martes, 19 de agosto de 2014

El Feminismo Anti-Porno, la Guerra del Sexo y el nacimiento del Feminismo Sexo-Positivo

Haciendo una película porno
Hace unos días mi esposa escribió en este blog una brevísima historia del feminismo explicando entre otras cosas la diferencia entre la primera, segunda y tercera ola feministas. Quiero hablar hoy de un episodio fundamental de la historia del feminismo que cambió de forma radical la forma en que se lo ve y creó una división en su seno que persiste hasta hoy en día. En realidad, llevo pensando escribir este artículo desde que empecé este blog, pero no me decidía a hacerlo porque es un tema complicado, con numerosas ramificaciones y en el que sin duda me falta bastante información. Sin embargo, creo que es importante al menos esbozarlo, porque sin conocer este tema es muy difícil comprender al feminismo de hoy en día y participar en algunos de sus debates más intensos. Voy a contaros la historia del Feminismo Anti-Porn (FAP) y la llamada “Guerra del Sexo” que tuvo lugar dentro del feminismo en reacción a él, un proceso en el que nació el Feminismo Sexo-Positivo que representa una parte considerable de la tercera ola feminista de hoy en día.

El FAP fue una corriente radical dentro del feminismo que estuvo en auge en los años 70. Se caracteriza principalmente por su oposición a la pornografía, al sadomasoquismo y a la prostitución. Sus exponentes más famosas son Andrea Dworkin y Catharine MacKinnon, aunque hay muchas otras. Tanto Dworkin como MacKinnon fueron profesoras de universidad, cuyo pensamiento se integra en gran medida en la corriente postmodernista. Quizás por esta razón el FAP tuvo una gran aceptación en las universidades americanas, en algunas de las cuales todavía sigue atrincherado.

En lo que respecta a la pornografía, el FAP lo condena sin paliativos porque, según esta ideología, sólo sirve para el placer de los hombres y supone una explotación de las mujeres, que son obligadas a convertirse en objetos del placer masculino. Para estas feministas, la actriz porno es una mujer explotada, llevada a hacer este tipo de trabajo por las circunstancias sociales que empobrecen a la mujer. Defienden que la sexualidad de la mujer es tal que, si realmente pudieran elegir, las mujeres nunca expondrían su cuerpo para el placer de otras personas. Por supuesto que en las películas porno también aparecen hombres, pero al FAP ellos no parecen preocuparle tanto. Estos argumentos contra la pornografía han sido completamente desbancados hoy en día. En primer lugar, las mujeres han empezado a ser también consumidoras ávidas de pornografía, por lo que no es verdad que se hace exclusivamente para el placer de los hombres. En segundo lugar, hoy en día existen numerosísimos vídeos y fotos caseras hechos por mujeres que demuestran claramente que, lejos de ser una explotación de la mujer, el porno es algo en lo que participan voluntariamente, aun sin cobrar. La mayor actividad del FAP fue el iniciar campañas para prohibir y castigar la pornografía, aliándose en muchos casos con la derecha más reaccionaria en pos de ese objetivo.

En lo que respecta al sadomasoquismo, el FAP lo ve como la demostración más clara de que la sexualidad masculina está cargada de violencia hacia la mujer. Según ellas, mientras que muchos hombres optan por reprimir estos instintos, los sadomasoquistas actúan abiertamente sobre ellos, degradando, maltratando y humillando a sus “víctimas” y a todas las mujeres por extensión. Existe, claro está, el pequeño problema de que un número considerable de hombres son masoquistas o sumisos, y una cantidad correspondiente de mujeres son sádicas o dominantes. El FAP quiere explicar esto diciendo que algunas mujeres desafortunadas han interiorizado la violencia sexual del macho, o reaccionan contra la violencia que ellas mismas han sufrido en el pasado, mientras que hay hombres que buscan degradarse como respuesta al sentimiento de culpa que les genera su propia violencia sexual. El hecho de que los practicantes del BDSM rechacen de forma radical esta narrativa les tiene sin cuidado, pues obviamente son personas enfermas que necesitan tratamiento psiquiátrico.

La oposición del FAP a la prostitución perdura hasta hoy en día en el seno del feminismo. Algunas feministas en países como Francia y Suecia presionan para la criminalización de los clientes de las prostitutas, cuando no de las propias trabajadoras del sexo, como ocurre en EE.UU. Como en el caso de la pornografía, el FAP ve a la prostituta como una mujer explotada que nunca elegiría ese trabajo si no fuera por encontrarse en una situación de extrema pobreza o incluso de esclavitud. Hoy en día las prostitutas se han organizado en muchos países para combatir esta actitud paternalista hacia ellas. Además, existen muchos casos de prostitutas que lo son porque les gusta ese trabajo, o incluso de estudiosas del sexo que lo hacen como manera de aprender de esa experiencia (por ejemplo, la escritora Carol Queen).

Carol Queen
La oposición al FAP comenzó al final de los años 70 y principios de los 80 en la Costa Oeste de los EE.UU. La periodista feminista Ellen Willis fue una de las primeras en denunciar al FAP por su puritanismo, su autoritarismo y el ser una amenaza a la libre expresión. A pesar de que la controversia se extendió rápidamente dentro del feminismo, el FAP cosechó su victoria más importante en octubre de 1980, cuando la National Organization for Women (NOW, la organización feminista más importante de EE.UU.) adoptó su ideología al declararse en contra de los “Big Four” (los “Cuatro Grandes”): la pedofilia, la pornografía, el sadomasoquismo y el sexo en público, por ser actos de explotación, violencia e invasión de la privacidad. Pero la respuesta no se hizo esperar, pues en esa época ya existían las primeras organizaciones sadomasoquistas americanas: “The Eulenspiegel Society” de Nueva York apareció en 1971 y la “Society of Janus” de San Francisco en 1974. Samois era un grupo BDSM lesbiano que se escindió de la Society of Janus y que incluía a la famosa escritora Pat Califia (hoy en día el hombre transexual Patrick Califia). El nombre de Samois se basa en uno de las mansiones mencionadas en la novela Historia de O. Samois se vio atacado por un grupo de FAP también de San Francisco “Women Against Violence in Pornography and Media” (WAVPM), que llegó a organizar piquetes contra Samois. Las lesbianas de Samois no se dejaron arredrar e iniciaron las primeras batallas de la Guerra del Sexo. Fue una larga lucha que duraría la década entera de los 80 y, en cierta medida, aún perdura hoy en día. Aunque las feministas anti-porn gozaban de la considerable ventaja del respaldo oficial de la NOW y del apoyo de los departamentos de estudios feministas de muchas universidades americanas, las feministas pro-sexo contaban con sus propias ventajas que a la larga fueron decisivas en su victoria en esta guerra dialéctica. Una de las más importantes es que, mientras las FAP sacaban tochos académicos escritos en un lenguaje postmodernista más oscuro que la noche, las feministas pro-sexo como Carol Queen, Susie Bright y Pat Califia escribían libros simpáticos, populares, llenos de anécdotas sexy. Por ejemplo, Carol Queen escribe cosas como éstas…

“El asunto más urgente que necesito comunicar, sin embargo, raramente forma parte de las discusiones de la ‘guerra del sexo’. Usar la pornografía, sea como entretenimiento o como sustituto, es sobre todo una manera de poner de manifiesto el deseo. Es una manera de pensar sobre el sexo, una manera de decirse a uno mismo que el sexo es bueno -o, si esto es ir demasiado lejos, que lo queremos de todas formas. La gente lee o mira porno por las mismas razones por las que leen poesía o filosofía: para ampliar una manera de ver el mundo.”

Lo peor del FAP es que debajo de esa pátina puritana se escondían cosas aún peores. Por ejemplo, su oposición a la pornografía se basaba tanto en que explotaba a la mujer como en que le proporcionaba placer al hombre, al que se presenta como el culpable de la opresión de la mujer. Este afán de castigar al hombre se llevó al propio acto sexual: el coito se presentó como un acto intrínsecamente degradante para la mujer, que irremediablemente expresaba su sumisión al hombre. Se pasó del extremo de considerar el placer vaginal como el único lícito (una opinión aparentemente propugnada por Sigmund Freud) a convertir al clítoris en el único vehículo políticamente correcto del placer femenino. Las mujeres que gozaban follando debían ser reeducadas en tipos de sexualidad que no complacieran al deseo masculino. Siguiendo esa trayectoria, se llegó a decir aquello de que “toda penetración es violación”, una frase que se atribuye a Andrea Dworkin, aunque luego se ha debatido mucho si en realidad fue eso lo que escribió o no… porque ella escribía en un lenguaje postmodernista tan confuso que es imposible saber a ciencia cierta lo que quería decir. Lo que sí es cierto es que muchas feministas adeptas al FAP adoptaron esta frase como bandera en su lucha contra la sexualidad intrínsecamente violenta del macho (según ellas). No es de extrañar que toda una nueva generación de mujeres abandonaran el FAP en masa… Lo malo es que muchas, creyendo que se les prohibía amar a los hombres y gozar de su sexualidad a su manera, acabaron por abandonar todo tipo de feminismo.

A causa de esta doble faceta de odio al hombre y rechazo del sexo, el FAP ha hecho mucho daño al feminismo, creando hostilidad hacia él en la sociedad y dándole munición al patriarcado para atacarlo de forma muy eficaz. En vista de eso, y de que todos los postulados del FAP han demostrado ser falsos, lo lógico es que el feminismo denunciara sin cortapisas al FAP y se distanciara de él. Desgraciadamente, la realidad ha sido otra y el feminismo de la tercera ola mantiene una posición ambigua frente al FAP, con la excusa de que en el feminismo caben todo tipo de tendencias. Por ejemplo, en este artículo se pueden encontrar todos los elementos de FAP: descalificación de la pornografía, el BDSM y la prostitución. Quizás movidas por la solidaridad de género, las feministas han optado por enterrar la Guerra del Sexo como un episodio vergonzoso de su historia, algo que sólo debe discutirse de puertas adentro, al tiempo que siguen predicando en versión “light” una buena parte de la ideología del FAP. Así, en vez de criticar a toda la pornografía, ahora se habla de porno “machista” y porno “feminista”, cuya única diferencia parece radicar en que el primero lo hacen hombres y el segundo mujeres. El lema incendiario “toda penetración es violación” resurge como homilías santimoniosas contra el “coitocentrismo”, de nuevo sin explicar claramente qué es y cómo debe ser evitado. ¿Es coitocentrismo cuando una mujer le da por culo a un hombre con un “strap-on”? ¿Cuándo dos lesbianas hacen el amor con un dildo? ¿O, como en el caso de la pornografía, resulta que hay penetraciones políticamente correctas y otras que no lo son tanto?

Lo que digo aquí no debe entenderse como una crítica global al feminismo. Como ya dije en un artículo anterior, me considero feminista. No me cabe la menor duda de que la mujer sigue siendo oprimida de muchas formas en nuestra sociedad occidental y de forma horrenda en otras culturas menos iluminadas. La mujer gana menos que el hombre por el mismo trabajo, se le dan los trabajos menos deseados, se le cierran las puertas a posiciones de prestigio y de poder, se la fuerza a ser madre cuando no quiere, y sigue siendo víctima de un número elevado de violaciones, abusos sexuales, maltrato físico y psicológico y hasta asesinatos. Para mí, la mayor crítica que puede hacérsele al FAP es el haber abandonado estos problemas básicos que afectan a tantísimas mujeres para malgastar los réditos del feminismo en estériles luchas ideológicas contra gigantes imaginarios, molinos de viento que drenaron sus energías y acabaron por vapulearlas.

Referencias

 

Libros sobre feminismo sexo-positivo

Susie Bright’s Sexual Reality (A Virtual Sex World Reader), por Susie Bright. Cleis Press, 1992.
Public Sex (The Culture of Radical Sex), por Pat Califia. Cleis Press, 1994.
Harmful to Minors (The Perils of Protecting Children from Sex), por Judith Levine. University of Minnesota Press, Minneapolis/London 2002.
Real, Live, Nude, Girl (Chronicles of Sex-Positive Culture), por Carol Queen. Cleis Press, 1997.

 

Wikipedia (en español)

 

Wikipedia (en inglés)

 

Sitios Web

8 comentarios:

  1. Me considero partidaria de la prostitución y su legalización. Pero hay algo que me escama. El dramático número de prostitutas vs prostitutos. No se me ocurre ninguna explicación no sexista para ello.

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  2. El tema de la prostitución es muy complejo, por eso lo toco sólo de refilón en este artículo. Como ya sabes, yo presento una visión positiva de la prostitución en mi novela Desencadenada, pero quizás me fui al otro extremo por exigencias de la trama. Soy partidario de la legalización de la prostitución, pero siempre que se haga bien. No una legalización como la que hay en el estado de Nevada, que es muy represora y favorece la explotación de las prostitutas por los burdeles. La prostitución alegal que existe ahora en España es preferible a eso, pero se queda a une distancia enorme de lo ideal.

    Contestando a tu pregunta, sí que hay muchos prostitutos, pero al servicio de otros hombres en el mundo gay. Peor creo que te refieres a prostitutos al servicio de mujeres. Sobre eso hay una película muy buena, "Cowboy de medianoche", con una actuación preciosa de Dustin Hoffman como un tiradete callejero. La peli trata de un chico guaperas del campo (un cowboy) que se va a Nueva York a ejercer de prostituto. No se come una rosca. Cuando por fin se agencia una clienta, va y resulta que tiene un gatillazo. Y ese es precisamente el problema. Una prostituta puede tirarse a tres o más clientes por noche sin mayor problema, mientras que un prostituto tendría que estar muy en forma para llegar a satisfacer a dos clientas por noche. Y si la mujer en cuestión no está de muy buen ver (que sería lo de esperar), pues igual hasta no se le levanta. Esto no es sexismo, es simplemente que la fisiología sexual del hombre es más limitada que la de la mujer. Un prostituto podría dedicarse simplemente a comer coños, pero eso sería muy limitado.

    La otra faceta del asunto, por supuesto, es la barrera cultural y psicológica que existe para que una mujer pague por su satisfacción sexual. Eso no encaja con la imagen de sí misma que nuestra cultura le ofrece a la mujer... Y no culpemos de eso sólo al patriarcado, el feminismo anti-porno también ha vendido mucho la imagen de la mujer asexuada, que sobre todo no necesita ser penetrada. Creo que esa imagen se va superando. Ya hay sex-shows en Las Vegas para mujeres donde se exhiben chicos guapos. También me contó una prostituta de Nevada que es muy corriente hacer servicios a parejas, donde la mujer es un pelín bisexual o simplemente le da morbo ver a su marido follar con otro.

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  3. Hermes conoces la verdad del feminismo y te doy la razón, pero yo no gastaría ni un segundo de mi tiempo en hablar de un movimiento misandrico y sectario que tiene un futuro bastante negro a decir verdad, afortunadamente cada día son más las mujeres que dan la espalda a esta ideología avanzando hacia una verdadera igualdad.

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  4. Anónimo, me parece que las noticias sobre la muerte del feminismo han sido fuertemente exageradas. Todas las ideologías tienen sus fanáticos y sus fundamentalistas. Juzgar al feminismo por las barbaridades que han dicho las feministas anti-porno constituye una "falacia del hombre de paja". Como sabrás, una falacia es un error de lógica hecho de forma inconsciente o deliberada para respaldar un argumento. La falacia del hombre de paja consiste en escoger todo lo malo de tu oponente mientras ignoras lo bueno, para poder debatirlo más fácilmente. Si bien es verdad que algunas feministas han propugnado el odio al hombre (la misandria, como tú dices) y el puritanismo mientras se escondían hipócritamente detrás de una defensa de una igualdad que en realidad no deseaban, otras feministas han luchado contra desigualdades y opresiones muy reales de las mujeres (las que listo en el último párrafo de mi artículo). Gracias a ellas tenemos una sociedad más igualitaria y varias generaciones de mujeres independientes, liberadas y poderosas con las que da gusto relacionarse. No sólo eso, sino que el feminismo nos ha enseñado mucho a los hombres sobre las limitaciones y las represiones que nos impone a nosotros mismos el sistema patriarcal.

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  5. Hermes el feminismo hoy por hoy en nuestra sociedad no tiene ninguna razón de ser pues la mujer no solo es igual al hombre sino que tiene más derechos que el hombre, en los países islámicos también existe el feminismo y sin embargo en esos países el feminismo no avanza y la mujer vive igual que en el siglo XVI , la verdadera igualdad la ha conseguido el hombre , el verdadero cambio lo han logrado los hombres , si los hombres no hubiesen cambiado de actitud con respecto a la mujer hoy dia las mujeres en occidente vivirían igual que en Afganistán , dejémonos de historias Hermes el feminismo no vale para nada a mi no me hace falta colocarme un cartel de feminista para defender a las mujeres, un cartel de anti-racista para defender a las personas de raza negra u otra raza etc,etc, nuestra sociedad ha avanzado porque hace 100 años atrás la mayoría de la gente era analfabeta y hoy día casi todo el mundo tiene por lo menos estudios mínimos la gente es mas sabia y educada , esa es la verdadera razón de la igualdad , no el feminismo.

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  6. Pues no sé en qué mundo vives, porque yo veo ejemplos de sexismo contra la mujer en muchos sitios: en las noticias, en mi trabajo, en el trabajo de mi mujer... Sin ir más lejos, la Iglesia Católica, tan poderosa en España, es tan misógina como puedan serlo los islamistas de Arabia Saudí. Puede ser que a la mujer se le hayan reconocido muchos derechos sobre el papel, pero de ahí a la realidad de la oficina, del hogar, del la calle... hay un largo trecho.

    Para mí, una de las cosas más valiosas que me aporta el feminismo es la reflexión sobre lo que significa ser mujer y, por ende, lo que significa ser hombre. Y su estudio de la sexualidad y las relaciones amorosas. Como verás, este blog está dedicado en gran medida a estudiar sexualidades alternativas, como el BDSM, y relaciones amorosas alternativas, como el poliamor. Estos cambios radicales en la manera de relacionarse hombres y mujeres (y personas del mismo sexo) no pueden afrontarse sin tener en cuenta la perspectiva feminista. Lo que intento señalar en este artículo es que para poder avanzar en esa dirección el feminismo debe liberarse de una vez por todas de los excesos del feminismo anti-porno y otras aberraciones.

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  7. Pues yo vivo en el mismo mundo que tú y mientras tu ves el sexismo contra la mujer yo lo veo contra el hombre y no hace falta irse al islam o la iglesia católica , tu estimada amiga la lavacalamejor por ejemplo escribe esto.

    http://lavacamejor.blogspot.com.es/2014/08/falsas-violaciones.html#comment-form

    viola, que algo queda

    "Prefiero un tío inocente colgado de sus propias tripas si con ello 5 mujeres se atreven a denunciar a agresores reales"

    en fin Hermes si quieres seguir con la venda puesta en los ojos es tu problema, yo seguiré denunciando las injusticias que comenten los seres humanos contra otros seres humanos o contra la naturaleza, sea de hombre contra mujer o mujer contra hombre duela a quien le duela , le guste a quien le guste.

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  8. Por supuesto que muchas veces las feministas caen en la misandria, el sexismo anti-hombre. Esto no es nuevo. De hecho, la situación era mucho peor en los años 70 y 80, cuando estaba en auge el feminismo anti-porno (que era también anti-hombre). La situación ha mejorado hoy en día, con amplios segmentos del feminismo que han rechazado esa corriente.

    ¿Qué "la vaca mejor" cae en la misandria? Pues sí, a ella le gusta hacer este tipo de declaraciones inflamatorias, ¡qué le vamos a hacer! Que sea mi amiga no significa que estemos siempre de acuerdo. Si rompiéramos con nuestros amigos cada vez que dicen algo que creemos que es una insensatez viviríamos una vida muy solitaria. Como sabrás, inicié un debate sobre las denuncias de violación y la presunción de inocencia en su blog.

    Tu comentario, de todas formas, refuerza mi mensaje de que el feminismo anti-porno y sus secuelas son un problema fundamental para el feminismo. Si el feminismo no quiere perder la gran influencia político-social que tiene, debe apresurarse a rechazar ese tipo de ideologías extremas.

    Pero, por otra parte, ninguna persona que sepa algo de historia puede ignorar los enormes progresos que el feminismo ha traído a favor de las mujeres a lo largo de más de un siglo de historia, desde los días en que las mujeres no tenían derecho a votar, ni a tener cuentas bancarias, ni a elegir si querían ser madres, y una larga lista de injusticias más. Injusticias muchas de las cuales perduran hasta hoy en día. Luchar por los derechos de la mujer es parte integral de luchar contra la injusticia en el mundo. Y para luchar contra esa injusticia hay que organizarse, construir ideologías que denuncien las estructuras del poder, sus ramificaciones en estereotipos culturales y en el inconsciente de la gente. Todo eso requiere un gran esfuerzo, y eso es lo que ha hecho el feminismo. Dices que luchas por la igualdad; muy bien, pues yo te reto a que digas algo que tú, personalmente, has hecho a favor de la igualdad de la mujer.

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