miércoles, 3 de abril de 2013

¿Cuál es la naturaleza última de la realidad?



Cuando se debate si son ciertos el materialismo, el idealismo, el dualismo, etc., lo que estamos debatiendo es en qué consiste la naturaleza última de la realidad. Lo que queremos es asignar un nombre a X cuando decimos: “En realidad, todo lo que existe es X”. Así, X puede ser materia-energía (materialismo), ideas (idealismo), leyes de la física (platonismo científico), información (informacionismo), etc.

Podríamos llamar a esto el problema de la Realidad Última (no sé si esto es un término en castellano, traduzco del inglés “Ultimate Reality”). Es importante señalar que éste no es un problema científico, sino una cuestión metafísica (o filosófica). Porque, aunque la respuesta tiene que ser consistente con los conocimientos de la ciencia, no parece posible (al menos, a primera vista) emplear el método científico para contestarla. Podemos argumentar cuál es la mejor opción en base a la lógica (aunque quizás no lleguemos muy lejos con eso) o, mejor, en base a la consistencia interna de la idea, su utilidad y lo fructífera que es (es decir, si nos sirve como instrumento para comprender mejor la realidad).

Desde ese punto de vista, el idealismo de por sí no parece ni lógico (pues para que haya ideas tiene que haber un cerebro que las genere), ni útil (en principio se puede concebir cualquier tipo de relación arbitraria entre las ideas), ni fructífero. Sin embargo, el platonismo científico y el materialismo parecen estar, al menos, a la par. En definitiva, el concepto de materia-energía es inútil sin las leyes que la gobiernan, por lo que, siguiendo el Principio de Parsimonia, podríamos prescindir de la materia-energía y decir que lo que existe en realidad son simplemente esas leyes. Por ejemplo, la ley E=m*c2, ¿existía antes, y Einstein la descubrió? (platonismo científico) ¿O Einstein la inventó? (materialismo) Si optamos por la segunda respuesta, resulta algo difícil explicar cómo los objetos obedecían a esa ley antes de que naciera Einstein. 

En mi opinión, el informacionismo es un refinamiento del platonismo científico porque la información tiene la ventaja de ser cuantificable, lo que la hace en cierta medida tan tangible como la materia-energía - se puede medir. Por otra parte, el universo tiene una serie de propiedades que recuerdan mucho a la información: así cómo la información ocurre en cantidades discretas (bits), lo mismo ocurre con la materia, la energía y hasta el espacio-tiempo (la distancia de Plank y el tiempo de Plank, que no se pueden subdividir). El informacionismo, por otra parte, es más útil y fructífero que el materialismo. Al materialismo le resulta difícil explicar los sistemas auto-organizativos y las propiedades emergentes, lo que es clave para entender lo que es la vida, mientras que el informacionismo predice estas cosas como el resultado del procesamiento de la información. El informacionismo explica muy bien la termodinámica: la entropía no es más que información, una idea ampliamente aceptada hoy en día. Por último, el informacionismo rompe la aparente dualidad entre el cerebro y la mente, la mente no es más que un programa informático (aunque se rige por leyes distintas a la de los ordenadores). 

Por supuesto, habrá quien diga que el problema de la Realidad Última no tiene sentido. Como decía más arriba, es un problema filosófico, no científico; la ciencia puede apañárselas muy bien sin resolverlo. Algunos filósofos lo soslayan buscando una definición de lo “natural” o lo “físico” que evite toda referencia al concepto de materia, materia-energía, o cualquier entidad que se pueda considerar como “la Realidad Última”. Por ejemplo, ésta: “El universo es un sistema causalmente cerrado: todo efecto tiene su causa y toda causa, su efecto; que están siempre dentro del universo”. Esto excluye la idea de Dios, el alma o seres espirituales, porque serían seres que existen fuera del universo que producen efectos dentro del universo. Sin embargo, este principio se enfrenta enseguida con un problema: en la mecánica cuántica se dan fenómenos si causa, por ejemplo, una partícula elemental que se divide espontáneamente en dos. Pero la mecánica cuántica no elimina la causalidad, simplemente se pasa de una causalidad rígida a una causalidad probabilística. Si empleamos este tipo de causalidad probabilística en la definición anterior, pude llegar a funcionar bastante bien. 

De todas formas, yo creo que el problema de la Realidad Última es importante, porque necesitamos comprender qué es el mundo para entender nuestra relación con él y así nuestra propia vida. Además, como he apuntado cuando hablaba del informacionismo, el adoptar una cierta idea sobre la realidad última puede proporcionarnos un marco de referencia más apropiado para entender mejor el mundo, organizando nuestros conocimientos científicos en una visión más coherente de la realidad.

4 comentarios:

  1. Mucha suerte Hermes! En cuanto a los detalles... están perfectos... precisamente lo genial es que se siente real, creíble y muy cercano.
    La mezcla de sexo y política, sobre todos en aquella época es una idea muy acertada, creo que de algún modo van ligadas, porque junto a la represión de ideas está la sexual, y la presión constante eclesiástica que creaban en los jóvenes un continuo sentimiento de culpa.

    Besos!!

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    1. Te equivocaste de entrada, xana, pero gracias de todas formas. Como ya digo, lo de mezclar sexo y política lo copié de Almudena Grandes. Me gustaría haber podido ahondar un poco en esa conexión entre la represión política y la represión sexual.

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  2. Cuando he visto un comentario a este artículo me he tirado en plancha, pero resulta que no va de la Realidad Ultima. ¡cachisss!

    El caso es que lo he leído ya 2 o 3 veces, porque se las trae, son eso del idealismo, informacionismo, etc... uf! No es nada fácil de leer. Bueno, a lo que iba, y digo yo:

    ¿Y si la Realidad Última fuera el VACIO? Sunyata (zen). Como si todo lo que conocemos se desarrollara sobre un escenario inalcanzable a nuestros medios y capacidades de percepción. Es decir, como si pudiéramos ver todo lo que se desarrolla en el escenario, personajes, objetos, etc., pero no pudieramos percibir el escenario en que todo sucede.

    Bueeee... por sacarle punta y porque los físicos andan locos (por lo poquito que he leído de los cuánticos) buscando esa cosa en la que todo tiene lugar pero que nadie sabe qué es. Porque, en el fondo, y tú me lo contaste, Hermes, entre bit y bit sólo hay vacío.

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    1. El concepto de Sunyata en el budismo no es el vacío tal como lo entendemos en Occidente, como sinónimo de la nada. En el budismo el vacío quiere decir que como todo se transforma continuamente. No hay esencia, no hay nada inmutable a lo que nos podamos aferrar y decir: esto existe. En cuanto creemos que hemos visto algo, experimentado algo, ya se ha transformado en algo distinto. Yo creo que esto se parece mucho al informacionismo, donde no existen objectos, sino relaciones. Algo sólo existe en la medida en que se relaciona con otros "algos". Esa red de relaciones es como un programa informático que de desarrolla si parar, dando lugar a nuevas cosas, nuevas relaciones, nuevas leyes. Porque, al contrario de lo que pasa con la materia, la información sí se crea. De hecho, la cantidad de información en el Universo aumenta si parar

      Esta entrada surgió de una discusión en el foro "Iniciativa Atea" sobre la vigencia del materialismo. Me gustó lo que escribí, así que decidí colgarlo aquí por si le interesaba a alguien. Pero es verdad que es demasiado complicado; intento condensar demasiada información. Tendré que escribir otras entradas abordando este problema de forma más sencilla.

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