sábado, 26 de abril de 2014

No tengas miedo

Estoy empezando a pensar que muchos de los que escribimos sobre BDSM nos pasamos metiéndole miedo a la gente. Yo mismo, sin ir más lejos. Los dos artículos más leídos de este blog tratan de cómo evitar el maltrato en las relaciones BDSM: “Cómo reconocer el maltrato en las relaciones BDSM” y “50 Sombras de Grey: ¿una historia de Dominación/sumisión o de maltrato?.

Lo que pasa es que a los que participamos en la comunidad BDSM nos parece fundamental evitar todo tipo de situaciones de maltrato, no sólo por el enorme daño que les hace a sus víctimas, sino que por el efecto negativo que tienen en todos los que practicamos el BDSM de una forma segura, sensata y consensuada, y no queremos que se nos persiga por ello. Sin embargo, a veces las cosas que se hacen con la mejor intención tienen consecuencias imprevisibles e indeseadas. A mí, por ejemplo, me han ido llegando mensajes de sumisas principiantes pidiéndome consejo “antes de hacer una locura” y preguntándome si una larga lista de medidas cautelares eran suficientes para garantizar su seguridad.

Por supuesto, nada puede garantizar tu seguridad al 100%, no sólo en el BDSM, sino cuando te subes a tu coche, a un avión o cuando cruzas la calle. Desde siempre vivir conlleva un cierto riesgo y las aventuras aún más; si no, no serían aventuras. Así que convendría considerar al BDSM como un deporte, si bien no de alto riesgo, sí con un cierto riesgo. Pero ya va siendo hora de decir algo bien alto y bien claro: vale la pena. La mayor parte de la gente que prueba el BDSM -sumisas, Dominantes, sádicos y masoquistas- encuentran lo que buscan y así aumentan considerablemente su nivel de felicidad. En realidad, el riesgo de maltrato en una relación BDSM es comparable al de una relación vainilla. Y la mayor parte de los reveses son los mismos que en una relación vainilla: lo peor que suele puede pasar es que te dejen y te rompan el corazón. Sí, de verdad. Los novatos en el BDSM miran aterrados a las varas, las palas, las cuerdas y las cadenas, pero el riesgo en una sesión no suele ser físico sino emocional. Es posible que salgan a la luz cosas que llevabas dentro sin saberlo y que puedes tardar un cierto tiempo en procesar. Pero, si bien una sesión BDSM suscita emociones más fuertes, y potencialmente más peligrosas, que el echar un simple polvo, también disponemos de mecanismos de seguridad de los que no disponen los amantes vainilla: la negociación, los límites, la palabra de seguridad, y un sinfín de consejos y técnicas que se difunden libremente en la comunidad BDSM para todo el que quiera aprenderlas. Las relaciones vainilla se mueven por mecanismos de seducción que pueden conllevar una cierta deshonestidad. Se trata de ver “si me la puedo tirar”, seduciendo, trampeando y excitándola hasta ponerla en un estado en el que no me pueda decir que no… O al menos eso dice el estereotipo. En el BDSM, debido a su complejidad y a la multiplicidad de interacciones disponibles, no cabe hacer eso, hay que negociar la sesión. Es decir, hay que poner sobre la mesa, de antemano, lo que se va a hacer y lo que no se va hacer. Eso aumenta considerablemente las posibilidades de ver venir a los tipos peligrosos, a poco que uno conozca el terreno en el que se está moviendo.

Está bien que el BDSM asuste un poco, pero ése debe ser el miedo que suscitan las montañas rusas y las películas de terror, un miedo sano y divertido. Por supuesto que hay que tomar precauciones, como todo aquel que practica una actividad de riesgo. Pero no debemos dejar que el miedo nos corte las alas y nos impida disfrutar de lo que deseamos. En el BDSM encontrarás mucho más que el simple placer y la satisfacción de unos turbios deseos. Encontrarás una forma de conocerte a ti mismo, de transformarte en una persona más fuerte y más completa. Y hay un riesgo del que también tenemos que hablar bien claro: el riesgo de no hacer nada; de conformarte con una vida gris, vacía, sin sobresaltos, emociones o aventuras. Una vida que contemplarás desde tu lecho de muerte preguntándote si realmente valió la pena haberla vivido. Porque cuando compras seguridad a cambio de libertad a menudo acaban por no salirte las cuentas.

6 comentarios:

  1. Mi madre tiene una frase que a mi siempre me ha hecho mucha gracia "El miedo es libre y cada uno toma la cantidad que quiere"
    Esta frase viene a cuento que a mis 44 años me estoy planteando tirarme a la piscina del BDSM pq quiero saber si me estoy perdiendo algo en la vida.
    Siento deseo, respeto y miedo a partes casi iguales. Por el momento las ganas pesan más que el miedo y mientras no se desequilibre la balanza quiero tirar hacia delante.
    Pero el miedo esta aquí ... La elección de quien escoja para ser mi primer Dominante, alguien a quien entregarle mi cuerpo y mi mente para vivir una nueva e intensa experiencia la verdad que no es fácil.
    Tengo claro que quien no se arriesga no pasará nunca el rio y que quizás el miedo a equivocarme me tenga nublada. No lo sé. Vivo en un mar de contradicciones.
    Para una principiante como yo, con una experiencia nula en este mundo, pero con una cierta experiencia de palos que te han dado en los diversos ámbitos de la vida, encontrar la persona adecuada a quien entregarse no es fácil.
    Y si bien soy consciente que el miedo esta en mi cabeza y no en el dolor físico (pq tengo claro que yo no soy masoquista) querer vivir esta experiencia paralelamente (y en secreto) a mi vida diaria de "estupenda" esposa, madre e hija; pues no se me está haciendo fácil hasta que decida lanzarme.
    Por este motivo (y siempre desde mi punto de vista) todas las precauciones que tome serán pocas hasta que encuentre a Mi Dominante

    ResponderEliminar
  2. Es que no es una cuestión de todo o nada. No hace falta meterse de buenas a primeras en una sesión donde pase de todo. Se pueden dar pasitos, tantear un poco la cosa. Intercambiar e-mails, aceptar alguna orden, verse por Skype. También puedes experimentar tú sola, comprarte tus juguetes, tu ropa fetichista, ponerte en determinadas posturas a ver qué se siente. Tu sumisión es tuya, algo que llevas dentro. Cuando la das es porque ya la tienes.

    ResponderEliminar
  3. El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son, (Tito Livio),
    Interesante blog,con el que me he topado de pura casualidad buscando informacion para el mio, cansada de bucear por este medio por fin encuentro un blog donde ademas de temas interesantes se habla de BDSM con "Luz", sencillo, realista y cercano.

    Seria un placer "colgar" este articulo en mi blog con tu permiso.

    Esperando tu respuesta te mando un saludo y las gracias de antemano

    freya.

    ResponderEliminar
  4. Sí, tienes mi permiso para colgarlo. Por favor, incluye el enlace a mi blog.

    En cuanto tenga un momento me paso por tu blog a ver de qué va.

    Nos escribimos...

    ResponderEliminar
  5. FREyA, así de entrada no he sido capaz de encontrar tu blog. Por favor, deja un enlace aquí.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenas tardes Hermes Solenzol mi blog se llama El Jardin de las Sensaciones de Freya,
      por cierto gracias por dejarme subir este post, lo hare este finde y por supuesto irá firmado por este enlace.

      El mio es este: http://el-columpio-de-freya.blogspot.com.es/

      Eliminar