viernes, 6 de diciembre de 2013

Aute canta al poliamor

UNA DE DOS
por Luis Eduardo Aute

No sabes el dilema que me crea
pasar de todo y no decir ni mu
por eso estoy aquí, ¡maldita sea!
plantando cara como harías tú.
Lo que sucede es que me he enamorado
como el perfecto estúpido que soy
de la mujer que tienes a tu lado.
Encájame el directo que te doy.
Encájame el directo que te doy.

Una de dos,
o me llevo a esa mujer
o entre los tres nos organizamos
…si puede ser.

No creas que te estoy hablando en broma
aunque es encantador verte reír
porque estas cosas hay quien se las toma
a navajazos o como un faquir.
Que aquí no hay ni Desdémonas ni Otelos
ni dramas mejicanos de Buñuel
recuerda que ese rollo de los celos
llevó a Caín a aquello con Abel.
Llevó a Caín a aquello con Abel.

Una de dos,
o me llevo a esa mujer
o entre los tres nos organizamos
…si puede ser.

De qué me sirve andarme  con rodeos
a ti no puedo hacerte luz de gas
esas maneras son para los feos
de espíritu y algunas cosas más.
Que esa mujer me quiera no es tan raro
si piensa que a ti te quiere también
lo más terrible es que no ve muy claro
pretende no perderse ningún tren.
Pretende no perderse ningún tren.

Una de dos,
o me llevo a esa mujer
o entre los tres nos organizamos
…si puede ser.

Una de dos,
o me llevo a esa mujer
o te la cambio por dos de veinte
…si puede ser.

Una de dos,
o me llevo a esa mujer
o entre los cinco nos lo montamos
…si puede ser.

Una de dos,
o me llevo a esa mujer
o entre tú y yo nos organizamos…
No pudo ser

(Sí pudo ser)

Esta canción la compuso Luis Eduardo Aute en los 80s, cuando apenas nadie hablaba de poliamor. Y, sin embargo, se las apaña por recoger en esta letra tan simpática los elementos esenciales de poliamor. Está lo honestidad y el valor de reconocer abiertamente una situación que suele crear los peores conflictos. Está el rechazo a los celos y todo ese bagaje cultural que va desde el Otelo de Shakespeare a los dramas de celos de Buñuel, remontándose a la historia bíblica de Caín y Abel. La canción revela como entre los dos posibles rivales se establece enseguida una complicidad (“es encantador verte reír”) que ofrece pocas dudas de que el acuerdo saldrá a delante. En la última estrofa se habla de que el amor no es exclusivo: esa mujer los quiere a los dos, precisamente porque son tan parecidos y tan buenos amigos. Pero también están las dudas (“lo más terrible es que no ve muy claro”). Porque en el poliamor nos adentramos en territorio desconocido donde los parámetros que rigen las relaciones de pareja convencionales ya no sirven. No sabemos lo que vamos a encontrar, pero quizás la propia aventura, el viaje a lo inexplorado, valga la pena de por sí.

En esta versión que se grabó en TVE en 1993, unos diez años después de que la canción saliera a la calle, Aute cambia un poco el final, dejando bien claro de lo que habla… “entre los cinco nos lo montamos”, “entre tú y yo nos organizamos”. Se trata de romper las barreras de la pareja tradicional, dando paso a tribus de cinco o a una simple relación gay. Todo vale. “No pudo ser” o “sí pudo ser”… depende de que los participantes no sean “feos de espíritu”.

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