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sábado, 13 de diciembre de 2014

Dios no es bueno

Vista de la estación de esquí de Valdesquí desde La Bola del Mundo, con Peñalara al fondo
Éste es un fragmento del capítulo 2 (Cumplir la penitencia) de mi novela Juegos de amor y dolor. Contiene una sesuda conversación entre la protagonista, Cecilia, y Julio, un chico que está enamorado de ella. Cecilia ha sido adoctrinada durante toda su juventud por el Opus Dei pero últimamente está pasando por una crisis de fe. Julio es agnóstico y aquí le presenta argumentos muy sólidos contra la existencia del Dios del cristianismo. He añadido a este fragmento tres notas que no aparecen en la novela. La siguiente edición de esta novela incluirá notas como estas hiper-enlazadas desde el texto. No sé cuándo publicaré esta tercera edición, ya que la voy preparando al mismo tiempo que traduzco la novela al inglés.

***

Una vez en las pistas de Valdesquí, Cecilia bajó esquiando hasta la taquilla a comprar el abono. Luego tuvo que soportar varias colas interminables hasta que consiguió volver a lo alto de la montaña. Se puso a esquiar en la pista de Valdemartín, la más difícil, pero incluso allí había demasiada gente. Empezó a volverle el mal humor y la frustración de los días anteriores. Para colmo, mientras esperaba en la cola del telearrastre un imbécil derrapó encima de ella y la tiró al suelo. Iba a empezar a gritarle, pero se quedó con la boca abierta, confundida. Era Julio. Se echó a reír.

-¡Pero bueno! ¿Tú qué haces aquí?

-Es que me gusta esquiar, ¿no te lo había contado?

-¡Tonto, como no lo voy a saber! Pero… ¡qué casualidad que hayamos subido el mismo día! Y luego encontrarnos en medio de tanta gente, ¿no?

-De casualidad nada. Te vi desde el telearrastre y llevo dos bajadas intentando alcanzarte. ¡Si es que esquías como una loca, chica!

-Pues mira lo que has conseguido: ahora tendré que confesarme de haberte visto otra vez.

-Pues lo siento… A lo mejor, si me voy enseguida, no cuenta.

-Sí que cuenta, así que quédate, total… Además, me has puesto de buen humor. Llevaba un montón de días echando humo por las orejas.

-¿Y eso?

-No sé… Tengo parciales, y esta vez me está costando mucho trabajo estudiar. Me distraigo continuamente. Intento esforzarme y sólo consigo ponerme de mal humor. No sé lo que me pasa…

Sabía que no era una buena idea hablarle de eso, precisamente a él. Pero es que si no se lo contaba a alguien iba a explotar. Julio se le acercó, le puso la mano en el hombro y le dijo al oído:

-Yo sí que lo sé.

-¿Ah, sí? ¿Qué?

-Te pasa lo que a mí, que me he enamorado… de ti, Cecilia. Ya te lo dije.

Se le quedó mirando, boquiabierta, sin saber si lo decía en serio o en broma.

-¿Te crees que estoy todo el rato pensando en ti? ¡Eres un engreído!

-¿Acaso no es eso? Dime la verdad. Tú nunca mientes.

-Bueno, sí que pienso un poco en ti -le confesó-, pero también en otras cosas.

-No se le pueden poner barreras a los sentimientos, Cecilia. Por eso no puedes concentrarte. A mí me pasa lo mismo: estoy todo el rato pensando en ti.

-¿Tú tampoco puedes estudiar?

-Bueno, me las apaño… A veces me pongo a soñar despierto contigo, pero al cabo de un rato se me pasa y me puedo volver a poner a estudiar. Claro que sería mejor poder verte de vez en cuando… Yo creo que a ti también te vendría bien, seguro que así estudiabas mejor.

Les llegó el turno de coger el remonte. El telearrastre era para dos: una especie de ancla de madera en la que cada esquiador se colocaba a un lado del poste central.

-No Julio, ya te he dicho que lo nuestro no pude ser -le dijo cuando se pusieron en marcha.

-¿Y por qué no?

-Porque me lo prohibió mi confesor. Dice que eres una mala influencia.

-Pues en eso tengo que darle toda la razón.

-¡Tonto! Te estoy hablando en serio.

-Y yo también. Desde su punto de vista, no puedo ser peor para ti: alimento tus dudas de fe y te seduzco con mis apabullantes encantos.

-Y encima me haces reír.

-Bueno, eso no es pecado.

-Contigo seguro que sí. Bueno, ahora en serio… Don Víctor me dijo que alguien no puede ser buena persona si no es creyente. Yo se lo discutí: hay personas que no son creyentes y que sin embargo hacen el bien. Por otro lado, hay cristianos que han hecho cosas horribles. La cosa se puso fea cuando sugerí que la propia Iglesia ha sido cómplice de muchas atrocidades.

-¡Qué quieres que te diga! Tienes toda la razón, por supuesto. Pero tienes que entender el problema en profundidad. Hay dos escalas de valores, la religiosa y la humanista. Por un lado, los cristianos definen el bien como la voluntad de Dios, que por lo visto consiste en que creamos en Él; por lo tanto, alguien que no cree no puede ser bueno. Por otro lado, los humanistas definen el bien como algo que beneficia a los seres humanos, con lo que todo el mundo puede hacer el bien y no hace falta la fe.

-Sí, es lo mismo que me explicaste en el hotel de Perpiñán.

-¡Huy! No quería sacar a colación esa noche… Ya sé que no te gusta que te la recuerde.

Cecilia suspiró.

-¡Bueno, ya no tiene remedio! Y la verdad es que tuvimos una conversación muy interesante hasta que… Pero sigue con lo que me estabas contando.

-Pues eso… Para los católicos, las acciones apenas tienen importancia si no hay fe. Algunos protestantes incluso lo llevan al extremo, dicen que la fe es lo único que importa, las acciones no cuentan para nada. De una forma u otra eso lleva a problemas prácticos muy peliagudos. Si los no creyentes somos malvados, entonces está justificado hacernos la guerra, o recurrir a todo tipo de coacciones y amenazas para hacernos creer.

Llegaron al final de la subida. Cecilia se desenganchó del telearrastre y dio dos pasos de patinador a la izquierda.

-¡Sígueme! -le gritó a Julio.

Valdesquí - La flecha indica la roca bajo la cual tiene lugar la conversación de Cecilia y Julio
Fue costeando hacia dos grandes escarpaduras de roca que hay casi en la cima del cerro de Valdemartín. En un lugar tranquilo bajo ellas se echó en la nieve, clavando la cola de los esquíes para hacer una V, las piernas en alto. Julio la imitó. Los dos se quedaron mirando al cielo, que conforme avanzaba el día se había vuelto cada vez más azul.

-Este es mi sitio favorito -le dijo a Julio-. Siempre vengo aquí a relajarme y a disfrutar de la paz de la montaña.

-Bueno, relativamente; aún se oye el ruido del telearrastre. Yo sí que he estado en sitios de montaña donde no se ve un alma y solo se oye el ruido del viento.

-Pero para estar en una estación de esquí, no está nada mal, ¿no? … En cuanto a lo que me decías antes, creo que estás equivocado. No hay contradicción entre las dos definiciones del bien que tú me has dado, porque la voluntad de Dios es precisamente que hagamos el bien a los demás. En eso consiste el humanismo cristiano.

-El humanismo cristiano no es más que una quimera, un invento reciente para responder a las críticas de los humanistas de verdad. El humanismo es una filosofía en la que el hombre es lo más importante; si lo más importante es Dios, yo no es tal humanismo. En cualquier caso, esa solución que tú me has dado lleva a un problema aún más peliagudo. Un problema que los teólogos cristianos nunca han logrado resolver: el de la teodicea.

-¿Teodicea? ¿Qué es eso?

-Teodicea quiere decir defensa de Dios. Es un término que inventó Leibniz (1)…

-¿El matemático que inventó el cálculo diferencial?

-Sí, aunque también fue un gran filósofo. Mucha gente se refiere a este problema como el problema del mal, pero yo creo que es más adecuado llamarlo el problema de la teodicea, porque lo que está en cuestión, en definitiva, no es si existe el mal sino si existe el Dios bueno en el que creéis los cristianos.

-¡Pero eso es absurdo! ¿Cómo no va ser Dios bueno?

-Bueno, vamos a verlo… Partimos de la base de que Dios es omnisciente, omnipotente y el creador del mundo. ¿De acuerdo?

-Eso es evidente, ¿no?

-Muy bien. El caso es que existe el mal en el mundo: enormes cantidades de enfermedades, muerte y sufrimiento. Si Dios ha creado el mundo, también ha creado el mal. No se le puede disculpar a Dios diciendo que Él no se da cuenta del sufrimiento que causa, porque si no lo supiera, no sería omnisciente. Y tampoco se pude decir que Dios no puede hacer nada para remediar el mal del mundo, porque si eso fuera verdad, no sería omnipotente. Por lo tanto, la única conclusión posible es que Dios creó el mal siendo consciente de lo que hacía, por lo tanto, Dios no es bueno.

-¡No puede ser! Tiene que haber algún fallo en ese razonamiento. Dios tiene que ser bueno porque Él mismo es el que decide lo que está bien y lo que está mal.

-¿Ves? Volvemos a lo que te decía antes: esa es la definición religiosa del bien. La definición humanista del bien es lo que es bueno para los seres humanos. Por lo tanto, si quieres, la existencia del mal en el mundo pone de manifiesto que la definición religiosa y la definición humanista del bien son mutuamente incompatibles, al contrario de la lo que tú me decías antes.

-Todo eso es un planteamiento muy simplista. Se basa en nuestro desconocimiento de la naturaleza del mal. Si lo comprendiéramos, entenderíamos por qué Dios lo permite.

-No, Cecilia, no me líes. El mal no es tan difícil de entender, lo experimentamos todos los días, es innegable que existe. Sí, los teólogos intentan justificar la existencia del mal como algo bueno. Pero eso es rizar el rizo; el mal no puede ser bien. Es un argumento bastante simple, por supuesto; precisamente en eso radica su fortaleza.

-Bueno, pero de todas formas ese argumento no excluye la existencia de Dios -dijo, sintiéndose cada vez más acorralada-. De hecho, cada vez existen más argumentos a favor de la existencia de Dios. La ciencia ha ido progresando hacia la idea de que el Universo ha sido creado. Antes se pensaba que el universo podía ser eterno, pero ahora sabemos que fue creado en un instante, el Big Bang (2). Y encima, ahora se ha visto que las constantes fundamentales de la física (3), como la constante cosmológica o la relación entre la fuerza electromagnética y la fuerza gravitatoria, tienen que tener unos valores muy precisos. Si no, no podría haber vida en el universo. Tendríamos un universo sin estrellas, con la materia uniformemente esparcida por todo el espacio, o donde sólo hubiera agujeros negros.

-¿Sí? No lo sabía. ¿Pero a dónde vas a parar con todo eso?

-¡Pues está clarísimo! El universo ha tenido que ser diseñado por un Creador que estableciera que esas constantes tienen precisamente esos valores.

-Me estás vendiendo la moto, Cecilia. Seguro que eso no es lo que dicen los científicos.

-No, por supuesto. Esto me lo explicó Alfonso, mi profesor, que es ateo como tú. Él se inventa otras explicaciones, como que existe una serie infinita de universos, cada cual con un valor distinto de las constantes fundamentales, así que nosotros vivimos en el universo que permite nuestra existencia. Pero el creer que existan infinitos universos no se basa en ninguna evidencia científica. La existencia de Dios resulta mucho más plausible.

-Vale, pues muy bien, estoy de acuerdo en eso: es posible que exista un Dios que creó el Universo. Por eso digo que soy agnóstico, no ateo. Sin embargo, estamos en las mismas: no es posible que ese Dios creador sea a la vez bueno, omnisciente y todopoderoso, dado que existe el mal en el mundo. Otras religiones ofrecen mejores soluciones para el problema del mal. Por ejemplo, en el Hinduismo el Ser Supremo, Brahama, tiene facetas buenas y facetas malas: Vishnu, el que cuida de la Creación y Siva, el que la destruye. Incluso está la diosa-demonio Kali…

-Pero tú no crees en eso, ¿no? -Lo interrumpió angustiada-. Tú no crees que Dios sea malo.

-No, yo no creo en Dios. Es mejor no creer en Dios que creer en un Dios malvado, ¿no te parece?

-¡No, Dios no es malvado! Lo que pasa es que tuvo que crear el mal para que los hombres tengamos libertad, para que podamos escoger entre el bien y el mal.

-Sí, esa es una de las respuestas clásicas, pero no tiene sentido. Hay muchos males que no elegimos sino que nos vienen impuestos, las enfermedades, por ejemplo. De hecho, ese tipo de males disminuyen nuestra libertad en vez de aumentarla. Si Dios fuera realmente omnipotente le habría sido posible crear un mundo sin mal, pero en el que fuéramos libres.

-Pero, de hecho, Dios creó el mundo sin mal alguno. Antes no existían las enfermedades y la muerte, todo eso empezó con el pecado original.

-Pues estamos en las mismas, Cecilia. ¿Por qué tuvo Dios que crear la posibilidad de que hubiera un pecado original? Eso es ser un poco perverso, ¿no? Es como el padre que deja un paquete de caramelos encima de la mesa y les prohíbe a sus hijos que los coman. ¿Para qué crear la tentación, en primer lugar?

Demasiado tarde, Cecilia se dio cuenta de su error. Le había ido a Julio con un problema, y él le había devuelto uno aún mayor. Una vez comenzada esa conversación, su curiosidad le había impedido terminarla, y ahora se veía sin argumentos para rebatir los de Julio. Lo peor de todo es que iba a ser difícil consultar el problema con don Víctor sin confesarle que había vuelto a ver a Julio. Tenía que haber salido corriendo nada más verlo.

-Bueno, será mejor que me vaya -dijo apenada.

Sacó la cola de sus esquís de la nieve y los dejó caer a un lado. Se puso trabajosamente en pie. Julio hizo lo mismo.

-Lo siento, no debería haberte contado todo esto, -dijo él-. Me he dejado llevar por mi entusiasmo por mis ideas, como siempre. Ya me conoces: cuando me embalo a pensar no hay quien me pare. Soy como tú esquiando.

-No, si soy yo la que me lo he buscado, no debería hablarte de estas cosas. Eres muy listo, Julio. Demasiado. ¿Ves? Por eso precisamente no puedo verte.

-Quédate y nos dedicamos a esquiar solamente, ¿vale? No más filosofía.

-¡Sí, ahora que el daño ya está hecho! -Le dedicó una sonrisa triste-. El caso es que me tengo que ir dentro de nada. Tengo que atravesar esquiando hasta Navacerrada para coger el autobús y con lo pesada que está la nieve se tarda cantidad.

-¿Has venido en autobús? Esa travesía a Navacerrada se las trae. Es mejor que te vuelvas en coche con nosotros.

-¿Y quiénes sois “nosotros”?

-Laura, su amiga Cristina y yo.

-¿La famosa Laura?

-La famosísima Laura.

-¿Y cómo es que no estás esquiando con ellas?

-Estuve con ellas toda la mañana, pero no esquían demasiado bien, sobre todo Cristina. Al final se cansaron y se metieron en el bar, y yo aproveché para venirme a esquiar aquí a Valdemartín.

-Así que sigues saliendo con ella.

No podía evitarlo, cada vez que se imaginaba a Julio con Laura le entraban celos.

-No me estoy acostando con ella, si es eso lo que quieres saber. Pero la veo todos los días en clase y hemos estado subiendo a esquiar los fines de semana. Te hubiera invitado, pero como no quieres verme…

-No creo que a Laura le guste que vaya con vosotros.

-¡Qué, va, al contrario! ¡Si está deseando conocerte!

-¿Le has hablado de mí?

-Le he dicho que nos hicimos muy amigos en Los Alpes. ¿Qué, te vienes con nosotros?

-Bueno, si a Laura no le importa…

-Oye, ni una palabra de lo que te conté Perpiñán sobre ella, ¿eh? -Le advirtió Julio.

-¿Qué te crees, que soy idiota?

-Luego me arrepentí de habértelo contado. Seguramente te molestó que te describiera esa escena tan íntima.

-¡Qué va, al contrario! Me pareció un regalo muy especial que me hacías… Pero entiendo que a Laura le importe que me lo contaras.

-Ya… Lo que te molesta fue lo que pasó luego, ¿no? Lo siento, Cecilia, de verdad. No fui capaz de cumplir mi palabra.

-No fue culpa tuya, Julio. Fui yo la que te lo pedí, lo recuerdo perfectamente. Así que déjalo, ¿vale? No estoy enfadada contigo; si no te quiero ver es por otros motivos… Creo que ya los sabes.

-Sí… Qué pena, ¿verdad?

Cecilia se colocó las gafas de esquiar sobre la cara.

-¡Venga, a esquiar! ¡El último en llegar a la cola es un mono saltarín!

Fue una tarde preciosa de esquí. El sol sesgado del atardecer brillaba con una luz dorada que marcaba cada pequeña irregularidad, cada grumo de nieve en las laderas, envolviendo a todo en una magia irreal que transportaba a Cecilia de vuelta a su adolescencia, cuando aprendió a esquiar en esas mismas pistas en los cursillos que organizaba el club del Opus Dei. Ya no hablaron de más temas serios en los remontes, solo bromearon y se contaron historias de la universidad, de sus padres, de sus hermanos. Esquiaron como le gustaba a Cecilia, a toda velocidad, levantando cortinas de nieve en cada viraje, gritándose y riendo, hasta que el cartel de cerrado en el telearrastre les obligó a bajar al aparcamiento, las piernas doloridas por el ejercicio agotador.


Notas

1. Leibniz - Gottfired Wihelm von Leibniz (1646-1716) es un famoso matemático y filósofo alemán. Descubrió el cálculo diferencial independientemente y al mismo tiempo que Isaac Newton y es su notación matemática la que usa en la actualidad para ello. Julio se refiere aquí a que Leibniz usó la palabra “teodicea” (la defensa de Dios) como título de uno de sus libros sobre filosofía. En él Leibniz defiende la postura opuesta a la que expone Julio: que la existencia del mal en el mundo no contradice la existencia de un Dios a la vez omnipotente y bondadoso porque en realidad vivimos en el mejor de todos los mundos posibles. Es decir, el mal que existe en el mundo es inevitable. Leibniz también justifica la existencia del mal como necesaria para que los humanos tengamos libre albedrío, la misma justificación que esgrime Cecilia.

2. Big Bang - La teoría del Big Bang (“Gran Explosión”) es la teoría actualmente aceptada sobre el origen del Universo. Sostiene que el Universo empezó hace 13,800 millones de años cuando toda la materia, la energía y el espacio estaba contenida en un solo punto (singularidad), que pasó a formar una explosión de materia primordial a presiones y temperaturas extremas. A partir de ahí el Universo siguió expandiéndose y enfriándose, creándose estrellas y galaxias, hasta llegar al estado actual. El Universo seguirá enfriándose hasta llegar, en un futuro muy lejano, a un estado de “muerte térmica”. A partir de su formulación en los años 20, esta teoría ha sido confirmada por multitud de observaciones astronómicas de distintos tipos, que incluyen el alejamiento mutuo de las galaxias, la estructura a larga escala del Universo y el trasfondo cósmico de radiación de microondas (“microwave cosmic background”, que representa la radiación producida por el Big Bang). Uno de los formuladores de la teoría del Big Bang fue el sacerdote católico Georges Lemaitre. Cecilia se refiere al hecho de que antes de la teoría del Big Bang muchos científicos pensaban que el Universo es eterno, lo que contradecía la historia bíblica de la creación. Al descubrirse que el Universo en realidad tiene un principio, esto abre la puerta a poder considerar que el Universo fue creado por Dios. Sin embargo, mucho científicos argumentan que la idea de que el Universo es creado es innecesaria, ya que a nivel de partículas subatómicas se dan acontecimientos sin causa (fluctuaciones cuánticas). Una de esas fluctuaciones pudo dar origen al Universo.

3. Las constantes fundamentales de la física - En sentido estricto, estas constantes son valores numéricos presentes en las ecuaciones fundamentales de la física que son adimensionales, es decir, que tienen el mismo valor en cualquier sistema de unidades. Ejemplos son la constante de estructura fina (que determina la fuerza de la interacción electromagnética entre fermiones y fotones), la constate de acoplamiento gravitacional y la relación de masas entre el protón y el electrón. Este término también se ha usado para referirse a constantes físicas universales pero que tienen dimensiones, como la velocidad de la luz, la permitividad eléctrica del vacío y la constante de Planck. Cecilia se refiere aquí a lo que más tarde se llamaría el “Principio Antrópico” y al problema del “Ajuste Fino” (“Fine Tuning”) del Universo. Este problema surgió cuando los científicos se dieron cuenta de que si las constantes fundamentales tuvieran valores ligeramente distintos a los que tienen no existiría vida en el Universo, ya que no se podrían formar ni estrellas ni planetas. Existen dos formulaciones del Principio Antrópico para dar respuesta al problema del Ajuste Fino. El Principio Antrópico Fuerte defendido por John Barrow y Frank Tipler sostiene que esto es así porque el Universo está destinado a dar lugar a vida consciente y pensante. El Principio Antrópico Débil, sostenido entre otros por Brandon Carter, dice que el Ajuste Fino del Universo se debe a un simple sesgo de muestra: sólo en un Universo capaz de generar vida consciente habría seres preguntándose por qué viven en un Universo con esas características tan especiales. El Principio Antrópico Débil gana más fuerza en el contexto de la idea, cada vez más aceptada, de que nuestro Universo nos es más que uno entre una infinidad de universos posibles, cada uno con valores distintos de las constantes fundamentales. Cecilia argumenta que el Principio Antrópico Fuerte apoya la existencia de Dios. El problema de “Ajuste Fino” y los Principios Antrópicos no salieron a la luz pública hasta los años 80. Sin embargo, el citarlos aquí no es un anacronismo porque en realidad Brandon Carter mencionó el Principio Antrópico en una conferencia en Cracovia (Polonia) en 1973. Como estudiante de física, Cecilia pudo haberse enterado de esta cuestión y haber comprendido como podía usarse para respaldar la fe cristiana.

jueves, 16 de octubre de 2014

El Opus Dei, “La Isla” de Aldous Huxley, “Historia de O” y otras notas

O y René en la película Historia de O
Estoy preparando una nueva edición de mi novela Juegos de amor y dolor en la que la única novedad será la inclusión de hiperenlaces (“hyperlinks”) a una serie de notas situadas al final de la novela. Otro hiperenlace al final de cada nota permite volver al punto donde se dejó la historia. Las notas proporcionan información sobre aspectos de la realidad política y social de la España de la Transición que forma el telón de fondo de la novela. También incluyo muchas otras cosas interesantes, como explicar de cómo eran los libros, las películas y la música que disfrutaba Cecilia, y aportar la información que reuní en mi trabajo de documentación.

Éstas son algunas de las notas (no todas) que escribí para el primer capítulo, Secuestro en Perpiñán.

Opus Dei - Organización católica de ideología conservadora cuya doctrina principal es encontrar la santidad en el trabajo cotidiano. Su nombre oficial es Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. “Opus Dei” significa en latín “Obra de Dios”. Fue fundado en 1928 por el sacerdote José María Escrivá de Balaguer (6 de enero, 1905 - 26 de junio, 1975). Opera a base de reclutar miembros de las élites política, intelectual y económicas, a menudo cuando son aún adolescentes. Una vez que alguien se hace miembro de la organización es aislado de su familia de origen y guiado de forma estricta en todas las facetas de su vida. Los miembros numerarios tienen que donar todo lo que ganan al Opus Dei, devolviéndoseles una cantidad para sus gastos cotidianos. Aunque no hacen votos como los monjes, los miembros “numerarios” deben vivir en pobreza, castidad (que incluye el no casarse) y obediencia a sus superiores en la organización. Se albergan con otros numerarios en apartamentos regentados por las organización. Casi todos los miembros son numerarios, pero existe otra categoría, los “supernumerarios”, que están casados y gozan de independencia económica. Las deserciones de miembros del Opus Dei son muy frecuentes, y muchos  de los que se van se quejan de presiones psicológicas y manipulaciones de todo tipo mientras eran parte de la organización. Se ha criticado sobre todo la práctica del Opus Dei de incitar a hacerse miembros a menores de edad, normalmente a partir de los 14 años (que fue la edad a la que a mí me invitaron a hacerme miembro numerario). En los años 50 el Opus Dei se instaló en el poder dentro del régimen de Franco, que necesitaba una élite de intelectuales afectos al régimen para compensar la fuga de cerebros que representó el exilio de una buena parte de los intelectuales españoles al final de la Guerra Civil. En los años 60 el Opus Dei había infiltrado las clases políticas y financieras de España, llegando a colocar a algunos de sus miembros en el gobierno como ministros.

La Isla de Aldous Huxley - Ésta fue la última novela escrita por Aldous Huxley antes de su muerte en 1963. Mitad ficción, mitad ensayo, en ella refleja sus ideas más avanzadas sobre sexualidad, religión, misticismo, educación y drogas psicodélicas. En gran medida supuso un adelanto de las ideas contraculturales de los años 60. La novela nos muestra la utópica isla de Pala, en la que existe un régimen político basado en una mezcla de ideas científicas y progresistas y misticismo Hindú y Budista. Entre otras ideas revolucionarias, Huxley propugna parejas abiertas en las que no existen los celos, familias comunitarias donde los niños son educados y cuidados por múltiples adultos, no sólo los padres, distribución igualitaria del trabajo y la riqueza, y el uso de drogas psicodélicas (en particular una ficticia llamada soma) para entrar en contacto con una realidad transcendente. Son ideas que Julio sabe que entrarán en conflicto con la visión conservadora del mundo de Cecilia. El que Julio estuviera expuesto a estas ideas explica que más adelante quiera construir su relación con Cecilia como pareja abierta.

Rock Sinfónico - También llamado “rock progresista”, se trata de un tipo de música que evolucionó en Europa en los años 70 a partir del rock y que está representada principalmente por los grupos Pink Floyd, Genesis, Camel, Yes, King Crimson, Jethro Tull y Emerson, Lake and Palmer. Los integran músicos formados en conservatorios e influenciados por la música clásica y el jazz, que fusionan con el rock para crear temas muy complejos y elaborados. Este tipo de música también está muy influenciado por la mitología clásica, la ciencia-ficción, el misticismo oriental y las drogas psicodélicas.

Arias Navarro - Carlos Arias Navarro era presidente del gobierno cuando murió Franco y fue quien anunció su muerte por televisión. Permanecerá en el poder hasta julio de 1976, cuando el rey Juan Carlos lo remplaza por Adolfo Suárez, el promotor de la Transición española. Arias Navarro tuvo un pasado oscuro durante la Guerra Civil, siendo responsable de la matanza de mucha gente en Málaga. Se le atribuye la muerte de unos 4,300 republicanos, lo que le valió el apodo de El carnicero de Málaga.

La mayoría vota huelga - Durante esos años había una cadena continua de huelgas, asambleas y manifestaciones de estudiantes en la universidad. Yo las viví, ya que hice la carrera entre 1974 y 1979. Los estudiantes e incluso una buena parte del profesorado eran demócratas y de izquierdas. Los partidos (ilegales) de izquierdas habían infiltrado completamente la universidad, desde donde movilizaban a los estudiantes contra el régimen. Con parte del profesorado apoyando a los estudiantes, había tal vacío de poder que los alumnos votábamos las fechas de los exámenes y cuándo empezar las vacaciones.

Historia de O - Película estrenada en 1975 y basada en la novela erótica del mismo título escrita por Pauline Réage (cuyo nombre real era Anne Desclos). Cuenta las aventuras de O, una joven parisina que vive una intensa aventura sadomasoquista con su novio René y más tarde con Sir Stephen, un dominante aún más estricto. La historia empieza en el Parc de Montsouris. Allí René y O se suben a un coche que los llevará a Roissy, una mansión en el campo. René la deja allí, donde la desnudarán, la azotarán y la someterán a una violación ritual en grupo. A continuación, O es estrenada en Roissy durante un tiempo como esclava sexual. Más adelante, René la entrega a Sir Stephen, quien promete a O que lo servirá sin amarlo y sin que él la ame. Sir Stephen lleva a O a Samois, otra casa de campo regentada por Anne-Marie, quien marca a O con un hierro al rojo a petición de Sir Stephen (todo lo que ocurre en la historia se hace con el consentimiento de O). En mi novela uso la Historia de O como una referencia mítica que guiará las aventuras de Julio y Cecilia.

Editorial Ruedo Ibérico - Editorial fundada en 1961 en París por cinco exiliados españoles, entre ellos Nicolás Sánchez Albornoz and José Martínez Guerricabeitia. Estaban determinados a publicar libros que contrarrestaran la propaganda del régimen de Franco, que luego introducían clandestinamente en España. Entre 1966 y 1977 consiguieron publicar 150 libros, incluidos El Opus Dei en España y una traducción al español de La Guerra Civil Española de Hugh Thomas. Lo que le pasa a Cecilia en esa librería de Perpiñán está basado en un hecho real que me ocurrió a mí: en 1977 estaba ojeando un libro parecido, también en Perpiñán, en el que encontré el nombre de mi padre.

Agencia EFE - La agencia española de noticias creada (o refundada) en 1939 por el cuñado de Franco y Ministro de Prensa y Propaganda, Ramón Serrano Súñer. Par ello contó con la colaboración del periodista y político falangista Manuel Aznar Zubigaray, abuelo de José María Aznar, quien sería presidente del gobierno entre 1996 y 2004. Fue el mayor organismo de propaganda durante la dictadura de Franco. Hoy en día es la primera agencia del mundo de noticias en español y la cuarta en total.

Asesinato del Almirante Carrero Blanco - Luis Carrero Blanco fue presidente del gobierno  de España durante la dictadura franquista, de junio a diciembre de 1973. El anterior presidente fue el propio Franco, quien quería dejar a Carrero instalado en el poder, quizás para equilibrar las tendencias demócratas del futuro rey Juan Carlos. Carrero Blanco era un hombre profundamente religioso que trajo al poder a muchos miembros del Opus Dei. Fue asesinado el 20 de diciembre de 1973 por la organización terrorista ETA en lo que fue llamado “Operación Ogro” (existe una película sobre el tema con ese título). Su coche oficial blindado fue volado por encima de una tapia por una potente bomba. Tras su muerte tuvo lugar una reestructuración del gobierno que resultó en el Opus Dei perdiendo terreno a favor de los falangistas. El padre de Cecilia estaba conectado con el Opus Dei y por lo tanto también perdió poder tras la muerte de Carrero. El siguiente presidente del gobierno, nombrado por Franco, fue Carlos Arias Navarro, quien todavía estaba en ese cargo cuando murió Franco dos años más tarde, el 20 de noviembre de 1975. Muchos consideran el asesinato de Carrero Blanco como el comienzo de la Transición de España hacia la democracia, ya que quizás dicha transición no hubiera podido producirse si Carrero estuviera aún vivo.

Con un condón en la mano - Cualquier tipo de anticonceptivo, incluidos los preservativos, estaba prohibido durante la dictadura de Franco. Sin embargo, en los años 70 los condones eran relativamente fáciles de conseguir en el mercado negro, incluso en algunas farmacias. Algunos médicos y organizaciones progresistas le daban la píldora a mujeres que sabían cómo preguntar.