domingo, 3 de noviembre de 2013

Encuentro de varios centenares de practicantes del poliamor en Los Ángeles

Se conoce popularmente como el “Pool Party” - la Fiesta de la Piscina - y tiene lugar una o dos veces al año en una mansión de Brentwood con un amplio jardín trasero y piscina - de ahí el nombre. Está organizado por el Grupo MeetUp de Poliamor del Sur de California, aunque la casa donde se celebra es la residencia privada de Krishna, Eddie y Angel, que así prestan su generoso apoyo a la comunidad poliamorista. Brentwood es una lujosa zona residencial de Los Ángeles Occidental (“West LA”), situada al pie de las Montañas de Santa Mónica, entre la ciudad de Santa Mónica y el enclave aún más lujoso de Bel-Air.

En internet se anunciaba que asistirían más de 300 personas. Mi mujer y yo llegamos puntualmente a las siete y la enorme mansión estaba ya llena de bote en bote. Después de dejar los zapatos en la pila de calzado junto a la puerta, nos abrimos paso como pudimos hasta el salón. Junto  la pared, una fila de personas sostenían papeles anunciando los grupos de discusión que se reunirían de 7 a 9. Incluían “Poly 101”, “¿Soy poliamorista?”, “Celos y comunicación”, “Familias de poliamor”, “Grupo de mujeres”, “Poliamor y BDSM” y varios que simplemente decían “Discusión abierta”. El de “Poliamor y BDSM” lo moderaba Deborah, la organizadora de este grupo MeetUp y a quien yo conocía de otras reuniones, así que nos apuntamos. Sin embargo, la discusión en ese grupo resultó decepcionante: había una dominatriz y un dominante profesionales que enseguida acapararon la conversación y parecían dispuestos a no dejar participar a nadie más. Cansados de escucharlos hablar sobre lo buenos que eran como dominantes, lo malos que eran todos los demás y la cantidad de sumisos y sumisas que tenían, decidimos probar suerte con los otros grupos. Después de dar varias vueltas, nos quedamos en el de “Familias de poliamor”, donde tenía lugar una discusión verdaderamente fascinante. Muchos de los participantes eran personas que había vivido en familias de poliamor durante mucho tiempo y habían educado en ellas a sus hijos. La conversación giraba en torno a los distintos problemas que esto presentaba… Cómo reaccionan los niños ante la presencia de varios adultos en la casa que asumen funciones de padres. Cómo explican su situación familiar en el colegio. Qué pasa cuando uno de los adultos abandona la relación. Y, muy importante, problemas legales que pueden ocurrir con esta situación. Una de las participantes era Terry Lee Brussels, fundadora del veterano grupo de poliamor “Live the Dream”. Nos contó una conmovedora historia de cómo, a raíz de la denuncia de un vecino, le habían quitado a sus hijos durante 9 meses. Tras una dura batalla legal consiguió no sólo que le devolvieran a sus hijos, sino cambiar la ley para que evitar este tipo de situaciones. Otros participantes contribuyeron historias parecidas, y se llegó a la conclusión que los poliamoristas debíamos organizarnos en grupos de solidaridad para luchar por nuestros derechos. Rachel, una atractiva rubia que moderaba el grupo, comentó que ella había organizado un grupo de familias poliamoristas con niños, que se reunían periódicamente en su casa. En él, mientras los padres conversan sobre temas de poliamor, los niños juegan juntos y comprueban que su tipo de familia no es algo tan raro.

A las nueve, los grupos de discusión se desbandaron y comenzó la fiesta. En la cocina había comida y bebida abundante. En una terraza varias personas bailaban animadamente. Pero lo que más nos llamó la atención fue la piscina, llena a rebosar de gente desnuda. Se nos había advertido que no habría sexo - ésta no era una reunión de swingers - pero lo que sí había eran muchos abrazos y besos colectivos. Un grupo de chicos jóvenes se pasaban a una chica de unos brazos a otros, besándola cada uno. Pero no todos eran jóvenes, porque si había algo de especial en esta fiesta era la gran variedad de sus participantes. Había gente de todas la razas: blancos, afro-americanos y asiáticos… hasta pudimos conversar en español con varios latinoamericanos. La edad parecía oscilar entre jóvenes de 20 años hasta gente mayor, pasados los 60. Muchos se conocían de reuniones anteriores y, a juzgar por la profusión de besos y abrazos, en muchos casos se trataba de un conocimiento bastante íntimo.

El problema con el poliamor es que cuando hablas con la gente tienes que abandonar el esquema convencional de la pareja. Te hablan de su esposa, de su amante, del amante de la esposa, del ex que los dejó hace un año… A no ser que prestes cuidadosa atención, enseguida acabas hecho un lío y no sabes muy bien de quién están hablando. Es como una especie de viaje al futuro, a un escenario de ciencia-ficción donde las reglas sociales por la que nos movemos habitualmente están cambiadas de raíz. De hecho, a los poliamoristas les encanta la ciencia-ficción, y citan más a menudo a Robert A. Heinlein, autor de las novelas que describen relaciones de poliamor “Stranger in a Strange Land” y “The Moon is a Harsh Mistress”, que a Dossie Easton y Janet Hardy, las autoras del famoso tratado de poliamor “The Ethical Slut” (traducido al español como “Ética Promiscua”). Y es que el poliamor es algo mucho más profundo que hacer un intercambio de parejas de vez en cuando o que tener una pareja abierta. En una auténtica familia de poliamor la “pareja” ha quedado muy atrás; son un grupo de tres, cuatro o más personas que no sólo follan entre ellas, sino que tienen entre ellos relaciones emocionales tan profundas como la de cualquier marido-mujer tradicional. Se me quedó grabada una frase que le oí decir a una mujer en la fiesta: “Tener una relación de poliamor contigo quiere decir que si tienes hambre te daré de comer; si estás sólo te haré compañía; si no tienes casa puedes venirte a vivir conmigo, y si necesitas sexo puedes follar conmigo”.

2 comentarios:

  1. Por lo que leo, la experiencia debió ser fascinante. Es cierto que en eso de los sentimientos, las cosas son muy complicadas. La apertura mental que hay que tener no sólo para planificar tu vida de este modo, sino para luchar cada día contra las adversidades que la sociedad convencional impone.

    Me alegro mucho que lo pasarais también, y sobre todo que compartas aquí todas esas sensaciones que vivisteis tan intensamente. Besos.

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  2. Lo que me resulta más fascinante del poliamor es su tremenda capacidad subversiva. El matrimonio gay supone un gran paso adelante, pero en el fondo no hace más que adoptar los esquemas tradicionales de la pareja monógama y exclusiva. El poliamor cuestiona muchas de las asunciones básicas de la sociedad, como el valor de los celos, la "fidelidad", el poner a la pareja en un pedestal como el centro de todas las relaciones sociales. Al romper la exclusividad de la pareja tradicional, el poliamor señala el camino hacia la libertad, hacia la revalorización de la amistad.

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