viernes, 2 de noviembre de 2018

Prostitución: el respeto a otras

Magnífico artículo en El País dando las razones de por qué la prohibición de la prostitución no cabe dentro del feminismo:

Prostitución: el respeto a otras


martes, 18 de septiembre de 2018

Espacios de sumisión

El locus cerúleo de una rata. Las neuronas en amarillo contienen noradrenalina (en verde) y serotonina (en rojo). Imagen de microscopio confocal tomada por el autor. 
En la comunidad BDSM existe un gran interés en lo que en inglés se ha dado en llamar “sub-space”, que podríamos traducir por "espacio de sumisión". Se trata de un estado de euforia al que se llega gracias a la práctica sofisticada del bondage, el sadomasoquismo o la Dominación/sumisión. Todo el mundo parece dar por sentado que este espacio de sumisión se debe a la liberación de endorfinas. Sin embargo, ya he señalado en artículos anteriores que no estas ideas parecen basarse más por mitos que en evidencia científica, aunque es innegable que en una sesión BDSM se pueden llegar a alcanzar notables estados alterados de conciencia. Desgraciadamente, estas experiencias a menudo se pagan con estados emocionales negativos llamados en inglés "sub-drop", o “bajón de sumisión”.

En este artículo quiero proponer que no hay un solo espacio de sumisión sino varios, cada cual con sus propias características distintivas, que incluso a veces pueden ser de signo opuesto. Es importante señalar, no obstante, que apenas se han realizado estudios científicos sobre los masoquistas, y que existen sólo contados estudios sobre los estados alterados de conciencia producidos por el ejercicio extremo o el dolor. Por lo tanto, lo que voy a decir aquí es especulativo. Se basa en mi conocimiento de la neurofisiología del dolor, y en comparar los efectos de drogas con el comportamiento de los participantes en las sesiones de BDSM. Quiero proponer que hay al menos tres estados distintos que podríamos considerarse "espacios de sumisión ".

Espacio de sumisión adrenérgico

La reacción más típica al dolor es la de lucha/huida (”Fight/flight” en inglés). En ella hay una activación del eje hipotalámico-pituitario-adrenal que desencadena la liberación de adrenalina a la sangres por las glándulas suprarrenales. Esto aumenta el ritmo cardíaco, aumenta la circulación sanguínea en la periferia, y promueve la actividad muscular. Al mismo tiempo, dentro del sistema nervioso central hay una activación paralela de vías nerviosas que usan noradrenalina como neurotransmisor. Entre ellos se encuentra una vía que va desde los centros adrenérgicos del bulbo raquídeo (locus cerúleo, A5 y A7) hasta la médula espinal, donde inhibe las señales de dolor que llegan por los nervios sensoriales. Otras vías noradrenérgicas van a la corteza cerebral, activándola y aumentando el estado de alerta. En la práctica, cuando la sumisa entra en este estado, grita, lucha, patea y se ríe, al tiempo que se elevan sus umbrales de dolor. Este espacio de sumisión se caracteriza por la presencia de analgesia, euforia y un alto grado de interacción con el Dominante. Aunque la respuesta de lucha/huida se considera estrés, esto no es necesariamente malo, ya que algunas formas de estrés (llamadas 'eustress') son saludables. Muchas personas buscan el eustress en forma de montañas rusas, películas de terror o deportes de riesgo. El BDSM podría considerarse como una forma de eustress. Una cierta cantidad de eustress puede ser necesaria para una salud y puede servir para contrarrestar los efectos nefastos del ‘distress’ (estrés malo). El espacio de sumisión adrenérgico se parece al efecto de drogas estimulantes como la cocaína y las anfetaminas, que actúan aumentando las concentraciones de noradrenalina y dopamina en algunas áreas clave del cerebro.

Espacio de sumisión de las endorfinas

En este espacio de sumisión también se produce analgesia, pero en casi todos los demás aspectos es opuesto al espacio de sumisión adrenérgico. En él, la frecuencia cardíaca disminuye, y también lo hacen la actividad y el estado de alerta. Estos efectos son causados por la liberación de endorfinas no sólo en la sangre, sino también en regiones cerebrales. Por ejemplo, la inhibición del dolor la produce una vía nerviosa que conecta el área gris peri-acueductal en el medio del cerebro con el núcleo rafe del bulbo raquídeo, y desde allí baja hasta la médula espinal para bloquear las señales de dolor recibidas. Existen sinapsis inhibidoras recíprocas entre el núcleo rafe y los núcleos noradrenérgicos (locus cerúleo, A5 y A7) del bulbo raquídeo, de modo que cuando la vía de las endorfinas se activa las vías adrenérgicas se inhiben, y viceversa. Esto tiene su lógica, ya que mientras que el sistema adrenérgico media la lucha/huida, el sistema de endorfinas está relacionado con el comportamiento de inmovilidad (“freezing”), en el cual el animal se queda inmóvil para evitar ser detectado por un depredador. Se ha comprobado que este comportamiento de inmovilidad y ciertos patrones de liberación de endorfinas conducen a un estado mental llamado en inglés “learned helplessess” (indefensión aprendida), que disminuye el aprendizaje y reduce la respuesta inmune y otras respuestas en detrimento de la salud. Por lo tanto, la liberación de endorfinas está lejos de ser la panacea que muchos creen que es. Esto no quiere decir que la liberación de endorfinas sea mala necesariamente, sino que cuando un sumiso entra continuamente en este estado los efectos a largo plazo pueden no ser deseables. En la práctica, una sumisa en el espacio de sumisión de las endorfinas entra en un estado de somnolencia y en una niebla emocional, deja de gritar y forcejear, y está menos alerta a lo que la rodea. Si se le pregunta cómo está, nos responderá suplicando que continuemos con los azotes, el bondage o lo que sea que la ha puesto en ese estado. El estado de sumisión de las endorfinas es similar al efecto de opiáceos como la morfina o la heroína, ya que las endorfinas activan los mismos receptores que estos fármacos, los receptores mu y delta de opiáceos. Las endorfinas también producen la liberación de dopamina en el núcleo accumbens, que forma parte de lo que se llama "la vía del placer" que media la motivación y se activa con drogas adictivas.

Espacio de sumisión de la serotonina

Quizás sea éste el espacio de sumisión que mejor merece este nombre porque, mientras que los espacios de sumisión adrenérgicos y de endorfinas son producidos por el dolor y otras actividades sadomasoquistas, este espacio de sumisión ocurre en las relaciones de Dominación/sumisión (D/s), sin que haga falta dolor para alcanzarlo. La entrega, la obediencia y el servicio al dominante probablemente producen la liberación en el cerebro de oxitocina y vasopresina, neuropéptidos que median la vinculación afectiva. Este estado es similar al producido por la droga MDMA (‘éxtasis’), que también aumenta la vinculación emocional, la intimidad y el afecto. El MDMA aumenta la liberación de serotonina, un neurotransmisor que produce un estado de ánimo positivo y que contrarresta la depresión, pero que apenas tiene efecto sobre el dolor. Otro neurotransmisor que podría mediar este espacio de sumisión es la dopamina, que puede aumentar o disminuir el dolor según el estado emocional del individuo. 

Mientras que los espacios de sumisión adrenérgicos y de endorfinas son incompatibles, es posible que el espacio de sumisión de serotonina se pueda combinar con ellos para producir efectos mixtos. Otro detalle importante es que las vías noradrenérgicas, dopaminérgicas y serotonérgicas varían mucho entre los individuos. Por eso es tan difícil recetar medicamentos antidepresivos. Por lo tanto, los espacios de sumisión van a variar considerablemente de una persona a otra. Una técnica de flagelación que resulte ideal para un sumiso puede ser nefasta para otro. Un Dominante consumado no es aquel que ha perfeccionado sus técnicas para que funcionen con todo el mundo, sino el que ha aprendido a leer con precisión la expresión corporal de la sumisa y sabe ajustar la sesión de acuerdo con sus respuestas en cada momento.

"Sub-drop" o "bajón de sumisión"

Quiero terminar abordando el tema del “sub-drop” o “bajón de sumisión”. Parece ser que hay al menos dos tipos de sub-drop: uno que ocurre justo después de la sesión y otro que ocurre uno o dos días más tarde. El primero se debe probablemente a la salida de la reacción adrenérgica de lucha/huida. Después de una fuerte activación del sistema nervioso simpático, el sistema parasimpático entra en acción, disminuyendo la frecuencia cardíaca y reduciendo la circulación sanguínea hacia la periferia. El resultado es que el sumiso se siente frío, cansado y agotado emocionalmente. Una manta, abrazos y un buen apoyo afectivo son la mejor solución. El segundo “sub-drop”, que tiene lugar al cabo de dos días, es similar al efecto rebote que sigue al consumo de MDMA. Podría ser derivado de los espacios de sumisión de las endorfinas o de la serotonina. Es mucho más difícil de tratar, ya que la sesión terminó hace tiempo y es probable que el Dominante no esté disponible para dar apoyo emocional. Encima, el bajón puede durar varios días. La única forma de tratarlo es estar preparado y tener algún tipo de sistema de apoyo emocional al que recurrir (amigos, chocolate, una buena película, etc.).

En resumidas cuentas, las sesiones BDSM son algo más complicadas que simplemente hacer entrar a la sumisa en el espacio de sumisión para que se lo pase bien un rato, y luego esperar que salga de él sin ninguna consecuencia negativa. El cerebro humano es increíblemente complicado y apenas estamos empezando a comprenderlo. Al infligir dolor, o al jugar con poderosas emociones como la vergüenza, la culpa y la sumisión, sometemos a la mente a desafíos extremos. Es difícil predecir lo que va a suceder. Lo único que podemos hacer es ir despacio, prestando mucha atención a cómo reaccionan el cuerpo y la mente, y poco a poco ir descubriendo las actividades que nos hacen gozar a corto plazo, pero que también nos convierten en personas más sanas a largo plazo.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Lidia Falcón nos explica el puritanismo sexual del prohibicionismo

Navegando por internet, me encontré con este artículo en el que se explica la posición prohibicionista frente a la prostitución con una gran candidez.

En particular, este párrafo va al fondo de la cuestión:

“Y lo que no se debate, a pesar de esta epidemia de debatitis que padecemos, es qué significa la dignidad de la persona. La sexualidad constituye la pulsión más íntima, más privada, más placentera de todas las actividades humanas. Ninguna otra relación permite conocer tan íntimamente a otra persona, y esa entrega debe ser siempre libre, voluntaria y gratuita. Considerarla una mercancía, que una mujer tenga que aceptar el concurso sexual con veinte hombres cada día, significa degradar absolutamente a las personas. A la mujer y a los hombres que consumen ese sexo venal, absolutamente degradante.”

Esta es, básicamente, la misma visión del sexo que le oía predicar a los curas durante mi infancia en el franquismo: el sexo es puro, sacrosanto, debe ser guardado celosamente hasta el matrimonio. El puritanismo anglosajón viene a decir lo mismo: el sexo tiene algo especial que afecta a la intimidad de la persona, así que practicarlo con alguien que no sea nuestra pareja, la persona a la que nos hemos entregado de cuerpo y alma, es una afrenta directa a nuestra dignidad como persona. Pero al menos los curas llevaban su moralina a sus consecuencias lógicas: masturbarse es una afrenta a nuestra dignidad, como también nos degrada el sexo casual, la pornografía y, en fin, todo lo que no sea sexo dentro del matrimonio, preferiblemente  en la postura del misionero.

El argumento de que pagar por sexo, o ver pornografía, significa considerar a la mujer como un objeto también lo plagiaron las prohibicionistas de las enseñanzas de la Santa Madre Iglesia. Se basa en la idea de que el único sexo legítimo es el encaminado a la procreación, porque la única visión válida de la mujer es la de la mujer-madre, adorada en la imagen de la Vírgen. Porque, ¿qué es la Virgen sino la destilación más pura de la imagen de la maternidad, la mujer que es pura madre sin sexo? Desde este punto de vista, mirar a la mujer desde el prisma del deseo significa degradarla automáticamente. Eso viene unido, por supuesto, a ver a la mujer como alguien incapaz de sentir deseo sexual, pues eso la mancharía. En el puritanismo anglosajón, la mujer es vista como un ser angelical, delicado, compasivo, inocente, incapaz de pensamientos impuros.

Por supuesto, esta visión de la mujer es la antítesis del feminismo. En él, la mujer es igual al hombre, entre otras cosas en su capacidad de desear y de buscar su satisfacción sexual. Si el sexo es legítimo e igualitario, debe serlo tanto para la mujer como para el hombre. No cabe degradarlo diciendo que ver a una mujer, o a un hombre, con deseo sexual equivale a convertirlo en un objeto.

Hoy en día vivimos en un clima de libertad sexual que debe ser celebrada, pues es el fruto de una lucha de siglos. Esta libertad sexual es una parte fundamental del feminismo. Esta libertad sexual significa que cada cual puede entender el sexo como quiere. Puede ser monógamo, poliamoroso o promíscuo. Un polvo de una sola noche no tiene por qué ser degradante para ninguno de los participantes. Como tampoco es degradante para una mujer si quiere hacer un “gang-bang” en la que es follada por un montón de tíos. Entra dentro de su libertad sexual.

Por lo tanto, el argumento de que la prostitución es una afrenta a la dignidad de la mujer se basa en una visión del sexo completamente negativa que no debería tener cabida dentro del femismo.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Las víctimas de la explotación sexual representan sólo el 20% de las prostitutas y no la inmensa mayoría, como afirma El País

En su editorial del 2 de septiembre, El País ataca a la Organización de Trabajadoras del Sexo (OTRAS), un nuevo sindicato creado para proteger los derechos laborales de las trabajadoras del sexo, utilizando el manido argumento de que la prostitución es lo mismo que la esclavitud sexual. Esto es lo que dice El País (el subrayado es mío):

“El argumento del mal menor no puede ser aceptado en un asunto en el que está en juego no solo la dignidad sino la libertad de las mujeres. Porque ciertamente puede haber algunas que ejercen la prostitución por decisión libre, pero son una minoría tan exigua que en absoluto pueden considerarse representativas Estamos muy lejos de poder garantizar una verdadera libertad de elección. La realidad es que la inmensa mayoría de las prostitutas ejercen forzadas, algunas porque no tienen una opción mejor para subsistir y muchas otras porque han sido sometidas por la fuerza y viven en condiciones de esclavitud.”

Ésta es una editorial de El País, no la opinión de un escritor invitado o de uno de sus columnistas. Por lo tanto, su falta de veracidad dañaría directamente la reputación de este periódico. Tampoco les cabe defenderse diciendo que están expresando una opinión, pues cuando se habla de “minoría exiguas” o de “inmensa mayoría” se está hablando de números, es decir, de hechos y no de opiniones. Una minoría exigua ciertamente debería ser menor del 10%. Dándole la vuelta a los números, si la “inmensa mayoría de las prostitutas ejercen forzadas” su porcentaje debería de ser mayor del 90%.
¿Cuál es la proporción de prostitutas que son forzadas a hacerlo? ¿Existe alguna fuente fiable para saberlo? Dado que tanto la prostitución como la trata de personas son actividades clandestinas, no pueden hacerse encuestas directas. Sin embargo, existe un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en concreto por las Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Se titula Trata de personas hacia Europa con fines de explotación sexual y se puede descargar completo en formato PDF aquí. Este documento ciertamente no defiende la prostitución. Ni siquiera trata de ella, sino de la explotación sexual. Sin embargo, aborda el tema de la dimensión de la prostitución en Europa y el porcentaje de la misma que deriva de la explotación sexual. Los detalles pueden encontrarse en las páginas 7 a 9 del informe. Pongo aquí un resumen de los cálculos realizados:

  • Número de víctimas de trata identificadas en Europa occidental y central (en el 2006): 7,300 víctimas.
  • Teniendo en cuenta que se identifica a 1 de cada 20 víctimas, la cifra total sería 7,300 x 20 = 146,000 víctimas. 
  • Número de prostitutas en 25 países europeos: 700,000 prostitutas.
  • Por lo tanto: 146,000 víctimas / 700,000 prostitutas = 0.2086 = 20.86% de las prostitutas que serían víctimas de la explotación sexual. 

O sea, que es justo al revés de lo que afirma El País: la mayoría de las prostitutas (el 80%) practican su trabajo de forma voluntaria. Por supuesto, 146,000 víctimas anuales es una cifra preocupante, éste es ciertamente un problema a solucionar. Pero lo que no se puede hacer es ampararse en la desgracia de unas personas para privar de sus derechos a un número aún mayor de mujeres. Sobre todo teniendo en cuenta que el legalizar la prostitución facilitaría considerablemente la eliminación de la explotación sexual, de la misma manera que los sindicatos y los derechos laborales son el mejor instrumento para evitar la explotación en otros trabajos.

Cabe puntualizar algunas cosas más:

  • Es mentira equiparar a la esclavitud sexual con la prostitución ejercida de forma voluntaria, aun cuando esta elección se realice como opción para subsistir. La inmensa mayoría de las personas de clase obrera y media realizan trabajos que no harían si pudieran ganarse la vida de otra manera. Elegir la prostitución en vez de limpiar oficinas es una elección perfectamente válida. Argüir lo contrario se basa en una visión de la sexualidad según la cual el sexo es un acto intrínsecamente degradante, que va contra la dignidad de la mujer a no ser que se realice en el ámbito sacrosanto de la monogamia. En esto, las feministas anti-prostitución coinciden con la visión del sexo promulgada por la Iglesia Católica, los conservadores y el puritanismo anglosajón. Por el contrario, la filosofía sexo-positiva contemporánea sostiene que el sexo es una actividad humana perfectamente digna y que se puede realizar por motivos muy diversos, incluido el profesional.
  • Es mentira que no se pueda ser feminista y apoyar la legalización de la prostitución. Un gran número de feministas lo hace. Por ejemplo, El estante de la Citi  y el Colectivo Hetaira. En Estados Unidos, el famoso consejero sexual feminista y gay Dan Savage apoya a los colectivos de prostitutas. Lo que ocurre es que las feministas anti-prostitución forman un grupo privilegiado atrincherado en las universidades, los partidos políticos y los periódicos, desde donde pretenden hablar por todas las feministas.
  • Es mentira equiparar el trabajo sexual a la prostitución, ya que el trabajo sexual consiste en un rango de actividades tan diversas como escribir novelas eróticas, producir pornografía, vender juguetes eróticos, practicar profesionalmente la dominación/sumisión, hacer striptease, dar masajes sexuales, y follar por dinero. En una cultura libre y sexo-positiva, se vuelve muy difícil separar muchas de estas actividades. 
  • Una cultura de consentimiento sexual debe incluir la lucha contra la represión sexual. Cuando no se permite a dos adultos el realizar un acto sexual seguro y sensato, también se infringe su libertad y su autonomía personal. 

En definitiva, la lucha por la legalización y la dignificación del trabajo sexual es algo que nos concierne a todos porque no se puede construir una sociedad sexo-positiva mientras se ataca la libertad sexual de un grupo de personas. Que un grupo de mujeres use el poder del estado para perseguir y encarcelar a otro grupo de mujeres, bajo la etiqueta del feminismo, se me antoja el colmo de la hipocresía.

sábado, 28 de julio de 2018

Yo sigo (con el blog)

Es una pena: muchos blogs sobre sexualidad han cerrado en los últimos años. Blog Eros de El País cerró hace un año haciéndonos ghosting. La mirilla BDSM, de mis amigos Fenec y Xana, también cerró después de cambiar de plataforma. Y encima Xana parece haber desaparecido del mapa (¿más ghosting?). La Pluma de Pandora cerró debido a cambios importantes en la vida de su autora, con quien sigo en contacto y que espero que pronto reanude su brillante carrera de escritora sobre sexo. Otro blog , Soy una mierda de sumiso, con unas viñetas graciosísimas, se extinguió incluso antes de los otros. Si a eso sumamos del cierre de Cuadernos BSDM, una revista electrónica de amplia difusión, parece que vamos marcha atrás en la divulgación de información sobre sexo, BDSM y relaciones alternativas en español. Menos mal que La Mosca Cojonera y Golfos Con Principios siguen con su importante labor.

Bueno, pues yo sigo, como decía Tony Leblanc en un programa de televisión que sólo recordarán los de mi quinta. Y eso que yo también estuve a punto de cerrar el chiringuito, por varios motivos. Os los doy en una lista de bullet points, que siempre queda muy pedagógico:

  • Me desilusioné con escribir en español. ¿Qué queréis que os diga? El público anglosajón me pareció más receptivo, sobre todo en vista de los muchos loves y comments que recogen mis artículos en FetLife.
  • Así que empecé un blog paralelo a éste en inglés, Sex, Science and Spirit. Pero desdoblar mis esfuerzos escribiendo en dos idiomas sólo contribuyó a quemarme más. El blog en inglés tuvo peor acogida que éste. Pero también sigo con él.
  • Mis novelas eróticas de la saga de Cecilia Madrigal se venden muy poco. Unos de los objetivos de este blog es que sirviera de plataforma para anunciarlas, pero eso no parece dar resultado. Creo que soy bastante bueno como escritor, pero la verdad es que lo del marketing se me da fatal. 
  • Mi intención inicial era la de escribir un blog en el que se hablara un poco sobre sexo, un poco sobre ciencia y un poco sobre meditación y otros temas "espirituales". Sin embargo, enseguida se convirtió en un blog sobre sexo y BDSM. Los artículos que hablaban sobre otros temas apenas eran leídos. La gente a la que le gusta leer sobre espiritualidad debe salir corriendo cuando ve artículos sobre perversiones. Y se confirma mi impresión de que los "escépticos" y demás aficionados a la divulgación científica son un tanto puritanos.
  • Así que decidí cambiar totalmente de línea. Iba a empezar otro blog dedicado exclusivamente a la ciencia, en inglés, con mi nombre real y vinculado a mi identidad profesional. El resultado fueron muy pocas visitas y una cierta resistencia por mi parte a pasarme el día escribiendo sobre ciencia en mi oficina para luego venir a casa y seguir escribiendo sobre ciencia. De todas formas, yo sigo también con ese blog. 
  • La idea era pasar de escribir novelas a escribir dos libros de divulgación. Uno trataría sobre las diferencias entre el ser humano y los animales, desde el punto de vista de la neurociencia. El otro trataría sobre las peculiaridades de la sexualidad humana, con capítulos explicando con pelos y señales el BDSM, las relaciones de poliamor y otras facetas raras de nuestra vida sexual. Los proyectos siguen ahí, pero no tengo ni tiempo ni energía para llevarlos a cabo en este momento. Quizás cuando me jubile. 
  • Lo que pasa es que mi carrera científica se lleva la mayor parte de mi energía, y cada vez es más difícil compaginarla con otras cosas. Estoy teniendo bastante éxito. Creo que tengo una posibilidad real de encontrar la cura a las enfermedades de dolor crónico, lo que significaría un éxito verdaderamente espectacular.
Con todo esto, pasaron varias cosas. La primera es que sigo enamorado como un tonto de Cecilia Madrigal, la protagonista de mis novelas. Y, como buen sádico que soy, disfruto enormemente poniéndola en situaciones que se las hacen pasara canutas. Mi última novela, la quinta de la saga de Cecilia, se titulará Para volverte loca. En ella internan a la pobre Cecilia en un psiquiátrico controlado por el diabólico doctor Jarama, quien le aplica terapia de conversión para curarla de ser puta y lesbiana. En realidad, Cecilia es bisexual y sólo pone copas en un puti-club, pero al doctor Jarama no le interesan esos detalles. Bueno, la novela me encanta, tiene mucho más conflicto y suspense que las otras, que ya es decir. Así que vengo a casa después del trabajo y me engancho a las desventuras de Cecilia. Nada de escribir sobre ciencia en inglés. 

Lo segundo que pasó es que me di cuenta de que este blog esta muy cerquita de las 100,000 visitas. El haber intentado lanzar otros blogs me hizo darme cuenta de lo que eso significa. Además, si paso a ser uno de los pocos blogs en español sobre sexo, quizás valga la pena el esfuerzo, ¿no? El caso es que incluso con sólo los artículos antiguos, el blog sigue recibiendo numerosas visitas de gente de todo el mundo. Aparte de españoles, muchos mejicanos, argentinos y chilenos leen este blog. También hay muchas visitas de hispano parlantes de Estados Unidos. Lo que me resulta más difícil explicar es por qué me lee tanta gente de Rusia.

En fin, que a partir de ahora vais a ver más artículos míos en este blog. Quizás no tantos como al principio, pero se hará lo que se pueda. Algunos serán simplemente un copia-y-pega de partes de mi novela, para que os vayáis animando a leerla. El problema siempre es cómo hacerlo sin hacer spoilers de las novelas anteriores, para quienes no las hayáis leído todavía. Por cierto, acabo de publicar la quinta edición de Juegos de amor y dolor, con cambios importantes, así que puede ser un buen momento para leerla, o para volver a hacerlo. Ya tengo lista la traducción al inglés, que espero publicar dentro de poco. Desencadenada va por la tercera edición, también con cambios importantes, como varias escenas completamente nuevas. 

Lo dicho, como decía Tony Leblanc, yo sigo. Así que, al loro...

domingo, 15 de julio de 2018

Boicotea Bibliotheca, OverDrive, Playster y Scribb

Si estamos a favor de una cultura sexo-positiva, debemos luchar contra la censura sobre novelas eróticas que quieren imponer determinadas editoriales de libros electrónicos. Cuando intenté publicar mi novelas eróticas en D2D, me encontré que estas cuatro compañías automáticamente bloquean la publicación de cualquier libro erótico. Quizás cuando se den cuenta de que con esta actitud pierden ventas de todo el público con actitudes positivas hacia el sexo y el erotismo, cambien su actitud. Por eso os pido que no compréis nada de estas cuatro compañías. Por suerte, hay muchos más distribuidores de libros electrónicos. Algunos, como Smashwords, han servido como nicho protector de la literatura erótica, publicando cosas que Amazon Kindle censura. Esto no es algo que debemos tomarnos a la ligera, pues existen enormes presiones para censurar la literatura erótica.

Así que, recuerda, no compres libros a:

  • Bibliotheca.
  • OverDrive.
  • Playster.
  • Scribb.
¡Muchas gracias!

Hermes

domingo, 24 de junio de 2018

El origen de la Dominación-Sumisión

La inocencia primordial
Es posible que el sadomasoquismo nos atraiga debido a la capacidad del dolor para aumentar el placer, o por el subidón que nos dan las endorfinas. Sin embargo, la parte de Dominación-sumisión (DS) de las siglas BDSM no es tan fácil de explicar. Si la libertad y la autonomía personal es uno de los valores básicos de nuestra sociedad, ¿qué puede llevar a alguien a sacrificarlos sometiéndose a otra persona? Si el ideal en una relación sexual es el disfrute mutuo, ¿por qué hay personas dispuestas a entregarse sexualmente a otras?

La respuesta normal a estas preguntas sigue siendo "porque estás mal de la cabeza". A pesar de todos los esfuerzos de la comunidad de BDSM, a duras penas se ha logrado que se excluya al sadomasoquismo como patología en los libros de diagnóstico de psicología. Los sadomasoquistas rechazamos enfáticamente la idea de que el deseo de someter o dominar proviene de un trauma infantil, pero cuando se nos piden explicaciones alternativas tenemos poco que ofrecer. Los pocos estudios que se han realizado sobre esto muestran que las personas que practican BDSM son psicológicamente más saludables que la media. Pero no sabemos por qué.

Una posible explicación es que erotizamos lo que nos da  miedo. Por ejemplo, en su podcast The Savage Podcast, el consejero sexual Dan Savage habla a menudo de cómo a los gays les gusta ser llamados "faggot” (maricón) durante el sexo, o cómo algunas mujeres feministas que luchar por empoderarse en la vida real, en la cama les gusta que las dominen. Sin embargo, esta idea nos lleva de vuelta al paradigma del trauma como explicación de la Dominación-sumisión: nos asustamos por cosas que nos pasaron en la infancia y ahora las exorcizamos reproduciéndolas en un ambiente controlado. Esa es una explicación que no me acaba de convencer.

Hace algunos años encontré una explicación para DS que la presenta como una respuesta saludable a las presiones normales de la vida, y no a un  trauma de la infancia. Esta explicación se basa en dos emociones opuestas que juegan un papel fundamental en nuestras vidas: la vergüenza y el orgullo. La vergüenza es una de las emociones más poderosas, tanto que puede llevar al suicidio. Parece ser una emoción exclusivamente humana (todavía se debate si los perros sienten vergüenza). Sin embargo, está profundamente conectada con respuestas fisiológicas como el rubor y una posición corporal en la que se deja caer la cabeza y se encorvan los hombros. También produce inmovilidad y retraimiento social. La emoción opuesta a la vergüenza, el orgullo, nos lleva a levantar la cabeza, participar socialmente y sentirnos llenos de energía. Es probable que el orgullo active el sistema de recompensa en nuestro cerebro que une el área tegmental ventral (VTA) del estriado con el núcleo accumbens, liberando allí dopamina. Esta es la misma respuesta producida por drogas adictivas como la heroína y la cocaína. Nos hace sentir bien y nos lleva a querer repetir el comportamiento que desencadenó esta respuesta.

Sus raíces fisiológicas muestran que la vergüenza y el orgullo son una parte esencial de la naturaleza humana. Probablemente evolucionaron como indicadores de estatus social: la vergüenza nos advierte que nuestro estatus social ha disminuido, mientras que el orgullo nos dice que ha aumentado. En las tribus en las que vivimos durante cientos de miles de años antes de que se formaran las sociedades modernas, el estatus social era una cuestión de vida o muerte. Un estatus social alto daba acceso preferencial a comida, seguridad, poder y sexo. Un bajo estatus social podía convertirte en un paria y condenarte a una muerte casi segura. Usando el tipo de explicación blandida por la psicología evolutiva, podemos ver por qué es así. La mayor ventaja que tenemos los humanos sobre otros animales es nuestra capacidad para cooperar. En una tribu todo se comparte: comida, protección contra depredadores, refugio y cuidado de niños. Esto crea un problema estratégico: cómo eliminar a los tramposos. El tipo que se queda rezagado en la partida de caza o la mujer que se echa una siesta en lugar de recolectar frutas tendrían ventaja evolutiva porque obtienen la misma cantidad de comida y otros beneficios con menos gasto de energía. Modelos de ordenador han demostrado que genes que potencian comportamientos egoístas se apoderarían de la población en solo unas pocas generaciones, llevándonos a involucionar de vuelta al tipo de sociedades que tienen los chimpancés, donde no se comparte comida y hay poca cooperación. Es por eso que desarrollamos comportamientos para eliminar a los tramposos. Uno de ellos es el llamado "castigo altruista": el deseo de castigar a las personas que se comportan de forma no ética, incluso si el hacerlo no nos beneficia personalmente (de ahí el calificativo "altruista"). Se basa en emociones como la indignación y el ridículo. Sin embargo, si ésta fuera la única forma de eliminar a los tramposos eso crearía a sociedades con muchos conflictos internos, ya que habría que estar aplicando castigos continuamente. Y, aunque se castigue a los tramposos, resulta más eficaz recompensar a los cooperadores. Es por eso que las emociones de la vergüenza y el orgullo evolucionaron como motivadores internos para el comportamiento cooperativo. Cuando haces algo en contra del bien común o cuando no cumples con tu deber, la gente a tu alrededor te hacen sentirte avergonzado. Por el contrario, cuando haces algo que aumenta el bien común, eres alabado y te sientes orgulloso. Otra emoción que sirve para el control social es el sentimiento de culpa. Sin embargo, la diferencia entre la culpa y la vergüenza es que te sientes culpable cuando haces algo malo, mientras que la vergüenza también la produce el fracasar al intentar hacer algo bueno. La culpa nos dice "eres malo", mientras que la vergüenza nos dice "no eres lo suficientemente bueno". Es posible que evolucionaran a partir de emociones básicas distintas: la vergüenza es asco dirigido hacia uno mismo, mientras la culpa que derivaría de la ira y del miedo.

Pero entonces, ¿por qué nos da vergüenza el sexo? ¿Se trata de un fenómeno cultural, basado en la religión y otras normas sociales? Parece ser que no. En prácticamente todas las culturas el sexo se realiza en privado, y la desnudez (como mínimo, el exponer los genitales) es un tabú universal. Puede ser que el sexo, como la vergüenza, esté vinculado al estatus social. Y no sólo en humanos, sino también en otros primates. En las tribus de chimpancés, cuando una hembra entra en celo casi todos los machos la follan, pero es el macho alfa el que decide en qué orden y con qué frecuencia. En varias especies de monos el apareamiento con individuos de alto rango aumenta el estatus social. Y en otras el sexo se usa para afirmar el dominio: individuos de bajo rango ofrecen sus traseros para apaciguar a los dominantes y evitar les peguen. Y luego están los bonobos, que usan el sexo para establecer vínculos sociales y para resolver conflictos. Son promiscuos y pansexuales, y practican el sexo manual, anal y oral. Por lo tanto, ya en nuestros antepasados primates el sexo fue adoptado para usos ajenos a la mera procreación. El acto sexual puede servir para expresar muchas cosas, no solo afecto, sino también dominación. El placer asociado con el sexo nos hace sentir vulnerables y expuestos, lo que es probablemente la causa de la asociación del sexo con la vergüenza.

Controlar las emociones enfrentadas de la vergüenza y el orgullo podría haber sido una cuestión relativamente simple en las sociedades tribales de nuestro entorno evolutivo, pero se volvió enormemente complicado una vez que tuvo lugar la revolución agrícola hace 10.000 años. Antes, si cazabas una buena pieza, hacías huir al oso o recogías una canasta de frutas podías sentirte orgulloso y disfrutar de la apreciación de tu tribu. Después de la revolución agrícola, los límites de lo que se puede conseguir se ampliaron enormemente para incluir el poseer tierras y animales, o el mandar a trabajadores y soldados. Se volvió difícil el tener éxito suficiente como para sentirte orgulloso, pues siempre había alguien que era mejor que tú. Y también se ampliaron las oportunidades para fracasar y sentir vergüenza.

En nuestras sociedades industriales modernas, las cosas se volvieron aún más difíciles. Desde la infancia nos enseñan a estar orgullosos de nuestros éxitos y avergonzados de nuestros fracasos. "¡El cielo es el límite!" nos dicen. Y realmente lo es. ¡Hay tantas cosas en las que se puede triunfar o fracasar! Deportes, artes, ciencia, literatura, matemáticas…  Ganar dinero, ser famoso... Pronto interiorizamos todos estos imperativos culturales. Ya nadie tiene que recordárnoslos, cuando alcanzamos la madurez ya nos hemos convertido en nuestros jueces más duros. Y, de alguna manera, nuestros fracasos parecen contar más que nuestros éxitos. Nunca logramos conseguir lo bastante, vivimos en un estado de constante de ansiedad por triunfar. Así es como las emociones opuestas de la vergüenza y el orgullo se alían para generar nuestra autoestima. Con el tiempo, crean una narrativa interna sobre quiénes somos. Esa narrativa es nuestro ego, que continuamente tratamos de proteger apuntalando nuestro orgullo y ocultando nuestra vergüenza. Esto crea una fuerte tensión psicológica que nos hace infelices porque nunca somos lo suficientemente poderosos y triunfadores. Vivimos en una carrera continua escapando del fracaso y persiguiendo el éxito.

Aquí es donde DS viene a rescatarnos, pues nos proporciona un escape de esa carrera absurda. Lo que hace el sumiso es abandonar todo su estatus social, asumiendo el escalafón más bajo: el del sirviente, de esclavo. Encima, el obedecer órdenes le quita la responsabilidad de tomar las decisiones. El Dominante adopta la estrategia opuesta: se le otorga el estatus social más alto porque sí. El hecho de que se le sometan lo coloca en su pedestal sin tener que realizar el esfuerzo que normalmente esto requeriría. Por eso en el BDSM se habla de “intercambio de poder”: la sumisa transfiere el poder sobre su autonomía personal al Dominante. El éxito y el fracaso se eliminan de la ecuación: el sumiso le concede poder a la Dominatriz simplemente porque esto es mutuamente beneficioso. Además, todo esto adquiere un carácter sexual debido a la capacidad que tiene el sexo de simbolizar el estatus social. La sumisa no sólo entrega al Dominante su obediencia, sino que le permite usarla sexualmente para su placer.  Paradójicamente, esto se percibe como liberador en vez de opresivo, porque sirve para romper esa tensión psicológica interna creada por la vergüenza y el orgullo. La sumisión supone aceptar la vergüenza en vez de huir de ella, lo que nos libera de la lucha continua que hemos venido librando toda la vida. Quizás sea por eso que la humillación es una parte importante del DS, y es percibida como una liberación. Además, como nuestra represión internalizada es una de las barreras más importantes para experimentar placer sexual, cuando es rota gracias al intercambio de poder de la DS el placer y el orgasmo se vuelven más fáciles de conseguir.

En conclusión, la DS desata emociones poderosas ancladas en lo más profundo de nuestro pasado evolutivo. Esto sirve para desprogramar hábitos mentales que hemos aprendido desde la infancia y que están tan arraigados dentro de nosotros que nos resulta imposible escapar de ellos, incluso si nos damos cuenta de lo infelices que nos hacen. Paradójicamente, la DS se convierte así en la llave para liberarnos de esa cárcel mental.

jueves, 30 de marzo de 2017

Desobediencia civil en defensa de la libertad de expresión de todos los españoles


Desobediencia civil en defensa de la libertad de expresión de todos los españoles. Si estás a favor de la libertad de expresión y en contra de la dictadura franquista, publica un chiste sobre Carrero Blanco. Ahí van algunos ejemplos.

 “Carrero Blanco: De todos mis ascensos, el último fue el más rápido.” Tip y Coll (1984).



“Carrero Blanco coge un taxi y pide que le lleven a Claudio Coello, ‘¿a qué altura de la calle le dejo?’, pregunta el conductor”. Atribuido a Juan Luis Cebrián, presidente del Grupo Prisa.


“Cuidado con los chistes de Carrero Blanco que los pillan volando.” Moe de Triana.



“Kissinger le regaló a Carrero Blanco un trozo de la luna, ETA le pagó el viaje a ella.” Cassandra Vera, prisionera política en España, 2017.


“¿Carrero Blanco también regresó al futuro con su coche?” Cassandra Vera, última víctima de la dictadura franquista. 


domingo, 4 de diciembre de 2016

El hombre más deseado (de acuerdo con la novela romántica)

Las novelas románticas son escritas en su inmensa mayoría por mujeres y son leídas por mujeres. Representan uno de los géneros más leídos y más vendidos, sobre todo como libros electrónicos. El libro A Billion Wicked Thoughts propone que analizar los contenidos de las novelas románticas nos puede ofrecer una buena perspectiva sobre el deseo sexual femenino. De hecho, el contenido de las novelas románticas es muy similar y siempre se usan los mismos estereotipos.

Entonces, ¿cómo sería el hombre más deseado por las mujeres, según nos lo presenta la novela romántica?
  • Es un macho alfa: poderoso, adinerado, respetado, inteligente, competente y dominante. Los otros hombres lo consideran un líder y las mujeres quieren cazarlo. 
  • Es agresivo. Se enfrenta al reto de otros hombres y les gana la partida. No tolera que se le desafíe o se le falte al respeto. No se deja manipular por las mujeres. 
  • Es bueno, con un sentido de lo que es ético y la fortaleza suficiente para luchar por ello. Pero siempre a su manera. 
  • Tiene un fuerte deseo sexual. Sabe lo que quiere en el terreno sexual y sabe como conseguirlo. Tiene mucha experiencia y es capaz de hacer gozar a la mujer, pero no pone cortapisas a la búsqueda de su propio placer. Espera que la mujer se someta a él sexualmente. 
  • Su deseo por la heroína de la novela es intenso, casi obsesivo. Una vez que se ha fijado en ella, para él ya no existen las otras mujeres. Ella se convierte en algo especial, en su objeto de veneración. 
  • Es sexualmente promiscuo, pero en le fondo eso no lo satisface. Su amor por la protagonista lo vuelve monógamo. 
  • Tiene una herida oculta, algo que lo hace sufrir profundamente y que sólo la mujer a la que ama puede curar. Ella es su salvación. 
  • Esa curación le produce una transformación en la que revela que bajo toda ese poder y agresividad tiene un corazón muy tierno, que es capaz de abrir completamente a la heroína.  
La trama de la novela romántica es entonces muy simple: la protagonista es rescatada por su héroe quien en el proceso se enamora de ella. Superadas las dificultades iniciales causadas por su excesiva agresividad, la protagonista acaba por encontrar la herida oculta de su amado y le muestra que puede curarlo. Eternamente agradecido, nuestro héroe promete amarla hasta el fin de los tiempos... Y vivieron felices y comieron perdices. 

Por supuesto, muchas de estas cosas chocan con los ideales feministas. Cabe preguntarse entonces si este ideal de hombre viene determinado por la cultura o si tiene algo de innato. La segunda posibilidad viene apoyada por el hecho de que este ideal aparece en muchas culturas, desde la antigüedad hasta nuestros días. Claro que casi todas las culturas han sido patriarcales, así que puede ser que este ideal de las mujeres esté condicionado por ese tipo de sociedad. Lo que está claro es que varias de estas características no son beneficiosas para las mujeres, que al buscar este tipo de ideal acaban eligiendo hombres demasiado egoístas, narcisistas y agresivos. Por lo tanto, haría falta escribir otro tipo de novela romántica que presente un ideal distinto de hombre y de las relaciones de pareja. El problema es que este tipo de novela se vende menos porque no se ajusta a las expectativas de las mujeres. No las pone. Habrá que seguir intentándolo.