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sábado, 13 de junio de 2015

El libro electrónico: mejor para el lector, el escritor y el medio ambiente


“Me gusta más el papel: el olor, el peso de un libro de verdad”. “Soy de la vieja ola, me hago un lio tremendo con estas nuevas tecnologías”. “El libro de papel tiene un encanto que nunca tendrá el libro electrónico”. “Si no me compro un libro impreso me da la impresión de que no lo tengo”. Estas son algunas de las razones que escucho decir a gente a la que no le gustan los libros electrónicos. Creo que reflejan un cierto miedo atávico a la tecnología, una resistencia al cambio, la creencia de que el libro de papel es algo precioso que debe ser protegido, que es más puro, más humano. Por supuesto, cada cual tiene derecho a su opinión y sus gustos, que además en cuestión de literatura tienen mucho peso. Sin embargo, me gustaría que cotejarais esa opinión con los hechos que voy a exponer a continuación.

El libro electrónico es más ecologista

Te puede parecer que el libro impreso que tienes en las manos representa sólo un minúsculo trozo de árbol, un sacrificio insignificante frente a todas las cosas que le hacemos al medio ambiente. Pero no es verdad. Para empezar, por cada libro que se vende cientos de otros libros se imprimen, se almacenan, se distribuyen, se devuelven al editor y se destruyen, lo que representa un desperdicio enorme de material y energía. Ten en cuenta que la industria papelera tiene un efecto desastroso sobre el medio ambiente. Es responsable de la epidemia de eucaliptos que ha destrozado el ecosistema de todo el norte de España, desplazando los bosques autóctonos de robles, encinas, hayas y castaños y eliminando a toda la fauna que sostienen. Encima, las fábricas de papel polucionan un montón, despidiendo grandes cantidades de sulfuro de hidrógeno y otros gases nocivos: véase lo que le ha hecho a la ría de Pontevedra la fábrica de papel situada a sus orillas. Sí, es verdad que para hacer una tableta también se usan metales que polucionan, pero la escala de la polución es muchísimo menor. Una tableta Kindle de unos pocos gramos tiene un circuito electrónico mínimo.

Y no olvides que puedes leer libros electrónicos en tu iPod, iPad o tu móvil, que vas a poder utilizar para muchas otras cosas. En estos sitios te puedes descargar gratis la aplicación Kindle  que sirve para  leer libros en tu móvil o en tabletas que no sean las Kindle de Amazon:

Para iPhone e iPad:
https://itunes.apple.com/es/app/kindle-lee-libros-ebooks-revistas/id302584613?mt=8

Móviles con el sistema operativo Android:
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.amazon.kindle&hl=es_419
http://www.amazon.com/Amazon-com-Kindle-for-Android/dp/B004DLPXAO

El libro electrónico ofrece muchas ventajas al lector

Déjame enumerarte unas cuantas:
  1. Poder viajar con un montón de libros sin llevar casi nada de peso. Esto fue lo que me llevó a comprarme mi primera tableta Kindle. Mi familia y yo viajamos mucho, normalmente una vez al año desde Los Ángeles a Europa. Como los tres somos ávidos lectores, el tener suficiente material de lectura para tres semanas de viaje llena de por sí toda una maleta. Tres tabletas solucionan el problema. Además, podemos llevar muchos libros en caso de que alguno no nos guste, o incluso bajárnoslo con toda facilidad de la “nube” mientras estamos de viaje.
  2. Como explico más abajo, el libro electrónico es un arma buenísima contra la censura, algo que es muy importante para los que formamos parte de la cultura sexo-positiva. 
  3. Un libro electrónico puede contener hiper-enlaces al índice o a una lista de notas, que resultan mucho más accesibles y molestan menos que las notas en un libro de papel. En tabletas como el iPad, también puede haber hiper-enlaces directamente a sitios web. 
  4. Los libros electrónicos se pueden subrayar y anotar, y todo eso se puede borrar o modificar luego. Puedes compartir tus notas con otros lectores a través de internet, o ver las que ellos han escrito.
  5. La tinta electrónica de tabletas como el Kindle se pude leer perfectamente a la luz del sol y no hace más daño a los ojos que un libro normal.
  6. Kindle, Smashwords y otras compañías permiten que dos personas puedan leer el mismo libro a la vez si tienen una cuenta común. También hay formas de “prestar” libros electrónicos sin que te tengas que preocupar de que no te lo van a devolver. Claro que el libro electrónico se puede piratear con toda facilidad, pero no lo debes hacer porque esto supone robarle al escritor la recompensa por su trabajo. Al comprar un libro electrónico le das al escritor un 70% del precio que pagas. 
  7. Quizás lo más importante es que el libro electrónico es intrínsecamente más barato. Como no hay gastos de impresión, distribución, almacenaje y venta, todo ese dinero que se ahorra se le puede pasar al lector bajando el precio de venta. El problema es que muchas casas editoriales ven esto como una competencia desleal al libro de papel y han luchado por equiparar los precios, lo que es básicamente estafar al lector. Toda esa guerra entre Amazon y determinadas casas editoriales sobre la que hemos estado leyendo en la prensa se reduce básicamente a eso. Amazon Kindle quiere bajar los precios de los libros electrónicos (así vende más y gana más base de mercado), mientras que las editoriales clásicas quieren que se siga equiparando al precio del libro de papel (para no perder ventas de los mismos). Periódicos como El País se han puesto vergonzosamente del lado de las editoriales, con las que tienen vínculos comerciales, suministrando una gran cantidad de desinformación sobre esta guerra entre editoriales y criticando sistemáticamente a Amazon. Tú misma puedes figurarte de qué lado están tus intereses como lectora. 

El libro electrónico ofrece muchas ventajas al escritor

  1. Tradicionalmente, un escritor recibe un 10% del precio de cada uno de sus libros. Algunos escritores famosos logran un 15%, pero raramente más. El resto de lo que pagas por un libro va a la librería, a la editorial y a los costes que he mencionado más arriba (impresión, almacenaje, distribución, etc.). Frente a eso, Kindle y Smashwords pagan al autor el 70% del precio del libro. 
  2. Para un escritor principiante, conseguir que una editorial publique su libro representa una tarea hercúlea. Tradicionalmente, las editoriales han venido tratando a los escritores nóveles con un desprecio increíble. Muchas se niegan de llano a evaluar libros de escritores desconocidos. Las que aceptan hacerlo imponen condiciones absurdas para la entrega del libro: a pesar de que hoy en día un libro se puede mandar en forma digital por correo electrónico sin ningún coste, te obligan a imprimirlo en papel y mandarlo por correo normal, lo que te puede costar varios cientos de euros por cada libro que mandas. Si el libro es rechazado, lo que ocurre en casi todos los casos, no esperes que te den la más mínima información de por qué lo hacen. Si quieres publicar lo único que puedes hacer es volver a gastarte el dinero para enviar el libro a otra editorial. Como os podéis imaginar, esto abre las puertas a todo tipo de favoritismos, enchufes, tejemanejes y corrupción más o menos velada. Incluso han aparecido falsas editoriales que se dedican a estafar al escritor principiante haciéndole pagar por la publicación de su libro en papel, que luego no conseguirá vender. 
  3. Frente a esas barreras casi infranqueables, publicar una novela como libro electrónico es la cosa más fácil del mundo. Basta seguir unas simples instrucciones para formatear el texto de forma adecuada, subirlo a Kindle y en dos o tres días el libro está disponible para que lo compren los lectores en Amazon.com. Smashwords.com es incluso mejor: su sitio web formatea tu libro en los formatos electrónicos más usados (MOBI, EPUB, PDF, etc.) y no sólo lo vende en su página, sino que lo distribuye a otros vendedores como Apple, Amazon y Barnes and Noble. 
  4. ¿Qué pasa si tu libro tiene material cuestionable que puede ser censurado? Una editorial clásica lo rechazará en cuanto les entre la duda, y si no lo hacen te impondrá cambios draconianos como condición para la publicación, interfiriendo con tu creatividad. Amazon Kindle, en teoría, no admite la publicación de material pornográfico, pero en la práctica publica todo tipo de novelas eróticas sin restricciones. Smashwords no tiene apenas restricciones. Eso sí, si publicas algo que va contra la ley (plagio, libelo, etc.) la responsabilidad es tuya. Toma nota: el libro electrónico es la mejor defensa contra la censura que ha habido en la historia. 
  5. Alguien puede objetar que Amazon es una compañía gigantesca que amenaza con hacerse con el monopolio del negocio editorial, no sólo compitiendo con las editoriales de libros en papel sino eliminando la competencia en el terreno del libros electrónico. Pero esto no es así por una razón muy sencilla: publicar un libro electrónico es muy fácil, cualquiera puede hacerlo sin la ayuda de empresas como Amazon o Smashwords. Con calibre, un programa gratis para almacenar libros electrónicos (http://calibre-ebook.com/ ), el formatear un libro en cualquier formato electrónico está al alcance de todo el mundo. Luego puedes vender tu libro desde un sitio web con el 100% de los beneficios yendo a parar a tus manos. Smashwords.com (http://www.smashwords.com/ ) tiene un modelo comercial que puede ser muy competitivo frente a Amazon Kindle. Todo esto es lo que fuerza a Amazon a mantener su programa tan ventajoso para los escritores. Tened en cuenta además que cuando publicas en Amazon no le das la exclusiva - por eso mis novelas pueden estar a la venta tanto en Amazon como Smashwords. 
  6. La única ventaja que las editoriales clásicas ofrecen hoy en día al escritor es la publicidad y la promoción. Pero lo cierto es que tampoco invierten mucho es eso, a no ser que seas un escritor famoso. Los escritores principiantes tenemos que buscarnos la vida para anunciar nuestros libros, publiquemos donde publiquemos.
En resumidas cuentas, el libro electrónico ofrece unas enormes ventajas sobre el libro en papel, lo que explica su rapidísima implantación en el mercado. No sólo beneficia al lector y al escritor, que a partir de ahora pueden interactuar directamente sin el filtro de las editoriales, sino que elimina el daño al medio ambiente que supone la industria papelera. Pero creo que la mayor aportación del libro electrónico es que permite la difusión de material que antes no hubiera sido publicado nunca. La censura se vuelve enormemente difícil cuando todo el mundo puede publicar un libro con un mínimo esfuerzo adicional sobre la tarea de escribirlo. Y esto llega justo a tiempo, pues la editoriales clásicas se han empezado a fusionar unas con otras formando enormes monopolios. Como ocurría con la música y el cine, se estaba dando un fuerte tendencia a la uniformidad cultural: determinadas novelas (Juego de Tronos, Los Juegos del Hambre, Harry Potter, 50 Sombras de Grey, etc.) son leídas por todo el mundo mientras que los libros “del montón” son ignorados. Claro, a una editorial le beneficia promocionar mucho un libro para luego venderlo como rosquillas, en vez de tener que promocionar una gran variedad de libros. Esto reduce costes y riesgos. El libro electrónico contrarresta esa tendencia, democratizando el mercado de los libros. El problema es que ahora que cualquiera puede publicar su libro, bueno o malo, ¿cómo va a encontrar el lector los libros de calidad en medio de tanta marea? Esto crea una oportunidad comercial que aprovechan compañías como Goodreads (https://www.goodreads.com/ ), que se especializan en difundir las críticas de los lectores a los libros que leen. Creo que, poco a poco, está teniendo lugar un cambio enorme en el mundo de los libros. No te lo pierdas: apúntate al libro electrónico.

viernes, 21 de junio de 2013

¿Quién le teme al Kindle feroz?

Estos días la prensa está llena de denuncias contra Amazon.com, la empresa de internet que en apenas un década ha conseguido hacerse con una parte importante del mercado mundial de libros. Primero fueron las críticas de la ministra de la Cultura de Francia, y enseguida los libreros británicos también criticaron a Amazon. La ministra francesa acusa a Amazon de monopolio y bajar mucho los precios (lo que se suele llamar “dumping”). ¿Su respuesta? Millonarias ayudas del estado a los libreros franceses. ¡Viva la libre competencia! Y los libreros británicos, ¿de qué se quejan? Pues de que ellos tienen que cobrar impuestos por cada libro que venden mientras que Amazon no lo hace. No digo que no les falte razón en esto, pero es un problema que ha existido desde que se empezaron a vender todo tipo de mercancías por internet, no sólo libros, y no sólo Amazon.

Sin embargo, yo veo todo este problema desde una perspectiva algo distinta: la del escritor incipiente que intenta hacer llegar sus libros al lector. Y, amigos míos, desde ese punto de vista Amazon se me antoja como una tabla de salvación en una situación que sin esta compañía sería insostenible.

Pero antes de pasar a enumerar lo que Amazon nos aporta a los escritores nóveles, quiero hablar de las auténticas razones por las que las compañías editoriales clásicas y los libreros se ven tan amenazados por Amazon. Esta compañía empezó como una simple red de distribución de libros y CDs por internet. La ventaja para el consumidor era bastante grande, pues en vez de tener que rebuscar los libros que queríamos leer en varias librerías, lo podíamos hacer desde el ordenador en casa, ¡y a precios muy competitivos! De todas formas, yo no he visto que sea verdad que Amazon practique “dumping”, pues el precio de sus libros siempre ha sido muy similar al de las librerías. Tampoco es verdad que se descuenten los gastos de envíos. Si tengo alguna queja de Amazon es que alguna vez me ha cobrado más de la cuenta por gastos de envío. Pero la auténtica revolución comenzó cuando Amazon sacó el Kindle y utilizó su red de compra por internet para vender libros digitales. Fue un doble golpe maestro: Amazon se beneficiaba al vender el Kindle y luego al vender libros digitales en formato MOBI, el utilizado por el Kindle. Pero la compañía tuvo el acierto de crear aplicaciones Kindle de lectura de ficheros MOBI para el iPod, iPad y otras tabletas. Sacrificaba así la venta de tabletas Kindle, pero conseguía afianzarse en el mercado de libros digitales. Su éxito en EE.UU. fue espectacular: hoy en día más de la mitad de los libros que se venden en este país son digitales, y de esos las mayoría son para Kindle. Si antes Amazon amenazaba con dejar a los libreros sin trabajo, ahora también empezaba a amenazar a las editoriales clásicas.

Supongo que a estas alturas algunos de los que me leéis empezaréis a cantar aquello del encanto especial del libro en papel y el romanticismo que tienen las librerías. Vale, si lo entiendo, a mí también me gustan las librerías, su olor, el sacar un libro de la estantería y empezar a hojearlo. Sin embargo, el mundo de las grandes editoriales no tiene nada de bonito ni de romántico. Como ha pasado en casi todas las esferas comerciales, las grandes compañías editoriales han ido comprando a las más pequeñas, ganando un control enorme sobre la parte más valiosa de la cultura. Por ejemplo, el gigante editorial americano Random House posee gran parte de las editoriales clásicas españolas, como Mondadori o Grijalbo. Esto contribuye al empobrecimiento de la oferta de libros: cada vez se leen más traducciones de un puñado de autores americanos o británicos. Los libros escritos originalmente en español son de unos pocos escritores bien establecidos. Las editoriales siempre le han cerrado las puertas a los escritores nóveles, imponiéndoles condiciones draconianas para publicar sus obras, y con su consolidación en un número decreciente de grandes empresas la situación tendía a empeorar. Como muchos otros productos de consumo, la tendencia era a la uniformidad, vendiendo cada vez menos títulos con cada vez mayor tirada.

La aparición del libro digital vino a cambiar todo eso. El coste de publicación de un libro se abarató enormemente, pues ya no hay que imprimirlo, almacenarlo y distribuirlo. Amazon supo ver las ventajas que esto ofrecía, y creó un modelo de venta de libros digitales que favorece enormemente tanto al lector como al escritor. El lector se beneficia de libros más baratos, una forma de distribución instantánea y una amplísima oferta. A los escritores nos ofrece una serie de grandes ventajas:

  1. Amazon nos da a los autores el 70% del precio de venta del libro, mientras que una editorial de papel nos da sólo el 10%. Ha montado un sistema transparente donde sabemos en cada momento lo que vendemos y lo que ganamos.
  2. Amazon nos deja quedarnos con los derechos de autor (copyright) de los libros, mientras que las editoriales te los quitan a cambio de "dejarte" publicar. Una vez que has cedido el copyright, cualquier ganancia adicional que aporte el libro (como el hacer una película basada en él) beneficia a la editorial y no al escritor.
  3. Una vez que tienen tu copyright, las editoriales ponen el libro en venta con la tirada que ellos deciden. Le dan a tu libro la oportunidad de que se venda durante unos meses, pasados los cuales dejan de imprimir tu libro y lo retiran del mercado para hacer espacio a otros libros que ellos quieren promocionar. El escritor no puede hacer nada al respecto, pues al no tener el copyright no puede publicar el libro en ninguna otra parte. En contraste, Amazon publica tu libro para siempre jamás. Si no se vende hoy, quizás lo haga en cinco años. No hay tiradas limitadas, el lector tiene siempre tu libro a su disposición.
  4. Amazon permite publicar a cualquier autor que cumpla un puñado de condiciones mínimas, por desconocido que sea, lo que es una auténtica bendición para los autores nóveles. Se acabó en mandar tu libro a un montón de editoriales mendigando que lo publiquen y gastándote un montón de pasta en el proceso. Se acabó el hacerles la coba a los agentes literarios. Eso sí, el libro te lo tienes que promocionar tú… pero no te creas que las editoriales se iban a gastar el dinero en hacerlo, sobre todo si eres un desconocido.
Las editoriales clásicas contemplan este fenómeno con sentimientos similares a los que debieron experimentar los dinosaurios viendo caer el meteorito que los llevó a la extinción. ¡No es de extrañar que arremetan contra Amazon! No sólo el Kindle les va quitando poco a poco a sus consumidores, la nueva hornada de escritores se iniciarán con libros electrónicos en los que ellos se quedan con el copyright; ya no tienen motivos para aceptar las condiciones draconianas de las editoriales. Incluso algún escritor establecido se apuntará al nuevo modelo. Por lo tanto, las editoriales se arriesgan a perder tanto a sus lectores como sus escritores. Pero no acaba ahí la cosa. A las editoriales aún les quedaba la esperanza de mantener la clientela que se resiste a abandonar el libro en papel. Pero ya ni siquiera esto, porque Amazon acaba de inventar el CreateSpace, un nuevo sistema por el que el escritor puede imprimir, distribuir y vender libros en papel con casi las mismas ventajas que al vender libros digitales en Kindle.

No soy un iluso. Sé perfectamente que una compañía como Amazon no es una institución benéfica al servicio de escritores y lectores. Sigue estando sujeta a las normas salvajes del capitalismo moderno. Pero existen razones objetivas que hacen que Amazon se siga portando bien. La más importante es que, siendo el libro digital tan fácil de producir, el escritor y el lector siempre tienen otra alternativas. Por ejemplo, la compañía Smashwords.com distribuye libros en todos los formatos digitales (MOBI, EPUB, PDF, etc) , y se los entrega tanto Amazon Kindle como a sus competidores de Apple, Nook, Kobe, etc, con lo que el escritor tiene en sus manos una red de distribución aún más amplia. Encima, Smashwords trata muy bien al escritor, ofreciéndole todo tipo de herramientas para mejorar y promocionar sus libros. Y, en última instancia, al escritor siempre le quedará el recurso de vender sus libros desde su propio sitio web.

En los próximos años vamos a asistir en España y en todo el mundo hispanoparlante a una gran batalla por el mercado del libro digital. Amazon Kindle se está posicionando muy bien, con filiales en España, Brasil y seguro que pronto en todos los países de América Latina. Las editoriales clásicas no han sabido reaccionar a tiempo y parecen vivir con la esperanza de que al final las cosas seguirán como siempre. Veremos quién tiene razón.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Kindle, el mejor amigo del escritor moderno



Estos días me preocupo mucho sobre cómo publicar. Durante los últimos tres años el escribir mi novela ha sido la pasión de mi vida. Ahora que está terminada la quiero publicar para que llegue al mayor número de lectores posibles y, por qué no, ganar algo de dinero con ello. en realidad, mi ilusión sería poder ganar el suficiente dinero escribiendo para dedicarme a ello por completo. No es que me desagrade mi carrera científica, ni que me vaya mal en ella, pero creo que sería mucho más feliz escribiendo novelas y divulgación científica, como hacía Isaac Asimov.

El problema es que escribir no da suficiente dinero, a no ser que consigas que tus libros sean super-ventas. Típicamente, las editoriales pagan a los escritores un 10% (un 15%, si tienes suerte) del precio de un libro. Sí, no lo has leído mal: si tú pagas 10 euros por un libro, un euro va al escritor y la editorial se queda con los 9 euros restantes. No sólo eso, sino que la editorial le impone al escritor un contrato draconiano dónde todos los derechos de autor, el copyright, pasa a la editorial. Así, por ejemplo, si la novela en cuestión tiene un éxito rotundo y una productora cinematográfica quiere hacer la película, le compraría los derechos de autor a la editorial y no al escritor. 

Todo esto puede parecerte completamente injusto. A fin de cuentas, el libro lo ha creado el escritor, no la editorial, ¿a cuento de qué se apropia esta compañía de todos los derechos? Quizás se trata de un puro ejercicio de poder; si quiere publicar, al escritor no le queda otro remedio que pasar por la editorial. Y cuando se es un escritor novel la cosa está mucho peor, pues existe mucha competencia y a las editoriales le sobran ofertas de libros que publicar. 

Pero también es verdad que publicar un libro es un proceso muy caro y arriesgado, y que es la editorial la que afronta el riesgo y las posibles pérdidas si el libro no se vende. Publicar un libro implica una serie de procesos que son caros y complicados: imprimir, almacenar, distribuir y promocionar el libro. En particular, los sistemas de impresión, almacenamiento y distribución requieren una organización que está fuera del alcance del escritor, lo que hace que éste dependa de la editorial.

Hasta que llegó el libro electrónico, claro está. De un plumazo, el problema de la impresión, almacenamiento y distribución queda resuelto. Un libro electrónico no se imprime, va en un fichero digital que se puede almacenar en cualquier ordenador y distribuir en la red con un simple click de ratón. De hecho, el problema de distribución es ahora el inverso: un libro digital se pude copiar tan fácilmente que el autor corre el riesgo que se lo pirateen en vez de comprárselo. 

La compañía Amazon.com, que ya se había apoderado de una buena parte del negocio de distribución y venta de libros de papel, dejando en la cuneta a muchas librerías tradicionales, supo ver enseguida la oportunidad comercial que representaba el libro electrónico. Concibió una estrategia a largo plazo, a base de inventar una tableta dedicada específicamente a leer libros, el Kindle. Pero el Kindle no era más que una copia de otra tableta que ya había producido Sony, la auténtica genialidad de Amazon.com fue el crear una infraestructura que les permitió acaparar en poco tiempo el mercado del libro electrónico a nivel mundial. Parte de esta estrategia fue ofrecerles a los escritores un trato mucho más beneficioso que las editoriales tradicionales. Kindle te ofrece el 70% de los beneficios de venta de tu libro, en vez del 10%. O sea, que si publico con una editorial tradicional tengo que vender siete veces más libros que por Kindle para ganar lo mismo. Pero no acaba ahí la cosa, Kindle no te exige que les transfieras el copyright, por lo que siempre tienes la opción de cancelar la venta de tu libro en Kindle si recibes una buena oferta de una editorial. O no: puedes seguir vendiendo por Kindle y ganando el 70% por tus libros electrónicos al tiempo que publicas en papel ganando el 10%. Eso es lo que hace E.L. James con su bestseller “50 Sombras de Grey” que, no lo olvidemos, alcanzó su éxito como libro electrónico antes de ser publicado en papel. Encima, E.L. James puede llevarse todos los beneficios de vender los derechos de su obra para hacer la película. Señoras y señores, he aquí la manera de hacerse millonario.

¿Y qué hacen las editoriales tradicionales ante la enorme amenaza que les supone Amazon.com con su Kindle? Nada. Siguen tratándonos a los escritores noveles como basura, entregando así toda una nueva generación de escritores a Kindle. Quizás crean que le libro electrónico es una moda pasajera, o que Amazon.com acabará por adoptar el sistema antiguo para volver a explotar a los escritores. Pero no va a ser así. Amazon.com no es una organización filantrópica dedicada a ayudar a los escritores y a promocionar la lectura, es una compañía que tiene que sobrevivir en el actual sistema de capitalismo salvaje. Si operan como lo hacen es porque tienen buenas razones para ello. Lo que ocurre, simplemente, es que las barreras que antes había entre el escritor y el lector -imprimir, almacenar, distribuir- han desaparecido. Si Kindle no le ofrece al escritor un buen trato, éste podría optar por abrir una página en la web para vender sus libros directamente al lector y embolsarse así el 100% de los beneficios. Tengo entendido que esto es lo que hace J.K. Rowling, la creadora multimillonaria de Harry Potter. A fin de cuentas, si tienes millones de lectores esperando impacientes tus próximo libro, ¿para qué ibas a dejar que nadie sino tú gane dinero vendiéndolos? 

Claro que yo no soy E.L. James o J.K. Rowling. Soy un escritor completamente desconocido con una novela que nadie sabe si se va a vender o no. Lo que nos lleva de vuelta al sistema del que hablaba antes: impresión, almacenamiento, distribución y promoción. Hemos eliminado los tres primeros pasos, pero queda el último. Las editoriales tradicionales también servían de criba para hacerle llegar al lector libros con una mínima calidad; les daban su sello de prestigio y contribuían a promocionarlos. Si ahora un montón de escritores pueden publicar con unos costes mínimos, ¿cómo va a saber el lector cuáles son los que vale la pena leer? Kindle se ha dado cuenta del problema y ha establecido un sistema para destacar los libros que más se venden. Es, si quieres, un sistema democrático donde son los lectores, y no las editoriales, los que determinan el éxito de un libro. Pero para el escritor que empieza, como yo, el problema sigue estando ahí: ¿cómo conseguir que su libro empiece a venderse rápidamente en el momento de colgarlo en Kindle? Si alguien sabe la respuesta a esa pregunta, me haría un enorme favor si me la dijera.