martes, 17 de junio de 2014

Los siete elementos de sumisión

Aunque se ha escrito bastante sobre las diferentes técnicas que se usan en el bondage y el sadomasoquismo, se ha puesto mucho menos esfuerzo en sistematizar la dinámica de las relaciones de Dominación/sumisión (D/s). Sería un error pensar que éstas consisten simplemente en que el Dominante le da órdenes a la sumisa (me voy a referir al Dominante como hombre y a la sumisa como mujer para no complicar demasiado las cosas, pero lo que digo puede aplicarse a cualquier combinación de roles y géneros).

Al hablar de D/s, hay que darse cuenta de que se trata de relaciones en las que conscientemente se elige desviarse de los principios que guían a una relación vainilla: igualdad, autonomía personal, independencia y respeto. Aunque estos valores siguen estando presentes, adquieren una forma distinta por el hecho de que la sumisa le otorga una gran cantidad de poder sobre ella al Dominante, lo que establece una desigualdad básica en la relación. Desde luego, la sumisa va a perder una buena parte de sus autonomía personal. El uso del dolor y la humillación puede dar la impresión a los mal informados de que la relación es abusiva. Sin embargo, todo esto ocurre dentro de los parámetros de “seguro, sensato y consensual”. En particular nos debe preocupar la sensatez, ya que este tipo de relaciones pueden degenerar fácilmente en el abuso psicológico (ver “Cómo reconocer el maltrato en las relaciones de D/s”). En particular, deberemos prestar especial atención a cosas que puedan dañar la autoestima o que puedan crear dependencia.

Mi propuesta es que una relación de D/s incluye los siguientes siete elementos de sumisión: obediencia, entrega, servicio, disciplina, castigo, actitud y follada mental.

1 - Obediencia

Obediencia es, simplemente, cumplir las órdenes del Dominante. Ésta es la parte más obvia de la relación D/s: uno manda y el otro obedece. Un buen Dominante escoge cuidadosamente las órdenes que da, teniendo en consideración las necesidades de la sumisa y el nivel de desarrollo de la relación. Hay que tener en cuenta que la sumisa es un adulto que vive una vida compleja, con lo que una orden mal pensada puede afectar negativamente su vida. Por otro lado, si la sumisa encuentra que no puede seguir una orden, que debe discutirla o usar la palabra de seguridad para evitarla, su confianza en el Dominante se verá minada. Una buena estrategia puede ser la de delimitar las órdenes a un área de la vida de la sumisa que quedaría bajo el control del Dominante; la más obvia es su sexualidad. Es mejor dejar en paz la vida profesional de la sumisa y las relaciones pre-establecidas que tenga con amigas y parientes… Recordemos que el manipular el entorno social de la sumisa es uno de los signos de abuso emocional. Por supuesto, no se debe ordenar nunca nada ilegal o inmoral; no hay nada más despreciable que un Dominante que usa su sumisa para hacer daño a otros.

2 - Entrega

La entrega significa que la sumisa debe abrirse física y mentalmente al Dominante. Éste puede empezar por afirmar su derecho a tocar íntimamente a la sumisa cuando quiera y donde quiera: sus manos, su nariz, su culo, su coño. El cuerpo de la sumisa está a su disposición para disfrutarlo y para estimularlo con placer o con dolor, a su discreción. Esta entrega física debe venir acompañada de una apertura mental en la que la sumisa lo hace partícipe de sus fantasías secretas, de sus miedos, de sus deseos. De nuevo, el sexo puede ser un buen punto de partida, pero esto se extenderá de forma natural a otras partes de su vida. Por su parte, el Dominante debe abstenerse en lo posible de juzgarla, porque hacer que la sumisa se sienta culpable o avergonzada traicionaría su confianza en él. Ella se ha hecho enormemente vulnerable al revelar sus secretos y si descubre que se usan contra ella su reacción natural será volver a erigir sus barreras defensivas.

La entrega definitiva tiene lugar durante el acto sexual. Aquí debemos abandonar muchos de los escrúpulos del sexo vainilla. A la sumisa no se le hace el amor. Se la folla, con todas las connotaciones de subyugación y humillación que conlleva esa palabra. Puede que se la posea rudamente por detrás, negándole la visión del rostro del Dominante. Puede que se la ate en posturas expuestas y humillantes en las que no pueda negarle el acceso al Dominante o moverse para buscar su propio placer. Puede que se la obligue a ver su propia degradación en un espejo. Puede que ella disfrute de la follada o puede que la deteste, o las dos cosas a la vez, según se lo imponga el Dominante. Y, por supuesto, sólo podrá correrse con su permiso.

3 - Servicio

El servicio quiere decir que la sumisa trabaja para agradar y satisfacer los deseos del Dominante. Mientras que la entrega es pasiva, el servicio es activo. El servicio también va más allá de la mera obediencia, porque una buena sumisa se esfuerza en anticipar los deseos del Dominante. Por su parte, él debe de tener cuidado de no inhibir su creatividad al ser demasiado controlador . Por supuesto, en la medida de lo posible, la sumisa debe pedirle permiso antes de realizar un servicio. El tener a una sumisa bien entrenada en actos de servicio le permitirá al Dominante relajarse y disfrutar de la relación sin tener que estar pendiente todo el tiempo de decidir lo que hacer a continuación.

4 - Disciplina

La disciplina incluye una serie de ejercicios en los que el Dominante afirma su control sobre la mente y el cuerpo de la sumisa. La manera más evidente de hacer esto en una sesión sería llevar a la sumisa por varios niveles de placer y dolor hasta volverla completamente maleable a su voluntad. En la disciplina es donde la D/s se mezcla con el sadomasoquismo. Tanto el dolor como el placer tienen la propiedad de la “saliencia”, lo que significa que se imponen en la consciencia obligándonos a prestarles atención. Por ese motivo le proporcionan al Dominante la manera perfecta de invadir la mente de la sumisa, ejerciendo su poder de forma irrevocable.

De todas formas, la disciplina va mucho más lejos que el placer y el dolor, y se extiende más allá del tiempo de sesión. El Dominante le dará a la sumisa una serie de tareas para realizar fuera de su presencia con el fin de entrenarla. Éstas pueden incluir, por ejemplo, ejercicios Kegel, llevar un tapón de culo, ejercicios físicos, asignaciones de lectura, horario de acostarse y levantarse, modificaciones en la dieta, escribir un diario, etc. Una forma de disciplina que se les impone con frecuencia a los sumisos es el control de la erección y de la eyaculación. Aunque algunas formas de disciplina pueden ser desagradables, hay que recordar que no se imponen como castigo sino como entrenamiento.

5 - Castigo

Los castigos son necesarios porque la sumisa tiene que enfrentarse con las consecuencias de cometer errores en la relación o en su vida en general. El Dominante puede limitarse a regañarla, puede imponerle un castigo doloroso o puede asignarle una tarea desagradable (ver “Castigar sin pegar en una relación D/s”). El tema de los castigos es delicado porque vivimos en una sociedad tremendamente punitiva que nos expone desde la infancia a la culpa y la vergüenza que conllevan la desobediencia y el fracaso. Por lo tanto, el significado del castigo debe de ser establecido cuidadosamente desde el principio de la relación, enfatizando sus propiedades catárticas y curativas. Así, con la ayuda del Dominante la sumisa puede sacar a la superficie la culpa y la vergüenza asociadas no sólo a su mal comportamiento reciente, sino a errores más graves de su pasado. El dolor y la humillación del castigo erosionan esas emociones negativas y pulen y purifican el ego. Para que este proceso sea verdaderamente curativo es esencial que el castigo termine con un buen cuidado posterior en el que el perdón del Dominante sirva para conseguir que la sumisa se perdone a sí misma. Toda mala acción ha sido pagada y es relegada al pasado, y la sumisa puede avanzar en su vida purificada y libre de culpa. Ha aceptado su debilidad. Ha experimentado el poder que le ha otorgado al Dominante sobre ella. Con ello se ha vuelto más fuerte como persona y mejor como sumisa. Paradójicamente, al entregarse al Dominante ha conseguido liberarse de sus demonios internos.

6 - Actitud

El tener una actitud adecuada significa que la sumisa aprende a desenvolverse y comportarse de una forma que expresa su estado mental de sumisión. Como cada pareja de Dominante y sumisa entiende la D/s de una manera distinta, no todas las sumisas desarrollan la misma actitud. Así, algunas sumisas son mansas y serviles mientras que otras son orgullosas y rebeldes. Por supuesto, el Dominante decidirá qué comportamientos son aceptables cuáles no de acuerdo con la naturaleza de la relación. La actitud apropiada sale de la personalidad de la sumisa y es pulida por el entrenamiento hasta producir una desenvoltura y una elegancia que transmite a quien sabe apreciarla la profundidad y la belleza de la relación. Por ejemplo, un tipo de sumisa baja la mirada ante su Dominante, camina detrás de él y habla sólo cuando se le pregunta. Otro tipo de sumisa levanta el mentón con orgullo, reta al Dominante, le mira a los ojos con desafío y dice lo que le parece. Entre estos extremos cabe todo un rango de actitudes, todas igualmente válidas, ya que representan diferentes estilos de entrega, servicio y disciplina.

7 - Follada mental

En inglés se le llama “mind-fucking”, un término que tiene difícil traducción al castellano. Viene de la expresión “don’t fuck with me”, que significa “no me jodas” o “no me vaciles”. Aquí he optado por una traducción literal como “follada mental”. Ésta consiste en juegos psicológicos que el Dominante juega con la sumisa para llevarla a un estado de derrota y entrega. No hace falta que sea nada complicado, el vacilar o bromear con la sumisa puede ser una forma de follada mental. Sin embargo, en sus formas más elaboradas puede servir para llevarla a un profundo espacio de sumisión, que representa la culminación de su entrenamiento en los otros seis elementos de sumisión. La follada mental requiere una enorme creatividad por parte del Dominante; es aquí donde muestra su auténtico talento, porque no hay recetas para la follada mental, necesita ser elaborada a la medida de la personalidad de la sumisa, de su estado mental en cada preciso momento. Una buena estrategia puede ser el encontrar sus puntos de resistencia, sus conflictos internos, y hacer que se enfrente con ellos. Para lograrlo el Dominante deberá darle a la sumisa su completa atención, concentrándose completamente en leerla. Sin embargo, sin la colaboración de la sumisa este proceso estará abocado al fracaso, porque la follada mental no es tanto algo que el Dominante le hace a la sumisa como algo que crean entre los dos. Aunque el Dominante tenga mucho talento no le será posible follar mentalmente a la sumisa si ella no se le entrega o si no tiene la disciplina suficiente para seguirlo en el proceso. Por ejemplo, una forma bastante corriente de follada mental consiste en hacer elegir a la sumisa entre dos opciones desagradables. Si ella está en un estado mental de rebeldía pude que ser que se niegue a hacer esta elección, saboteando el proceso. Como la follada mental saca a la superficie sus resistencias, conflictos internos y problemas sin resolver, puede entrañar una chispa de auto-descubrimiento, un paso en un proceso de auto-transformación.

El desarrollar estos elementos de sumisión requiere tiempo y esfuerzo. El Dominante debe ganarse la confianza de la sumisa y guiarla a través de los pasos necesarios para desarrollar cada uno. Por lo tanto, una relación D/s se debe entender como un proceso de entrenamiento, que si se hace bien traerá alegría y satisfacción a los dos participantes. Como pasa a menudo en la vida, lo que importa es el trayecto y no el destino… porque, de hecho, puede ser que no haya ninguna meta que alcanzar.

8 comentarios:

  1. Muy buen texto Hermes. Como siempre, es un placer leerte.

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    1. Algo han tratado de hacerme a mi eso de la follada mental y no ha dado resultado. Desde luego que ante dos cosas desagradables para mi le diria al dominante que eligiera el o bien elijo la de "en medio".
      Alguien intentaba que le dijera que cosas habia hecho mal y mi respuesta siempre era que no tenia ni idea y esperaba que el me dijera en que habia fallado porque para eso era el amo.
      De todas formas mi mente que me la dejen en paz y si me quieren follar, que me follen el coño que no hay color.
      Lo de la actitud... pues me suele dar risa. Como en las 55 reglas tienes que ir con lo ojos bajos pero siempre atenta a los deseos del amo. Tienes que ir con la cabecita baja pero estar pendiente del menor gesto del amo ¿y eso como se logra si siempre estas mirandote la punta de los pies? Asi lo unico que se consigue es darse de farolazos.
      Se de un dominante que no castiga, simplemente se reune hablar con su sumisa y consigue hacerla sentir como si fuera una adolescente cerrir a quien su padre esta tratando de poner limitis Y es bastante humillante que cuando tienes una cifra de años muy alta te des cuenta que no has avanzado ni madurado nada. Eres peor que una adolescente.

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    2. Bueno, Anónimo, por lo que dices quizás deberías plantearte que la sumisión no es lo tuyo. Si lo que te gusta es que te "follen el coño", quizás lo tuyo sea el simple sexo vainilla. De todas formas, la Dominación/sumisión se puede hacer de mil maneras distintas, es cuestión de que encuentres la que te va a ti y un Dominante que te sea compatible.

      En cuanto a lo que dices al final, creo que es muy importante que este tipo de relaciones no te minen la autoestima.

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  2. Felicitaciones!! He llegado a este blog por recomendación de una amiga seguidora Suya. Es un placer y sobre todo un lujo encontrar gente seria. He disfrutado y aprendido mucho con este texto, aunque noto a faltar como elemento 'la confianza'. Si no se da... no hay nada de lo demás.
    Un cordial saludo.

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  3. Por supuesto que la confianza es esencial en una relación D/s. Se me ocurrieron estos "elementos" cuando me preguntaron "¿en qué consiste el entrenamiento de una sumisa?". Son, por lo tanto, las áreas que yo creo que hay que cubrir en dicho entrenamiento, las cosas que hay que hacer. Si te fijas, recalco la importancia de que el Dominante se gane la confianza de la sumisa cuando hablo de obediencia, lo vuelvo a hacer cuando hablo de entrega y lo también al final.

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    1. Así es Señor, no se me había escapado. Pero la confianza, me parece tan esencial... Que bien merece a mi humilde criterio un punto propio. De ahí mi comentario. Gracias por Su amable respuesta.

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    2. La confianza es tan importante que tendría que escribir un artículo sólo sobre ella. Para empezar, es un arma de doble filo. Una buena relación D/s requiere que confíes en el Dominante, pero si le otorgas tu confianza a quien no la merece, puedes ponerte en peligro.

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