viernes, 14 de octubre de 2016

25 años casado

Ayer se cumplió el 25 aniversario de mi boda. Mañana, mi esposa y yo haremos una fiesta con familiares y amigos para celebrarlo.

En nuestra cultura se considera todo un éxito que un matrimonio dure tanto tiempo. A día de hoy, más de la mitad de los matrimonios acaban en divorcio. Al parecer, nadie se para a pensar que es mejor que un matrimonio termine a tener vivir año tras año con una persona a la que has dejado de querer, privándote encima de la posibilidad de establecer una relación mejor con otra persona.

Por suerte, no es mi caso. Aunque tenemos nuestros problemas y la relación ha pasado por varios altibajos, seguimos disfrutando del amor y del sexo. Pero también es verdad que nuestro matrimonio es poco convencional, y que si no lo fuera probablemente hubiera terminado hace tiempo. Pocos de los amigos que vendrán a la fiesta conocen nuestro secreto.

Practicamos el poliamor. Es una forma de poliamor bastante parejo-céntrica, es verdad. No formamos parte de un trío, una cuaterna u otra forma de "polécula" (término que sirve para denominar a comunidad de poliamor, donde varias personas están unidas por vínculos similares a los enlaces químicos en una molécula). De hecho, en estos momentos ni mi esposa ni yo tenemos amantes. Pero sí que los hemos tenido, no hace mucho tiempo, y probablemente los volvamos a tener. Lo más importante es la libertad de relacionarte con quién quieras sin estar bajo la espada de los celos. El poder contarnos que nos sentimos atraídos por otra persona, que incluso estamos empezando una relación con ella, y que eso sirva para establecer una complicidad mutua, para sentirnos más unidos al compartir la experiencia de la persona a la que amamos.

A mí me hubiera gustado que mi relación con mis amantes durara más tiempo. La que más duró fueron unos tres años, aunque nos veíamos con poca frecuencia y no llegamos a enamorarnos. Otra relación duró un año casi justo y fue muy intensa. La más reciente duró cinco meses. Poco tiempo si se compara con 25 años. El problema es que no estamos dispuestos a invertir tiempo y esfuerzo en estas relaciones que consideramos "secundarias". Yo estoy dispuesto a intentarlo, a trabajar más en serio si se me presenta otra relación. Y si no, no me puedo quejar, en mi vida no falta el amor. 

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