podemos fiar de lo que dice un artículo científico?

La inmensa mayoría de los artículos científicos que se publican pasan enteramente desapercibidos, a pesar de que hay muchos de gran calidad y de una enorme repercusión. Por otro lado, hay veces que un solo artículo científico es recogido por la prensa y sus resultados exagerados para hacerlos parecer que se acaba de descubrir algo que transformará nuestra vida de forma radical o que se ha desbancado un “mito” preexistente. Como hoy en día hace falta hacer una carrera para siquiera empezar a entender el contenido de uno de esos artículos, al público en general (y a los periodistas, aunque no lo quieran reconocer) le resulta imposible juzgar hasta qué punto es cierta la noticia.

 Por ejemplo, hace poco se publicó en una oscura revista científica (Clinical Anatomy, índice de impacto 1.157) un artículo que dice desbancar el “mito” del orgasmo vaginal, y que fue anunciado a bombo y platillo por el periódico ABC y en el blog de la Mosca Cojonera. La cita del artículo original es la siguiente:

Puppo, V. and Puppo, G. (2014), Anatomy of sex: Revision of the new anatomical terms used for the clitoris and the female orgasm by sexologists. Clin. Anat. doi: 10.1002/ca.22471 http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ca.22471/abstract

Quizás otro día vuelva a escribir sobre el debate de si existen distintos tipos de orgasmos femeninos (clitoridal, vaginal, anal, etc), uno sólo, o si es como el misterio de la Santísima Trinidad donde son tres y uno a la vez. Como ya hablé de este tema en uno de los artículos más leídos de este blog, hoy quiero dar algunos parámetros para orientarse a la hora de juzgar un artículo científico. Aunque no podamos entender los detalles que se explican en ese artículo, éstas son algunas de las cosas que debemos preguntarnos:

1.   ¿Está publicado en una revista con “peer review”? “Peer review” es el estándar básico de calidad científica. Quiere decir que el artículo ha sido leído y criticado de forma anónima por al menos dos científicos expertos en ese campo, que no son amigos (¡o enemigos!) de los autores. La mayoría de los artículos científicos no son publicados tal y como se presentan, sino sólo cuando se han subsanado una serie de pegas de los revisores, lo que a menudo requiere hacer nuevos experimentos. Y muchísimos artículos son rechazados sin siquiera oportunidad de revisión. Si la revista no tiene “peer review”, eso quiere decir que el artículo ha sido publicado basado simplemente en el criterio del editor, que puede saber mucho pero que no pude ser un experto en todos los campos en que publica. Hay revistas muy prestigiosas, como Scientific American, que no tienen “peer review”, sino que encargan artículos a científicos punteros en su campo.

2.   ¿Se trata de un artículo de investigación o de una revisión (“review”)? Un artículo de investigación es el que contiene resultados originales obtenidos en el laboratorio (investigación básica), en estudios con pacientes (investigación clínica) o en trabajo de campo (en ciencias como la palentología o la zoología, por ejemplo). En el artículo se detallan los métodos empleados, los resultados obtenidos (en figuras y tablas) y cómo los interpretan los autores a la luz de lo que han hecho otros antes. Una revisión no presenta resultados originales, sino que consiste en una compilación de todo el trabajo hecho sobre un determinado tema. Tanto los artículos de investigación como las revisiones son importantes para el avance de la ciencia Pero ¡ojo!  que en una revisión es mucho más fácil para el que la escribe introducir su sesgo y opinión personal, escogiendo qué trabajos citar y cuáles dejar fuera. Esto lo suele paliar la “peer review”, pero no siempre es así.

3.    ¿Cuál es el prestigio de la revista dónde se publica? Hay miles de revistas científicas que publican docenas de artículos en cada número y que se publican a menudo bisemanal o semanalmente, con lo que el flujo de artículos científicos que salen a la luz es inmenso. Las revistas se especializan por campos de investigación, pero también existe una jerarquía muy estricta de calidad. En la cúspide tenemos revistas que publican trabajos de gran impacto en todos los campos de la ciencia: Nature, Science, Proceedings of the National Academy of Sciences USA (PNAS). A la misma altura tenemos revistas que publican sobre la biomedicina ampliamente entendida (Cell) y la cúspide de las revistas de medicina (The Lancet, New England Journal of Medicine). Luego vienen una serie de revistas especializadas pero de enorme prestigio; por ejemplo, en neurosciencia están Neuron, Nature Neuroscience y Journal of Neuroscience. Esta jerarquía no establece porque sí, sino que está basada en una medida objetiva llamada “índice de impacto”, creada en 1975 por el Institute for Scientific Information. El índice de impacto se basa en las veces que los artículos en una revista son citados en todas las otras revistas, algo que se mide de forma continua. Por ejemplo, Nature tiene un índice de impacto de 30. 98, Journal of Neuroscience de 6.75 y Neuroscience Letters de 2.05. Hoy en día se puede saber incluso el índice de impacto de solo artículo. Todo esto fija el campo en el que se juega el juego del prestigio científico. Cada científico intenta colocar sus artículos en la revista de mayor índice de impacto posible, pero si apunta muy alto corre el riesgo de que sea rechazado y tener que volver a empezar. Y no vale mandar el mismo artículo a dos revistas a la vez, eso no está permitido y te descubren enseguida. Por lo tanto, el sistema se perpetúa: las mejores revistas siguen arriba porque continúan recibiendo los mejores artículos, y si tu trabajo es malo acabas por tener que publicarlo en una revista de poca reputación a la que no le vas ayudar mucho al hacerlo. Esto afecta al sistema de “peer review”: las revistas del montón tienen problemas para cubrir su cuota de artículos y pueden llegar a convertirse en un “coladero” de trabajos de muy mala calidad.

4.    ¿Cuál es el prestigio del investigador? Las carreras científicas se labran a base de prestigio. Los campos especializados suelen ser a menudo bastante restringidos, con lo que todo el mundo acaba por conocerse. De la misma manera que se reconoce a los científicos esforzados, meticulosos y capaces de reconocer sus propios errores, también se acaba por saber quién es poco cuidadoso, dogmático y amigo de esconder su propia basura.

5.    ¿Qué acogida tiene el artículo por otros científicos? En ciencia no se suele criticar a los artículos malos, simplemente se los ignora. Si no te citan, vas de culo. Esto es normal, porque como se publica tanto nadie tiene tiempo para criticar lo malo, sólo para ensalzar lo bueno y construir sobre ello. Una consecuencia importante de esto es que ponerse a tirar cohetes por un artículo que acaba de salir, como hace la prensa, está completamente fuera de lugar. Un artículo tiene que pasar la prueba del tiempo. Muchos descubrimientos sensacionales (por ejemplo, la “fusión fría”) acabaron por ser completamente desbancados a los pocos meses. Nuevamente, el número de citas y el índice de impacto nos sirve de guía sobre como es aceptado el artículo por la comunidad científica.

Raramente podemos juzgar sobre un tema científico basándonos en un único artículo, sino que debemos tener en consideración todo lo que se ha escrito sobre un tema. Esto es cierto aunque se trate de un artículo de revisión, pues estos suelen venir muy a menudo influenciados por las opiniones del autor. Hay que tener en cuenta de que las controversias son muy comunes en ciencia, hay algunas muy acerbas y que tardan décadas en resolverse. Por lo tanto, cuando se trata un tema controvertido lo honesto es reconocer inmediatamente la controversia, aunque a continuación vayamos a tomar parte por uno de los bandos. Cuando no se hace así los científicos que nos lean nos calificarán de deshonestos y dogmáticos y nos volverán la espalda. Los criterios de lo que es verdad, lo que es falso y lo que es mentira son muy distintos entre la ciencia y el periodismo, y no digamos ya en la política. Por eso los científicos quieren siempre establecer una separación muy clara entre lo que es ciencia y lo que no lo es. La ciencia es lo que hace funcionar a la sociedad moderna y nada nos garantiza que seguirá funcionando tan bien como la ha venido haciendo hasta ahora. Cuidarla y respetarla es misión de todos.

Dedicado a La Mosca Cojonera, para que siga realizando la labor tan valiosa que hace.

viernes, 16 de mayo de 2014

Ahora escribo en Malicieux Magazine

Malicieux Magazine es una revista online dedicada a tratar temas de sexo y de relaciones… iba a decir “de pareja” pero, como yo, esta revista está abierta a que las relaciones sean entre más de dos, es decir, de poliamor. Me invitó a participar Sonia Encinas, que es la Responsable de Comunicación de la revista. Conocí a Sonia hace tiempo por su blog y luego tuve el placer de almorzar con ella en mi última visita a Madrid. Sonia leyó mi trilogía “Voy a romperte en pedacitos”, le gustó y escribió una reseña preciosa en su blog. He aceptado escribir un artículo al mes. Ya ha aparecido el primero, que trata sobre la “pugna de poder”, una dinámica nociva que se establece en muchas parejas y que si no se controla puede hacer mucho daño. Podéis leerlo siguiendo este enlace…

http://www.plaisirmalicieux.com/magazine/relaciones-y-comunicacion/power-struggle-la-lucha-por-el-poder-en-la-pareja.html

Una vez en la página de la revista, podréis leer varias historias eróticas y artículos sobre varios temas relacionados con el sexo. Ya hay uno que trata sobre BDSM y otro sobre poliamor, así que tendré que aguzar la imaginación para sacar temas originales. Por ahora, ya he empezado una historia erótica con temática de Dominación/sumisión.

¿Y este blog? No os preocupéis, que tengo ideas de sobra para seguir escribiendo aquí. Además, ya sabéis que este blog trata de sexo, pero también de muchas otras cosas.

domingo, 13 de abril de 2014

El Sendero del Héroe

Estos días estoy leyendo “The Heroe of a Thousand Faces” (“El Héroe de las Mil Caras”) de Joseph Campbell. Se trata de un estudio clásico sobre mitología publicado en 1949 que ha tenido una influencia muy profunda sobre la cultura, el arte y los movimientos político-sociales desde entonces. Por ejemplo, podemos trazar el linaje de ideas desde las obras de Campbell a “Iron John” del poeta Robert Bly, el libro que lanzó en movimiento mitopoético sobre nuevas masculinidades. Y de ahí a “Women Who Run With The Wolves” (“Mujeres que corren con los lobos”), el libro que establece lado feminista del movimiento mitopoético.

La idea básica de Joseph Campbell es que los mitos creados en todas las culturas tienen importantes rasgos en común. Todos vienen a contar una historia básica, que podemos llamar El Viaje del Héroe o El Sendero del Héroe. Así mismo, en todas estas historias encontramos una serie de personajes o arquetipos, como el Guía, el Guardián del Umbral, la Sombra, el Cambiador de Forma, el Embaucador, el Heraldo y el propio Héroe o protagonista. Campbell postula, quizás siguiendo las ideas del psicoanalista Carl Gustav Jung, que el Sendero de Héroe y todos sus arquetipos forman parte del inconsciente colectivo, una serie de imágenes e instintos que emanan de la estructura ancestral de la mente humana. Quizás esta idea genere un cierto escepticismo, pero es curioso cómo al analizar todo tipo de historias bajo la óptica del Sendero de Héroe, todas acaban ajustándose más o menos a él, sobre todo las que han tenido un mayor impacto sobe el público. Esto incluye no sólo mitos de la antigüedad, sino también novelas y películas contemporáneas. Por ejemplo, es se suele citar como ejemplo del Sendero del Héroe la serie Star Wars, The Matrix o El Señor de los Anillos. Yo me llevé una gran sorpresa cuando, después de terminar de escribir la trilogía “Voy a romperte en pedacitos”, me di cuenta de que el proceso de descubrimiento y liberación sexual de Cecilia Madrigal se ajusta perfectamente al Sendero del Héroe, y muchos de los personajes corresponden a arquetipos. Por ejemplo, para los que la hayáis leído, el Chino es un ejemplo perfecto del arquetipo del Guía, Johnny es un Guardián del Umbral, Luis es la Sombra y Laura es una Cambiadora de Forma.

El Sendero del Héroe se divide en tres actos: Salida, Iniciación y Regreso, dentro de los cuales hay varias etapas.

Acto 1 - Comienzo

  1. La llamada a la aventura: El protagonista recibe una llamada que lo saca de su mundo cotidiano y lo hace enfrentarse con algún defecto suyo.
  2. Rechazo de la llamada: El héroe se muestra reluctante a seguir la llamada, quizás a causa de su defecto.
  3. Ayuda sobrenatural: El héroe se encuentra con un Guía que le ofrece ayuda para su viaje. Si se trata de una historia realista, la ayuda no es sobrenatural, por supuesto, pero tiene un valor simbólico capaz de transformar la mente del protagonista.
  4. Cruce del Primer Umbral: El héroe pasa del mundo cotidiano al mundo de la aventura, a menudo a base de probar su valor y resolución.
  5. Renacimiento (el Vientre de la Ballena): El héroe se encuentra con un obstáculo peligroso; para superarlo deberá dejar algo de sí mismo detrás.

Acto 2 - Iniciación

  1. El Sendero de Pruebas: El héroe se encuentra con una serie de dificultades que le obligan a crecer y superarse.
  2. Encuentro con la Diosa: El héroe se encuentra con un ser poderoso que encarna los aspectos simbólicos de amante, hermana y madre. Con ello se enfrenta a una parte oculta de sí mismo, ganando dominio sobre su vida.
  3. Tentación: El protagonista se enfrenta a una tentación que lo desviará de su camino.
  4. Expiación con el Padre: El héroe se encuentra con una poderosa figura paternal con la que deberá reconciliarse.
  5. Apoteosis: El héroe sale victorioso de su mayor prueba, resolviendo así el defecto con el que comenzó su aventura.
  6. El Premio Final: Como resultado recibe una recompensa, que a menudo regala a otros.

Acto 3 - Regreso

  1. Rechazo del Regreso: El héroe se ve tentado a permanecer en el mundo de aventura.
  2. Huida Mágica: En su huida, el protagonista regresa al mundo cotidiano.
  3. Rescate: Otro personaje deberá rescatar al héroe para traerlo de vuelta a casa.
  4. Cruce del Segundo Umbral: El protagonista se enfrenta a un Guardián del Umbral que le niega el regreso y así recupera su humanidad.
  5. Amo de Dos Mundos: Como recompensa, el protagonista gana control tanto sobre su mundo cotidiano como sobre el mundo de aventura.
  6. Libertad de Vivir: Al final de su aventura, el héroe ha sufrido una transformación que le permitirá disfrutar del resto de su vida.
Por supuesto, no todas las historias tienen un final feliz. Sin embargo, incluso en las tragedias el protagonista va pasando por estas distintas etapas, sólo que en muchas sale derrotado y al final es vencido por el destino o su problemática interior.

Creo que el familiarizarse con el Sendero del Héroe y todos los arquetipos asociados a él puede ser de una enorme ayuda para el novelista, ya que le da las herramientas para dotarle darle a su historia de la profundidad necesaria para llegar al inconsciente del lector y allí remover sus emociones e instintos más básicos.

Referencias

  • Bly, Robert. Iron John - A Book About Men. Vintage Books (Random House), 1992.
  • Campbell, Joseph. The Heroe of a Thousand Faces. Princeton University Press, 1949.
  • Pinkola Estés, Clarissa. Women Who Run With the Wolves: Myths and Stories of the Wild Woman Archetype. Ballantine Books, 1996.
  • Thorn, Han Li. Conflicting Desires - Notes on the Craft of Writing Erotic Stories. Velluminous Press, 2007.

sábado, 1 de febrero de 2014

He empezado a escribir la secuela de “Voy a romperte en pedacitos”

Cuando terminé de escribir la trilogía “Voy a romperte en pedacitos” me propuse escribir algo enteramente distinto: una novela de ciencia-ficción, esta vez en inglés. De hecho, ya tengo planeada una buena parte de la trama y he escrito unas cuantas páginas. Sin embargo, conforme han ido pasando los meses he empezado a echar de menos a Cecilia y sus amigos. Cuando terminaba “Amores imposibles” no pude evitar planear una posible secuela. Dejé a propósito varias situaciones sin resolver… No puedo deciros cuáles son sin hacer “spoilers” para los que no hayan leído la trilogía. Poco a poco, la trama de la nueva novela ha ido cristalizando en mi mente. Voy a introducir variaciones importantes en el estilo que la convierten en una novela independiente, no en una cuarta parte de la serie. La más importante es que Cecilia ya no será el único “punto de vista”. Para quienes no lo sepáis, “punto de vista” es el personaje a través del cual se vive la acción. En la nueva novela los personajes se separarán, cada cual ofreciendo una experiencia distinta de los sucesos de la trama. Otra novedad es que la acción no transcurrirá exclusivamente en España, sino que me las apañaré para traer a Cecilia a mi querida California para contaros cómo es la vida por aquí… O cómo era al principio de los años 80, pues la nueva aventura de Cecilia empieza pocos meses después del final de “Amores imposibles”.

La nueva trama será más dura que la de “Voy a romperte en pedacitos”. Desde que acabé la trilogía he tenido una serie de experiencias que me han enseñado cosas muy importantes sobre las relaciones, el BDSM y la vida en general. Quiero incorporar todo eso a la narración. Voy a mantener mi compromiso con el realismo, pero ya sabéis que la realidad supera la ficción.

A continuación os dejo una escena de sexo que he escrito para el principio de la nueva novela. En ella volveréis a encontraros con Lorenzo y Malena, dos de los personajes más atractivos de la trilogía… Y con Cecilia, por supuesto.

Unos azotes a Malena

Cuando acabaron de fregar los platos fueron a reunirse con Lorenzo en la sala de estar. Había bajado la luz y puesto música. Cecilia se sentó a su lado, le pasó la mano por la mejilla y lo besó suavemente en los labios. Él le recorrió con la mano el muslo desnudo, despertándole escalofríos en todo el cuerpo. Malena se sentó al otro lado de Lorenzo, abrazándolo por detrás, hundiendo la cara en su espalda.
-Me ha dicho Malena que vais a atarme, como aquella vez…
-¡No, yo no he dicho eso! -protestó Malena.
-Sí, Malena. Me dijiste que queríais probar lo del sadomasoquismo, ¿no?
-Bueno, eso son cosas de Chiqui…
-Pues puede ser divertido, Lorenzo… Podríamos jugar a que quiero escaparme, como ese día que iba a irme a casa de Laura. Vosotros me atáis y luego os aprovecháis de mí. ¿No te apetece? ¡Venga, seguro que te gusta!
-Yo no sé hacer esas cosas, tía.
-Bueno, pues yo os enseño.
Cecilia se levantó y se plantó delante de ellos. Sonriendo, se desabrochó el botón de sus short y se fue bajando la cremallera lentamente. Luego se dio la vuelta, sacó el culo de forma provocativa y se bajó los pantaloncitos. No llevaba bragas debajo. Tenía las nalgas tostadas por el sol, con sólo un breve triángulo blanco en el centro y la parte superior, donde las había cubierto el bikini.
-¿Quién quiere darle unos azotes a este culete? -preguntó con voz seductora mientras meneaba el trasero.
Malena se levantó, fue junto a ella y le acarició el culo.
-¡Venga, Lorenzo, anímate!
-No. Yo no puedo pegarle a una mujer.
-¡Pero si a mí me gusta!
-Da lo mismo. Es cuestión de principios.
-Venga, no seas fanático, Lorenzo.
-¡Que no, Chiqui!
-Vale pues pégame tú, Malena.
Malena sonrió. Levantó la mano y le dio un cachete.
-Puedes pegarme más fuerte.
Malena le dio otro azote. Cecilia ni se inmutó.
-¿No te duele?
-Pues no, la verdad… Es que estoy acostumbrada a que me peguen mucho más fuerte.
-Pues yo no te puedo pegar más fuerte, que me duele la mano.
Lorenzo sonrió.
-Seguro que te duele mucho más la mano que a ella el culo, Chiqui.
-¡Jodeeeer! ¡Pues vaya par de sadomasoquistas que estáis hechos los dos!
Cecilia se bajó los shorts hasta que los tuvo enredados en un tobillo. Luego, de una patada, los mandó al otro extremos del salón.
-Vale, pues entonces pégame tú a mí.
-¡No digas tonterías, Malena! Si te pego te va a entrar uno de tus ataques de pánico.
-¡Que no! Ya te he dicho que ya no me dan -dijo Malena con voz de niña mala.
-No me hables en ese tono… ¡a ver si te voy a tener que zurrar de verdad!
-¡Hablo como me da la gana!
-No me contestes, Malena. Ya sabes que yo no me ando con tonterías.
-¿Qué te crees, que te tengo miedo?
-Pues harías bien en tenérmelo.
-¡Bah! ¡Si eres una blandengue! ¡Y además, Laura es una idiota!
-No metas a Laura en esto, que ella no tiene nada que ver.
-¡Laura es una idiota y una estúpida!
-¡Mira, Malena, ya está bien!
Malena le sacó la lengua.
Lorenzo se revolcaba de risa en el sofá.
-¡Muy bien! Conque esas tenemos, ¿eh? ¡Pues ahora, verás! … ¡Lorenzo, joder, quítate de ahí, tío! Si no me vas a ayudar, por lo menos no incordies.
-¡Perdona, tía! -dijo Lorenzo apresurándose a levantarse del sofá.
Cecilia agarró a Malena por las muñecas y la miró a los ojos para asegurarse de que todo iba bien. Malena le volvió a sacar la lengua.
Sujetándole las muñecas con una sola mano, Cecilia le desabrochó el botón de los vaqueros y le bajó la cremallera. Malena pudo haberse zafado en cualquier momento, pero no ofreció ninguna resistencia. Le bajó los pantalones hasta dejárselos en los tobillos.
-¡Ahora verás lo que le pasa a las niñas malas!
Volvió a cogerla de las muñecas y tiró de ella hacia el sofá. Malena dio un traspiés y cayeron las dos sobre el asiento. Hábilmente, Cecilia la agarró de una cadera y la hizo girar bocabajo sobre su regazo.
-Lorenzo, cógele las manos… Y mírala a la cara.
Lorenzo vaciló, pero enseguida comprendió lo que quería. Asintió y se arrodilló junto al sofá, tomando las manos de Malena suavemente en las suyas.
Le propinó dos cachetes flojitos sobre las bragas blancas. Malena pataleó un poco y se rio.
-¿Así que esto te parece divertido, eh? ¡Pues ahora verás!
Tiró de las bragas hasta dejárselas liadas en los muslos. Malena tenía un culito pequeñín, blanco y redondito. Por alguna misteriosa razón, la pecas le desaparecían en la cintura y le volvían a aparecer a los lados de los muslos. ¡Ay, cuántas veces había sentido la tentación de hacer lo que estaba a punto de hacer ahora! Le latía fuerte el corazón.
Malena estaba inmóvil salvo por un movimiento de vaivén de sus caderas, sutil y sensual, que traicionaba su excitación. Cecilia empezó a pegarle alternando de una nalga a otra, sin mucha fuerza pero con un ritmo constante. Malena gimió, pero no de dolor.
-¿Qué? Duele, ¿eh?
-No me está doliendo nadita.
-¡Ya lo sé, tonta! ¡Estás disfrutando como una enana, se te nota un montón!
Lorenzo tenía la mirada clavada en el rostro de Malena. Levantó los ojos hacia Cecilia y movió la cabeza afirmativamente. Malena enterró la cara en el sofá.
-¡Pues ahora vas a ver! No todo va a ser gusto, que estabas portándote muy mal.
Levantó la mano y le dio un azote de los de verdad, que restalló por toda la habitación.
-¡Ay! ¡Ese sí que duele!
-¿Ves? Eso es para que aprendas a ser buena.
-¡No me da la gana! ¡No quiero ser buena!
Pues sí que tiene madera de masoca, pensó Cecilia.
Se puso a darle una buena zurra, sin pasarse, pero tampoco sin contemplaciones. Malena apretó el culo, pataleó todo lo que le permitían los pantalones en sus tobillos.
-Bueno, pues cuando te decidas ser buena, me lo dices y paramos.
-¡Ay, sí! ¡Para un poquito!
Cecilia detuvo la azotaina y le acarició las nalgas. Tenían un precioso color sonrosado y estaban muy calientes. Malena respondió a sus caricias volviendo a mover las caderas. Cecilia sabía por experiencia que iba a querer más.
-¿Vas a ser buena?
-¡No!
La volvió a azotar, primero flojito, luego aumentando gradualmente la fuerza de los golpes. Malena aguantó un buen rato, quejándose, gimiendo, meneando el culo y dándole pataditas al sofá.
Lorenzo se había puesto a acariciar el pelo de Malena, sujetándole aun las muñecas con su otra mano. Seguía todo el proceso fascinado, alternando la mirada entre el trasero de Malena y el rostro de Cecilia.
Sabía por su propia experiencia que Malena no le iba a pedir que parara. Estaría envuelta en una abrumadora confusión de dolor, placer, humillación, sumisión y fantasías que no la dejaría pensar en nada más. Mejor no arriesgarse y detenerse a tiempo. Empezó a espaciar más los azotes, intercalándolos con caricias a las nalgas rojas y calientes. Malena respondió levantando el trasero de forma obscena, gimiendo con cada caricia y quejándose con cada azote.
-¿Qué? ¿Vas a ser buena ahora?
-Sí… No… ¡Ay! ¡No me pegues tan fuerte! … Sí, sí, acaríciame así… ¡Ay! ¡Sí, voy a ser buena! ¡Voy a ser muy buena!
Le agarró una nalga ardiente y se la estrujó. Le deslizó los dedos en la raja del coño. Malena se tensó y suspiró. Estaba empapada por dentro.
-Pues me vas a obedecer en todo lo que te diga, si no quieres recibir más.
-Vale…
-Venga, pues te vas poner de rodillas junto al sofá… ¡Así, castigada con el culo al aire! No te muevas, ¿eh?
Cecilia se llevó Lorenzo aparte, donde no los podía oír Malena. Su polla le abultaba la delantera del pantalón. Se la acarició. Lorenzo tenía la respiración agitada. Le cogió la mano para retenérsela contra sí.
-¿Qué? Te has puesto cachondo, ¿eh?
-Le has pegado un montón, tía… ¿Estás segura de que está bien?
-Segurísima… Lo que está es muy excitada. Necesitas que la folles ya mismo, así que vete a la habitación, desnúdate y ponte un condón.
-¡Pero tía, yo quería follarte a ti! Hace mucho que no lo hacemos.
-¡Pues te jodes! Haberme dado unos azotes cuando te lo pedí. Ahora no podemos dejar a Malena colgada.
En cuanto Lorenzo se fue al cuarto, volvió junto a Malena. Le puso la mano en la espalda y la empujó hasta que tuvo la cabeza sobre el sofá.
Ya no podía aguantarse más. Empezó a masturbarse. Malena volvió la cabeza, la vio y le sonrió.
-Ahora tendrás que aguantarte con todo lo que queramos hacerte, ya lo sabes.
Por toda respuesta, Malena soltó un quejido que expresaba un enorme deseo y sumisión.
Lorenzo apareció, desnudo, con un condón cubriendo su espectacular erección. Malena lo vio y se agitó, nerviosa, gimiendo esta vez de aprensión. Cecilia le acarició el pelo.
-No te preocupes, chiquitina, que yo estoy aquí contigo. Pero ahora tienes que ser buena y dejar que te culee tu marido. Verás como te va a gustar.
Lorenzo se arrodilló detrás de Malena y la fue penetrando despacio. Al principio Malena se quejó y se retorció, pero pronto el deseo superó sus temores y la obligó a arquear las caderas para ofrecerse mejor. Lorenzo completó la penetración y empezó el bombeo, al que pronto se unió Malena con jadeos y gruñidos de animal. Cecilia, con una pierna en el sofá y una rodilla en el suelo, se masturbó energéticamente mientras los contemplaba, acariciando a Malena con la otra mano: su pelo, su mejilla, su espalda, su trasero ardiente y sonrosado, hasta detenerse en el lugar donde las enérgicas embestidas del vientre de Lorenzo se lo aplastaba rítmicamente.
-¿Ves que bien? ¡Si es que no hay nada como que te follen con el culo bien caliente!
Eso desencadenó el clímax de Malena. Sus quejidos se convirtieron en grititos, su cuerpo se convulsionó en espasmos de placer. Cuando el orgasmo parecía abatirse, volvió a empezar con aún mayor intensidad, a juzgar por los aullidos de Malena. Con dos fuertes acometidas, Lorenzo se corrió a su vez. Cecilia se desplomó sobre la espalda de Malena mientras que se apresuraba a aplicarle a su clítoris los toques finales para llegar ella también a la cúspide.
Lorenzo, exhausto y satisfecho, se dejó caer sobre ella. Se quedaron los tres un rato apilados, recuperando el aliento. Luego los dos ayudaron a Malena a sentarse en el sofá entre ellos, abrazándola.
-¿Te ha gustado, Chiqui?
-Sí, mucho… -Malena soltó una risita-. Estaba como en una nube.
-Hubo un momento que pensé que se estaba pasando un huevo contigo… Pero pensé que era mejor no interrumpir, porque Cecilia sabe un montón de estas cosas.
-¡Pues sí, menos mal que no lo hiciste, porque lo hubieras echado todo a perder! ¿Verdad, Cecilia?
-Bueno, en estas cosas nunca se sabe… Me alegro de no haberme equivocado.
-Pues yo hubiera podido seguir un poco más. Ahora entiendo por qué te gusta que te peguen. ¡Está fenomenal! Es un sentimiento muy dulce, que te llena por todas partes, como si te volvieras muy blandita por dentro, ¿verdad?
-Sí. Es lo que yo llamo sentirme sumisa.
-¿Ves como no pasa nada por pegar, Lorenzo?
-Pues yo nunca podría pegarte a ti, Chiqui.
-¿Y a mí tampoco?
-A ti menos, Cecilia. No pienso maltratar a ninguna mujer.
-¡Ay, Lorenzo! ¡No seas tan cerrado de mollera, joder! ¡Y deja ya de mirarme con esa cara de pena! Nos tomamos un descansito y luego me follas a mí, ¿vale?

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Lista de canciones de Desencadenada

A lo largo de la novela Voy a romperte en pedacitos voy indicando canciones que escucha la protagonista, Cecilia, y que van marcando lo que le ocurre. Para mí estas canciones son fundamentales, pues me evocan las emociones de cada pasaje. Acabo de publicar la lista de canciones del segundo libro de la trilogía, Desencadenada. La podéis leer en la pestaña con ese mismo nombre de este blog, al final.  

lunes, 9 de diciembre de 2013

Reseña de “Voy a romperte en pedacitos” en La Pluma de Pandora

Mi amiga Dora ha escrito una preciosa reseña de mi novela “Voy a romperte en pedacitos” en su blog La Pluma de Pandora. ¡Qué mejor regalo para el cumpleaños de mi blog!

¡Muchas gracias, Dora! Me alegro de que te haya gustado tanto mi novela.

http://www.laplumadepandora.com/2013/12/voy-romperte-en-pedacitos.html

domingo, 8 de diciembre de 2013

¡“Sexo, ciencia y espíritu” cumple un añito!


Según el archivo del blog, el primer artículo lo publiqué el 25 de noviembre del 2012… Sí, es verdad, ya hace unos días desde el cumpleaños, pero es que he estado muy liado últimamente. Más vale tarde que nunca, ¿no?

Ese primer artículo fue “¿Por qué tiene tanto éxito ’50 Sombras de Grey´?” que sigue siendo uno de los más leídos del blog, con 239 visitas hasta ahora. El más leído de todos también trata de esa dichosa novela: “’50 Sombras de Grey’, ¿una historia de Dominación/sumisión o de maltrato?”, con 1340 visitas. De hecho, ese artículo recopiló 1100 visitas en un solo día, más de las que suele recibir mi blog en un mes. Y así fue como, cuando ya lo consideraba imposible, el blog rebasó la línea de las 10,000 visitas antes de cumplir un año.
Bueno, no me hago ilusiones: 10,000 visitas al año no son muchas. Blogs con más éxito han recogido cientos de miles de visitas en tres o cuatro años de singladura. Pero por algo se empieza, ¿no?

Creo conocer las razones por las que este blog no es demasiado popular. En primer lugar, no se concentra en un tema determinado. No es un blog sobre BDSM, ni sobre poliamor, ni sobre ciencia, ni sobre literatura, sino que va picoteando sobre esos y otros muchos temas sin ton ni son. Pero no quiero escribir otra cosa, porque así es mi vida, esas son las cosas que amo y si escribiera sólo sobre una de ellas acabaría por aburrirme. En definitiva, creo que las personas debemos buscar el equilibrio entre nuestro intelecto, nuestras emociones, nuestras relaciones y nuestra sexualidad. Así que, ¿por qué no hablar de todo un poco? Además, los temas mejoran cuando se mezclan… ¿Qué tal si hablamos de sadomasoquismo desde el punto de vista de la fisiología del dolor? ¿O de cómo el entender nuestras emociones nos libera espiritualmente?

Otra de las razones por las que el blog no tiene un éxito fulminante es que no me “mojo el culo” hablando de mi experiencia personal. Se entiende que los blogs tienen que ser un poco como diarios que van recogiendo el aprendizaje del que los escribe a través de su vida, haciendo hincapié en los sentimientos, en su crecimiento como persona. Reconozco que me da reparo hablar demasiado de mí mismo cuando se trata de temas tan íntimos como el sexo, el BDSM y las personas a las que amo. Por supuesto, “Hermes Solenzol” es un pseudónimo, con lo que este blog no impactaría mi carrera profesional. Pero no es eso lo que me preocupa. “Hermes Solenzol” no es un simple nick de un foro de internet, sino mi pseudónimo de escritor que, si mi novela acaba por tener el éxito que ansío, un día podría conectarse con mi nombre real. Lo que escribo en el blog equivaldría entonces a “salir del armario” como practicante del BDSM, el poliamor y unas cuantas cosas más. Y eso podría hacer sufrir a determinadas personas a las que quiero y tendría un impacto difícil de ponderar en mi carrera como científico. Por lo tanto, de momento prefiero hablar de estos temas de forma impersonal, a sabiendas de que sería mucho más interesante escribir sobre los momentos de felicidad y los dramas dolorosos que han aportado a mi vida. Pero sigo planteándomelo y, quién sabe, quizás pronto cambie de táctica.

Empecé el blog con planes muy ambiciosos. Este iba a ser un blog bilingüe, es español y en inglés. Escribiría mis artículos en una de esas lenguas y luego lo traduciría a la otra. No pudo ser. Traducir requiere mucho esfuerzo, aún entre lenguas en las que tengo completa fluidez, y es mucho más aburrido que escribir algo nuevo. Así que “Sexo, ciencia y espíritu” salió adelante, mientras que “Sex, science and spirit” languideció desde el comienzo. Esto se debió a dos razones fundamentales. Primero, a me gusta más escribir en español; es mi lengua materna por la que siento una gran nostalgia y también creo que es intrínsecamente más bonita y maleable que el inglés. Segundo, porque el blog tenía que cumplir la función de promocionar mi novela “Voy a romperte en pedacitos” (algo que me cuesta mucho hacer, soy escritor y científico, no publicista) y eso lógicamente tenía que hacerlo en español. De todas formas, estoy empezando a escribir una nueva novela, esta vez en inglés, por lo que poco a poco empezaré a incorporar contenidos a la versión inglesa del blog.
En cuanto a este blog, tengo un montón de artículos en proyecto sobre temas que creo que son muy interesantes. Como los artículos más leídos hasta ahora son comentarios sobre libros, voy a escribir más sobre eso, analizando varias novelas eróticas y mis escritoras y escritores favoritos, tanto en inglés como en español.

Quiero acabar señalando lo que más satisfacción me ha producido de entrar en el mundo de los blogs: los nuevos amigos que he hecho. Dora, Fenec, xana, Sylvia y Antje… en ningún orden en particular. ¡Muchas gracias por la amistad y el apoyo que me habéis brindado! Espero que nuestra amistad siga creciendo en el futuro que sigamos ayudándonos con nuestros blogs, haciendo llegar a la gente un poquito de nuestras vidas.