sábado, 18 de octubre de 2014

Clítoris-centrismo: la nueva normativa sexual

Una “normativa”, en el lingo postmodernista adoptado por muchos escritores progresistas, consiste en una serie de reglas de conducta impuestas por la cultura dominante por las que se nos hace pagar un precio en rechazo social cuando las infringimos. En materias de sexo, la antigua normativa era que la relación sexual debía consistir en la penetración de la mujer por el hombre, preferiblemente con él encima en la postura del misionero. La mujer debía llegar al orgasmo por la estimulación de la vagina por el pene, y si lo hacía al mismo tiempo que le hombre, pues mejor que mejor. En su denuncia de esta visión tan limitada del sexo, muchas feministas se apresuran a citar a Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, quien al parecer clasificó a las mujeres en “clitorianas” y “vaginales” según tenían orgasmos por estimulación del clítoris o la vagina, y señaló que el orgasmo vaginal representaba un mayor grado de madurez sexual.

Esta visión del sexo fue criticada por primera vez en los dos libros que forman los llamados “Kinsey Reports” publicados en 1948. En ellos Alfred Kinsey escribe que la mayoría de las mujeres que entrevistó no podían tener orgasmos vaginales y propone que el clítoris es el centro de la respuesta sexual femenina, relegando a la vagina a un papel de menor importancia. En los años 70, el feminismo de la segunda ola, sobre todo el feminismo anti-porno, construyó toda una ideología sexual en torno a los informes de Kinsey, en la que la penetración era considerada como un acto intrínsecamente violento y degradante para la mujer. De acuerdo con esta nueva visión del sexo, el orgasmo vaginal no existe, es sólo una invención del patriarcado para hacer que las mujeres se sometan al coito y tengan hijos. El clítoris adquiere así todo un simbolismo del nuevo poder de la mujer: representa su capacidad de alcanzar el placer independientemente del hombre. El pene ya no es necesario y, de hecho, el acto sexual ideal para la mujer consistirá en la estimulación manual u oral (cunnilingus) del clítoris. Como esto se lo puede hacer una mujer a otra, el lesbianismo se convierte en la relación perfecta, ya que contribuye a los objetivos del feminismo separatista, que consisten en que las mujeres construyan una sociedad al margen de la de los hombres. La ironía de todo esto es que, dado que el clítoris es el análogo fisiológico del pene en la mujer, en el fondo de lo que se trata es de sustituir una cultura falocéntrica por una cultura clítoris-céntrica, al mismo tiempo que el feminismo de la segunda ola recogía los esquemas de superioridad, violencia y poder del machismo y se limitaba a hacerles un cambio de sexo.

Aparece así una nueva normativa, tan limitada y represora como la anterior, que impone una forma políticamente correcta de hacer el amor. Desgraciadamente, aún después de la Guerra del Sexo que desbancó las ideas sexo-negativas del feminismo anti-porno, esta normativa clítoris-céntrica sigue siendo predicada por muchos sexólogos. Por ejemplo, esto lo vemos en el artículo “La erección en una mujer necesita 20-30 minutos de la adecuada estimulación de su clítoris”basado en este artículo en inglés. En ellos se nos dan claras instrucciones sobre la manera políticamente correcta de follar: estimulando el clítoris durante 20-30 minutos antes de la penetración. Al parecer, nadie quiere darse cuenta de que esto es tan limitante y falto de imaginación como la antigua postura del misionero.

Por supuesto, no voy a negar que el clítoris es una parte importante de la anatomía sexual femenina, quizás la más importante, como ocurre con el pene en el hombre. También es cierto que para la mayoría de las mujeres la estimulación del clítoris es la manera más efectiva de obtener un orgasmo… aunque no la única. El problema es que, como pasa con todas las normativas, las nuevas reglas afirman la sexualidad de unas al tiempo que invalidan la sexualidad de otras. Porque lo que ocurre en realidad es que la respuesta sexual de las mujeres no es uniforme sino increíblemente variada. Hay una amplia minoría de mujeres a las que no les gusta alcanzar el orgasmo con la estimulación del clítoris. Yo he conocido a varias:

•    Caso A - Esta amiga mía de 48 años me confesó que llevaba toda la vida intentando conseguir un orgasmo estimulándose el clítoris sin lograrlo. Una vez estuvo masturbándose varias horas, hasta que el clítoris se le irritó tanto que tuvo que dejarlo. Sin embargo, ella consigue llegar regularmente al orgasmo cuando se masturba metiéndose dedos y una toalla en la vagina. Su problema parece ser que su clítoris no es lo suficientemente sensible para llevarla al orgasmo.

•    Caso B - A esta mujer, también madura, le ocurre lo contrario que a A: tiene el clítoris tan sensible que su estimulación directa le resulta dolorosa. Sin embargo, B es multiorgásmica y pude llegar al clímax de muchas maneras: penetración vaginal, anal o incluso con una simple azotaina.

•    Caso C - Mujer post-menopáusica con una enorme facilidad para llegar al orgasmo. Empezó por correrse cuando le di una azotaina y ya no paró de hacerlo todo el rato que estuvimos haciendo el amor. Sus orgasmos eran tan intensos que parecían ataques epilépticos, poniendo los ojos en blanco y llegando a perder el conocimiento. En ningún momento le estimulé el clítoris, ya que parecía completamente innecesario. Lo más curioso es que al terminar siguió teniendo orgasmos espontáneos durante un buen rato sin ningún tipo de estimulación sexual. Para mí, esto significa que el orgasmo puede ser un fenómeno puramente cerebral, desligado tanto del clítoris como de la vagina.

Existen estudios científicos que avalan mi experiencia personal. Por ejemplo, Dwyer (2012) escribe:

“La existencia del punto G es aceptada por muchas mujeres; un cuestionario anónimo que fue distribuido entre 2,350 mujeres profesionales en EE.UU. y Canadá encontró que el 84% de las mujeres ‘creían que un área de alta sensibilidad existe en la vagina’. De las mujeres que respondieron, el 40% dijeron que tenían una emisión de fluidos (eyaculación) en el momento del orgasmo. Además, el 82% de las que dijeron tener la zona sensible (punto Grafenberg) también dijeron eyacular durante el orgasmo”.

¿Entonces va a resultar que Freud tenía razón y que hay mujeres “clitoridianas” y mujeres “vaginales”? Yo creo que eso es simplificar demasiado las cosas. Lo que ocurre es que existe una gran variedad en las respuestas sexuales de las mujeres. Todas son igualmente válidas, por supuesto.

Ilustración herética mostrando la localización del punto G
Pero hay más. Cuando examinamos el caso de la sexualidad masculina vemos que el principal obstáculo para obtener una respuesta más placentera es que se considere al pene como la única fuente de placer. Otras zonas erógenas del cuerpo masculino incluyen los pezones y la próstata, que todo hombre que quiera desarrollar su sexualidad más plenamente debería explorar. Pero no deja de resultar curioso que al mismo tiempo que invitamos a los hombres a investigar este tipo de sensaciones, rompiendo los tabúes culturales que existen contra ellas, les digamos a la mujeres que se conformen con su placer clitoriano y no vayan más lejos en la exploración de todas las posibilidades que les ofrece su cuerpo, que son muchas y más asequibles que las del cuerpo masculino. Por ejemplo, el orgasmo prostático que algunos hombres consiguen alcanzar (y que no se parece en nada al que se obtiene estimulando el pene) tiene muchas similitudes con el orgasmo vaginal femenino. Quizás esto se deba a que las glándulas de Skene que están debajo del punto G son en realidad una próstata femenina, de la que proviene la eyaculación que experimentan muchas mujeres (Davidson, Darling et al. 1989; Darling, Davidson et al. 1990; Schubach 2002; Thabet 2009; Dwyer 2012). Esto contradice el dogma que hoy en día repiten hasta la saciedad muchos sexólogos: “existe un solo tipo de orgasmo”. Si en el hombre son posibles dos tipos distintos de orgasmo, el del pene y el de la próstata, ¿por qué no iba a pasar lo mismo en la mujer? ¿Cuál es la evidencia fisiológica de que sólo exista un tipo de orgasmo? ¿Qué criterios podemos aplicar para decidir que orgasmos que se originan en distintos sitios son en realidad lo mismo? Esta idea clítoris-céntrica de los sexólogos parece basada más en la ideología del feminismo anti-porno de la que hablaba antes que en observaciones con base científica (Gerhard 2000; Jannini, Whipple et al. 2010). Por otro lado, mujeres con amplia experiencia sexual dicen claramente que para ellas, el orgasmo vaginal y el orgasmo clitoriano se experimentan de formas muy distintas (Korda, Goldstein et al. 2010).

Está muy bien querer educar a la gente en cómo vivir una vida sexual más sana, y de paso romper los viejos esquemas culturales del patriarcado y el conservadurismo sexo-negativo, pero hay que tener cuidado que al hacerlo no creemos otras normativas que resulten tan opresoras como la anterior.

Referencias

Darling, C. A., J. K. Davidson, Sr., et al. (1990). "Female ejaculation: perceived origins, the Grafenberg spot/area, and sexual responsiveness." Arch Sex Behav 19(1): 29-47.

Davidson, J. K., Sr., C. A. Darling, et al. (1989). "The role of the Grafenberg Spot and female ejaculation in the female orgasmic response: an empirical analysis." J Sex Marital Ther 15(2): 102-120.

Dwyer, P. L. (2012). "Skene's gland revisited: function, dysfunction and the G spot." Int Urogynecol J 23(2): 135-137.

Gerhard, J. (2000). "Revisiting "the myth of the vaginal orgasm": the female orgasm in American sexual thought and second wave feminism." Fem Stud 26(2): 449-476.

Jannini, E. A., B. Whipple, et al. (2010). "Who's afraid of the G-spot?" J Sex Med 7(1 Pt 1): 25-34.

Korda, J. B., S. W. Goldstein, et al. (2010). "The History of Female Ejaculation." J Sex Med 7(5): 1965-1975.

Schubach, G. (2002). "The G-spot is the female prostate." Am J Obstet Gynecol 186(4): 850; author reply 850.

Thabet, S. M. (2009). "Reality of the G-spot and its relation to female circumcision and vaginal surgery." J Obstet Gynaecol Res 35(5): 967-973.


10 comentarios:

  1. Acabo de realizar una búsqueda bibliográfica en PubMed de artículos científicos con la palabra "orgasm" en el título. El resultado han sido 335 citas, de las cuales he guardado 202 en un database en EndNote. Las palabras "vaginal orgasm" y "clitoridal orgasm" aparecen en muchos de los títulos, de lo que cabe deducir que la diferenciación entre estos dos tipos de orgasmos es bastante corriente en investigación.

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  2. Ufff, no sabría ni por dónde empezar, jeje. La verdad es que no comparto nada este artículo, debemos vivir en realidades muy distintas.
    Por un lado, a estas alturas ya todos sabemos que dentro de la sexología hay un inmenso debate en este tema. Parece la eterna guerra entre el clítoris y la vagina. Este artículo me encanta por eso: http://smoda.elpais.com/articulos/todo-lo-que-sabias-sobre-el-orgasmo-femenino-se-tambalea/5452
    En primer lugar, ni mucho menos vivimos en una cultura clítoriscéntrica. Eso es una utopía. En los libros de texto, aún ni siquiera aparece y la mayoría de las niñas no saben ni que existe. El clítoris es el órgano sexual por excelencia de las mujeres, la única parte del cuerpo humano cuya única función es el placer. Por tanto, algo de importancia debe tener, ¿no? Otra cosa es lo que nos han enseñado. Pensar que de verdad ya se ha superado la enseñanza del coito como Sexo de Verdad es muy optimista. Mi explicación es que si uno tiene una sexualidad muy avanzada y ha roto con muchísimas normas sociales vive en otra realidad y piensa que todo el mundo avanza por igual. Y no. El imaginario colectivo sigue viendo el coito como el centro de todo.Y así se nos enseña. Yo tengo 27 años, vivo en este mundo, estoy metida de lleno en el mundo de la sexología, la sexualidad y el sexo (como cada uno quiera llamarlo) y sé que a mí me enseñado una sexualidad que tiene como protagonista al varón. Otra cosa es que yo haya roto con eso, pero también veo que muchísima gente no.

    Si nos enseñan que esa es la forma de desarrollar la sexualidad, pues así lo aprendemos. Y la mayoría descubrimos el clítoris por accidente o casualidad de niñas o ya de adultas, con más información en nuestras manos (aunque ni mucho menos TODA la información). El clítoris está ahí por algo y si "no funciona" tiene que haber una explicación en la mayoría de los casos. Ahora viene otro debate. Hay expertos/as que dicen que el problema está en la psique. Uno aprende a erotizar su cuerpo, por eso podemos tener orgasmos cuando nos acarician la espalda. Erotizamos la sensación y le decimos a nuestra cabeza que eso es placer. Perfecto. Lo mismo si nos empeñamos en decirnos que ahí no hay placer. Si esa zona nunca ha recibido nuestra atención, pues ni fu ni fa. Esa es la explicación que nos daba nuestra profesora de biología de la sexualidad: enfermera, matrona, sexóloga y no sé qué más. Yo no me mojo, y para mé es un gran interrogante entender por qué hay mujeres que no sienten placer cuando se estimulan el clítoris. Por más que leo, sigo teniendo dudas. Aunque les pregunte a ellas mismas. Pero también es verdad que el porcentaje de mujeres que conozco a las que les ocurre esto es muy bajo.

    Por otro lado, están las encuestas. Hay cientos de miles de encuestas sobre cómo viven la sexualidad de las mujeres. Todo el rato intentamos darle significado y entenderla. Sin embargo, no hay tanto debate con la sexualidad masculina. Para mi trabajo Final de Máster he usado varias referencias bibliográficas. La que más me gusta (por el año) es el Informe Hite sobre sexualidad femenina (1976). Ya entonces, de las 3.000 entrevistas que hizo a las mujeres sobre cómo se masturbaban, sólo un 1.5% de ellas dijo masturbarse "sólo" a través de penetración vaginal. Más de un 70% lo hacía SÓLO a través del clítoris. Y luego había variaciones. Para mí es curioso este dato. No vamos a pensar que las mujeres no saben cómo obtener placer ¿no?
    Después están los datos de mi propia encuesta. 444 respuestas y más de un 80% de mujeres que dicen masturbarse estimulándose el clítoris.

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    1. Dora, muchas gracias por tu larguísimo comentario. Dices cosas muy interesantes, intentaré contestarlas a todas. Antes de pasar a contestarte punto por punto, me gustaría aclarar por qué estoy tan interesado últimamente por este tema de los orgasmos. En primer lugar, encuentro una gran disonancia entre lo que predican los sexólogos (orgasmo único, clítoris-centrismo) con mi propia experiencia sexual de muchos años con amantes muy expertas. En segundo lugar, el tema de la fisiología sexual me apasiona desde el punto de vista de mi profesión, en la que investigo cómo responde el cerebro al dolor y otras sensaciones, entre las que me gustaría incluir al placer. No es que mi forma de hacer el amor sea coitocéntrica; como buen BDSMero, mi ideal del sexo consiste en un par de horas de juegos preliminares, a base de bondage, azotes, mind-fucking, etc… y luego ya veremos si follamos.
      Paso a contestarte punto por punto:
      1. Enlace a El País: La reseña de El País al artículo de Puppo es bastante buena, mucho mejor que la de ABC, desde luego. Pero no deja de sorprenderme la atención que ha dedicado la prensa a un artículo tan malo en una revista tan mediocre. Sin duda, Puppo lo ha sabido promocionar con un “press-release” sensacionalista y los periodistas se han tragado el anzuelo.
      2. Cultura clitorís-céntrica: No me refiero a que la sociedad en general sea clítoris-céntrica, sino a que determinados expertos quieran imponer el clítoris-centrismo como la normativa sexual, con el consiguiente desprecio a la que se desvíe de ella.
      3. El coito como Sexo de Verdad: ¿No será que, en el fondo, lo que pasa es que a la gran mayoría de la gente (mujeres y hombres) lo que les gusta en realidad es el coito? Eso tendría sentido desde el punto de vista evolutivo, porque otras actividades sexuales no conducirían tan directamente a la propagación de los genes. Cuidado con identificar el coitocentrismo con el “sexo que tiene como protagonista el varón”. Esa idea hay que demostrarla, a mí me suena a dogma. ¿No puede ser que a la mujer también le guste el coito?
      4. “Descubrimos el clítoris por accidente o casualidad”. Esto me resulta muy difícil de creer. Yo he visto a niñas de poco más de un año masturbarse de la forma más natural. La realidad del clítoris es evidente por sí misma, no creo que haya que decirles a las mujeres que lo tienen.
      5. El clítoris “no funciona”. No es que no funcione, sino que determinadas mujeres no construyen su sexualidad en torno a él, prefieren hacer otras cosas. Eso es lo que critico: que se quiera imponer una uniformidad de comportamiento sexual a las mujeres cuando no la hay, y que a la mujer que centra su sexualidad en torno a la vagina, o al ano, se la tache de “ignorante” o se le diga que tiene un problema.
      6. Las encuestas. Me gustan las encuestas, porque con ellas dejamos que sean las mujeres las que digan en qué consiste su sexualidad. Yo también doy los resultados de una encuesta en mi artículo que señala que la mayoría de las mujeres notan el punto G. El Informe Hite, sin embargo, es muy antiguo, tiene un fuerte sesgo ideológico y ha sido muy criticado por su metodología (http://en.wikipedia.org/wiki/Shere_Hite#Methodology). Al parecer, Hite introdujo un “sesgo de muestra” (“sampling bias”) porque muy pocas mujeres respondían a la encuesta (4%) y las que lo hacían no representaban a la población general de mujeres (98% con insatisfacción conyugal, 75% con relaciones extra-conyugales).

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  3. El clítoris es el clítoris y el pene es el pene, no hay que hacer equivalencias, pero ya que las haces... ¿qué pasaría si un hombre dijera que no siente placer en su pene? Fisiológicamente su pene está preparado para recibir placer, ¿cuál sería la causa de que no lo recibiera? Pues piénsalo igual para el clítoris y añade TODA la carga educativa/social/psicológica y hasta aleccionadora que llevan encima las mujeres para creer que el el placer tiene que obtenerse con un pene (y no lo niegues, que hasta hace bien poco, las mujeres no eran ni siquiera sujetos de deseantes, sólo objetos. Ni siquiera se reconocía que también podían tener placer sexual).
    Vale. ¿Quiere decir esto que no podemos sentir placer con la penetración? NI MUCHO MENOS. Nuestra realidad sexual es muy coitocentrista, mucho. Pero eso no significa que el coito este mal y que no se deba practicar. A mi me encanta el coito y tengo orgasmos fácilmente a través de él (unas posturas me estimulan más que otras, dependiendo también de la forma del pene). Pero no me engaño. Reconozco que me han enseñado a pensar que follar es meterla. Y si no la metes no cuenta. ¿Yo lo rompo? Sí. Pero miles de hombre y mujeres siguen pensado que si tienen un revolcón, se besan, se tocan los cuerpos ¡y hasta llegan a tener un orgasmo...! no han follado si no ha habido penetración. Y se quedan tan anchos. La sexualidad es mucho más amplia que todo eso. Y ambos lo sabemos bien. Mi sensación es que sigues sintiéndote atacado cuando se cuestiona el "coito", de ahí ese interés por hablar del orgasmo "vaginal".
    Yo tengo orgasmos. Me da igual si los tengo estimulándome el clítoris sola, en pareja, con penetración o con sexo anal (que nunca lo he tenido pero he estado cerca). Para mí es un orgasmo y es fantástico. Esas ganas de diferenciarlo con ahínco siguen oprimiendo a las mujeres que se desesperan por alcanzar el mejor: ahora vagina, ahora clítoris, ahora ano, ahora azotes, ahora... ¡a ver! Párate. Conoce tu cuerpo. Y aprende a disfrutarlo poco a poco. No nos volvamos locos y queramos pasar del mojigatismo absoluto a tener multiorgasmos por todas las partes de nuestro cuerpo.
    Y luego, amigo mío (que conste, por favor, que sigo queriéndote igual), llega tu batalla contra el feminismo de la segunda ola. En primer lugar, ya me toca decirlo. Tú no estás en contra del feminismo de la segunda ola. estás en contra de un sector muy particular, porque creo que concibes TODO el feminismo de la segunda ola con un sector muy puritano (al que yo ni siquiera conozco después de 4 años estudiando y debatiendo el movimiento feminista y ahora, siendo activista de él). Cuando hablas, a pesar de considerarte un hombre feminista, das muy mala imagen del feminismo como tal. Te pasa mucho. ¿Hay un sector del feminismo que se pasa al extremo opuesto del machismo? Vale, lo acepto, pero es tan minoritario que no es representativo. De hecho, de ser así, ni siquiera debería llamarse feminismo, porque el feminismo está muy lejos (MUY MUY) de querer oprimir a los hombres.

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    1. 7. Clítoris y pene. La comparación me parece válida ya que fisiológicamente son órganos muy parecidos. Pero yo no he dicho que hay mujeres que no sientan placer en el clítoris… quizás haya alguna, pero sí que sería tan rara como un hombre que no sienta placer en el pene. Lo que he dicho es que hay mujeres con el clítoris hipersensible (caso B) y que no les gusta estimularlo directamente, y otras con el clítoris menos sensible que sí sienten placer al estimularlo pero que no son capaces de llegar al orgasmo con eso.
      8. A las mujeres se las alecciona para creer que todo placer tiene que obtenerse con un pene. Me parece que esto es, al menos, una exageración. Creo que la mayoría de las adolescentes aprenden a masturbarse, es decir, a tener placer sin la ayuda de un pene. Y esto no es algo reciente, en los años 70 las mujeres también se masturbaban.
      9. Identificar el sexo con el coito. Sí que se hace pero, en primer lugar, no me parece un problema demasiado grave y, en segundo lugar, tiene otras causas aparte de las que señalas. Para mucha gente de cultura religiosa y conservadora es importante poder decir “no hemos tenido sexo” porque si no hay sexo no hay pecado, o la mujer puede decir que aún es virgen. Hay amplios sectores de EE.UU. donde la cultura es así. Incluso hay mujeres que practican el sexo anal porque mientras su himen esté intacto aún pueden casarse vírgenes. El caso más típico es el del Presidente Bill Clinton, para quien el que se la chupara Mónica Lewinsky no era tener sexo.
      10. El diferenciar entre tipos de orgasmo es opresor para las mujeres. Lo que oprime es la ignorancia, no el conocimiento. ¿No quedamos que lo que hay que hacer es que todo el mundo conozca su sexualidad? Pues entonces habrá que explorarla a fondo, sacar a la luz todos los detalles. Muchas mujeres se maravillan al experimentar por primera vez un orgasmo vaginal, les parece una experiencia distinta. Lo mismo pasa con hombres que experimentan un orgasmo prostático. Si alguna se come demasiado el coco buscando orgasmos que no tiene, bueno, es su elección, para eso es una mujer adulta.

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    2. Empiezo de nuevo los puntos porque cambiamos al tema del feminismo.
      1. Tienes razón en que no estoy en contra del feminismo de segunda ola, sino contra el feminismo anti-porno que describo en detalle en mi otro artículo de este blog. Sin embargo, creo que tienes una imagen demasiado idealizada del feminismo. ¿Por qué es esto importante? Pues porque hoy en día hay una corriente anti-feminista muy fuerte, presente tanto en hombres como mujeres, y un nuevo machismo muy virulento. Y esto no viene de ignorancia o de propaganda. La gente no es tonta y ha visto cosas en el feminismo que no les gustan nada. La solución para el feminismo es reconocer esos errores del pasado, denunciarlos y desmarcarse de ellos. Pretender que esos errores del feminismo fueron “minoritarios” o que estaban fuera del feminismo es enterrar la cabeza en la arena y no querer ver la realidad. No soy yo el que da mala imagen del feminismo cuando hablo del feminismo anti-porno, el feminismo separatista y la Guerra del Sexo, sólo estoy mostrando una historia del feminismo que se quiere enterrar.
      2. El feminismo está muy lejos de oprimir a los hombres. Ojalá fuera verdad, pero no lo es. Hoy en día hay una corriente de misandria (odio al hombre) que si bien no llega a ser tan virulenta como la misoginia del machismo es igual de odiosa.

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  4. Ese sector del feminismo que llegó a considerar la penetración como un arma de opresión a las mujeres también lo dice con una causa que tú nunca tratas. Aunque estuvieran del todo equivocadas. Igual que el ser contrarias al porno o al BDSM. Hay una causa. Puede servirte o no, pero es importante entender el por qué y no reírse como si esas realidades de las que hablan no existieran. ¿El porno ha sido machista y lo es? Pues sí, y mucho. ¿Todo el porno? Para nada. ¿Se equivocaban en condenar a justos por pecadores? Claro que sí. Pero vamos, que al hablar tanto de eso parece que para ti es lo único que existe. Y el feminismo es mucho más amplio, revolucionario, rebelde, justo y bello que todo eso.
    "El orgasmo vaginal no existe, es sólo una invención del patriarcado para hacer que las mujeres se sometan al coito y tengan hijos". Bueno, no querer hablar de "orgasmo vaginal" no significa que pensemos que no se pueden tener orgasmos con penetración vaginal, la batalla está en diferenciarlos y jerarquizarlos. Negar que hay orgasmo a través de la vagina no lo hace nadie (aunque cada uno busque unas causas: unos dicen que es por la estimulación de las raíces del clítoris desde dentro de la vagina -hasta se llega a decir que el punto g no es más que una zona desde donde se estimula el clítoris-, otros que es por el Punto G como zona erectil por si misma, otros dicen que es el cuello del útero, otros el cul de sac, otros que es la mente la que da sentido erótico a todo eso... ¡ay! qué desgaste!). Pero no hay ningún estudio ÚNICO que tenga la razón por encima de todos. Todos dan unas explicaciones justificadas por la ciencia y luego unos se rebaten a los otros.
    "El clítoris adquiere así todo un simbolismo del nuevo poder de la mujer: representa su capacidad de alcanzar el placer independientemente del hombre", es que esto es verdad. Y ha sido importantísimo para las mujeres, para su empoderamiento y para su liberación sexual. ¿Qué hay de malo? Para ti parece que esto: "El pene ya no es necesario". Bueno, es que objetivamente no lo es. Yo puedo correrme gustosamente sin un pene, ¿o es que tú no puedes masturbarte gustosamente con el poder de tu mente y tus manos? Pero es que el sexo no es un acto objetivo, es un acto subjetivo completamente. No necesito un pene para correrme, pero que haya un pene significa que entran en juego una serie de emociones y sentimientos que también son importantes. Fantástico el sexo con pene y sin pene, ¿por qué no? ¿por qué tanto miedo? Y luego viene esta frase: "el acto sexual ideal para la mujer consistirá en la estimulación manual u oral (cunnilingus) del clítoris"... no sé de dónde salen estos datos, la verdad. En el ámbito en el que te mueves seguro que encuentras a muchísimas mujeres que están muy liberadas, pero la realidad es que aún hay un alto porcentaje de mujeres que no son capaces de disfrutar del sexo oral por "sus leones" (¿olerá mal? ¿sabrá mal? ¿estaré tardando mucho? ¿se cansará? ¿se aburrirá?)... MUCHAS, MUCHAS MUJERES. Por supuesto, luego hay muchísimas a las que nos encanta. Yo siempre mando una tarea a las parejas que me preguntan, que pongan notas a distintos actos sexuales (pongo muchos) con sus parejas. Es una buena forma de ver qué es lo que nos gusta más a unas y otros para luego negociar. Y cada cual es un mundo. Además, los gustos cambian por muchas variables: el momento de tu vida, la persona, etc.

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    1. 3. La causa de que un sector del feminismo considerara la penetración como un arma de opresión. No dices cuál es esa causa. Yo no sé cuál es, por eso no la trato.
      4. El porno ha sido machista. ¿Cómo ha sido machista el porno? ¿Te refieres a Linda Lovelace? A mí no me parece que el porno haya sido más sexista que, por ejemplo, la industria textil.
      5. No hay ningún estudio único sobre el orgasmo que tenga la razón. Bueno, ya veremos. Aunque parezca mentira, la ciencia acaba por resolver controversias como ésta.
      6. El simbolismo del clítoris y el que el pene no sea necesario. Yo no digo que esto sea malo, lo que me parece mal es que se use al clítoris y al pene como símbolos de poder y no como lo que son, órganos de placer.
      7. El cunnilingus. De acuerdo con lo que dices: hay muchas barreras psicológicas para esto en ambos sexos. Mi objeción era a la presentación por determinados sectores del feminismo del cunnilingus u otra estimulación del clítoris como el acto sexual políticamente correcto, con exclusión de otros.

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  5. "El feminismo separatista" que sería lo que se conoce como el "hembrismo" es Papá Noel. Esto es lo que nos decía Laura Nuño, Profesora Titular de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos. A la gente le encanta usar el hembrismo para apalear al feminismo. Pero el hembrismo no es feminismo y, además, es poco representativo. Es como decir que todos los hombres sois asesinos sólo porque algunos lo sean. No merece ni ser mencionado, porque siempre se recurre a él como arma contra el feminismo (o los feminismos ¡que hay muchos!).
    Total, que tu artículo me ha tocado la patata. Que creo que la ciencia está muy bien, pero que a veces se olvida de las personas que hay detrás. Y que, por supuesto, creo que tienes una especie de manía persecutoria contra el feminismo de la segunda ola (que también es el sufragista, con todos los logros que se consiguieron) porque en realidad no entiendes que fue un movimiento mucho más allá de lo que tú representas, con muchos logros muy importantes y con una historia fantástica que, además, también permitió que naciera la tercera ola (que sí, que mola más, pero pongámonos en cada época y no miremos el pasado desde el presentismo perverso).
    Me he cansado escribiendo esta respuesta ¿eh? Uf. La verdad es que ni lo he releído, porque estoy exhausta.

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    1. 8. El feminismo separatista es Papá Noel. No, no lo es: http://en.wikipedia.org/wiki/Separatist_feminism El feminismo separatista fue muy importante en la segunda ola y sigue estando vivo. El término “hembrismo” no está aún muy aceptado (ojalá que lo esté), por ejemplo, no tiene traducción al inglés. De todas formas, las feministas separatistas se opondrían ferozmente a que se les caracterizara como “hembristas” o a que se dijera que no son feministas. Pero lo que está claro es que no se puede ignorar. Creo que quien critica al feminismo señalando a esos feminismos extremos (separatista, anti-porno) tiene derecho a que se le dé una respuesta coherente, no a que se le acuse de machista o a que se niegue lo evidente.
      9. El feminismo de segunda ola es sufragista. No, ese es el feminismo de primera ola. El derecho al voto de la mujer se consiguió en la primera mitad del siglo XX. El feminismo de segunda ola empezó en los años 60. El feminismo de segunda ola tendrá muchas cosas buenas, pero esa no es una de ellas.
      Siento que mi artículo te haya “tocado la patata”, pero creo que es bueno cuestionar nuestras propias creencias y tener diálogos basados en la razón y en la evidencia. No pretendo que te convenzan mis argumentos, pero espero que te hagan pensar.

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